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miércoles, 14 de septiembre de 2016

CUATRO OJOS: EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA

CUATRO OJOS: EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA
 Fuente: Javier Méndez Vedia
EXTRACTO
En el siglo XIX la conexión fluvial con el Beni, se la hacía por Puerto Paila, en el Rio Grande. Una crecida registrada en 1825 llevó a las aguas del Río Grande a encontrarse con el Piraí y Paila quedo inutilizado como puerto, cediendo a Cuatro Ojos la función de conectar con Mojos.

Actualmente parece sencillo llegar hasta Cuatro Ojos. Desde la Capital Santa Cruz, se recorren Warnes, Montero, Saavedra, Minero, Chané, Aguaíses, Sagrado Corazón y San Pedro, que está a unos 135 kilómetros. Se trata de la ruta soyera que, aunque asfaltada en gran parte, es peligrosa.
Hace ocho décadas, los viajeros seguían una ruta diferente a esta actual de los camiones. Para embarcarse en el Puerto pasaban a ritmo de buey cerca del río Asubicito, luego Santa Rosa del Sara, Palometas y Asubí Grande. Sesenta kilómetros de selva debían atravesar los carretoneros. Cada jornada terminaba con el misterioso canto del guajojó, que aún se oye cerca del río Palacio, que va a sumar su riqueza de peces al ya cargado Piraí, a varios kilómetros de Cuatro Ojos.
Durante las primeras décadas de la era Republicana se formó el pueblo de Cuatro Ojos. Hacia finales del siglo XIX o comienzos del XX, llegó un francés de ascendencia suiza e italiana: José Sciaroni Conil. Este francés vio el mayor esplendor del puerto. Tenía 2.500 habitantes, cuatro tiendas comerciales, oficina de telégrafo y correo. Por supuesto, se construían batelones (barcazas de regular tamaño) y lanchas.
Los productos de Santa Cruz llegaban hasta Mojos. Arroz, charque, maíz y azúcar llegaban hasta esas remotas regiones y terminaban en las barracas donde los sueños de los siringueros se apelmazaban como la hevea brasiliensis que explotaban.
Carlos Cirbián investigó que los comerciantes cruceños iban hasta Belém do Pará, en Brasil, ya en el siglo XVIII, llevando sorgo, aceite de copaibo, cuero y pieles. Regresaban con especias y otros productos de ultramar. Eran conocidos los vapores como La Estrella del Oriente, de Barriga y Compañía, y el vapor Guapay, de la casa Zeller y Mozer. "En 1899, algunos periódicos anunciaban que ya no había despachos, porque los almacenes de Cuatro Ojos estaban llenos", cuenta el pintor. El hecho de que ahí se asentase una Capitanía de Puerto indica la importancia de este punto comercial. Por ahí llegaron las máquinas de Luz y Fuerza y uno de los primeros vehículos que circuló en Santa Cruz de la Sierra.
DECLINACIÓN DEL PUERTO
En 1912 el negocio de la goma se acabó. La planta crecía en la lejana Malasia (por entonces colonia británica), África y Ceilán. Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia no pudieron competir con esa producción, más barata y accesible. Lo paradójico del caso es que las semillas fueron llevadas ilegalmente de la misma Amazonia.
El pequeño puerto de Cuatro Ojos dejó de ser útil; poco a poco, las tiendas fueron cerrando y quienes se instalaron en la zona buscaron mejores ubicaciones. Era raro ver navegando a las lanchas que antes surcaban frenéticas las aguas con su carga de azúcar, charque y provisiones.
Pero la naturaleza se encargaría de dar el golpe de gracia a Cuatro Ojos. Lo recuerda Pepe Sciaroni, el único varón de los diez vástagos del francés José Sciaroni.
Pepe Sciaroni (que también se llama José) vive en Santa Cruz, es un lúcido octogenario que en 1929 tenía seis años de edad. Esa fecha es importante, porque una crecida del Río Grande depositó sus sedimentos en Los Limos, lugar con numerosos bajíos cambiantes. El Piraí, al llegar al lugar con la fuerza de las lluvias primaverales, no tuvo por dónde desembocar en su 'hermano mayor', como lo llama Hernando Sanabria.
El río Piraí, según explica el director del Searpi, Walter Noe Angus, ya no tiene un cauce definido que desemboque en el Río Grande. "El cauce se divide, y por eso la sedimentación ha subido", explica.
Aunque perdió su importancia comercial, la leyenda siguió rodeando al lugar. Pepe Sciaroni Durán continuó el trabajo agrícola. Ya sabía lo que era navegar, y desde 1943 ya llevaba su producción de azúcar y café hasta Trinidad. El transporte de los productos de las casas Zeller, Elsner y de Paz Hermanos también era su responsabilidad.
Es imposible habilitar el puerto; no porque el río se ha movido más de 300 metros del lugar original, sino porque no hay una desembocadura única al Río Grande. Hace pocos años, la armada norteamericana y el Searpi estudiaron la posibilidad de habilitar el río Yapacaní como puerto de navegación. Se usaría el ferrocarril que ha quedado inutilizado entre Santa Rosa y Yapacaní. Una terminal intermodal permitiría trasladar la carga a las barcazas, que viajarían por el Yapacaní hasta el Mamoré. Los estudios de carga de sedimentos y dragado no fueron concluidos, por lo tanto, Santa Cruz quedará, por ahora, con la aspiración de tener un puerto cercano para exportar hasta la producción de la brasileña Rondonia. Mientras tanto, ahí queda, nuevamente recordada, la historia.

Nota: Enviado por Anke Arno de Santa Rosa del Sara.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

DE GUSTOS Y SABORES Y EL CAMBA CAFESERO

DE GUSTOS Y SABORES Y EL CAMBA CAFESERO
Ovidio Roca

En el campo, el trabajo empieza muy temprano; a las cuatro de la mañana la cocinera ya está tostando el café en un tiesto de barro y apenas enfriado lo muele en el tacú, el café molido lo coloca en una especie de cono de tela con mango de alambre (calcetín) comprimiéndolo para que se compacte, e inmediatamente vierte agua hirviendo directo de la caldera y recibido en una jarra. El aroma de café recién tostado y su grato sabor son inolvidables.
Ya están listos los peones que van a ir a ver el ganado, arreglar los potreros o atender el chaco, cada uno con su caneco de fierro enlozado se sirve el café. Luego viene la comida, de la mañana: carne en las brasas, majau con plátano frito, masaco de yuca con charque, de todo un poco. A “prima”, las cinco de la mañana la gente parte y cada uno lleva su caneco y en el Beni un pedazo de empanizado y una bolsita de chive. Volverán “a vísperas” y ya les espera lista la comida y más tarde el café. En la mañana el café se toma de primero y en la noche de último.
Otra opción popular era la del café Taborga; se hierve agua en la olla y luego se echa el café molido y se bate, inmediatamente se añade un poco de agua fría, y se espera que la borra del café sedimente para luego servirse. 
Ha pasado el tiempo y al pueblo llego la cafetera de aluminio y la moda de preparar café destilado. Este se hacía con café que ya venía molido, se lo coloca en la cafetera apretándolo muy bien, y luego se añade lentamente el agua para el destilado. Se consigue una tintura negra y se la guarda en una cafetera desde la mañana y cada vez que alguien desea se pone un poco de esa tintura y se añade el agua caliente, lo mismo hacen en los restaurantes. Con el tiempo la gente se acostumbró a ese sabor medio acido producto de la oxidación del café y al color negro retinto y piensan que eso es el buen café.
Para aquellos que venían del exterior acostumbrados al buen café, esa tintura era intomable. Me decían que en Santa Cruz había un buen grano de café y que la gente se daba el modo de estropearlo para tomar  el peor café del mundo.
En los años setenta en San Ignacio de Velasco trabajaba en un programa de cooperación con apoyo de la GTZ de Alemania; primero con el programa del maní y luego del café. Continuando con el programa se decide pasar a la industrialización, es decir vender café molido y empaquetado. Me toco ir al Brasil para comprar la  maquinaria: la despergaminadora, la tostadora, la moledora y aprender las técnicas para evitar que se queme en el tostado perdiendo calidad, así como todo lo necesario para lograr un buen café.
Al parecer lo hicimos muy bien, a todos en el pueblo les gusto el café, por su exquisito aroma y sabor, y dando inicio a la comercialización, enviamos una buena cantidad a Santa Cruz. Al poco tiempo nos informaron que los clientes lo rechazaban porque no producía la tintura como gusta a la gente.
Buscando alternativas decidimos hacer una prueba y produjimos, a nuestro criterio un mal café, no le quitamos el pergamino, lo tostamos con bastante azúcar, lo quemamos un poco y luego lo  molimos y envasamos para enviarlo en una nueva prueba a Santa Cruz. Esta vez tuvo buena aceptación, confirmando ese dicho, “sobre gustos y sabores no han escrito los autores”.
Pasados los años en La Paz se pusieron de moda las Cafeterías, usando el buen café de Yungas y una correcta técnica del tostado. Posteriormente se abrieron algunos cafés en Santa Cruz, allí la gente empezó a aprender nuevamente lo que es un buen café.


ovidioroca.wordpress.com

domingo, 28 de abril de 2013

REFUGIO OCOROTU



MITOLOGIA SEREBOQUI
MISIÓN DE LOS SANTOS DESPOSORIOS DE JOSEPH Y MARÍA DE BUENA VISTA
Yo soy el que esperaban
Los jaguares manchados de luceros,
Los toros ígneos de crepúsculos,
Los caimanes de hierro,
Las palomas de seda,
Para la transfusión de sangres bárbaras.
Yo soy el hombre de la selva,
perfume,
cántico y amor,
pero encendido de relámpagos,
pero rugiendo de huracanes.
Yo soy un río de pié.
Raúl Otero Reiche, Canto al Hombre de la Selva.
LOS INICIOS
Sobre una hermosa colina, desde la cual se tiene una “buena vista”, la Misión de los Santos Desposorios de Joshep y María se asentó, luego de veintinueve años de peregrinar, en su localización definitiva.
Con presencia del cura Provincial Fray José de Casas, los cuatro caciques chiquitanos luego que plantaron las cuatro cruces que delimitan la plaza frente a la cual se construiría la Iglesia, procedieron a distribuir las tierras de los contornos para cada una de sus parcialidades. La de Juan Moile al Norte, la de Juan Sereboquí al Sur (actual Refugio Ocorotú) y las de Manual Tajuto y Pedro Chosuma al Naciente y Poniente respectivamente. En este momento se vivía el duodécimo ciclo lunar, correspondía al 4 de Noviembre del año del señor de 1723.
Algunos años después, aunque por escaso tiempo, se instaló en la misión una parcialidad de guaraníes, la que enriqueció con su eufónico lenguaje la toponimia del lugar, entre ellas la nominación del mítico cerro, tembo-ró. Luego por desavenencias fueron trasladados a la propiedad ganadera de la Misión en las cercanías del río palometa, fundando así una nueva Misión, Santa Rosa del Sara.
MAGIA EN LAS COLINAS DE SEREBOQUI
El cacique chiquitano Juan Sereboquí se había felizmente asentado en la loma más alta de la zona , la misma que conoció cuando hacían el recorrido desde el río palometilla en busca de una nueva localización para la Misión.
En la colina de Sereboquí, las brisas constantes del norte y del sur evitan las sabandijas y desde ella mirando hacia el sur se avizora acostado en toda su imponencia el cacique Amboró, el mítico gigante dormido. En la falda de la loma discurre un precioso riachuelo que la parcialidad conoce con el nombre de arroyo de sereboquí y un poco más allá hacia el poniente, esta la loma de greda roja con la que fabrican la hermosa cerámica al estilo de los chanés
Durante las noches, a la luz de los velones de cera de las abejas suru y ererú, emborrachados con el olor dulzón que despiden al arder, la parcialidad de Sereboquí empezó a construir un sincretismo mágico-religioso, amalgamando las enseñanzas del misionero jesuita, sus ancestrales creencias chiquitanas, las leyendas oídas de los guaraníes y los mitos de los antiguos dueños de la selva, los sirionós y los chanés que alguna vez se acercaban por la Misión, y sobre todo inspirados en los ciclos de la naturaleza, la luna y los cielos.
El cerro mas elevado el amboró, “el tembó-ró”, fue desde el inicio el centro de la atención, constituía éste una antena por donde irradia, desde las entrañas de la tierra, la energía que fecunda el ambiente. El lugar sagrado donde no pueden llegar aquellos que no cuenten con el permiso de los señores de la selva.
LAS PIEDRAS MARCADAS
En las noches de luna llena, Juan Sereboquí revisaba cuidadosamente las piedras marcadas con la imagen de los animales y plantas míticas, portadores de la fuerza de la naturaleza, mientras escuchaba juntamente con los iniciados los relatos de los ancianos sobre el significado y la potencias que cada una de ellas concede.
Estas piedras recogidas del río Surutú, son gravadas y pintadas con las figuras míticas de los habitantes de la selva y colocadas en el jasayé ritual. Cuando estas piedras son extraídas, al azar, por los iniciados durante el ceremonial y son nombradas por el Chamán, revelan mágicamente el don que aquel que la recibe ejercerá durante el ciclo lunar.
La magia de la palabra cambia la naturaleza de las cosas, la palabra crea su forma y cuando se ha nombrado algo, se ha transformado ese algo en la sustancia significada por el nombre que se le da, por eso el Chaman cuida lo que dice por su boca, ya que las cosas son para nosotros lo que nuestro “Verbo Interior” les hace ser.
La piedra marcada con el Manechi; el gran mono de pelambre rojo oscuro y negra y barbada faz, que al amanecer miran hacia el horizonte y hace resonar los montes y quebradas con sus profundos aullidos queriendo despertar al mítico gigante amboró; señala para el que la posee el poder de escuchar y hablar con los amos de la selva.
La piedra del Jucumari, el oso que erguido en sus enormes patas atemoriza a aquellos que atraviesan el río de las abejas, el Surutú, trasmite la potencia y la fuerza vital.
La piedra del Mutún, la pava copete de piedra señora del Amboró señala la abundancia y la alegría.
La piedra del Sirari. Andrés, el chaman, dio vida al collar de semillas de sirari convirtiéndolo en una serpiente que mantienen esos colores, rojo y negro y ella señala el espejismo de la belleza
La piedra de la Pachiuba, palmeras que caminan durante la noche buscando al elegido que sacara al gigante de su sueño y se reúnen en el día a compartir sus hallazgos, señalan al portador de la fe y la constancia.
En cada luna llena, cuando al caminar se pisa la propia sombra, en la loma de Sereboquí se repite el ritual de revelar las fuerzas de la naturaleza y los dones que acompañan ese ciclo a los iniciados.
CALENDARIO LUNAR
La parcialidad chiquitana de Juan Sereboquí, mantiene su cultura vinculada a los ciclos vitales de la naturaleza y el cielo. Por ello sigue, para ordenar sus actividades agrícolas y rituales mágicos, el calendario lunar de trece lunas, que coincide con la rotación del sol y el retorno de las estaciones, mientras que las fiestas religiosas en la misión jesuítica de los Santos Desposorios, se rige por el calendario gregoriano que les había enseñado muchos años atrás el padre Montenegro.
Este calendario lunar, mide el caminar de la Tierra alrededor del sol durante 364 días y marca trece ciclos – meses – de 28 días, donde cada ciclo es regido por las fases de la luna. El día 365 es llamado el día del cacique Amboró y corresponde en el calendario gregoriano al 21 de diciembre, el solsticio de verano. Este es un día para la celebración por el nacimiento del sol y la regeneración de la vida, es el momento en que el cacique Amboró despierta por un día y se comunica con los animales y plantas totémicos que esperan el momento que el cacique termine su ciclo de expiación y retorne libre a regir en los montes.
LOS CICLOS DE LAS LLUVIAS Y EL CALOR
El Calendario Lunar rige la vida cotidiana de la parcialidad de Sereboquí, la siembra, la caza, la cosecha de frutas, coincide también con ciclo de la fertilidad, el ciclo femenino.
Existen a su vez cuatro grandes periodos, relacionados con el caminar de la tierra alrededor del sol, que influyen sobre el clima y las lluvias. Cada uno de ellos engloba a su vez cuatro ciclos lunares y expresan su especial característica:
El primer periodo empieza después del día del cacique Amboró, con la primera luna llena que corresponde al mes de la lluvia y el calor, en el mes de diciembre, es el de las frutas y la caza.
El segundo período empieza en marzo de los vientos suaves y temperados, el tercer período de los vientos fríos del sur y la sequía, empieza en junio y finalmente el cuarto período de las flores y tiempo de regocijo, en el mes de septiembre.
LAS FASES LUNARES Y LA NATURALEZA HUMANA
Las fases de la luna siguen el ciclo del cielo y la naturaleza, así como la atracción lunar afecta el nivel de las superficies de las aguas y el flujo de las mareas, la distribución de la savia en los arboles y su posterior resistencia al deterioro, cuando cortado es utilizado por los hombres. Así también el cuerpo humano, compuesto mayormente de agua, es afectado las fases de la luna. Estos flujos de naturaleza cíclica afectan su biorritmo y su capacidad de trabajar, de crear. La creencia de la parcialidad de Sereboquí, dice que cada persona posee, por lo menos, tres biorritmos que rigen su comportamiento y el estado de su organismo:
1. Cuerpo: determina la fuerza y coordinación, también influye en la resistencia al dolor y a las enfermedades.
2. Mente: determina la capacidad de aprender, al pensamiento, la memoria y la habilidad de tomar decisiones.
3. Sentimiento: afecta las sensaciones, también afecta la estabilidad emocional.
Cada fase lunar esta en sincronía con los ritmos de la naturaleza. Siguiendo sus fases debemos comenzar a desarrollar y terminar cualquier proyecto o actividad que nos propongamos.
LA MAGIA Y LA LUNA
En cuanto a la magia y la luna hay un principio básico que se debe tener muy en cuenta: las fases lunares. Conociendo simplemente las cuatro fases lunares podemos potenciar y mejorar la calidad de nuestros rituales, consiguiendo obtener mejores resultados.
Luna Nueva: Es tiempo de nuevos comienzos, nuevos proyectos que necesitan crecimiento, expansión de ideas y su materialización. Trae un toque de fantasía pero también de infidelidad. El mal humor está a flor de piel y la personalidad se torna sombría. Es buena época para las relaciones humanas. Es un buen momento para labrar, preparar la tierra y recolectar raíces o tubérculos.
Cuarto Creciente: Cuando la luna comienza a crecer, aumenta la alegría, se desarrolla, más el sentido de la honradez, aparece un carácter algo excéntrico y el romanticismo se vive más intensamente. Esta fase es buena para sembrar plantas de crecimiento lento y aquellas con raíces y tubérculos, también es buen momento para recolectar aquellas en las que se utiliza el tallo. Es tiempo de germinación, comienzo y actividad
Luna Llena: Éxito, culminación, expresarse emocionalmente, completar y deshacerse de lo que nos lleva a fallar El humor se vuelve variable, pero se tienen las ideas más geniales. La inteligencia se torna instintiva y el carácter se puede tornar extravagante con golpes de genio repentinos. En el campo se considera un buen momento para recolectar flores y frutos. Es una noche apropiada para la creatividad y se debe aprovechar esta noche ya que con menos esfuerzo se conseguirá grandes resultados.
La Magia; es el mejor momento para hacer rituales de magia, para invocar espíritus o simplemente para dejarte llevar por la imaginación.
Cuarto Menguante: Cuando la luna disminuye es tiempo para finalizar con los detalles y cabos sueltos, aparece en el carácter una intuición aguda y observadora. Se vuelve más sumiso y con un gran sentido práctico. Es buen momento para arrancar las malas hierbas.
Eclipse: Es el momento que el sol cohabita con la luna para engendrar nuevas estrellas, para que el cielo no las pierda, pues a diario mueren muchas de ellas y caen hacia la tierra desaparecido con un último destello.
Conociendo las cualidades de las cuatro fases lunares es posible potenciar y mejorar la calidad del ritual mágico y obtener mejores resultados.
Luna Nueva
La luna nueva es ese momento en el que la luna no se ve. Nunca debe realizarse un ritual que necesite mucha potencia bajo los influjos de esta fase de la luna, puesto que representa lo que todavía no se ha hecho o no se ha conseguido. No tiene mucha fuerza y es preferible utilizarla cuando se buscan efectos mágicos sutiles, no demasiado trascendentales. Puede utilizarse especialmente para rituales de limpieza y renacimiento de energías.
Luna en Cuarto Creciente
El cuarto creciente es ese momento en el que, tras la luna nueva, la luna comienza a verse. Es un momento muy importante en cuanto a términos mágicos se refiere, pues todo el ciclo creciente de la luna, potencia cualquier hechizo propiciatorio. Esto significa que cualquier cosa que se quiera crear y mejorar será potenciada con un hechizo realizado en algún momento de esta fase. Hay que tener en cuenta que cuanto más cerca esté la luna de ser luna llena, más fuerte y potente será el hechizo.
Luna Llena
La luna llena es ese momento en el que se la ve en todo su esplendor. Sin duda alguna, la luna llena es el momento mágico por excelencia. Es el momento en el que las fuerzas mágicas de la luna muestran todo su potencial y por ello es un gran momento para realizar cualquier hechizo propiciatorio en el que se busque plenitud y la total realización de nuestros deseos. Resulta especialmente útil en aquellos hechizos que necesiten grandes energías, además es la más indicada para los principiantes en magia que pueden utilizarla para todos sus hechizos cuando no son capaces de mover las energías necesarias para sus rituales. Hay que tener en cuenta que las fuerzas de la luna llena no son sutiles, sino drásticas. Por ello lo más indicado es utilizarlas para cuestiones y cambios trascendentales (como un cambio de trabajo, encontrar pareja, sanar, conseguir fuerza de voluntad, desarrollar nuestro espíritu)
Luna en Cuarto Menguante
El cuarto menguante es ese momento en el que, tras la luna llena, la luna comienza a desaparecer hasta llegar a la luna nueva. Esta fase de la luna potencia todo aquello que deba ser debilitado y eliminado. Por ejemplo, es la mejor fase de la luna para romper las brujerías y males de ojo. Los hechizos orientados a hacer desaparecer cualquier mal tienen en esta fase su mejor momento.
EL MOMENTO DE PARTIR
Cada uno de nosotros, durante el transcurso de su vida, va intercambiando parte de su espíritu con las personas que ama y cuando ellas se van, una parte del mismo las acompaña al otro mundo.
Con los años, muchos de nuestros seres queridos habrán partido y gran parte de nuestro espíritu ya estará con ellos; llega entonces un momento en el que nos queda tan poco espíritu para vivir en este mundo, que ya es oportuno partir para juntarnos con nuestros seres queridos e integrarnos al gran espíritu.
Pilar Urioste, Refugio Ocorotu, Buena Vista.

jueves, 14 de febrero de 2013

BENI UN PUEBLO DE PUEBLOS EN LAS LLANURAS INUNDABLES DE MOJOS


BENI UN PUEBLO DE PUEBLOS EN LAS LLANURAS INUNDABLES DE MOJOS

Ovidio Roca

A diferencia de los otros Departamentos del país, donde se tiene una Capital fuerte y hegemónica en la cual se concentra la mayoría de la población; en el Beni tenemos un conjunto de pueblos de similares dimensiones e importancia y cada uno de ellos orgullosos de su estirpe y tradición, aunque sea la misma para todos.
Cada año, las aguas inundan con más o menos intensidad, casi el sesenta por ciento del Beni y afectan la ganadería, los cultivos, dañan las viviendas y la infraestructura en general.
El Beni no se inunda, es una llanura de inundación, y sobre esta realidad es que se necesita trabajar, buscando las formas adecuadas de producir, construir, transportarse. Usando tecnologías apropiadas para realizar las prácticas agrícolas, para diseñar y construir caminos y viviendas; reconociendo y asumiendo en todo momento, las características especiales del ecosistema y aprovechando la existencia de los innumerables e inmensos ríos, arroyos, bajíos, pantanos y curichis, con los que necesariamente hay que convivir.
Medio año de inundación (Diciembre a Mayo) y medio año de sequía, dependiendo del comportamiento del ciclo del Niño y la Niña y en lo futuro de los impactos que causaran las represas que se están construyendo en el rio Madeira y las programadas en el rio Beni; es el escenario en el que hay que trabajar.

Condiciones hidrológicas que se complicaran aun mas, por la aceleración de los procesos de erosión y el uso inadecuado de la tierra tanto en las cuencas altas andinas como en Santa Cruz, así como  por la construcción de carreteras en la misma zona y que afectan el libre drenaje, agudizan y hacen más extremos los efectos de las sequias e inundaciones.

Sabemos que en este mismo medio acuático, hace más de dos mil años prospero una exitosa civilización hidráulica: constructores de lomas, camellones y zanjas, destinados a vivienda, cultivos agrícolas, piscicultura y canales de comunicación fluvial en toda época del año. Esta civilización con su tecnología apropiada logro alimentar más de dos millones de personas.
En la actualidad las tecnologías que se aplican para el transporte y la agricultura del Beni, fueron diseñadas para un ambiente de secano y hasta ahora se conocen pocos avances para usar aquellas adecuadas a las llanuras de inundación.Se haría necesario de aquí en más, investigar técnicas apropiadas para estos lugares inundables, revisando lo que se hizo en este mismo lugar hace dos mil años por la llamada Cultura Hidráulica de Mojos y lo que se practica actualmente en otras regiones del mundo de condiciones hidrológicas similares.

CULTURA HIDRAULICA DE MOJOS

Durante dos mil  años (800 A.C. a 1200 D.C), en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Kenneth Lee (1977) explica que esta fue una gran civilización hidráulica, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías, para un área de cultivos estimada en 50 mil Km2. Estos pueblos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para contrarrestar las inundaciones; las técnicas ancestrales desarrolladas para contrarrestarla fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, que constituyeron impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y al establecimiento de los asentamientos humanos en las partes altas de monte islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos este territorio.
Pinto Parada (1987), señala que una tinaja desenterrada en el Beni en 1920, presenta un dibujo de la organización social de esta civilización hidráulica, con hombres jalando cuerdas, que en un extremo arrastran cueros con montones de tierra.
Las lomas y camellones garantizaban la seguridad de las viviendas y los cultivos, pues permanecen por encima del nivel de las aguas, y durante las sequías, el agua de los canales que rodea a los camellones se utiliza para los peces, para el riego suplementario y la obtención de biomasa vegetal, especialmente el tarope, que resulta un excelente abono orgánico. Además los canales formaban parte de una extensa red fluvial que servía como medios de transporte y comunicación.

SITIO RAMSAR

Los humedales, que durante muchos años fueron considerados como zonas insalubres e improductivas, constituyen uno de los ecosistemas de mayor valor productivo y ecológico y proporcionan a la sociedad diversidad de bienes y servicios. Son grandes reservorios de agua dulce y portadores de una gran biodiversidad, son también zonas con gran potencialidad para los cultivos y cuentan con muchas áreas de interés paisajístico y turístico.
Los humedales mojeños son de una rica diversidad natural: hasta la fecha se han identificado 131 especies de mamíferos, 568 de aves, 102 de reptiles, 62 de anfibios, 625 de peces y al menos 1000 de plantas. Numerosas especies, entre ellas la londra (nutria gigante) y el bufeo (delfín rosado), han sido clasificadas como especies vulnerables, en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción.
El 2 de febrero de este año y con motivo del Día Mundial de los Humedales, el Gobierno boliviano incluyó en la Convención de Ramsar, al humedal de los Llanos de Mojos. Con esta su  inclusión Mojos se convirtió en el mayor sitio Ramsar del planeta.
Esta decisión nos  compromete a cumplir con las orientaciones establecidas para la formulación de políticas y la planificación del manejo de los humedales, en procura de su sostenibilidad ecológica, económica y social.

ESTRATEGIA DE DESARROLLO

Teniendo en cuenta las especiales características de su población y el medio ecológico de llanura de inundación, el Beni precisa definir creativamente la forma de gobernarse y manejar su territorio. Un territorio bordeado y surcado de ríos, arroyos y curichis, que dificultan las formas tradicionales de cultivar, transportarse, construir carreteras, viviendas, hace necesario pensar y enfocar de una forma diferente su desarrollo.
Como el mayor Sitio Ramsar del planeta, habría que proponer a la comunidad internacional, a las instituciones ambientalistas responsables y serias, la necesidad de conformar una alianza para elaborar y ejecutar un programa integral de manejo sostenible para las llanuras inundables de Mojos.
Es imperativo contar con una Plan Estratégico, pues su ausencia permite que las acciones del Gobierno Central y los programas de apoyo para la región sean pensados desde la perspectiva e intereses de los políticos y los donantes y no la de los habitantes del área, los que requieren de actividades productivas para progresar y por tanto sentirse motivados para valorar y cuidar su entorno.

Se necesita que la juventud beniana deje volar su imaginación, su creatividad y proyecte un plan de desarrollo para su región, acorde a su realidad cultural, ecológica y política, y el reto es demostrar que se puede lograr el progreso y la prosperidad de la gente, trabajando de forma inteligente y en armonía con el ecosistema, confirmando en la práctica que es posible lograr un equilibrio entre los intereses económicos y comerciales y el medio ambiente.
Tenemos el escenario, un extraordinario ecosistema, una variedad de paisajes para atraer una masiva afluencia de turismo ecológico y el desafío es superar lo que la Cultura Hidráulica de Mojos logro exitosamente hace dos mil años.
Es necesario revisar y evaluar  de forma crítica lo hasta ahora realizado, apoyando y profundizando lo que es sostenible y eficiente y replantear y acudir a las nuevas tecnologías y a la experiencia histórica, en todo aquello que contribuya a lograr el Desarrollo Sostenible del Departamento y el bienestar de su gente.

Para los aspectos operativos, se podría constituir una Corporación de Desarrollo Sostenible, SAM, que gestione todas las actividades de desarrollo, buscando aprovechar este paisaje de humedales, para desarrollar el ecoturismo, la agricultura, la ganadería, la agroforesteria, silvicultura y piscicultura, realizándola  en forma sostenible.
Se pueden  programar circuitos turísticos navegando los ríos, arroyos, entrar a las lagunas y lagunetas, como una opción entre muchas otras, para traer jóvenes turistas y hasta viejo turista que allí rejuvenecen.
Es necesario integrarse al desafío mundial contra el cambio climático, trabajar con el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), buscar financiamiento con los Fondos de carbono y el mecanismo REDD+.
Existen muchos programas de ambientalistas que apoyan a la población local para el cuidado de especies en peligro de extinción. En algunas costas del caribe protegen tortugas y cuidan el ciclo desde la postura, hasta que las crías están en condiciones de ir al mar; en  nuestro caso podemos trabajar con petas, bufeos, londras, parabas, etc. Estos programas traen recursos, conocimientos, contactos y ayudan a difundir la imagen de la región.
Costa Rica capta turistas para cosechar café, mucha gente va allí, trabaja duro y paga por hacerlo. Aquí tenemos chocolate nativo y mucho más.
Esto requiere de planificación, organización, buenos operadores, excelentes servicios  y mucho marketing internacional. Existe en el mundo un conocimiento y experiencia disponible, que hay que utilizar y uno de ellos es el de los programas de Jubilados, por ejemplo el de VOCA, que puede ser de gran ayuda.

-           Beni organización política administrativa

Esta extensa de región de 213,564 Km2 es atravesada por tres grandes ríos, Mamoré, Beni e Iténez, los que se juntan para formar el río Madeira, principal afluente meridional del río Amazonas. El Beni tiene dos provincias fisiográficas, la llanura Amazónica y el Escudo Precámbrico.
La población del Beni, según datos del último censo, alcanza a los 425.780  habitantes. Aproximadamente el 32% de esta población lo constituyen 18 pueblos indígenas, los que mediante 19 demandas territoriales, han solicitado tierras por alrededor de 6.2 millones de ha (15 % del territorio Departamental). A Enero del 2011, el INRA informa que fueron tituladas 3.2 millones de ha, como Tierras Comunitarias. 
Con la elección de 8 Subgobernadores y  19 Corregidoresde de acuerdo al Estatuto Autonómico del Beni, y con recursos manejados de manera desconcentrada por las Sub gobernaciones de las ocho provincias y los TCO, ya se señala el camino de la organización política administrativa del Departamento. Lo que hace falta es una imagen objetivo y una estrategia y prioridades de largo plazo, que vayan más allá de la mera captación de votos, con promesas populistas.
El capital de un pueblo es la educación y el conocimiento. Una preocupación de la Gobernación debería ser diseñar una curricula educativa enfocada hacia la ciencia, la tecnología, la cultura internacional y la realidad propia de su medio. Que enseñe al estudiante además del castellano, el idioma inglés como medio de comunicación universal en un mundo interconectado especialmente por el Internet.
La realidad es que el Beni es un pueblo de pueblos, no existe la capital macrocéfala con pequeños poblados supeditados a la misma, por lo que es necesario seguir avanzando en el camino de esta descentralización y para ello vale la pena revisar experiencias internacionales para adaptarlas a la realidad local. Una entre muchas es la de Suiza y su organización cantonal.

-          Transporte

Al margen de las formas de transporte tradicionales, es necesario explorar nuevas tecnologías adecuadas al medio. Empezando por un mejor uso de los ríos y embarcaciones, tanto para el transporte de carga como el turismo.
Por ejemplo, experimentar para el turismo con lanchas de fondo plano como las que se usan en Florida (USA), para navegar por bajíos y curichis
 En relación al transporte de carga y dados los altos costes para construir y mantener las carreteras, sería adecuado pensar en explorar el uso de Dirigibles híbridos, los que se están ofertando a nivel internacional, por ejemplo los que se ofrecen en Canadá y el Reino Unido y que no necesiten pistas de aterrizaje.
Solar Ship, es un dirigible híbrido canadiense que obtiene la energía eléctrica para mover sus hélices de baterías recargadas mediante paneles solares dispuestos en su parte superior.  La versión pequeña, el “Chui”, es capaz de transportar hasta una tonelada de carga a una velocidad máxima de 73 kilómetros por hora, y posee una autonomía de cercana a los 1.000 Km. Puede despegar en pistas de solo 100 metros de largo y para aterrizar solo requiere de unos cincuenta metros de superficie más o menos plana, sin ser necesario que estén pavimentadas.
La versión mayor, llamada “Nanuq”, puede elevar hasta 12 toneladas de mercancías y moverse a una velocidad de hasta 84 kilómetros por hora, con una autonomía virtualmente ilimitada gracias a sus grandes paneles solares. Al ser de mayor tamaño, necesita de unos 200 metros de pista para despegar y poco más de 100 metros para aterrizar. Si se encuentra descargado puede despegar en solo 60 metros, por lo que resulta ideal para transportar cargas hasta sitios remotos en los que no existe infraestructura.
A su vez, la británica Hybrid Air Vehicles (HAV), ofrece un sistema de transporte barato y práctico utilizando dirigibles que puedan levantar y transportar hasta 50 toneladas de peso con un cuarto del coste de los medios convencionales.

- Agricultura de zonas inundables

Las llanuras de inundación sabiendo manejarlas, son buenas para la agricultura, sus suelos se renuevan con los limos y minerales del aluvión. Los suelos anegados ofrecen un ambiente único para el crecimiento y nutrición del arroz, pues esta gramínea puede manejar sin problemas la falta de oxígeno en su sistema radicular.
 Como el principal inconveniente de las tierras de inundación es que los cultivos no se adaptan al tradicional período óptimo de crecimiento, se hace necesario manejarse siguiendo los ciclos climáticos de los llanos y la utilización de variedades de maíz y arroz de ciclo corto.
Realizar cultivos de plantas que crecen con las aguas como el arroz, aquellos que se realizan cuando bajan las aguas y aprovechan la humedad residual. A ello se suma la necesidad de construir grandes atajados para conservar el agua que necesitarán cuando llegue la sequía. 
A nivel internacional se dan experiencias diversas de cultivo en humedales, las que deberían ser estudiadas en profundidad, pero lo importante es no olvidar lo que se hizo en este mismo lugar y con éxito hace dos mil años por la llamada Cultura Hidráulica de Mojos.
Hay en el Beni un reto para la imaginación y para los ejecutores, los constructores de futuros posibles.

ovidioroca.wordpress.com



sábado, 5 de mayo de 2012

LOS BARONES DEL ORIENTE: EL PODER EN SANTA CRUZ AYER Y HOY


Ximena Soruco
El origen de la actual élite de Santa Cruz se remonta a las últimas décadas del siglo diecinueve con el auge de la goma en las alejadas regiones amazónicas, que da lugar a enclaves económicos de exportación a ultramar.
La presencia liberal de occidente en el poder, después de la guerra federalista de 1899, que paradójicamente ahogó las pretensiones federales de Cochabamba y Santa Cruz, también significó un duro golpe a las economías regionales al abastecer a los enclaves mineros con productos importados a través de los ferrocarriles vinculados al Pacífico. Así, la economía agrícola cruceña se detiene y tiene un viraje hacia la exportación de goma amazónica y alienta el surgimiento de una economía comercial y financiera a partir de 1914.
Esta es, en apretado resumen su historia.
A mediados del siglo diecinueve, Santa Cruz, pese a tener pocas haciendas y también poca mano de obra, es un activo suministrador de productos para las minas del sur, a las que abastecen con azúcar, hilados y tejidos de algodón, charque, cuero curtido y artículos de cuero como arneses lazos, botas y calzados.
Los artículos de cuero eran muy importantes, los que además de ser comercializados en el mercado interno, también eran valorados en el norte argentino. Es el tiempo en que también se ensayan otras exportaciones de materias primas como la quina, la goma, la castaña y la madera. Sobre todo la goma tendrá un inusitado auge a partir de 1876 con lo que se logra las grandes fortunas de Antonio Vaca diez, Nicolás Suárez, Nicanor Salvatierra y Antenor Vásquez, todos vinculados a capitales europeos.
El capital gomero será el promotor de la instalación de muchas casas comerciales europeas, en especial alemanas, que trasladan el capital logrado en el Beni a la ciudad de Santa Cruz. Destacan los inmigrantes Francisco Treu, Alberto Natush, Jorge Banzer y el austriaco David Cronenbold. Las casas comerciales de estos europeos traerán como empleados otros que luego harán fortuna, entre ellos Emilio Zeller, Felipe Schweitzer, Juan Elsner y Carlos Seiler.
Los comerciantes cruceños eran Crisanto Roca Pinto, Saturnino Saucedo, Manuel peña, Pedro Vega, Elías Antelo y la sociedad Morales & Bertram.
Estas casas comerciales controlaron el comercio oriental desde el siglo veinte, sobre todo con la importación de artículos suntuarios para los nuevos ricos gomeros que gustaban de ser ostentosos. Tenían otra fuente en los créditos y consignaciones, provisión de comida y dinero a los enganchadores de mano de obra para la explotación del caucho. También contaban con astilleros que controlaban el transporte fluvial de la goma.
La red de importación-exportación de goma, que tenía una larga ruta desde la amazonía hasta los puertos europeos y norteamericanos, requería de despachantes, firmas proveedoras de las mercaderías e intermediarios, también requirió crear un sistema de transacciones monetarias a través de letras de cambio (el primer banco que llega a la región lo hace en 1912). Proceso que tendrá hegemonía de capitales alemanes hasta la segunda guerra mundial.
Estos alemanes inmigrantes en Santa Cruz, pronto se vincularon, mediante matrimonios, con la vieja élite hispana, y permanecerán hasta hoy bajo el control económico de Santa Cruz. A ellos se unirán, aunque en menor medida, otros inmigrantes procedentes de Italia, como José Bruno y Dionisio Foianini. Ya en el siglo veinte llega de la Europa oriental Mateo Kuljis.
Algunas de estas casas comerciales, pasado el auge de la goma, diversificaron el comercio e incursionaron en la agricultura y la ganadería. Es importante señalar que en la primera mitad del siglo pasado la tierra casi no tiene valor comercial por el aislamiento del mercado interno, y la falta de procesamiento de los productos cerraba el mercado externo. Esta situación cambia a partir de 1952 cuando el Estado central vertebra mediante carretera oriente con occidente, e invierte en la producción agroindustrial con ingenios, créditos y maquinaria.
Pese a que la burguesía comercial no transita naturalmente a una burguesía agroindustrial, sino que requiere de una firme política económica estatal, haberse constituido en un circuito extractivo y mantenerse con la importación-exportación extranjera le imprimen un carácter privado y ajeno al Estado y al mercado interno.
La mayoría de estos inmigrantes llegaron carentes de capital, y los profesionales fueron traídos por las casas comerciales para prestar sus servicios; el contexto de visiones coloniales y racistas hizo que prosperen y se inserten rápidamente en las élites locales. Esta estructura social genera una subjetividad burguesa de iniciativa privada que minimiza o silencia, en su imaginario, circunstancias fortuitas (no controladas por ellos) favorables, como los precios internacionales, las ventajas de ser blancos europeos en una sociedad racista y llena de prejuicios, y, sobre todo el apoyo estatal que se inicia en la revolución del 52 que se acrecentará en las siguientes décadas.
Fuente: Soruco, Ximena. Coord. Los barones del oriente: El poder en Santa Cruz ayer y hoy. Santa Cruz, Fundación Tierra, 2008.