viernes, 14 de agosto de 2015

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO
Ovidio Roca
Se dice que la historia es la memoria colectiva de un pueblo y aquello que lo une; es por ello que los regímenes totalitarios y para someterlos, se empeñan en robarles la memoria, quitarles el espíritu y dividirlos.

Cuando olvidamos nuestro pasado y nuestras tradiciones, dejamos de ser parte de una comunidad y quedamos solos e inermes. Para lograr esta amnesia los ideólogos populistas, ya sea nazis o socialistas, cambian la historia, reescribiéndola cada día, y así anulan la cultura y el sentimiento que une a las personas. 

A pesar de esto, la gente, el pueblo; lucha por mantener su historia y su cultura, manteniendo el compromiso de un futuro común y compartido. En la lucha política la oposición generalmente invita a recordar esa historia y un pasado en el que las cosas no eran tan malas como ahora, y como el revisar el pasado, conduce a rectificar el presente y mejorar el futuro, el gobierno totalitario se empeña en borrarles la memoria, en “quitarle el alma a los kharas”, como dice la Tesis de Shinahota.

Al respecto, Hannah Arendt nos explica: “El sujeto ideal del régimen totalitario no es ni el nazi ferviente ni el comunista convencido, sino el hombre para el cual la distinción entre hecho y ficción  y entre verdadero y falso ha dejado de existir”.

Y siguiendo esta estrategia de cambiar la historia,  últimamente en Trinidad y cuando el masismo celebraban la toma del último bastión opositor, el Gran Hermano se mandó el cuento del Inca Moxos: “Fue Moxos la frontera que resistió la invasión colonial, ahí se refugiaron los herederos del Inca Moxos, ha sido la cuna de los debates sobre la construcción de una sociedad plurinacional post colonial”.

La realidad histórica nos enseña que los mojeños vivieron en la amazonia antes de la existencia del gran Imperio Incaico; que no existió un Inca Moxos y que los mojeños, de origen arawak, no hablaban quechua.

Para mantener nuestra identidad y no dejarse amilanar, necesitamos conocer y difundir nuestros fastos e historias locales y no olvidarlos; entre estas la magnífica historia de Mojos, anterior al imperio incaico y aprender de ella.

Entre los años 800 a.c y 1200 d.c. y en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Una gran civilización hidráulica, de la que tenemos mucho que aprender, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías. Ellos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para controlar las inundaciones y las técnicas desarrolladas para contrarrestarlas fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, constituyendo impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y el establecimiento de áreas de cultivo y asentamientos humanos en las partes altas de montes islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos el Beni. (*).

Los ideólogos y escribas del Estado Plurinacional siguiendo las estrategias de dominio comunes a todo totalitarismo, pretenden anular en las personas quitándoles su espíritu de resistencia y su autoestima, borrándoles su herencia cultural y su pasado. Por esto el empeño por cambiar los signos, los nombres, las instituciones, las tradiciones, las fiestas, los héroes.

Orwell nos muestra la importancia del manejo de la memoria histórica como método para manipular a las masas y en su famoso libro “1984”cita: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Este axioma tiene una interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado, hasta el punto de modelarlo a su antojo. No lo permitamos.

Nota:
(*) Consultar: Beni un pueblo de pueblos en las llanuras inundables de Mojos, en: ovidioroca.wordpress.com




sábado, 8 de agosto de 2015

FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO Y CONVIVENCIA HUMANA

FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO Y CONVIVENCIA HUMANA
Ovidio Roca
Espantados, leemos todos los días de los horrores de la guerra religiosa, de fanáticos quienes en su afán de imponer su personal creencia, asesinan a sus semejantes. Para suerte nuestra, en Bolivia estamos aún alejados de esta barbarie y sin preocuparnos de lo que piense el prójimo practicamos nuestra religiosidad alegre, festiva, ritualista. En las regiones andinas se lo hace con un fuerte sincretismo con lo indígena, mientras en el oriente y por ahora, se apegan a la tradición y ritualidad española.  
En general, por estos trechos se valora y respeta a la gente por lo que es; por su comportamiento en su vida cotidiana y sin preocuparse por sus creencias, las que se consideran personales. Esta cultura respetuosa, tolerante y hasta permisiva, evita que tengamos confrontaciones de tipo religioso, pues se cumple con el principio básico de convivencia civilizada, cual es dar cabida a todas las opiniones, creencias, religiones y credos. La gente vive su propia religiosidad y no se preocupa de imponer sus ideas, ni de catequizar a nadie.
Es un dicho popular, que respetos guardan respetos, por lo que como contrapartida no deberíamos aceptar de nadie, la intolerancia, el irrespeto al otro y a las leyes de la sociedad en que se vive.
En relación a las religiones, algunos afirman que el hombre crea los dioses a su imagen y necesidad. Durante la etapa primitiva de la humanidad, se tenía la presencia de los dioses de la naturaleza, de los fenómenos naturales, a quien se trataba de apaciguar con sacrificios y rogativas.  Luego en la etapa heroica surgen dioses potentes y con todas las características y pasiones humanas. A medida que el poder se centraliza surge el dios único o casi único. En la biblia se aprecia el tránsito de Elohimm, o sea los dioses de la etapa de la sociedad politeísta y menos jerarquizada, hasta que uno de ellos, Yahvé, finalmente se impone. 
 
Durante la Modernidad se abandona la creencia de que todo puede ser explicado mediante la religión, y se procede a elaborar explicaciones científicas de los fenómenos, es decir, se renuncia al mito y se da paso a la razón.
 
Así se explica, que el concepto que se tiene de dios refleja las condiciones de vida y cultura de cada sociedad, por ello la diversidad de dioses; la India tiene miles, y otros tienen tres a lo que se añaden muchos secundarios y algunos hablan de tener uno solo. Mientras más centralizado el poder el número de los dioses disminuye hasta que uno de estos asume el poder total. Al lado de los dioses se establece una casta de administradores los que a nombre de dios y el temor que todos tenemos a la muerte, maneja a los creyentes.



En su devenir, toda sociedad se enfrenta a nuevas realidades y necesita ir ajustando su cuerpo legal para adaptarse a ellas y así regular de mejor manera los distintos aspectos de su convivencia. El problema para el ciudadano se presenta cuando las normas legales y religiosas con pretensiones de verdad universal, se petrifican y limitan los avances de libertad de opinión, democracia y soberanía popular, de un modo que termina haciendo imposible la convivencia, la vida armoniosa en comunidades libres.
El gran avance del cristianismo fue su actualización a la modernidad, fruto de la reforma y la ilustración, lo que permitió separar la religión del Estado, cosa que no ocurrió con el Islam que quedo anquilosado en su pasado tribal.
En el islam no existe distinción entre el poder político y el religioso, entre el mundo de las leyes civiles y el mundo de la fe y la moral. Esta fusión entre religión y ley dificulta la posibilidad de lograr una vida en democracia, sus creencias les impiden compartir y convivir en paz con las sociedades modernas y secularizadas, que mantienen una separación entre el Estado y la religión, por lo que los islamitas solo pueden vivir en sociedades íntegramente musulmanas. Por lo que se trataría de convertir, expulsar o eliminar a los infieles.
El Islam es un credo tanto religioso como político y en esto reside su carácter agresivo y explosivo. Por lo que nos preguntamos si habrá la posibilidad de que la sociedad musulmana se democratice y para bien de todos logre separar la religión de la vida política o por el contrario seguirán con su  yihad y tendrán que convertirnos o matarnos a todos los infieles hasta que queden solo ellos, los creyentes.

ovidioroca.wordpress.com 

domingo, 2 de agosto de 2015

RECUERDOS DE ANTAÑO, CULTURA Y NATURALEZA

RECUERDOS DE ANTAÑO, CULTURA Y NATURALEZA
Ovidio Roca
Los de mi generación en el oriente boliviano, que estamos a la corta dado que pocos veremos el fin de la segunda década de este siglo, pudimos conocer y convivir con una cultura austera, de poco consumo y en medio de una naturaleza exuberante y diversa.
Una infancia en la cual la tinaja, el tacú, el baquitú, el molinillo, eran utensilios de uso diario y que se construían en la casa, solo se compraban herramientas que duren por siempre. Ahora para mis nietos, estos utensilios son objetos folclóricos y decorativos. Entre tanto el plástico invade todo y todo es desechable. 
El disfrute estaba en convivir con la familia y amigos y en plana naturaleza y así conocimos ríos y arroyos de aguas limpias que podíamos beber sin problemas, naturaleza en su máximo esplendor con cientos de capiguaras y ciervos de largas cornamentas corriendo por los bajíos, parvadas de patos, de garzas, de todo color y plumaje; interminables montes de árboles centenarios y llenos de vida y color.
Por mi afición a la ecología llevaba frecuentemente a mis hijos, luego nietos  y ahora mis bisnietos, al campo para que conozcan y se reconozcan como parte de la naturaleza y de la biodiversidad. Para ello, desde que aprendieron a caminar, salíamos a disfrutar en Santa Cruz del rio Piraí en lo largo de su cuenca, pues las aguas eran limpias y el ambiente seguro. Vivimos en Buena Vista y disfrutemos del Parque Amboró, de los ríos Surutú, Yapacaní e Ichilo, en los que también navegábamos. Abrimos sendas y cuidamos de la naturaleza en el  Refugio Ocorotú (que pretendimos sea una reserva de la biodiversidad), pasamos vacaciones en los lagos de Santa Rosa de la Mina y paseamos cuando se podía en los parques de la ciudad de Santa Cruz. Conocimos el Beni, sus ríos y bajíos, el Chapare y sus arroyos cristalinos y también el lago Titicaca y sus hermosas islas llenas de historia y paisaje.
Es lamentable saber que esto terminara desapareciendo en algunos años y el desequilibrio ambiental obligara a la gente, una minoría con recursos y poder, a vivir en bunkers, bajo tierra en cómodos habitáculos y conectados a sus aparatos electrónicos, mientras en la superficie los menos favorecidos sufrirán los impactos, la muerte y destrucción por efectos del cambio climático.
El problema es que no concebimos una economía y una población que no crezca y la posibilidad de reducir el consumo a lo esencial, con bienes de calidad y que dure lo máximo. Una economía ecológica y de tecnología virtual, que no produzca basura y no contamine. Un mundo que cuide el equilibrio de la naturaleza pues “la tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos”.
Una sociedad que en su vida diaria realiza una práctica ecológica, no como moda o para aparecer en los medios plantando un arbolito, sino como una forma de vida.

ovidioroca.wordpress.com