sábado, 2 de diciembre de 2017

ESTADO PLURINACIONAL POPULISTA EN TIEMPOS DE VACAS Y LLAMAS FLACAS


Cuentos e historias explicados  con "chuis" y no con hamburguesas gringas.

Ovidio Roca

Por no tan extrañas circunstancias el discurso populista y estatista es el preferido por las masas latinoamericanas, las que ilusionadas por las promesas no asumen personalmente el duro trabajo de construir su futuro. Es por esto que algunos analistas afirman que los latinoamericanos no creen en el liberalismo porque significa asumir responsabilidades y derechos individuales y sociales y ante esto prefieren la ilusión de que los líderes y el Estado solucionara todos sus problemas: “Basta de realidades, queremos promesas” podría ser su emblema y declaración de deseos.

Bolivia ingresa al siglo XXI conducida por un partido populista hacia el estatismo, el indigenismo y el control absoluto de los poderes del Estado, incluido el electoral. Es también la época durante la cual todos los gobiernos populistas Latinoamericanos prosperaban financiados por la increíble alza del precio de las materias primas, hidrocarburos, minerales y el narcotráfico.

Las ideas socialistas, corporativistas y la ilusión populista, obnubilaban a las masas que esperaban recibir todo de un Estado Benefactor, mientras que las propuestas de trabajo tesonero, de ahorro e inversión responsable son desechadas por la ilusión de vivir a costa del Estado, el que engordaba con el auge de las materias primas, de la cocaína y el contrabando.

Por su parte muchos progres europeos bajo el paradigma del buen salvaje, apoyaban todo proyecto revolucionario latinoamericano y este su sentimiento guiaba el dinero de instituciones y personas hacia las ONG que trabajaban promoviendo proyectos políticos de izquierda e indigenistas; pero por supuesto mientras éstos sudacas permanezcan lejos de su casa.

Como popularmente se dice, “otra cosa es con guitarra” y así vemos como los populistas durante más de diez años hicieron una pésima gestión gubernamental, derrocharon los recursos públicos que ellos no generaron, gastándolos de manera ineficiente, despilfarradora y corrupta, mientras el gasto público, la burocracia y la inversión improductiva crecían exponencialmente, una gran parte de ésta financiada por endeudamiento.

Se multiplico la economía informal y se dio amplia libertad para que los sectores de capitalismos salvajes y vinculados con el circuito del contrabando y la coca hagan sus negocios y en lugar de apoyar y promover la diversificación de la actividad productiva, el gobierno con medidas políticas y judiciales atenta permanentemente contra los derechos de propiedad, las empresas, la agricultura y  cualquier actividad formal de los que considera opositores.

El modelo populista con sus variantes, desde los típicamente comunistas de nacionalizaciones masivas, colectivismo y estatismo económico como en Cuba, hasta el capitalismo mercantilista de los compañeros del MAS, prevalecieron durante estos años, pero ahora están preocupados pues con la caída de los ingresos y de las reservas del gas están en graves problemas. Sin embargo ellos mantienen la confianza, aún tienen la cocaína y saben que con el  miedo, el  temor, más las ilusiones y esperanzas se controla a los pueblos y si algo falla pueden vender el país a los chinos.

En general el pueblo se olvida que lo correcto es guiarse por los resultados y no por las ilusiones y fantasías; no por lo que se dice, sino por lo que se ve, y ahora que se avizora con más fuerza un nuevo ciclo de vacas flacas está de vuelta la necesidad del trabajo productivo y la innovación como fuente de riqueza y ahí hacen falta las ideas, la doctrina y los planteamientos del liberalismo democrático. Podemos seguir el camino de Venezuela o de Cuba, o podemos apostar a lo que están empezando a hacer en Argentina, Chile y Perú y desde hace rato hacen los países del norte de Europa; es hora de elegir y realizar.

ovidioroca.wordpress.com



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