Mostrando entradas con la etiqueta chiquitania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chiquitania. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de septiembre de 2019

MIENTRAS NO SE QUEMEN LOS VOTOS TODO VALE



Ovidio Roca

Notas previas sobre el incendio chiquitano:
Evo bombero: “No se puede entender hermanas y hermanos, algunos grupos están pagando a los jóvenes para que vayan incendiar y echarnos la culpa”. 
Corresponsal de Radio Riavé: “Se ha visto en el área de los incendios de la Chiquitania, a un viejo choco con jopo que estaba repartiendo dólares”.

Somos parte del ecosistema tierra y todo lo que hacemos bueno o malo afecta al todo. Ahora hemos ingresado a un proceso de cambio climático y esta vez causado por la especie humana que ha crecido de manera agresiva y que por su destrucción de la flora y fauna, la generación de basura y emisión de gases está desequilibrando el clima mundial. Se derriten los glaciares y los polos; el clima de desequilibra y tenemos extremos de temperatura, lluvias y vientos.
Anteriormente en  la amazonia había dos estaciones climáticas; la seca que en realidad era húmeda, y la época de lluvias con grandes aguaceros. Ahora tenemos una estación húmeda moderada y una estación cada vez más seca y con efectos muy perversos, pues en esta época seca los árboles arden, el fuego se expande y ya no queda bosque, ni animales, ni agua y por otro lado cuando llueve todo se inunda.

La selva amazónica produce los llamados ríos voladores y el polvo de hadas. Lo primero es una gran masa de aire húmedo que es bombeada por la Amazonia contra los Andes, que son una pared de hasta más de 6.000 metros de altura; esta humedad es condensada gracias al polvo de hadas, un polvo muy fino que produce la selva y con ello se produce la lluvia; una lluvia que llega hasta zonas donde normalmente debería haber un desierto. Es por esto del polvo y los ríos voladores, que llueve en Bolivia y Paraguay.

Como producto del cambio climático en nuestro país tenemos sequías y fuertes vientos que afectan el clima y por tanto la forma de practicar la agricultura. El problema es que irresponsablemente el Gobierno con un interés político y de dominio territorial distribuye tierras en zonas no aptas, como el bosque seco chiquitano, área que según el PLUS no es apta para la agricultura y ganadería y autoriza irresponsablemente e induce mediante Decreto estas quemas preelectorales.

Se trata de un plan de colonización que viene desde hace 14 años, nos informa Luis Cardozo el Secretario General de la Federación Regional de la Gran Chiquitania (FRGC): “Tenemos 1.000 comunidades afiliadas en la Federación y todas estamos en las cinco provincias que corresponden a la Gran Chiquitania, las comunidades más antiguas están asentadas desde hace 14 años y las más nuevas tienen entre ocho meses y un año”.

Cada actor de este desastre ecológico tiene su interés y su motivación; el Gobierno masista quiere tener el control del oriente mediante la colonización, como muy bien dice el analista brasileño Leonardo Coutinho; “trata de rediseñar el mapa étnico-electoral de Bolivia”.
Por su parte los interculturales buscan hacerse de un capitalito y cumpliendo la función de mitimaes van a colonizar el oriente, en este caso la Chiquitania. Los colonos andinos que llegan a estas regiones provenientes de otro ecosistema y otra cultura agrícola, acuden a tomar posesión de sus terrenos y lo hacen como es costumbre, tumbando monte y quemando, luego los dejan en engorde esperando venderlos a algún chino; ellos saben que esas tierras del bosque seco no son buenas para una agricultura sostenible. El problema es que las condiciones del clima les complicaron el negocio y nos causaron a todos una mala pasada, generando esa tremenda destrucción del ecosistema y la biodiversidad, con efectos planetarios.

Los mitimaes entiendo que de ninguna manera querrían causar estos tremendos incendios, solo buscan hacerse de unos terrenitos y posteriormente venderlos. El compromiso con el Gobierno fue apoyarlo mediante proclamas y manifestaciones y acudir a votar por ellos cuando sean convocados.

Obviamente la responsabilidad de este desastre ambiental y biológico recae en la autoridad que reparte las tierras en los lugares inadecuados y contraviniendo las leyes de uso de los suelos y especialmente el PLUS. Pero donde manda capitán no manda marinero y si quieres seguir en la pega tienes que proceder cumpliendo las órdenes, aun desconociendo las leyes y en este caso irrespetando la vocación de las tierras.

El bosque, nos enseña la experiencia, es un sistema protector contra los eventos atmosféricos extremos; donde está el monte y los grandes árboles no se tienen sequías, ni exceso de agua, ni huracanes, ni tornados.
Por eso, nos ilustra la sabiduría
indoamericana: “Sólo cuando el último árbol esté muerto,  el último río envenenado y el último pez atrapado,  te darás cuenta que el dinero no se come”. 

ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 11 de septiembre de 2019

USO POLITICO DEL RACISMO Y LA GRAN SUSTITUCIÓN



Ovidio Roca

Cuando fracasó el comunismo y se hundió la URSS, rápidamente los demagogos y vendedores de ilusiones latinoamericanos se reunieron en San Pablo y armaron un Foro para definir estrategias comunes y colaborarse mutuamente para seguir viviendo de la manga y desplumando a sus pavos.

Para cada país se definieron estrategias de dominio según las características, debilidades y deficiencias de ese pueblo; en Bolivia un país de gran población indígena y campesina y con gran variedad étnica en su extenso territorio se apostó por el racismo y la utilización de las etnias aimara quechua que son mayoría. Siguiendo esta estrategia el MAS moviliza estos grandes grupos étnicos y corporativos contra la nación mestiza y aplasta y desintegra a los pequeños grupos indígenas del oriente, gregarios, individualistas y libertarios.

El populismo cocalero para consumo de la comunidad internacional y engatusar a su población, llama falazmente a su régimen populista cocalero; de Democracia Comunitaria y mantiene sumisas a sus bases quienes están prohibidas de tener pensamiento propio y menos crítico.
  
Fieles a su estrategia de uso étnico, los autócratas andinos en su afán de expandir su control territorial hacia los Departamentos que no forman parte del centralismo andino buscan a como dé lugar colonizarlos y dominarlos y en su afán de tomar control del territorio del oriente el masismo, usando al INRA, vienen distribuyendo tierras con programas de colonización (mitimaes) buscando sustituir la población local (de mentalidad más independiente e individualista) por los grupos étnicos y corporativos andinos, sumisos al régimen populista cocalero. Se trata de cambiar la base etno cultural del oriente de raíces hispano guaraníticas, por la aimara quechua.

Todo esto dentro del plan de sustitución poblacional y de dominio territorial del neo imperio cocalero, que fue diseñado por q’aras populistas y cuyos nefastos efectos los vemos en la Chiquitanía donde tumban el monte y queman para consolidar su dominio y con ello han destruido nuestra casa, nuestro hábitat, nuestro ecosistema
. Ahora ya son los dueños de todo y reinan sobre cientos de miles de animales y plantas muertas y quemadas. En el exterior esto lo ven con más claridad que nosotros: “Todos los incendios y los asentamientos forman parte del esfuerzo del gobierno del cocalero de "rediseñar el mapa étnico-electoral de Bolivia": Leonardo Coutinho.

El sistema populista cocalero ha creado una nueva cultura en la cual el ciudadano común y la democracia ya no tienen vigencia, hemos ingresado a la era de los  grupos corporativos, la de los sindicatos y movimientos sociales. Por ejemplo el cocalero Chapareño exige la ampliación y legalización de sus cultivos con lo que están promoviendo a los carteles de narcotráfico, drogadicción y violencia haciendo invivibles muchas áreas y poblaciones. Los contrabandistas de ropa usada y otrros, exigen que se legalice su actividad aunque afecte a los textileros y empresas de confecciones. Los transportistas se oponen a la modernización y mejora del transporte en desmedro del ciudadano, etc. El poder de los grupos minoritarios, tiene mucho que ver con la apatía de la ciudadanía que no sabe defender sus intereses. 

Las sociedades democráticas reconocen al ciudadano como portador de derechos y obligaciones y han avanzado hacia la  idea de “nación política, que es diferente a la primitiva “nación étnica”. En la nación política, los ciudadanos libres intervienen en la vida pública del país mediante los partidos y asociaciones; en las naciones étnicas se rigen por estructuras tribales y corporativas, absolutamente verticales. Nuestro desafío en adelante es como administrar un país de cultura corporativa, corrompida por décadas de irrespeto a la ley y de un profundo desprecio y desconocimiento de la legalidad democrática.

ovidioroca.wordpress.com

martes, 20 de agosto de 2019

ENTRE LAS TRADICIONES, LAS LEYES Y LA POLÍTICA NOS ESTAMOS INCENDIANDO



Ovidio Roca

En el país se carece de una tradición y cultura de uso y manejo sostenible de las tierras y poco nos preocupa la preservación de los ecosistemas, áreas forestales y ríos; esto viene de herencias culturales antiguas e irresponsabilidad moderna.
Gran parte del territorio del Departamento de Santa Cruz es devorado por las llamas, producto de un método irresponsable de deforestación y quema autorizada por el Gobierno. Hasta ahora más de 500.000 has de bosques han sido quemados y vemos como los campos arrasados, animales y plantas incluidos aumentan en la Chiquitanía y esto tiene que ver con leyes obsoletas, malas tradiciones culturales, irresponsabilidad de los campesinos y peores decisiones políticas de dominación y de poder del Gobierno.

El área de expansión de la agricultura fue desde los años sesenta Santa Cruz, donde por su disponibilidad de tierras agrícolas y la baja densidad poblacional permitía el traslado de personas y comunidades desde las zonas andinas más pobladas. Estos colonizadores con cultura agrícola perteneciente a otros ecosistemas, sentían hostil el bosque al que llegaban y que en su cultura se llamaba sach’a y a sus pobladores sach’a runa, es decir salvajes. Es por esto que cuando colonizan las tierras del oriente, impulsados por la Ley agraria, la FES y su tradición cultural lo tumban y lo queman. Esta práctica ancestral es ahora ampliada y reforzada por el interés no solo de la agricultura sino de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo, pero con muchos contactos.

La ley agraria es, vale la redundancia, agraria, ya que cuando se dictó no se hablaba de ecología, preservación del medio ambiente o cambio climático. La idea era producir alimentos y para mostrar que la tierra se destinaba a ese uso había que desmontarla. No se consideró en esa época que la preservación, la forestación y el manejo de bosques constituyen elementos para la determinación de la FES, la función económica y social, que garantiza la tenencia.

Vale la pena recordar que en Bolivia la tierra no es de la persona sino del Estado y para conservar su tenencia, cada dos años se debe certificar que se esté cumpliendo con la FES, la función económica y social pues si no, es revertida. Es lógico por tanto que el usufructuario, ya que no dueño, de la tierra perciba que no hay garantía de largo plazo.
Para establecer la FES se aplica una Ley que no considera la capacidad de uso mayor de las tierras, su uso agrícola, forestal o de preservación y si a eso le añadimos una cultura y tradición que busca tumbar el monte para civilizarlo, más el interés del gobierno de acelerar el traslado poblacional y dominio del territorio, la cosa se pone color de hormiga.

En estos trece años el MAS en su programa de colonización del oriente ha realizado dotaciones irresponsables de tierras en áreas forestales sin tener en cuenta el PLUS, que es donde se generan mayormente las quemas que con los vientos se descontrolan y nos llevan a este desastre.

Nuestra economía agrícola, la que garantiza nuestro sustento cotidiano se basa en un calendario agrícola que se fue estableciendo y adoptando por las experiencias de miles de años y que no señala cuándo arar, sembrar y cosechar y ahora con el cambio climático rápidamente se están modificando estos ciclos del clima y de la naturaleza. Hemos sido tan insensatos destruyendo los bosques, los ecosistemas y rompiendo estos ritmos de la naturaleza, tal vez de manera irreversible, por lo que ahora surge la incertidumbre y tendremos problemas para garantizar nuestro sustento cotidiano.

Mientras tanto podemos seguir tumbando monte y quemando, es el proceso de cambio poblacional y del uso del suelo.

ovidioroca.wordpress.com

martes, 15 de julio de 2014

INFORMALIDAD, ILEGALIDAD Y COOPERATIVAS MINERAS

INFORMALIDAD, ILEGALIDAD Y COOPERATIVAS MINERAS
Ovidio Roca
Desde la época colonial, Bolivia país asentado en las montañas andinas, al centro del continente y lejos del desarrollo costero y el comercio marítimo, fundó su economía en la explotación de las minas (especialmente de minerales preciosos como la plata) y la mano de obra indígena. En consecuencia no se incentivó una estructura productiva diversificada y menos una cultura industrial tecnológica capaz de generar empleo para su población.  
Es tanto así, que los campesinos que siguen migrando a las ciudades, al no encontrar empleo lo inventan y crean una diversidad de oficios de baja tecnología: en el transporte, el comercio, la artesanía, la construcción, los servicios.  Se apoderan de las calles y plazas e instalan sus quioscos y sus pequeños talleres; los menos pobres establecen microempresas unipersonales o familiares de subsistencia, de tecnologías simples y escasa inversión, bajísima rentabilidad y bajos salarios, precarias condiciones de trabajo y desprotección en el campo de la seguridad social.
Estos sectores informales producen bienes y servicios necesarios y autorizados, pero carecen de licencias y registros para ejercer sus actividades económicas, no dan facturas, ni pagan impuestos. De manera que en su actividad diaria se encuentran en conflicto entre las formalidades y normas de la economía y sus propias actividades informales, lo que los impulsa a agremiarse como forma de autoprotección; y luego haciendo uso de su capacidad de organización y movilización, se vincula a los movimientos populistas en busca de protección y poder político.
En los últimos años con el auge de los precios de los minerales y la permisividad gubernamental para el cultivo de la coca, se ha impulsado una cultura de la ganancia fácil e inmediata, la que se logra, sin necesidad de mayores aportes de capital y tecnología en el sector de la coca, de los minerales y el lavado de dólares. De esta manera muchos grupos informales, en busca de mayores ganancias, han derivado hacia una economía ilegal y delincuencial; de contrabando masivo, narcotráfico, cultivos prohibidos,  tráfico de vehículos robados, de armas y el blanqueo de capitales.
Una de estas actividades de alto impacto negativo, inducida por el auge de precios y la permisividad, es la que realizan cientos de pequeñas y medianas empresas mineras bajo el rotulo de “cooperativas”, llamadas así para darles un tinte social. Estas “cooperativas” prevalidas de alguna protección política,  están apropiándose de tierras agropecuarias, reservas mineras estatales y concesiones de propietarios privados. Estas organizaciones no pagan impuestos e incumplen toda clase de regulación, habida y por haber.
La minería cooperativista, se la realiza en condiciones precarias y con poco capital y escasa o ninguna tecnología y sobre todo sin el mínimo cuidado por el medio ambiente; en consecuencia se destruyen y contaminan acuíferos, se envenenan las aguas y los ríos con mercurio, arsénico y otros productos altamente contaminantes y se lo hace así, como ellos lo dicen, “porque son pobres” y asumen que la ecología es una moda de los ricos, olvidándose que la ecología somos todos los demás y que tenemos derecho a que respeten el ambiente en el que todos vivimos.
Últimamente y con la nueva ley minera, se extiende el área de concesiones hacia Santa Cruz y el precámbrico, área que cuenta con minerales no tradicionales, como oro, tantalio, piedras semipreciosas, uranio, y otros como hierro, calcáreos. Esta actividad extractiva y sin mayor control, afecta especialmente a la ganadería de la Chiquitania donde se encuentra el sesenta y cinco por ciento de la ganadería departamental. Los propietarios sufren por la invasión de los cooperativistas mineros en sus propiedades, por el aprovechamiento desmedido de las aguas de los arroyos y el envenenamiento con mercurio tanto de las aguas, como de las pasturas y el ganado.
Estos “cooperativistas” se están asociando con empresas ilegales brasileñas que les alquilan sus maquinarias haciendo grandes ganancias sin comprometerse directamente con la depredación minera de los cooperativistas, quienes tienen la protección de sectores del gobierno. Esta práctica extractivista de personas y grupos con poder e influencia política, generan además de riqueza fácil, una cultura, “usos y costumbres” que impiden cualquier cambio tecnológico y cuidados ambientales que encarezcan sus operaciones.
Este tipo de economía informal e ilegal que tenemos en el país no genera desarrollo sostenible ni contribuye a construir un país próspero y menos aún en este nuestro único planeta, cada vez más globalizado e interconectado y en el cual las inversiones y por ende el progreso se radica donde existe libertad e  institucionalidad y donde se concentra la innovación, la inteligencia y las habilidades personales.
Sin embargo, dadas nuestras condiciones de atraso tecnológico y empresarial, necesitamos en una primera etapa apoyar y modernizar a esa gran masa poblacional que actualmente trabaja en la informalidad, facilitando y abaratando el costo de su formalización y capacitando a las personas para hacer lo que saben, pero con más eficiencia y dentro de un modelo de respeto de normas ambientales y al prójimo. A su vez un trabajo necesario y urgente es ir controlando y eliminando las actividades ilegales de procesamiento de coca, minería informal, contrabando y lavado de dinero. 

ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 25 de diciembre de 2013

DE GUSTOS Y SABORES Y EL CAMBA CAFESERO

DE GUSTOS Y SABORES Y EL CAMBA CAFESERO
Ovidio Roca

En el campo, el trabajo empieza muy temprano; a las cuatro de la mañana la cocinera ya está tostando el café en un tiesto de barro y apenas enfriado lo muele en el tacú, el café molido lo coloca en una especie de cono de tela con mango de alambre (calcetín) comprimiéndolo para que se compacte, e inmediatamente vierte agua hirviendo directo de la caldera y recibido en una jarra. El aroma de café recién tostado y su grato sabor son inolvidables.
Ya están listos los peones que van a ir a ver el ganado, arreglar los potreros o atender el chaco, cada uno con su caneco de fierro enlozado se sirve el café. Luego viene la comida, de la mañana: carne en las brasas, majau con plátano frito, masaco de yuca con charque, de todo un poco. A “prima”, las cinco de la mañana la gente parte y cada uno lleva su caneco y en el Beni un pedazo de empanizado y una bolsita de chive. Volverán “a vísperas” y ya les espera lista la comida y más tarde el café. En la mañana el café se toma de primero y en la noche de último.
Otra opción popular era la del café Taborga; se hierve agua en la olla y luego se echa el café molido y se bate, inmediatamente se añade un poco de agua fría, y se espera que la borra del café sedimente para luego servirse. 
Ha pasado el tiempo y al pueblo llego la cafetera de aluminio y la moda de preparar café destilado. Este se hacía con café que ya venía molido, se lo coloca en la cafetera apretándolo muy bien, y luego se añade lentamente el agua para el destilado. Se consigue una tintura negra y se la guarda en una cafetera desde la mañana y cada vez que alguien desea se pone un poco de esa tintura y se añade el agua caliente, lo mismo hacen en los restaurantes. Con el tiempo la gente se acostumbró a ese sabor medio acido producto de la oxidación del café y al color negro retinto y piensan que eso es el buen café.
Para aquellos que venían del exterior acostumbrados al buen café, esa tintura era intomable. Me decían que en Santa Cruz había un buen grano de café y que la gente se daba el modo de estropearlo para tomar  el peor café del mundo.
En los años setenta en San Ignacio de Velasco trabajaba en un programa de cooperación con apoyo de la GTZ de Alemania; primero con el programa del maní y luego del café. Continuando con el programa se decide pasar a la industrialización, es decir vender café molido y empaquetado. Me toco ir al Brasil para comprar la  maquinaria: la despergaminadora, la tostadora, la moledora y aprender las técnicas para evitar que se queme en el tostado perdiendo calidad, así como todo lo necesario para lograr un buen café.
Al parecer lo hicimos muy bien, a todos en el pueblo les gusto el café, por su exquisito aroma y sabor, y dando inicio a la comercialización, enviamos una buena cantidad a Santa Cruz. Al poco tiempo nos informaron que los clientes lo rechazaban porque no producía la tintura como gusta a la gente.
Buscando alternativas decidimos hacer una prueba y produjimos, a nuestro criterio un mal café, no le quitamos el pergamino, lo tostamos con bastante azúcar, lo quemamos un poco y luego lo  molimos y envasamos para enviarlo en una nueva prueba a Santa Cruz. Esta vez tuvo buena aceptación, confirmando ese dicho, “sobre gustos y sabores no han escrito los autores”.
Pasados los años en La Paz se pusieron de moda las Cafeterías, usando el buen café de Yungas y una correcta técnica del tostado. Posteriormente se abrieron algunos cafés en Santa Cruz, allí la gente empezó a aprender nuevamente lo que es un buen café.


ovidioroca.wordpress.com

lunes, 17 de septiembre de 2012

DEL ORO Y LOS TATUSES


 DEL ORO Y LOS TATUSES

Ovidio Roca

El churapa Epifanio Paico Choco, viviente de Concepción donde trabaja haciendo “asogado” (tallado de horcones), me visito días atrás y entre otros cuentos, como el del “combo chiquitano” (ilusión de los bonosolistas), me comento que el asunto del oro en San Ramón es un desastre ecológico y económico para los propios del pueblo, los que viven y se quedan allí. Pues con la ilusión del oro han abandonado sus trabajos y hasta ahora siguen yescas y ahora pa’ mas yapa con el cachete hinchao.

Las llamadas cooperativas mineras, que no lo son, y los dueños de la retroexcavadoras, que vienen de San Julián y otros lares, algún brasilero que sabe del trabajo del oro y hartos comerciantes; se mueven por todos lados, cavando como  tatuses, pejichis, cuguchis o corechis. Agujerean todos los campos de San Ramón, ya han destruido el lecho del río Quiser y van dejando en los montes tremendos huecos, que perforan con las retroexcavadoras y que llegan a doce y más metros de hondo y de paredes verticales. Cuando caen los animales y personas, se rompen los huesos y los que sobreviven no pueden salir y se quedan en el joyo. Los suchas muestran luego los lugares donde cayó una vaca, una hurina o un cristiano.

Esto lo hemos visto antes, le comente; dicen ser cooperativistas, porque ser empresario es pecado y además el mote les concede una “patente de corso” plurinacional. No se inscriben en la alcaldía ni en la renta, no pagan impuestos, tampoco tienen permisos mineros y menos licencia ambiental y eso de los pasivos  ambientales que los cargue el diablo. Cuando se acaba el oro ellos dejan los huecos y “pelan”. Esto en criollo se llama capitalismo salvaje plurinacional.

Así mesmo, me contesto y se olvida mencionar, que el mercurio que usan (para amalgamar el oro) esta envenenado los arroyos y los campos, y varios de los que cocinan la amalgama están enfermos.

Le cuento también, que en la radio (red amazónica satelital) dicen que en San Ramón van a poner un Banco del Oro Plurinacional, que seguro no va a comprar nada, pues los vendedores de coca y alcohol son los únicos “rescatiris” y banqueros  acreditados.

Pronto lo visitare con unos amigos, le dije al despedirnos, ¿por  el oro?, me pregunta. No, ¡por el combo!

lunes, 6 de agosto de 2012

GEOGRAFÍA, HISTORIA Y NATURALEZA CHIQUITANA, POR OSCAR TONELLI JUSTINIANO

 GEOGRAFÍA, HISTORIA Y NATURALEZA CHIQUITANA, POR OSCAR TONELLI JUSTINIANO

PROLOGO

Oscar Tonelli Justiniano, fue un reconocido profesional de exitosa trayectoria en los ámbitos público y privado. A principios de los años setenta, viajo a la chiquitania como Consultor y desde ese momento se sintió deslumbrado y apasionado por esa hermosa región, dedicando luego gran parte de su vida a investigar, para luego mediante sus libros hacernos conocer el patrimonio histórico, cultural, geográfico, económico y ecológico que encierra esa extensa región del oriente boliviano.

Mi vinculación afectiva con el autor y su obra, hace que esta presentación de su libro sea al mismo tiempo un testimonio de afecto personal y reconocimiento a la labor intelectual de Oscar Tonelli; historiador, geógrafo, naturalista y un rapsoda contagiado por el encantamiento de esas tierras, por sus paisajes y por la vida del pueblo chiquitano.

La primera vez que llegamos con Cacho a la chiquitania, la recorrimos extensamente, explorando todos los rincones y recogiendo el sentimiento y necesidades de sus habitantes, conversando con ellos horas y horas, recogiendo historias y relatos en cada choza, comunidad y poblado. Oscar rápidamente conquistaba a sus interlocutores que se sentían deseosos y felices de compartir sus conocimientos, recuerdos e historias y buscaban en el fondo de sus “cachas” viejos documentos, diarios y cartas y los compartían; felices de que alguien busque plasmar y difundir su rica tradición y lucha por construir cultura y economía en esas lejanas comarcas.

Oscar era un investigador nato y permanentemente estaba visitando el área geográfica de su preocupación, recogiendo y compartiendo testimonios y datos con sus pobladores. Revisaba y compulsaba la veracidad de cada documento que caía a sus manos y viajaba a cualquier lugar donde sospechaba podría encontrar más y mejor información: en Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y España; recababa datos y documentos, tomaba notas detallando las distintas facetas de su investigación y usando esa copiosa documentación publicó cinco libros sobre la Gran Chiquitania, quedando otros tantos en preparación.

En cada uno de sus libros, Oscar Tonelli nos transporta a ese extenso territorio oriental que abarca el 64 por ciento del Departamento Santa Cruz y el 21.6 de Bolivia. En su primer libro, “Reseña Histórica Social y Económica de la Chiquitania” nos introduce en su historia y cultura; busca y encuentra el zapato de amatista de “Santa Ana la Cenicienta Chiquitana”; nos conduce por los caminos de los ancestrales caminantes indígenas en el “Peabirú Chiquitano”, nos acompaña por la senda de los argonautas de la selva, buscando el oro negro del “Caucho Ignorado” y nos lleva a volar en el imaginario Chiquitano en “Ubio Karsch” Cuentos y Leyendas.

El libro que recibimos ahora, “Geografía, Historia y Naturaleza Chiquitana” es el último que escribió, concluyendo su redacción en Buenos Aires, mientras buscaba alivio para su quebrantada salud.

Al estilo de los naturalistas y geógrafos de antaño, presenta en el mismo una visión integral y maravillada del territorio, la evolución de su división política, su precámbrica geología, fisiografía, clima y orografía, y finalmente la intrincada hidrografía, con una detallada descripción de los ríos, lagunas y pantanos que abundan en la región. Todo ello en un marco donde la cultura e historia de los habitantes y la naturaleza circundante forman parte del todo. No se olvida del rescate de la toponimia y de señalar la raíz indígena de los nombres que identifican la geografía regional. 

Con prosa llana y elegante, que llega al lector en forma de  una amigable conversación, desarrolla sus ideas y descubrimientos los que nos ilustran y a la vez nos contagian de su admiración y cariño por este espacio geográfico cruceño al que dedico toda su obra.

Buscaba obsesivamente el espíritu de la chiquitania, la recorría y observaba una y otra vez, esperando descubrirlo en su gente, en sus relatos, su historia, su geografía. Mirándolo en la vida y en los ojos de sus originarios pobladores; en los épicos exploradores de la espada y la cruz, aventureros y místicos que finalmente quedan encantados por la tierra y se integran a ella en la historia y en la vida.

Son actores principales de las historias que nos relata el autor, juntamente con los pueblos indígenas chiquitanos, los padres de la Compañía de Jesús quienes construyeron esa utopía, desgraciadamente interrumpida y que cada vez se hace más imperioso rescatar. Lo son también modernamente esa elite cívica chiquitana de mediados del siglo anterior que busco integrar su región a la vida Departamental.
Y lo es también Oscar Tonelli, con su obra íntegramente dedicada a esta región con profesionalismo, rigor científico  y sobre todo con pasión y amor por esos pueblos, por esas tierras.


Ovidio Roca, Julio de 2012