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jueves, 27 de agosto de 2020

HACIA UNA NUEVA ECONOMÍA Y SOCIEDAD POST PANDEMIA

 

Ovidio Roca

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente. Sobrevive la que mejor se adapta al cambio”. Charles Darwin

Ayer en la Farmacia (en la Botica como se decía antes y entienden mis amigos del Parque) mientras hacia la cola manteniendo la distancia social; veía a todos cubiertos con unos trajes espaciales de diversos colores, algunos negros y con capuchas, barbijos, parachoques plásticos y lentes; bajo los cuales sospecho había seres homínidos.
A un lado y por una gran pantalla de televisión sobre la pared pasaban imágenes de hermosas mujeres con sus cabelleras al viento y al fondo unos niños que correteaban en un parque arbolado, llenos de flores y varias familias vestidas sencillamente y con la cara descubierta, jugando con sus mascotas.  Me paré asustado y les digo a los seres encapsulados que me rodeaban: ¡miren que bello era el mundo de antes! y nadie me llevo el apunte, ellos miraban sus teléfonos y hablaban con sus teléfonos.

Al parecer hemos perdido el sentido de nuestra vida; libre, participativa y en contacto con la naturaleza y nuestros semejantes, y ahora acongojados por la pandemia vivimos una nueva y triste realidad, la población está encuevada, confinada y sin rumbo cierto.
Algo que debería estar claro para todos, es que no podremos tener salud de manera aislada y solo podremos hacerlo en la medida que nuestros vecinos cercanos y también a nivel nacional e internacional lo logren.

Por lo que vemos, a nivel mundial la economía se está orientando hacia la autarquía y dejando atrás la globalización y los gobiernos nos están ofreciendo como cura que para la crisis por la pandemia, dinero desde los bancos centrales y más deuda que nadie podrá pagar.

Ofrecen finanzas y no producción y esto a desmedro de la economía básica que enseña, que el consumo solo se puede incrementar en forma sostenida con más inversión y más producción y que nos equivocamos si pensamos que con mayor emisión monetaria y deuda vamos a generar más riqueza.

Como siempre, la madre del cordero está en cómo hacerlo y bajo estas nuevas circunstancias. Lo que sí está claro es que el mundo ya no será como hasta ahora, cuando hemos evidenciando nuestra fragilidad al chocar con los virus, las enfermedades y también con el cambio climático que modifico el ecosistema y desactualizó nuestras técnicas para producir alimentos.

Nuestras tecnologías se tornaron obsoletas, ya no se adecuan a la nueva realidad climática y virulenta. Las semillas que sembramos no prosperan con el nuevo clima, los vientos, las lluvias y sequías, por lo que nuestra modalidad de trabajo necesitará nuevas prácticas y habilidades y también necesitaremos nuevas fuentes de energía menos contaminantes.

Una persona común se pregunta: en que voy a trabajar para ganarme el sustento y cómo y dónde voy a hacerlo. Para nosotros, países de economía primaria, lo más cercano y donde podemos empezar a trabajar es con la actividad agropecuaria y buscando nuestra soberanía alimentaria, lo que significa cubrir buena parte de nuestras necesidades básicas con oferta local y nacional y esto a partir de una nueva base productiva fortalecida y resistente al clima.

Esto implica, complementariamente, mejorar la provisión de insumos, equipos, la disponibilidad de transporte para canalizar la producción y la flexibilización de medidas para el tránsito de la mano de obra hacia el campo.

Se avizora entonces, un mundo dual, más ruralizado y más tecnológico. El internet y las comunicaciones son esenciales en la vida y el trabajo de las personas; se ampliara el teletrabajo, la educación complementaria vía internet, la telemedicina. Las transferencias bancarias, ventas y transferencias de bienes y servicios se concretan vía internet, así también los trámites con entidades públicas; todo será digital.

La economía y las redes electrónicas seguirán funcionando y aún más después de la pandemia; la energía eléctrica será producida por fuentes alternativas, solar, eólica e hidráulica, la que necesita ser acumulada y ahí surgen las baterías de litio. Esto significa la urgente industrialización del litio que tenemos en el salar y cuya implementación debemos enfrentar con seriedad. Y para todo esto hay que estudiar y capacitarse.

Será necesaria mucha investigación para readaptar el manejo agropecuario a las nuevas realidades; entender el nuevo ciclo del clima, las épocas y duración e intensidad de vientos y las lluvias, para así determinar el ciclo reproductivo y las épocas de siembra y de cosecha.
Es vital y urgente la investigación y el trabajo de semillas transgénicas para soportar estos nuevos ciclos climáticos y así asegurar que nuestros agricultores puedan tener mejores simientes, cultivos más resistentes, (resilientes) y producir cada vez más y mejor; sin arriesgar sus cosechas y sin ampliar la frontera agrícola, protegiendo los bosques y reduciendo con esto los costos económicos y los impactos de la agricultura en el medio ambiente.

Los jóvenes, quienes heredaran el desastre, son y necesitan ser más racionales y apostar por la democracia, la colaboración mutua y ser conscientes de los peligros del cambio climático y de la necesidad de profundos cambios en el sistema productivo y las fuentes energéticas. Ellos ahora están indignados ante la creciente desigualdad socioeconómica y la destrucción del ecosistema que alberga nuestra la vida y buscaran formas creativas de superarlo.

Necesitamos asumir una cultura política más democrática y colaborativa, no podemos vivir en la incertidumbre, necesitamos movernos, poder circular, salir a trabajar, atender la producción agrícola e industrial y de servicios. Necesitamos vivir en un mundo libre, donde prevalezca el respeto, los valores, la justicia y el bienestar, y ya no podemos estar presos del chantaje, de las drogas y la permanente confrontación política, impulsada por grupos anárquicos y sus Caciques populistas, en procura de saciar sus apetitos económicos, de poder y de abuso sexual con nuestras niñas.

ovidioroca.wordpress.com

lunes, 13 de julio de 2020

PANDEMIA, CAMBIO CLIMATICO Y NUEVOS SISTEMAS PRODUCTIVOS



Ovidio Roca

La humanidad durante su larga historia, ha sufrido de pestes, pandemias y guerras y ha sabido superarlas gracias a que sus dirigentes y la población las enfrento con verdad y coraje. Churchill, cuando asumió su mandato, época de la Segunda Guerra, no trato de endulzar la realidad y engañar al pueblo, sino que dijo algo duro y real: “Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

Nos enfrentamos contra la pandemia viral y el cambio climático y junto con nuestros dirigentes debemos actuar para enfrentarlo, con verdad, responsabilidad y coraje.
Actualmente, la población aterrorizada por la pandemia permanece encerrada, los menos trabajan y los más escuchan en los medios propalar obsesivamente sobre miles de muertos y contagiados en el entorno y en todo el mundo, con lo que se agudiza el temor, mientras muchos esperan que el gobierno y los políticos le solucionen el problema.
La población confinada en sus hogares no está percibiendo ingresos y vive apenas de sus ahorros, si es que los tiene. Desesperadamente buscan el que comer y superando el temor salen a recibir los bonos estatales, a pedir ayuda de la familia o realizar alguna actividad precaria de comercio y servicios. Se percatan angustiados que muchos de los trabajos y negocios que conocían y practicaban normalmente están desapareciendo, y que en el entorno aumenta la irracionalidad y la violencia.

Se espera que en los próximos dos años la vacuna llegue a cada persona y que paulatinamente se pueda salir a trabajar, se reanuden las actividades productivas y de servicios y en los rubros “que aun tengan vigencia y viabilidad en esta nueva realidad”.

Entre tanto el clima se presenta cada vez más variable y extremo, y conspira contra nuestras prácticas tradicionales del trabajo y especialmente el agrícola. Sus ciclos ya no son aquellos que conocíamos y que establecían las épocas de sembrar y cosechar. A destiempo se presentan altas y bajas temperaturas, abundantes precipitaciones y sequias, vientos huracanados y plagas recurrentes de insectos y hongos que afectan nuestros cultivos y la biodiversidad y esto ocurre en los meses en los cuales no era lo usual.
USANDO LA CIENCIA NECESITAMOS ENCONTRAR UNA PROPUESTA PRODUCTIVA Y ADECUADA A LAS NUEVAS REALIDADES SANITARIAS Y CLIMÁTICAS.

Frente al cambio climático y la evidenciada fragilidad de nuestra salud ante los virus, necesitamos desarrollar nuevas alternativas económicas y tecnológicas para que las personas y los sectores productivos generen recursos para cuidar su vida, salud y alimentación. Esperanzados que esta vez se lo haga bajo un modelo de economía sostenible y en un marco de legalidad y respeto por el ecosistema.

Se asegura que una de las principales causas de este cambio en el clima, es una excesiva concentración de gases de efecto invernadero y en consecuencia algunos agricultores, aunque no los suficientes,  están optando por los cultivos transgénicos que incrementan la producción por hectárea demandando a su vez menos plaguicidas y trabajo de labranza, con lo que se evita la desforestación y se mejora el ambiente.
Igualmente se ha evidenciado, que los cultivos transgénicos son resistentes a varias plagas e insectos con lo que se reduce el uso de agroquímicos y se disminuye el uso de rociados y tractores y por ende el consumo de combustibles fósiles que emiten CO2, y todo esto beneficiando al clima.

Entre tanto muchos trabajos han venido perdiendo vigencia, mientras otros surgen. Vemos a nuestro alrededor que con la Pandemia y el aislamiento social no están funcionando actividades como hotelería, turismo, transporte, aviación, restaurantes, cines, estadios deportivos, conciertos, empleados domésticos, cuenta propistas, bares, restaurantes y pensiones, servicios de transporte y otros.
Entre los rubros que aun funcionan están: Agricultura, industria alimenticia. Servicios de salud, laboratorios, medicina y farmacia. Atención a la tercera edad. Alimentos para llevar a la casa, delivery (reparto o entrega).
Asimismo el reciclaje de plásticos, desperdicios agrícolas, manejo de residuos industriales y domésticos, la siembra de árboles, purificadores de agua, energías limpias, empresas ambientales.

Durante la pandemia se expande rápidamente la economía digital, que incorpora el Internet en la información, Internet de las cosas (IoT), la producción y comercialización de bienes y servicios mediante E-commerce, transferencias electrónicas. Tiendas online. E-learning, educación virtual por internet. Video Conferencias. Tele trabajo. Tutoría online. Mantenimiento y reparación artículos electrónicos. Impresoras 3D.

Por su vez los promotores del desarrollo sostenible, demandan la necesidad de reforzar nuestra responsabilidad con el ecosistema y con la vida, proponen un nuevo modelo de vida y del uso de la energía y esto implica: Reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles y las emisiones de carbono, usando energías limpias y equipos adaptados para esta energía. Aumentar la productividad agrícola, con lo que se reducen las áreas de cultivo y el impacto sobre los bosques. Se propone la reducción del consumismo, el retorno a la vida rural e incrementar el trabajo artesanal. Estabilizar la población. Proteger e incrementar los bosques y florestas. Reducir los envases plásticos, reducir la basura y la contaminación. 
Todo esto debería estar incorporado en un plan de gobierno, en lugar del típico discurso demagógico y confrontacional.

Aunque las cosas están difíciles, la sociedad saldrá adelante pero necesitamos enfrentarlas con verdad, responsabilidad y coraje. Y no podemos permitir que en estos aciagos momentos, se use el temor de la población para beneficios políticos y económicos de los dirigentes populistas.

Es claro que el mundo ya no será como lo conocimos y que será dificultoso para los viejos adaptarse al mismo; las nuevas generaciones como siempre ocurrió en la historia, inventaran como sobrevivir y seguir adelante, pero les costara sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.
ovidioroca.wordpress.com


jueves, 9 de julio de 2020

QUIEN YERRA EN EL DIAGNÓSTICO YERRA EN LA TERAPIA



Ovidio Roca

Pasamos por una época en la cual la población aterrorizada por la pandemia, se encapsula y reúsa ver y escuchar las verdades que nos muestran la realidad y la vida, favoreciendo así el discurso demagógico de los populistas.
Hemos tenido una historia poco satisfactoria, la que necesitamos evaluar y entender para cambiarla y así mejorar nuestra vida. Esto por supuesto aplicando un análisis realista y objetivo, pues cuando los hechos están velados por el lente ideológico solo vemos la interpretación sesgada de los mismos y podemos equivocarnos. Necesitamos investigar, leer y consultar para confirmar los dichos y los hechos de nuestra vida y obtener los elementos que nos ayuden para hacernos cargo de nuestro presente y nuestro futuro.

Nunca antes, fuimos capaces de garantizar una convivencia basada en el respeto y la tolerancia, ahora con el cúmulo de las crisis: sanitaria, económica y política, puede ser una coyuntura decisiva para lograrlo.
En una sociedad democrática, el debate amplio, serio, documentado y con propuestas nos protege del colapso, pues sin razonar y sin debatir entre nosotros, solo nos quedará la violencia como mecanismo de interacción.

Sin embargo, este debate debe tratar de los asuntos que interesan para el bienestar de la sociedad y no distraccionismos. Por ejemplo en estos momentos de profunda crisis económica, sanitaria, social y ambiental, los políticos están en plena discusión sobre la eliminación o reducción de sus salarios, lo cual en si es una verdadera estupidez. Un trabajador público o privado, lo que debe hacer y con capacidad y honestidad es un buen trabajo, cobrando por ello el salario que le corresponde como fruto de su idoneidad y dedicación, pues de esto vive.
Otra cosa es el funcionario público nombrado por el partido, generalmente no idóneo para la tarea a realizar y cuya fuente de ingresos proviene de la corrupción utilizando el cargo. A éste individuo el salario no le interesa.

Un aspecto que resalta en este dramático ambiente de pandemia y crisis múltiples y que preocupa a toda la ciudadanía, es el futuro del empleo y del trabajo. Esta preocupación se explica tanto por los riesgos que vemos al frente, vinculados a la pérdida de empleo por la automatización, la universalización de nuevos requerimientos en términos de educación, habilidades, la aparición del trabajo digital y el surgimiento de novedosas y múltiples formas de trabajo para las cuales no estamos capacitados.

El desafío por tanto es trabajar arduamente en nuestra formación, pues la baja calidad de la educación formal y la ausencia de valores, usos y costumbres adecuados, impide competir y prosperar en un mundo y una sociedad, nueva, dinámica y competitiva.

Y es en este difícil escenario, con miedo a salir a la calle y al trabajo, no hablemos de viajes y turismo, el populismo cocalero nos empuja a un proceso electoral. Una elección en la cual, por un lado está el masismo, una masa humana aglutinada por la etnia, la coca, el corporativismo y sobre todo por el afán de retomar el poder. Por otra parte un conglomerado disperso de demócratas a medias, con afanes de poder y alguno con celos enfermizos por cualquiera que les haga sombra; con lo que el cocalero se fortalece mientras la oposición se critica y destruye mutuamente.

Todos los ciudadanos y especialmente los demócratas, deberían elegir en las próximas elecciones  a quien presente la propuesta más seria y el equipo más capacitado y que en las encuestas muestre las mayores preferencias. Sin embargo, hasta ahora los candidatos no presentan propuestas sólidas y como van las cosas la gente irá a votar sin saber qué ofrecen y menos que saben y pueden hacer. 

Debería estar claro para nosotros, no los enseña el sentido común, que u
n servidor público o privado y en este caso el Candidato, debe tener conocimientos, habilidades y disposición para ejercer un oficio. Un mecánico tiene que saber arreglar un automóvil y un gobernante arreglar un país.

ovidioroca.wordpress.com

martes, 9 de junio de 2020

UN MUNDO POST PANDEMIA Y REVOLUCION 4.0: VIDA, TRABAJO Y ECONOMIA



Ovidio Roca

El mundo ya cambió y lo hizo drásticamente, por lo que nosotros necesitamos cambiar para adaptarnos a la nueva situación y esto implica dejar de lado muchas normas e instituciones ya agotadas y formas productivas contaminantes y depredadoras, que no responden a estos tiempos de conciencia ecológica, nuevas tecnologías e información.

En este proceso, lo importante es fijar nuestras metas y tener claro lo que queremos para nuestra persona, nuestra familia y el entorno social y ecológico en el que queremos vivir. Esto implica definiciones y acciones sobre nuestro sistema productivo, de economía y de vida, y aquí viene el sentido común y la premisa que puede o no ser asumida: Lo que finalmente interesa es el bienestar de las personas y el de su entorno familiar, social y ambiental y esto especialmente ahora cuando evidenciamos nuestra debilidad, como especie homínida, frente al nuevo entorno ambiental y de cambio climático y el biológico, evidenciado por el coronavirus chino.

Nos encontramos ante desafíos globales cada vez más claros y que requieren de respuestas también globales y útiles para los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Por nuestra condición humana biológica y social, avizoramos al menos dos peligros: el primero y más sensible es nuestra fragilidad frente al entorno viral que nos aísla y cambia nuestro relacionamiento con las personas y la naturaleza. Vemos y sentimos actualmente que como consecuencia de una pandemia coronavírica, nos toca vivir en un mundo menos abierto, menos próspero y menos libre.

El segundo peligro, menos perceptible para las personas pero a la corta de mayor impacto; el acelerado cambio tecnológico, llamado de cuarta revolución industrial, 4.0, que nos afecta a todos y especialmente a una parte de la sociedad menos calificada y que carece de las necesarias capacidades para convivir en este nuevo sistema tecnológico y productivo.

Esta es una revolución industrial que está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas y que está cambiando el mundo tal como lo conocemos. En el Foro de Davos (Enero del 2020), hubo un anticipo de lo que los académicos tienen en mente cuando hablan de Revolución 4.0: Nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D. Las tecnologías como en todo, depende como y para que se las utilice.

Esta nueva revolución industrial beneficiará más a quienes sean capaces de innovar y adaptarse, que son minoría. Se augura que la cuarta revolución industrial podría afectar en los próximos seis años, al menos a diez millones de empleos debido a la automatización de labores y la desaparición de intermediarios y que al mismo tiempo que también se crearán algún millón y poco de puestos de trabajo calificados y relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales exigidas.

Hoy el colapso de la economía mundial, exacerbado por la pandemia, esta dejando ya millones de desempleados y si esta pandemia u otras parecidas se hacen permanentes, seguramente la recesión se extenderá y podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa e incrementar los roces ya visibles entre Occidente y China la gran potencia, en planificada y agresiva expansión mundial.

Un dato importante que nos señala esta nueva economía, es que el concepto de reservas estratégicas que antes se limitaba al mundo energético, se expandirá al tecnológico y al biotecnológico y obligará a un control industrial de determinadas actividades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que para ello se instalaran modelos nacionales más autárquicos. Es también importante resaltar, y especialmente para nosotros, que el sector primario ahora se ha convertido en estratégico; pensemos en la agricultura y la agroindustria.

Bajo esta perspectiva y en nuestro futuro próximo, lo más importante será entender en qué mundo queremos vivir. Uno menos consumista y más natural o seguir la tendencia actual depredadora de la naturaleza.
En todo caso necesitamos conocer las habilidades que serán requeridas para los nuevos trabajos y empleos, tanto en una economía ecológica como industrialista y pensar cómo educar a las personas para ocupar esos puestos y liderar los cambios del mañana. 
Desafíos planteados que recaen en primer lugar sobre los ciudadanos, los propios trabajadores y empresas, pero también sobre la política pública y en particular en las instituciones educativas y la regulación de las relaciones laborales.

Por este camino andamos y ahora con cada vez más personas que piensan, que lo que se requiere para vivir planamente: es un mundo verde, inteligente y justo y esto se puede lograr utilizando con inteligencia y sensibilidad las tecnologías, respetando al medio ambiente y la ecología.
Quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde queremos ir; es la pregunta de siempre y la verdad es que es más fácil auscultar y diagnosticar; lo difícil es recetar y curar.

ovidioroca.wordpress.com

martes, 5 de mayo de 2020

DE LA GLOBALIZACIÓN A LA GLOCALIZACIÓN A IMPULSO DE CORONAVIRUS.



Ovidio Roca

La ambición desmedida por la riqueza y el poder nos acompañó en el camino hacia la globalización, una travesía durante la cual los países menos desarrollados y sus pobladores van perdiendo su autonomía y su identidad en manos de potencias económicas y culturas internacionales. 

Y por allí andábamos a tumbos, pero entusiastas, hasta que caímos en el abismo del coronavirus, que nos mostró despiadadamente que habíamos equivocado de ruta.
Asumiendo la forma tradicional de aprender, vale decir a golpes y porrazos, esta pandemia del coronavirus debería llevarnos a peguntarnos si esta nuestra forma de vida consumista y depredadora del ecosistema, es viable para nuestra especie homínida (poco sapiens) y pensar en la necesidad de practicar una vida más libre, más natural, más frugal, en comunión y contacto con nuestros semejantes y con la naturaleza.

La sociedad humana ha venido construyendo una sociedad globalizada, con sobrepoblación, urbes inmensas, consumismo, continuos viajes aéreos, turismo masivo, cadenas de suministros a miles de kilómetros y lamentablemente, con una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.  
Con la globalización y el afán de mayores ganancias, las empresas prefirieron importar antes que producir, así es que acuden a países de mano de obra semi esclava y barata por lo que, entre otros muchos, los componentes médicos se fabrican en China, se refinan en la India y terminan en las farmacias y hospitales de todo el mundo. 

Ahora con los problemas del transporte y logística, las empresas internacionales se han dado cuenta del extremo peligro que significa aunar dependencia y distancia. Otra cosa que también nos enseña la crisis del  coronavirus chino es la necesidad de tener la capacidad de enfrentar autónomamente cualquier situación adversa, de ahí la importancia de la educación, la tecnología propia, la innovación y la ciencia.

Esperemos que una vez que pase la crisis y como enseñanza de los graves problemas en las cadenas de suministro, modifiquemos nuestro sistema productivo e industrial. No se trata de llegar al aislacionismo total, sino de buscar la complementariedad evitando la total dependencia de suministros vitales que pueden afectarnos en periodos de crisis de transporte y que nos hace dependiente de interesas externos.

La nefasta experiencia coronavirica que ahora nos golpea y de la que nadie se escapa, nos hace ver una otra ruta a explorar: la “Glocalización” de la que ya se hablaba en los años ochenta bajo la consigna de: “Pensar Globalmente y Actuar Localmente".
Mientras los Estados Nacionales buscan desesperadamente icorporarse a las actuales corrientes globales, a nivel local surgen respuestas innovadoras y creativas que de un modo u otro van enfrentando estas posiciones. Glocalizacion, es la combinación de elementos locales con los mundiales o globales; significa tener una estructura flexible que permite desde lo regional adaptarse a las demandas globales; con un entorno local que conserva su independencia y autosuficiencia económica y mantiene su cultura e identidad; lo que parece ser una buena alternativa.

Ahora y con este nuevo mundo coronavírico, tenemos una sociedad confinada, secuestrada, temerosa y en vías de una crisis psicológica y económica mundial, por lo que con la dura experiencia que estamos pasando deberíamos pensar en cambiar de modelo de vida y de sistema económico y social.

Olvidamos que lo importante es la gente; que ella sea feliz, se conserve sana y cuente con productos alimenticios suficientes para una dieta sana y frugal; que el objetivo en la vida no es solo la fabricación masiva de artículos, bienes y servicios que no son esenciales, ni útiles y que solo se los producen y venden por un especulativo afán de lucro.

Cada país en función de sus características propias, necesita encontrar y aplicar la receta para su organización política y de desarrollo; la cual por la experiencia adquirida necesita tener una visión orientada hacia la ampliación de las capacidades de la gente, de la ciencia y la tecnología, en lugar centrarse exclusivamente en la dependencia tanto externa, como interna de las materias primas y la explotación de los recursos naturales. 

La ciencia y la tecnología deben ayudarnos a reducir nuestro impacto sobre el ecosistema, para que los tengamos mejores y más diversos, llenos de vida, un ambiente sano, más calidad de vida, mejores paisajes, playas y ríos limpios y sanos.

En estos tiempos difíciles hemos visto con mayor claridad las falencias de las instituciones nacionales e internacionales. Las instituciones supranacionales, en las que prevalecen los intereses ideológicos han sido incapaces de actuar de forma eficaz y coordinada; la Organización de las Naciones Unidas ha mostrado que carece de medios y posibilidades de plantear políticas públicas para toda la población y la burocracia internacional se limita a emitir alguna recomendaciones poco objetivas e inducidas ideológicamente, como lo hacen vergonzantemente la OMS y la CIDH.

Por tanto necesitamos asumir nuestro propio destino y organizarnos como sociedad y como país para encontrar las soluciones y tomar decisiones lo más cercano al origen de los problemas y de la población afectada, como se lo pretende hacer en un Estado Democrático y Federal pensando globalmente y actuando localmente.

Debemos entender que el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar nuestras sociedades: aumenta la delincuencia y la inseguridad, socava la lucha contra la pobreza y hace que cada vez más personas vivan con más temor y menos esperanza.
Necesitamos contar con una mejor seguridad y a todo nivel, esto no implica tener un Ejército, cuyo rol está volcado a enfrentamientos internacionales; pensemos en Costa Rica, que sin ejército o gracias a no tenerlo, tiene más seguridad, estabilidad y progreso que sus vecinos militarizados.

Necesitamos construir un país más seguro, de una economía más productiva e igualitaria, fortalecer la seguridad alimentaria, desarrollar una agricultura sostenible y con respeto al ecosistema, una amplia base tecnológica y una infraestructura de servicios, internet, bases de datos y de telecomunicaciones, bien establecida.

Todo lo anterior lo dicen muchos, machacona y permanentemente y algunos lo creen pero casi nadie lo practica. Como siempre ha sucedido los ideales democráticos serán posibles gracias a una ciudadanía autónoma y responsable, y una cosa que quedo claro de esta experiencia corona vírica es que los Estados-nación están de vuelta y han llegado para quedarse. 

ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 29 de abril de 2020

EL MUNDO CAMBIÓ Y NOSOTROS CAMBIAMOS O PERECEMOS



“O muerte, o economía,
el dilema de hoy en día
”. j.ll.folch
Ovidio Roca

Diferentes estudios científicos señalan que los virus que nos vienen sacudiendo, están directamente asociados con la destrucción de los ecosistemas, la deforestación y el tráfico de animales silvestres para la instalación de los monocultivos. El cambio climático y coronavirus chino son dos plagas interconectadas, que ahora se juntan y nos golpean al unísono.

El virus surgió por mutación o manipulación y lo escondieron en China, pero él se liberó y viajó infectando a todo el mundo. En Diciembre del 2019 en Wuhan ya sabían del virus, pero dadas las prácticas autoritarias del régimen chino éste se esforzó, no por contener la peste que se venía, sino en contener la información.

El mundo está sufriendo, y muy molesto con esta actitud de los chinos el Estado de Missouri, USA, planteó una demanda contra Pekín:“ El gobierno chino mintió al mundo sobre el peligro y la naturaleza contagiosa de COVID-19, silenció a los denunciantes e hizo poco para detener la propagación de la enfermedad”, dictamino el Fiscal General, Eric Schmitt.
Después de Misuri se han anunciado numerosas demandas; una de ellas incluye a más de 40 países (hay que unirse a ellos) los cuales mediante una acusación formal piden una compensación billonaria por permitir el brote y después encubrirlo.

Producto de esta pandemia vivimos en un nuevo mundo, muy diferente de aquel en el cual nos sentíamos cómodos, pues trabajábamos, producíamos, hacíamos negocios, salíamos con nuestra familia y amigos y algunos viajaban por mundo entero. Ahora estamos confinados, encapsulados, todo ha cambiado y no sabemos muy bien cómo enfrentar esta nueva situación.

Esta pandemia y la crisis económica están aterrorizando a la población y cunde el  pánico y la histeria colectiva, que es viralizada por los medios de comunicación. Las empresas están cerradas y también los comercios, con lo que las recaudaciones tributarias están colapsadas. Y mientras el país está parado, la población que se siente inerme deja todo en manos del Estado y le piden mantener a las personas y a los empresarios entregándoles recursos para que puedan sobrevivir a la parálisis.
Con esto se alienta al Gobierno a concentrar todo el poder y las iniciativas; por lo que la sociedad democrática debe estar atenta a no caer en el Estatismo, el populismo, la perdida de la libertad, que es otro virus peor que el chino.

Cuando el coronavirus nos llegó y se expandió, dada la interconexión digital, nos aterramos con las noticias de la pandemia y las muertes y casi un tercio de la humanidad se puso y está en situación de confinamiento obligatorio. Se cerraron las fronteras nacionales, se instalaron controles internos, se expandió el paradigma de la seguridad y el control; se exige el aislamiento, el encapsulamiento y el distanciamiento personal y social. 

Los únicos que están tranquilos y siguen haciendo negocios e ignorando la cuarentena, son los aguerridos cocaleros del Chapare que no han reducido su producción y menos sus exportaciones. Sus eficientes sistemas de transporte y de distribución del producto final son clandestinas y para ellos no hay leyes, ni fronteras, ni coronavirus. Con llujta, coca y alcohol, no hay virus que resista.

Está claro que mientras no haya vacuna, la pandemia seguirá entre nosotros sin que podamos hacer mucho más allá de la prevención y los cuidados básicos. Esta vacuna, nos dicen que tardará alrededor de un año y un tiempo adicional para su producción, certificación y transporte. Por lo que podría estar disponible para nosotros en  alrededor de dos años.

Son dos años en esta difícil situación y con la población hambrienta y demandando subsidios, cuando sabemos que ningún país sale adelante exclusivamente con subsidios del gobierno, bonos, canastas y bolsas “gratis” de los políticos; al contrario esos son los medios para hundirse aún más por ser insostenibles en el tiempo y hacerse a costa de la sobrevivencia de las empresas y la perdida de iniciativa de los ciudadanos.

La economía y la sociedad no resistirán este periodo de paralización de las personas y de la economía, puesto que aumentará la pobreza, las enfermedades y también los conflictos sociales. Por lo que siguiendo con responsabilidad las normas de protección y bioseguridad, necesitamos reiniciar paulatinamente las actividades de las empresas y la movilidad de las personas.

El mundo ha cambiado por lo que nosotros o cambiamos o desaparecemos; queda claro es que no podemos vivir encerrados, encapsulados, permanentemente, somos mamíferos, seres sociales y necesitamos estar juntos, abrazarnos, tener contacto físico. La amistad, la educación o el amor no se pueden practicar a distancia, necesitan del cuerpo a cuerpo; lo mismo que el trabajo y la producción.

En el pasado los grandes problemas se resolvieron siempre a través de una investigación básica que condujo a soluciones técnicas radicalmente nuevas y totalmente diferentes y que cambiaron todo, ahora también hay que hacerlo y urgente.
Esta crisis nos está confirmando que nuestro futuro debe cimentarse en el trabajo productivo, el progreso científico y tecnológico y en la nueva economía ecológica. Es también notoria la necesidad de un trabajo más coordinado entre el sector privado, el Estado y las universidades, para poner en marcha los proyectos que necesita el país en cada sector y región.

Por tanto se necesita invertir y trabajar para evitar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, del crecimiento ilimitado en un espacio y ecosistema limitado y reducir el consumismo que continúa alimentando el desastre. Necesitamos incorporar nuevos modo de producción y comercialización, una nueva biotecnología para producir alimentos sin afectar al ecosistema y tecnologías para generar energía limpia para el planeta. La electrónica y la tecnología digital son parte del futuro.
Estamos viviendo tiempos políticos y de gran incertidumbre y estos actores sociales deben recordar que el pueblo, cuando está informado, no vota por derechas o izquierdas, sino por quien plantea soluciones realistas a sus necesidades que son esencialmente: trabajo, salud, educación, seguridad.

Se vienen tiempos difíciles de construcción de una economía y una nueva sociedad; esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca no un demagogo haciendo promesas sino alguien como Churchill que en momentos críticos dijo en el Parlamento: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”, y que la gente entienda, asuma su responsabilidad y lo sigan.

ovidioroca.wordpress.com


domingo, 19 de abril de 2020

EN CAMINO HACIA UNA NUEVA ECONOMIA, POSTCORONAVIRUS



Ovidio Roca

Vivíamos con una gran sensación de seguridad, nos movíamos por todas partes, trabajando, haciendo negocios o por placer. Cuando descubrimos que a pesar de nuestra ciencia y cultura no podemos lidiar con una agresiva peste viral, entendimos la necesidad de cambiar el enfoque de nuestro trabajo y nuestra economía.

Sin embargo la dirigencia mundial y las nacionales, no se ponen de acuerdo en como actuar contra el coronavirus chino y su impacto en la vida de los países. Algunos los  paralizan totalmente, se aíslan y aíslan también a la población; se inmoviliza la economía y la población se esconde, pretendiendo que el virus no los va a encontrar.
Otros postulan que hay que seguir trabajando, aplicando los cuidados sanitarios adecuados, buscando las vacunas y manteniendo la actividad productiva; pues hagamos lo que hagamos tarde o temprano indefectiblemente nos vamos a contagiar y muchos morirán porque tienen enfermedades de base y por la edad, por lo que hay que seguir adelante.

Lo bueno, es que en el proceso una gran población generará anticuerpos y se sanara, por tanto la idea es avanzar y no escondernos, pues corremos el riesgo de entrar en una gran desesperación, anarquía y morir por causa de la violencia, hambre, miseria y otras enfermedades. 

Como todos nos contagiaremos, la estrategia es aplicar medidas sanitarias hasta que se logre la vacuna, que es la solución y la idea es cuidarnos para enfermarnos de a poco y evitar un colapso en el sistema de salud hospitalario y la disposición de fallecidos.
Recordemos que en la época del descubrimiento de américa, los conquistadores que habían tenido cientos de años de contacto con los virus de los resfriados, lo sufrían pero no morían, mientras por el contrario los indígenas americanos que estuvieron aislados, enfermaron y morían por millones.

Lo que está claro es que a consecuencia del desequilibrio del ecosistema y el cambio climático, los virus que antes no teníamos en nuestro entorno aparecen y para los mismos no tenemos anticuerpos. Por tanto tenemos tomar conciencia de que debemos de hacer algo al respecto y esto es respetar el ecosistema.

En general y en los últimos tiempos, la economía mundial ha funcionado siguiendo dos líneas básicas: la globalización y lo que luego se conoció como revolución tecnológica, la que se consolido posteriormente como economía digital.

Durante los últimos veinte o treinta años se acelera la globalización, bastante diferente a la que existió en épocas anteriores, por la escala y la rapidez del intercambio internacional de bienes y de la información; que en las últimas décadas explotó a niveles sin precedentes. Las facilidades para viajar, el internet, los acuerdos comerciales y las economías se desarrollaron con rapidez y se combinaron para crear un sistema que es más interdependiente que nunca.

Con plata, seguridad y salud, el mundo se convirtió en un enjambre turístico y de negocios, el que se movía de aquí para allá impulsados por la interconexión digital y las promesas de paraísos remotos y excitantes.
Habia un turismo de masas, alentado por los “viajes baratos y con todo incluido”, por lo que cientos de millones de personas se aventuraron a conocer el mundo para satisfacer su curiosidad, sus emociones y sensaciones. Con esa movilidad extrema crecieron la aviación comercial, los hoteles, las agencias de viajes y los guías turísticos, alimentando con una lluvia de dólares, euros y divisas varias, las economías locales. Ahora todo esto se ha frenado con el coronavirus.

Por la globalización y al caer las fronteras, los sistemas digitales posibilitaron la gestión global de las empresas y esto permitió y empujo el traslado de los centros fabriles de los países desarrollados hacia aquellos países más atractivos por el bajo nivel de salarios y la disciplina laboral. China, el país más poblado del planeta, se apoderó del negocio atrayendo las inversiones al ofrecer su mano de obra semiesclava, de bajos salarios y sin derechos sociales ni políticos y así vemos que producto de la globalización, el desfase tecnológico y el ansia de ganancias de los empresarios, en el mundo y especialmente en nuestros mercados latinoamericanos todo equipo y producto viene de China.
Sin embargo ahora con el coronavirus y el aislacionismo, las cadenas de suministro fueron interrumpidas y las personas empezaron a buscar fuentes alternativas en su entorno cercano, incluso si estas eran más caras. Frederick Kempe, Presidente del Atlantic Council, ha llamado la atención sobre la amenaza que representa esta dependencia excesiva de China para las cadenas de suministro cruciales, que van desde productos farmacéuticos hasta materiales de tierras raras utilizados en casi todos los equipos de alta tecnología.

La pandemia finalmente nos mostró el peligro de la extrema dependencia que tenemos con las fábricas chinas y orientales, en la que caímos por la globalización y nuestro desfase tecnológico; por esto se está planteando el imponer medidas proteccionistas para favorecer la producción doméstica, lo que por una parte encarecerá el producto, pero por otra permitirá el desarrollo de industrias y de medianas empresas locales, inviables por hoy.

Este nuevo escenario hará que la industria manufacturera occidental, empiece a traer a sus países gran parte de sus empresas y especialmente las de la China y la guerra comercial internacional combinada con la epidemia del coronavirus, hará que gran parte de las actividades productivas sean automatizadas. Veremos un cambio en los modos de producción y los modos de consumo, el  Internet es el sistema de organización en esta nueva economía y se multiplicaran los mecanismos como las impresoras 3D, las entregas rápidas (Pedidos Ya) y de paso el proteccionismo se expandirá.
La nueva economía post coronavirus se orientara también hacia la reorganización de la economía mundial, en busca de un comercio internacional donde la competencia se dé entre países libres y donde los regímenes que usan mano de obra semiesclava se vean obligados a la apertura política e institucional, el respeto al ser humano y al ecosistema en el que vivimos.
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miércoles, 2 de octubre de 2019

PROPUESTAS DE ECONOMIA Y DE PAIS



Ovidio Roca

 “Yo soy yo y mi circunstancia”. José Ortega y Gasset.

La economía alto peruana se desarrolló desde su inicio como una actividad  tributaria y al servicio de las necesidades de la economía española, por lo que  estuvo centrada en la extracción minera del oro, la plata y posteriormente el estaño, luego el petróleo y esto para servir a las demandas y necesidades de los países centrales. 

El asiento del Estado y del poder político del país estuvo y está centralizado en el área andina minera y el resto del país le era desconocido; tal es así que por carecer de conocimiento y presencia en todo el territorio se fue perdiendo casi la mitad de la superficie que tenía al inicio de su creación y esto por guerras, venta de territorio en el caso del Acre o cambiado por un caballo un extenso territorio en la frontera con San Matías.

Como nos encontramos al centro del Continente, lejos de las costas y los circuitos del comercio, del progreso y abocados al extractivismo no pudimos incorporarnos mental y técnicamente al desarrollo industrial que se inició en Inglaterra en 1760 y luego esto se hizo muy dificultoso por la distancia tecnológica y la competencia con el resto del mundo globalizado. Ahora que ingresamos a la cuarta revolución industrial, la de la inteligencia artificial, también estamos en problemas.

En consecuencia mantenemos una economía extractivista y mercantilista y últimamente con el avance de la economía de la coca casi todo lo importamos, desde los alimentos hasta las manufacturas y el mayor problema es que una gran parte de la población informal se mueve en el negocio ilegal del narcotráfico, el contrabando, el comercio informal y como esto satisface sus necesidades, lo considera bueno. Y aunque en una perspectiva de mediano plazo esto es insostenible, cuando una sociedad tiene grandes necesidades y limitaciones piensa solo en lo inmediato.

La situación del desarrollo del país por tanto, no es sólo resultante de los factores humanos, sino como indicábamos de un conjunto de elementos condicionantes, económicos y no económicos, externos e internos al país, así como por la geografía, vías de comunicación, educación y el tipo de inserción del país en el contexto económico mundial.

En consecuencia cuando pensamos en propuestas para el desarrollo del país debemos considerar la cultura y formación de la población y cuáles son las características nacionales de las fuerzas productivas y evaluar hacia cuales áreas y sectores productivos podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo. Estas consideraciones son importantes al elaborar y proponer modelos de desarrollo productivo, pues si la alternativa y el modelo que les ofrecemos a la población boliviana, mayoritariamente informal, es cambiar hacia una economía legal y de trabajo formal con altos niveles de capacitación y competitividad, ahí chocamos con sus intereses y expectativas y no los aceptara.

Considerando nuestra realidad socioeconómica, geográfica y cultural, deberíamos pensar en un nuevo modelo de economía, centrado en lo que poseemos: territorio, recursos ecológicos y humanos en el contexto y la circunstancia de este gran problema para la humanidad cual es la destrucción de los ecosistemas y la masiva contaminación que induce al cambio climático.

El argumento es simple, como nosotros somos parte del ecosistema, si este se desequilibra no sobrevivimos pues necesitamos de un clima adecuado, del aire, del agua limpia y de la flora y la fauna para vivir, por tanto una área productiva prometedora es aquella que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, la alimentación y el ambiente sano y ahí tenemos la nueva agricultura asociada a la biotecnología; el cuidado del medio ambiente y la conservación de los bosques lo que tiene que ver con el secuestro y conservación del carbono y el suministro de agua limpia y aquí surge la economía ecológica. 

En consecuencia debemos enfocarnos hacia actividades en las cuales seamos productivos y competitivos y por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles pues estamos insertos en la actual economía del conocimiento.

Una propuesta de gobierno debe orientarse hacia lo que se llama economía sostenible y economía ecológica, un modelo de desarrollo que propone una sociedad respetuosa con el entorno; que no sólo valora los beneficios económicos sino también el cuidado del ecosistema, la salvaguarda de especies animales y vegetales, así como de un equilibrio ambiental. Una economía alejada del consumismo, centrada en lo local y que busca producir y suplir una demanda alimentos, con una nueva agricultura con uso de la biotecnología; manejo forestal, calidad ambiental, preservación de acuíferos, agua pura, clima soportable y predecible, ecosistema equilibrado, reciclaje, y esto es algo en lo que podemos trabajar.

Esto implica por supuesto un entorno institucional que otorgue seguridad jurídica para que las personas puedan desarrollar sus iniciativas y en un ambiente de democracia, libertad, estabilidad de normas sociales y ambientales que se cumplen y bajo un modelo federal pues las decisiones se toman en cada ecosistema y en cada región.

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martes, 20 de agosto de 2019

ENTRE LAS TRADICIONES, LAS LEYES Y LA POLÍTICA NOS ESTAMOS INCENDIANDO



Ovidio Roca

En el país se carece de una tradición y cultura de uso y manejo sostenible de las tierras y poco nos preocupa la preservación de los ecosistemas, áreas forestales y ríos; esto viene de herencias culturales antiguas e irresponsabilidad moderna.
Gran parte del territorio del Departamento de Santa Cruz es devorado por las llamas, producto de un método irresponsable de deforestación y quema autorizada por el Gobierno. Hasta ahora más de 500.000 has de bosques han sido quemados y vemos como los campos arrasados, animales y plantas incluidos aumentan en la Chiquitanía y esto tiene que ver con leyes obsoletas, malas tradiciones culturales, irresponsabilidad de los campesinos y peores decisiones políticas de dominación y de poder del Gobierno.

El área de expansión de la agricultura fue desde los años sesenta Santa Cruz, donde por su disponibilidad de tierras agrícolas y la baja densidad poblacional permitía el traslado de personas y comunidades desde las zonas andinas más pobladas. Estos colonizadores con cultura agrícola perteneciente a otros ecosistemas, sentían hostil el bosque al que llegaban y que en su cultura se llamaba sach’a y a sus pobladores sach’a runa, es decir salvajes. Es por esto que cuando colonizan las tierras del oriente, impulsados por la Ley agraria, la FES y su tradición cultural lo tumban y lo queman. Esta práctica ancestral es ahora ampliada y reforzada por el interés no solo de la agricultura sino de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo, pero con muchos contactos.

La ley agraria es, vale la redundancia, agraria, ya que cuando se dictó no se hablaba de ecología, preservación del medio ambiente o cambio climático. La idea era producir alimentos y para mostrar que la tierra se destinaba a ese uso había que desmontarla. No se consideró en esa época que la preservación, la forestación y el manejo de bosques constituyen elementos para la determinación de la FES, la función económica y social, que garantiza la tenencia.

Vale la pena recordar que en Bolivia la tierra no es de la persona sino del Estado y para conservar su tenencia, cada dos años se debe certificar que se esté cumpliendo con la FES, la función económica y social pues si no, es revertida. Es lógico por tanto que el usufructuario, ya que no dueño, de la tierra perciba que no hay garantía de largo plazo.
Para establecer la FES se aplica una Ley que no considera la capacidad de uso mayor de las tierras, su uso agrícola, forestal o de preservación y si a eso le añadimos una cultura y tradición que busca tumbar el monte para civilizarlo, más el interés del gobierno de acelerar el traslado poblacional y dominio del territorio, la cosa se pone color de hormiga.

En estos trece años el MAS en su programa de colonización del oriente ha realizado dotaciones irresponsables de tierras en áreas forestales sin tener en cuenta el PLUS, que es donde se generan mayormente las quemas que con los vientos se descontrolan y nos llevan a este desastre.

Nuestra economía agrícola, la que garantiza nuestro sustento cotidiano se basa en un calendario agrícola que se fue estableciendo y adoptando por las experiencias de miles de años y que no señala cuándo arar, sembrar y cosechar y ahora con el cambio climático rápidamente se están modificando estos ciclos del clima y de la naturaleza. Hemos sido tan insensatos destruyendo los bosques, los ecosistemas y rompiendo estos ritmos de la naturaleza, tal vez de manera irreversible, por lo que ahora surge la incertidumbre y tendremos problemas para garantizar nuestro sustento cotidiano.

Mientras tanto podemos seguir tumbando monte y quemando, es el proceso de cambio poblacional y del uso del suelo.

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