lunes, 7 de enero de 2013

SHOW TIME


SHOW TIME 
Ovidio Roca
Democracia quiere decir, literalmente, “poder del pueblo”, es decir la soberanía y mando del demos. Mando que implica la responsabilidad de saber lo que se quiere y la capacidad de seleccionar y elegir aquellos ciudadanos con mas idoneidad para construir el bien común.

Giovanni Sartori señala en su libro Homo Videns la Sociedad Teledirigida (1997) que hemos pasado del “homo sapiens”, producto de la cultura escrita, al “homo videns”, producto de la imagen; cultura esta última, donde no cuenta el conocimiento, la propuesta, la reflexión sino el impacto emocional y visual.
En consecuencia, en este nuevo escenario de lo visual, el que puede controlar la difusión de la imagen puede controlar al ciudadano.
La información emitida por la televisión privilegia todo aquello que tiene impacto visual y emocional. Los problemas intrínsecos de la sociedad no son “visibles” y para comunicarlos se requiere de análisis y explicación, por ello éstos no son destacados en la televisión y se prioriza y se muestra lo que tiene impacto visual y mueve los sentimientos y las emociones: proclamaciones, manifestaciones, bloqueos, asesinatos, violencia, protestas, lamentos, terremotos, incendios, inundaciones.
Y en general, también vemos en las pantallas sólo al que agita, a quien agrede y menos a las victimas; de tal modo que la protesta se convierte en un protagonista desproporcionado. Esto lo hemos vivido con el movimiento cocalero quien, con apoyo de los medios, catapulto al Presidente de su Federación Sindical a la primera magistratura del país.
Formados en esta nueva cultura, de apreciación sensorial directa, la gente razona y analiza poco y cree solo en lo que ve y lo que esa imagen trasmite y representa para cada uno.
Siguiendo esta línea, los movimientos totalitarios del Socialismo Chavista promueven la exaltación cotidiana del líder. En esta lógica el gobierno del MAS, usando los bienes del Estado mantiene una permanente presencia física en toda el área rural y presencia mediática en la televisión. Gracias al control del presupuesto fiscal, aviones, helicópteros, radios, televisoras, permiten el diario bombardeo de imágenes al pueblo, que las absorbe directamente sin ninguna necesidad de raciocinio.
Un evento que se repite diariamente en las zonas rurales nos grafica el poder del impacto escénico y mediático.
Show Time!!: Gente reunida esperando al líder mira nerviosamente al cielo; a los lados de la pista de aterrizaje dos espectaculares helicópteros bimotores moviendo sus enormes aspas, preceden y anuncian la llegada de una moderna y brillante aeronave, la del Presidente de las Federaciones de cocaleros. La nave aterriza espectacularmente y el líder desciende y saluda a la masa, para inmediatamente abordar el helicóptero que lo conducirá unos mil metros más adelante, a la cancha de fútbol  donde se llevara a cabo el evento. El helicóptero vuela rasante mientras la gente corre tras el aparato, a pesar del tremendo ruido y el viento que levanta toldos y polleras. Desciende en la cancha y asoma inmediatamente el líder: faz cobriza y atuendo huachafo. El otro helicóptero hace vuelos de exhibición y luego se aleja. La turba exaltada brama emocionada, ahíta de placer y de poder; Evo es como yo, piensa cada uno.
Empieza el discurso, mas bien una conversación, lenguaje coloquial balbuceante, con remembranzas de bloqueos y acciones realizadas en común; tiempos de adrenalina, borracheras y cholitas despatarradas en las sendas y los maizales. El discurso discurre con mensajes ambiguos, salpicados de imprecaciones contra el enemigo permanente, el Imperio y al designado para la ocasión. No importa el discurso, la imagen del poder es mucho más impactante e importante que las palabras.
 
Lamentablemente los nuestros ya no son tiempos de propuestas de país, ni de programas partidarios; ahora es la imagen en la pantalla mostrando al líder carismático y mediático, que más que trasmitir un mensaje, “es el mensaje mismo”. Y un discurso telegráfico con lenguaje ambiguo y confuso, que permiten a cada cual buscar en el mismo lo que quiere encontrar, lo que añora y le gusta.


El populismo cunde, se debilita la democracia representativa y se tiende hacia una democracia directa, no solo vía referéndum, sino de hecho con presión desde la calle, desde el sindicato, desde el ayllu, desde la aldea. 
 
El Parlamento es convertido en un anfiteatro de representantes locales y gremiales cobijados por el líder partidario, pero no totalmente sumisos y cuyo mandato y objetivo personal y gremial es llevar el botín a casa.
 
La política se torna local y cuanto más local y gremial, más desaparece la visión y la búsqueda del interés general, del bien de la comunidad nacional, del País en su conjunto. No se trata de la formula: Piensa globalmente, actúa localmente; sino como traemos el botín a lo local, al  campanario. 

Han desaparecido los partidos ideológicos y programáticos hoy, reiteramos, la política esta a cargo de líderes mediáticos y no se promueve la reflexión y el conocimiento como nos enseñaba la vieja formula “primero conocer y después decidir”.
Y aquí esta el desafío de la razón y de las clases ilustradas; de los escritores y comunicadores que procuran ver y mostrar mas allá del horizonte e inculcar un espíritu analítico y critico. Pero fundamentalmente es el desafío para la familia y la escuela, como formadores de valores éticos y hábitos de convivencia ciudadana, condición indispensable para la formación de una recta opinión pública.
Receta: leer al menos 12 libros al año.




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