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viernes, 6 de septiembre de 2019

SENTIDO COMUN AUSENTE Y ELECCIONES AL FRENTE



Ovidio Roca

 “La democracia y la economía formal no están entre las prioridades de la población infectada de populismo”. SNCHY.

Lo que se nos viene para los próximos años es complicado tanto en lo económico, social y también en el contexto internacional, por la posible reacción de los países democráticos frente a los narco populismos cada vez más radicalizados.
En nuestro país se acabó el ciclo de las vacas gordas y para salir adelante tenemos por un lado la vía fácil populista, estatismo, coca y narcoterrorismo que concluye como en Venezuela; o el camino difícil de la democracia,  que requiere de duro trabajo para la reconstrucción institucional y del aparato productivo y esto con poca plata, pero asegura viabilidad en el futuro.

Los demócratas vamos a unas elecciones para nominar, no un caudillo que discursee o regale cuentos, sino un Ejecutivo que tenga la capacidad de gestionar nuestros intereses en un mundo cambiante y apostando a un mejor futuro para todos los ciudadanos. Una persona que conozca la realidad de la sociedad en la cual vivimos; sus necesidades, los recursos con los que se cuenta y las posibilidades de llevar a cabo planes eficaces a corto, mediano y largo plazo y sin proponer utopías engañosas.

Cuando se enfrentan las crisis se necesita de líderes con carácter y fortaleza; aprendimos el año 80 con el Dr. Paz, que ante situaciones desesperadas se requieren soluciones radicales, pero los líderes actuales no se arriesgan y aplican paños tibios, lo que finalmente termina en infecciones y muerte. No olvidemos que el ciclo del gas y los buenos precios de estos últimos años ya se acabó y para muchos grupos sociales la única alternativa es la coca y el narcotráfico. De seguir así y sin una oposición creíble y programa de gobierno viable, la gente que es pragmática aplicara el viejo dicho: Si no puedes vencerlos únete a ellos. Kausachun coca!!.

Es decir que necesitamos de un estadista, un verdadero Estadista que sea capaz de tomar medidas que son buenas a largo plazo, aunque en lo inmediato resultan impopulares. Y aquí está la diferencia entre un político común y un estadista, pues el primero solo piensa en el triunfo electoral mientras que el segundo en las generaciones que vendrán. El ejemplo lo tenemos en Argentina donde la población ante la inefectividad del gobierno decide volver al pasado, pensando erróneamente que el pasado fue mejor.

Estamos en una fase electoral en la cual el Gobierno populista cocalero, que tiene todas las instituciones bajo su absoluto control está conduciendo al país vía elecciones truchas hacia una narco dictadura, siguiendo los pasos de Venezuela y con asesoramiento cubano.
Existen solo tres candidaturas que se destacan en las intenciones de voto: las del masismo que tiene el control del aparato del Estado y maneja discrecionalmente los recursos públicos. Ellos cuentan con el apoyo de una población que convive con la economía de la coca, el contrabando y el narcotráfico y se siente insegura de competir en una otra economía formal y competitiva.
Las dos candidaturas viables de la oposición, tienen el apoyo de una clase media y de emprendedores que entienden que la economía populista en el mediano plazo nos conduce a la dictadura, la miseria y con el agravante de la violencia de los carteles del narcotráfico que proliferaran aún más.

El problema es que estos candidatos en lugar de elaborar una estrategia de unidad para ganar las elecciones; por sus egos y personalismos se encuentran en una guerra feroz entre sí y con esto están apoyando al candidato del MAS.
A su vez, el Gobierno Populista Cocalero tiene las cosa claras; ganar las elecciones a como dé lugar y si no logran mayoría parlamentaria, tomaran el poder de todas maneras. El principal Ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) Jacinto Herrera, advirtió que si el Movimiento Al Socialismo (MAS) no logra 2/3 en la futura Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) se movilizará para lograr la aprobación de sus leyes. En realidad nos dice: yo y mis huestes somos la ley.

El candidato opositor con mayor apoyo electoral, Carlos Mesa, es brillante en su oficio de periodista y orador, pero no tiene las condiciones de estadista y lo ha demostrado. Sin embargo si el pudiera controlar un poco su ego, podría armar un equipo de gobierno con los mejores profesionales del país, cada uno en su área y sin ningún ll’unku y amarraguato que lo endiose y así podría hacer un buen gobierno.

Se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos,  y así nomás había sido. El problema es que si no logramos parar electoralmente al MAS y su proyecto cocalero; no solo nos perjudicamos a nosotros, sino que les dejamos una nefasta herencia a nuestros hijos y nietos. Vale la pena mirar a Venezuela, Nicaragua, Cuba y no seguir su camino. Lamentablemente los partidos de oposición parecen haber perdido el rumbo, se olvidan de quién es el enemigo, no se unen y se dedican a destruirse mutuamente.
ovidioroca.wordpress.com

domingo, 23 de junio de 2019

CONSULTANDO OTRAS VISIONES SOBRE NUESTRA ECONOMIA Y POLITICA NACIONAL



Ovidio Roca

 “La política debe basarse en la realidad y la política es justamente, el arte de saber defender un ideal sobre la base de las realidades. Y estas realidades son las realidades históricas, culturales, demográficas, (económicas) y geográficas”: De Gaulle:

Bolivia hasta ahora mantiene una aparente bonanza gracias a las exportaciones de gas y seguirá así hasta que se agoten las reservas heredadas; se siga aumentando el endeudamiento interno y externo especialmente con China y se mantenga el aporte tecnológico del gobierno populista, el que ha integrado la cadena productiva: coca del chapare, urea del chapare, cocaína para el mundo.

Estuve por el norte cruceño, por Yapacaní y poco más allá; una región que cada vez es más Chapareña y donde me encontré con un amigo que conocí años atrás en Villa Tunari. Charlamos largo y tendido y el me comentaba su visión de las cosas, sobre el acontecer nacional y como percibe el futuro desde su experiencia y perspectiva personal; más o menos en los siguientes términos:  

“Nuestra economía no es competitiva por problemas de cultura  tecnológica y de localización nacional, con un mercado reducido, un país encerrado en el centro del continente y sin acceso a las costas. Esto nos limita a trabajar en algunas actividades agropecuarias y artesanales para el nivel local, y especialmente la coca, el tráfico, el comercio y el contrabando y esto nos lo garantiza el Evo. Pensar en economías tecnológicas es complicado por nuestro bajo nivel educativo y la distancia a los mercados externos, que por lo demás son mucho más desarrollados y más competitivos”.

“Por otra parte sería muy difícil reducir los cultivos de coca que sustentan nuestra economía doméstica, que aunque mayormente se destinan al narcotráfico generan importantes ingresos para la población y financian su comercio y contrabando; por esto no creo que la oposición pueda ofrecer a la población algo diferente de lo actual. Un nuevo gobierno difícilmente podrá impulsar una industria y manufactura competitiva a nivel internacional. Además sustituir los cultivos de coca por cultivos lícitos y de producción de alimentos es complicado por la reacción de una parte del pueblo que tiene una mentalidad corporativa y sindicalista y además que no se sienten preparados para asumir ellos solos su responsabilidad y prefieren la seguridad y beneficio económico que le dan los sindicatos y el Estado cocalero con un Gobierno que aunque sea estatista y dictatorial, finalmente les ofrece seguridad. Por tanto un nuevo gobierno sería permanentemente bloqueado por los movimientos sociales, funcionarios públicos, grupos de contrabandistas y narcotraficantes que no querrían cambiar de modelo y no le darían el menor chance de gobernar. No olvidemos que la gente razona acorde a su bolsillo y no se arriesgarán a pasar: “de la malo conocido, a lo bueno por conocer”.

Pensando en lo que ocurre en nuestro Estado plurinacional, lo dicho por este amigo parece ser realista; el problema es que siempre pensamos en el corto plazo y no tomamos en consideración que este modelo político y  económico vigente en los países castro chavistas: extractivista, corporativista y estatista, no es sostenible ni viable en el tiempo; además que ya ha mostrado su fracaso y esta llevado a su población a la miseria y al éxodo. De continuar con este modelo tampoco tendremos cabida en una sociedad de leyes y de respeto al prójimo y la naturaleza, por lo que a mediano plazo nos convertiríamos en parias frente a la comunidad democrática internacional.

Dicen los teóricos que: El cómo vivimos, como nos ganamos la vida, lo que vemos en nuestro entorno, lo que escuchamos y leemos, va configurando nuestra conciencia y valores. Es decir que tanto el sistema político, la estructura económica, la base productiva y el accionar de las instituciones del país van condicionando la  consciencia social del ciudadano, quien para poder sobrevivir se adapta y adecua a esta realidad. Una realidad que aunque resulte ser nefasta no se puede evadir y menos escapar de ella, pues la opresión de las tiranías es tanto física como mental y solo se logra liberarse de ella con cultura, trabajo y decisión.

Para cambiar del modelo económico y político cocalero, hacia uno democrático, sostenible y con futuro, necesitamos urgente de un ciudadano comprometido y partidos políticos idóneos; por tanto si queremos avanzar no hay otra salida que asumir nuestra propia responsabilidad personal y ciudadana y trabajar en el duro proceso de cambio de modelo y reconstrucción nacional.

ovidioroca.wordpress.com




martes, 18 de junio de 2019

CUENTOS DEL PUEBLO GRANDE



Ovidio Roca
No existe una verdad única sobre un evento, sino varias verdades o varias experiencias de vida las que juntas, cada vez pueden contar una historia diferente.  

Problemas del crecimiento poblacional explosivo
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra el año de 1950 tenía 42.000 pobladores y en 68 años (2018) ya tiene 1.700.000 habitantes, es decir que se ha multiplicado en más de 40 veces.
Este explosivo crecimiento producto de la inmigración ha dejado en minoría a la población originaria, los que son ahora alrededor del treinta por ciento. Como producto de esta agresiva expansión poblacional sobre una sociedad de inicio semi rural, se ha producido una ciudad ajena, sin dueño y con ausencia de autoridad pública, donde cada cual busca sobrevivir como puede y ganarse sus pesos. Los riesgos de este rápido crecimiento migratorio de culturas diferentes, más una urbanización rápida y en la última etapa sin planificación, tiene efectos agudos en la infraestructura y la inestabilidad social, que exacerban las disparidades socioeconómicas y crean condiciones insalubres que facilitan además la propagación de enfermedades.
Esta explosión demográfica más una actitud permisiva de la población originaria, una débil autoridad municipal y la prevalencia de discursos de intolerancia pueden llevar peligrosamente a la ingobernabilidad y la violencia.

La difícil tarea de asumir nuestra responsabilidad
En Santa Cruz, todos los días sufrimos las dificultades de circulación especialmente en las áreas cercanas a los mercados, esto por los abusivos asentamientos de los comerciantes y luego por sus permanentes enfrentamientos con la policía; una situación de nunca acabar por la necesidad y empecinamiento de los vendedores. 
La solución podría ser simple, pero requiere de algo difícil de conseguir: se llama responsabilidad y educación ciudadana. Si nosotros, ¡todos nosotros!, decidiéramos comprar exclusivamente en las áreas autorizadas, se acabó el problema.
Si no hay compradores no hay ventas y por tanto no hay vendedores; esto que parece tan obvio, poco se lo plantea, ni se lo cuestiona y menos se lo practica. En los medios de comunicación se relatan estos violentos enfrentamientos, pero casi nunca se lee una opinión pidiendo a la gente que por responsabilidad ciudadana no compre en la calle; se critica al comerciante pero no al comprador y así creamos una cultura de la irresponsabilidad. Pero así nomás había sido.

Agresión gratuita al pueblo que los acoge.
En toda la ciudad vemos que se tira basura a las calles como una práctica natural de casi todos los transeúntes, ya sean originarios como afuereños.
Muy temprano voy a caminar al Parque los Mangales y siempre veo un par de simpáticas señoras quienes recogen diariamente y en grandes bolsas la basura plástica arrojada en este hermoso paseo. El marido camina aparte, me imagino que acomplejado al igual que yo por no hacer lo mismo y esto como fruto de nuestros extraños atavismos culturales. Un día vinieron unas muchachas muy simpáticas: era un desafío; acumularon basura se hicieron una “selfie” y nunca más volvieron. Algo es algo.
Conversando de esto con una señora de allende los mares, me comentaba que esto es más común en ciudades de alta migración, pues algunos migrantes no se sienten ligados a la ciudad que los acoge y más bien la adversan y la agreden y generalmente lo hacen tirando basura. Es que no se sienten identificados con ella, ni la quieren, pues están allí obligados por la necesidad y sus circunstancias.   

Boicot a la producción y las exportaciones
En Santa Cruz desde el momento que se tuvo acceso vial a los mercados nacionales e internacionales se empezó a desarrollar una moderna agroindustria y agricultura de exportación, la que nunca tuvo restricciones gubernamentales. En la actualidad el modelo económico masista de dirigismo de la economía, con los cupos y autorizaciones de exportación se tiene agobiados a los empresarios y agricultores y seguramente terminaran por hacer quebrar toda iniciativa lícita en el país. La coca y cocaína no tienen mayores problemas, siempre que se respete la cuota y pague la tarifa.
En las épocas pre-plurinacionales, los cocaleros bloqueaban las carreteras que pasan por el Chapare, facilitando la salida de su coca procesada y de paso frenando las exportaciones del país. Hoy son los ministros y parlamentarios los que mediante leyes hacen lo mismo, bloqueando las exportaciones. La misma chola con otra pollera.

En el modelo económico populista cocalero, contraviniendo a Adam Smith, el precio no se fija por la oferta y la demanda sino se lo consigue con Decretos o mediante el bloqueo. En estos días y aplicando esta doctrina los soyeros de la zona Este, San Julián y Cuatro Cañadas, dicen que no retrocederán en su pedido de un precio justo por la soya y seguirán bloqueando la carretera que conecta Santa Cruz con el Beni. Es el proceso de cambio, el paso del liberalismo responsable al populismo estatista cocalero.

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viernes, 10 de mayo de 2019

PROCURANDO POR UN PAIS VIABLE Y UN MEJOR FUTURO


Ovidio Roca
Al igual que en la distopía Orwelliana 1984, todos los días los q’aras llunkus del régimen masista reescriben e inventan un nuevo cuento, haciendo todo lo posible para denigrar a la oposición y ensalzar al Gran hermano cocalero, inventando una historia épica y de éxitos que se inicia con ellos.

Cambiaron el nombre de la Republica, se inventaron nuevos caudillos, nuevas banderas, rediseñaron los billetes para colocar nuevos símbolos y nuevos héroes, se eliminan paulatinamente las tradiciones y la cultura criolla, cambiaron las leyes para garantizar su poder y eterna permanencia, promueven la etnización de la política y finalmente nos quieren hacer creer: ¡que han hecho una buena gestión de gobierno “para vivir mejor”!

Lo que vemos a diario es la anomia, los movimientos sociales formados en la cultura del bloqueo chapareño y acostumbrados a presionar para conseguir sus demandas y prebendas, que están permanentemente en huelgas, bloqueos y movilizaciones para avasallar y aterrorizar a los opositores y procurar que en pago de estos servicios, el Presidente tome decisiones en favor de cada grupo corporativo, de sus reivindicaciones e intereses propios, pero sin ningún plan de desarrollo económico productivo y sostenible; ni de parte de los grupos corporativos cocaleros y contrabandistas, ni del gobierno populista. Como resultado ya casi no hay productores y en los mercados el ochenta por ciento de los productos alimenticios son importados, contrabandeados.

El discurso envolvente del grupo gobernante muestra un ansia de poder y riqueza que no se satisface sólo con tenerlo, con disfrutar de sus mieles, sino que procuran que los envidien, que les teman por ser inteligentes, poderosos e impunes; que los admiren por sus neuronas, por su poder totalitario y sus símbolos: sus museos, canchas, palacios, aviones y helicópteros y que se sometan a ellos.  Sus discursos están cada vez más cargados de fundamentalismo étnicista, con lo que están promoviendo una violencia que luego no se podrá controlar y que dañara aún más la buena convivencia  entre bolivianos. Esta es una predica que está creando divisiones entre los bolivianos, abriendo heridas que luego serán difíciles de cerrar.

Recordemos que cuando Evo Morales se posesionó como líder indígena y Presidente en enero de 2006, en el discurso que leyó explicitaba con claridad sus objetivos y deseos: “Hay que quitar el alma a los q’aras, el indio debe gobernar 500 años”. Los escribidores eludieron colocar en el discurso excluyente del Jefazo; que el objetivo principal es favorecer a los q’aras ll’unkus de su entorno, de aquellos que lo manejan mientras se enriquecen como vulgares neoliberales.

Una vez en el poder los masistas se sienten todopoderosos y afirman explícitamente: “Somos el pueblo y porque somos el pueblo tenemos todos los derechos, absolutamente todos; para comenzar, el de romper la Ley”. ¡Yo le meto nomas!, es la consigna.

Bajo esta lógica, los asambleístas del MAS presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), para que se declare inaplicables cuatro artículos de la Constitución Política del Estado (CPE) y así se permita una otra reelección al presidente, vicepresidente y otras autoridades electas. Después descubrieron que es un “derechos humano” del Jefe cocalero, gobernar indefinidamente.

Ocurre que en los procesos políticos y sociales, el problema empieza siempre por lo prosaico, por el estómago y el bolsillo, y cuando se acaban los recursos heredados de las gestiones anteriores (reservas de gas, ahorros y cuando falta, endeudamiento) los discursos ya no valen nada y el modelo populista evidencia su inviabilidad y su incapacidad de producir bienes y generar riqueza.  Una inviabilidad que es causada especialmente por la inseguridad jurídica, pues como ellos no respetan ninguna norma legal, social o ambiental, asustan y corren las inversiones y como consecuencia acaban con toda actividad productiva lícita y sostenible.

El modelo populista ha mostrado su fracaso y está en retirada en Latinoamérica dejando a su paso su herencia de anarquía, crisis y miseria, por lo que nuestro reto es trabajar unidos para cambiar este modelo de Estado, pasando del populismo cocalero a la democracia y la economía de mercado. Para avanzar en esto requerimos contar con un gobierno responsable y eficiente, que dote de seguridad jurídica y permita a la población y a los emprendedores labrar su futuro y tener éxito en la generación de riqueza.

Necesitamos urgente superar este fallido sistema populista y estatista de economía primaria, extractiva e insostenible, especialmente ahora en el nuevo mundo de la tecnología, para lo cual necesitamos mejorar la educación, la calidad de los profesores y construir una cultura y ambiente propicio para el emprendimiento y la innovación. Para lograr esto cada uno de nosotros y la sociedad en su conjunto necesitamos asumir la responsabilidad de trabajar unidos para legar a nuestros hijos y nietos una sociedad más viable y un mejor futuro.   

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miércoles, 7 de noviembre de 2018

LOS DESAFIOS A LA GOBERNABILIDAD EN EL  PROXIMO GOBIERNO DEMOCRATICO



Ovidio Roca

El próximo gobierno democrático, post Estado Populista Cocalero, debe explicitar de inicio la situación económica y política con que recibe el país y tomar inmediatamente las medidas de ajuste y corrección para evitar el colapso; atrasarse, darle vueltas al asunto conduce a una crisis como la que vive, por no actuar a tiempo, la República Argentina.

Producido el cambio de gobierno los problemas no se acaban inmediatamente; una parte de la población no termina de curarse de la borrachera populista y su fuerte acondicionamiento al modelo del estatismo y extractivismo; un modelo que se aplicó en un ambiente de altos ingresos gasíferos y de minerales y con importantes reservas de gas certificadas, las que ahora ya no existen. Se dice que con plata hasta la pobreza es llevadera, el problema empieza cuando ya no la hay.

El modelo populista mantuvo y favoreció una economía primaria exportadora, un gasto público monumental y dilapidador, un crecimiento desmesurado de la burocracia y una práctica permitida de informalidad, contrabando y narcotráfico, lo que genero un ambiente que ahuyenta las inversiones nacionales y extranjeras mientras favorece y promueve la informalidad y la corrupción y todo esto a cargo de un sistema político estatista, centralista, caudillista y clientelar. Esta es la receta castrochavista, fracasada en todas partes y cuyos efectos ahora sufren nuestros amigos venezolanos y nicaragüenses que tuvieron que salir pelando de sus países, y que pronto nos afectara también a nosotros por lo que hay que reaccionar y hacer justamente lo opuesto.

Tocará enfrentar el problema de movimientos sociales del MAS que no son proclives a un Estado de Derecho y que reaccionaran violentamente contra el nuevo Gobierno, temerosos de perder su forma de vida informal, contrabandista y cocalera. Estos y los jerarcas del partido cuidando sus pegas, defenderán el populismo aunque por suerte ahora con mayores dificultades pues el sistema político internacional y el de nuestra vecindad ya no les es amigable. Nuestros vecinos han expulsado de sus países la pandilla populista y los nuevos Gobiernos en defensa de su soberanía y seguridad no van a permitir el narcotráfico y el contrabando que atraviesa sus fronteras y eso afectara a grandes sectores corporativos afines al Gobierno por la disminución de ingresos de las divisas cocaleras que luego alimentan el contrabando. No olvidemos que solo el tres por ciento de las divisas que se mueven en la economía son vendidas por el Banco Central y el saldo viene, menos de la banca y más de la blanca.

Los ciudadanos que desean vivir en el marco de la legalidad y en concierto con los países democráticos, tendrán que unirse y enfrentar las presiones y los problemas de la transición. Como medida educativa y orientadora, el nuevo Gobierno democrático debe mostrar y explicar la inviabilidad y el fracaso del dirigismo y el estatismo del modelo populista, las ingentes pérdidas que producen las empresas estatales, los problemas que acarrea la corrupción e inseguridad jurídica, la presión fiscal empobrecedora sobre la economía formal y los bonos y prebendas sin base sustentable y políticas tendientes a hacer creer que el Estado es el que debe resolver todos los problemas.

Para conocer el rumbo a seguir, hay que observar qué países progresan y que receta política y económica utilizan y hacer lo mismo adaptándola al contexto del país y sobre todo evitar las recetas populistas y los cocineros que ilusionan pero finalmente envenenan al pueblo. Es una difícil tarea que exige unidad, responsabilidad y trabajo, propuesta que no gusta a quienes quieren vivir de ilusiones.

En el nuevo país democrático y federal, que necesitamos construir, debemos asegurarnos que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos e iguales responsabilidades, que todos cuenten con una sólida seguridad jurídica y física, garantías de neutralidad de las leyes y el respeto a la propiedad privada. Las políticas públicas deben tender a mejorar la competitividad bajando los costos para llegar a los mercados internacionales y esto se logra, no con más protección estatal, sino liberando la economía y las fuerzas del mercado.
Se debe garantizar todas las libertades ciudadanas y también aquella absolutamente desconocida en Bolivia, la de libre tránsito, que genera inseguridad y pérdidas a los productores y transportistas que atraviesan el territorio nacional, pues si no lo hacemos olvidémonos también de corredores bioceánicos.  

En la actualidad, la actividad productiva está cada vez más relacionada con la tecnología y la innovación y los empleos siguen la misma tendencia, por  lo que es fundamental que se trabaje fuertemente y centrados en la educación y la economía del conocimiento y la innovación.

En este nuevo modelo de país, los empresarios deben entender que su rol es orientarse por factores económicos en un ambiente competitivo, dedicándose a producir más y mejor, en vez de estar supeditados a los planes de burócratas, permisos de producción y exportación y pidiendo beneficios y ventajas exclusivas.

La población está cansada de la corrupción y los abusos y necesita de una voz fuerte para decirlo, para denunciarlo y que luego se convierta en un coro ciudadano de protesta y acción; luego se necesita conformar un equipo de gobierno honesto y altamente calificado, responsable de reconstruir las instituciones y especialmente garantizar la justicia y ser capaz de tomar duras decisiones de política económica. 
En consecuencia la única opción es arreglar la democracia, la economía y el sistema productivo, poner en práctica un plan de reconstrucción nacional o salir pelando del país como hicieron los cubanos, venezolanos y hondureños.

Alea Jacta Est.
ovidioroca.wordpress.com


viernes, 28 de septiembre de 2018

EL DRAMA Y PELIGROS DE LA TRANSICIÓN DEL POPULISMO A LA DEMOCRACIA



Comentarios apocalípticos de la eventual transición

Ovidio Roca

Se avizora que en los próximos años la situación del país se presentara por demás complicada, pues además de enfrentamos a la caída de las reservas y  producción de gas, de minerales y de otras materias primas, nos enfrentamos a la falta de competitividad de nuestra economía, primaria y poco diversificada; de instituciones sin credibilidad y personal carente de formación tecnológica y acostumbrados a la dependencia del Estado y para más yapa el cambio climático, lo que configura un peligroso camino hacia un Estado fallido.

Como herencia del populismo cocalero nos encontraremos con una economía formal debilitada, la preeminencia de la economía informal y actividades financiadas por el circuito del narcotráfico, además de una institucionalidad corroída por la corrupción y la ineptitud; por lo que si queremos cambiar de modelo de economía y tendremos que enfrentar seriamente el reto de reconstruir desde la base una sociedad y un país en un mundo globalizado e interdependiente, para el que no estamos preparados cultural y técnicamente.

Viendo este panorama apocalíptico, el proceso de reconstrucción económica e institucional del país será muy difícil y el problema es que una mayoría de la población no está dispuesta a afrontar los sacrificios que este proceso implica y peor aun cuando esperamos que alguien y no nosotros mismos, debe arreglar el entuerto.

La economía popular y el abastecimiento alimenticio está a cargo de miles de pequeños agricultores, los que se enfrentan el inminente cambio climático que obligará a cambiar los hábitos y técnicas de cultivos: se necesitará establecer nuevos épocas y ciclos de cultivos y usar especies más resistentes a los climas extremos de sequía, calor, lluvias y vientos y por ahora no tenemos capacitación en las tecnologías requeridas para afrontar este cambio.

Sabemos que el entorno económico y social moldea nuestra consciencia y bajo el régimen del actual Estado populista cocalero una parte importante de la población que estaría dispuesta a trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado que son imposibles de cumplir, por lo que la informalidad se presenta como una opción a la cual la gente se acomoda rápidamente para poder subsistir. Ante esta situación mucha gente dirá: para que cambiar, para qué todo este tremendo sacrificio si con este Gobierno y la economía cocalera, más el financiamiento del narcotráfico y el contrabando nos abastecemos sin mayores problemas.

Tenemos por tanto que decidir qué tipo de país queremos; la opción más fácil es seguir con el populismo cocalero, el país tribal, corporativo, de economía informal y financiada por el extractivismo y el circuito coca cocaína, un sistema político estatista en el cual los cargos en las reparticiones del Estado, no son para trabajar profesionalmente y con idoneidad y eficiencia; son pegas, son lugares para conseguir ventajas y recaudaciones y el único mérito para ejercerlas es la confianza del Caudillo y de sus llunkus.

Pero debemos evaluar si esto es sostenible y si el entorno de países vecinos y la comunidad internacional lo soportara, quizá no por principios democráticos sino por el impacto que reciben del narcotráfico, la drogadicción y la violencia que les exporta el populismo cocalero boliviano.

Una otra alternativa es la democracia liberal, lo que es más complicado pues exige voluntad y trabajo sacrificado, pues se trata de rehacer un país desde sus cimientos morales, institucionales y económicos y para esto se requiere una sociedad y un liderazgo creíble y comprometido. Este modelo alternativo de sociedad y democracia liberal, además de garantizar un estado de derecho, respeto a la propiedad y la libertad económica, necesita reconstruir las instituciones estatales y dotarles de personal idóneo rompiendo con la tradición de los Gobiernos populistas.

Se dice que jóvenes que son aquellos que no están comprometidos con el pasado y tienen un futuro por delante; ellos tienen el ímpetu necesario, pero por ahora carecen y necesitan crear un sistema institucional de gestión política formal y trascendente y ahí por delante, mientras la población persiguiendo la meta definida, el proyecto de sociedad democrática, cada uno desde su trinchera, su entorno y haciendo uso de sus capacidades y posibilidades debe avanzar, apoyando y construyendo esas metas. “Alea iacta est”.

 ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 5 de septiembre de 2018

POPULISMO PLURINACIONAL Y SU TRANSITO HACIA LA DEMOCRACIA Y ECONOMIA DE MERCADO



Ovidio Roca
Se dice que si preparamos un guiso siguiendo una receta, por ejemplo de “patasca”, tendremos casi siempre este puchero criollo y aunque la mano del cocinero hace las diferencias, siempre será una patasca.

Vale decir que cuando cocinamos como lo hacen en Cuba, Venezuela, Nicaragua, aplicando la receta populista de estatismo, despilfarro, peguismo estatal y nos llenamos de subsidios que funcionan de épocas de bonanza de las materias primas, estaremos bien por un tiempo; pero cuando se acaba la plata y llega la época de las vacas flacas, que es cuando a los populistas los sacan del poder, hace falta que alguien trabaje y tome medidas duras e impopulares para arreglar el desastre que produjeron los populistas con su receta.

Como esta tarea de componer, de arreglar, es complicada, cuesta y afecta a todos, empieza el problema, porque los adictos al régimen no quieren perder sus pegas y ventajas y piden que vuelvan los demagogos.
Podemos ver en Argentina lo que se nos viene, pero no será antes de sufrir las dramáticas fases venezolana y nicaragüense; de miseria y matanzas que ya se avizora.

Esto de la receta y la patasca es cierto, aunque con variantes que tienen que ver con las características de cada economía nacional, su entorno geográfico y particularmente con los hábitos y características de su población. Una nota especial de la economía boliviana la dan los miles y miles de obsesivos, habilidosos y sacrificados campesinos, micro empresarios y contrabandistas, que se financian con los recursos del circuito de la coca cocaína y que abastecen de alimentos y bienes de uso diario a toda la población.

La economía boliviana es en un setenta por ciento informal y los miles de cuentapropistas se ganan la vida haciendo todo tipo de trabajos: servicios variados, pequeña agricultura, artesanías, comercio, contrabando, producción cocalera; esto más el aporte del narcotráfico, hacen que no se sienta en el corto plazo los efectos de la crisis populista de la misma manera que se lo sufre en Cuba, Venezuela y Nicaragua, que no tienen disponible una fuente alternativa de dólares a la oficial como en la Bolivia cocalera.

Una gran parte de la población quisiera trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado, imposibles de cumplir, por lo que el pueblo para subsistir se refugia en la informalidad que es una economía de subsistencia, una economía popular que aunque no aporta al Estado tampoco recibe nada de él y solo le pide que se aleje y les permita subsistir, pues lo único que ven de parte de la burocracia estatal son los cientos de trámites para multiplicar los pesos que éstos se meten al bolsillo.

En todo caso es importante diferenciar este tipo de economía informal, de la economía ilegal y delincuencial que afecta la vida, la salud y la propiedad de los demás y que de alguna manera es socia favorecida por los  regímenes populistas.

Como una exigencia para enfrentar la debacle y el proceso destructivo que se produce en los regímenes populistas y castrochavista y que continuara con nosotros; es asumir la tarea de diseñar la forma en que haremos la transición del populismo hacia una economía moderna, formal y productiva. Esto tiene que hacerse teniendo en cuenta las particulares características del país y de su población; se requieren de soluciones propias y creativas, pero siempre usando y canalizando esa fortaleza de la economía popular y trabajando en la capacitación de la población a los desafíos tecnológicos y climáticos que se avecinan.

El cambio de modelo económico, el que necesariamente debe ser de shock, tendrá que darse después de que sobrevenga el desastre, como el que vivimos durante la época de la UDP con esa inflación que llego al veinte mil por ciento anual y que tenía desesperada a la población. Por suerte en esa época el Dr. Siles actuó sensatamente y sabiendo que él no podía manejar el desastre, renuncio y dio paso para que se elija a un Estadista, el Dr. Paz que tomo medidas drásticas y de shock: cambio real y flexible de la moneda, liberalización del mercado, libertad de precios y un arancel único de importaciones; modificación del régimen impositivo que de más de trecientos impuestos se redujeron a siete y se dio un fuerte fomento a las exportaciones; con todo esto se dio seguridad jurídica lo que permitió que la economía y la producción se estabilice. Fue duro y doloroso como una operación quirúrgica, pero funciono.

Actualmente y a nivel mundial estamos ingresando a un cambio de paradigma, por una parte el cambio climático de lluvias, sequias y temperaturas extremas y cambiantes que modificara nuestra forma de vivir y de convivir armónicamente con el ecosistema y que nos obliga a aprender nuevas maneras de producir en la agricultura y también: qué, cuando, como y donde producir y con semillas adaptadas al nuevo régimen climático.
Asimismo con las nuevas tecnologías se están diseñando en el mundo formas novedosas de producir bienes y servicios, por lo que debemos dar énfasis a la educación innovadora tecnológica y dentro de esta a la biotecnología, la electrónica y también asignar un nuevo rol al Estado, cual es garantizar la convivencia pacífica y próspera de todos los ciudadanos y no el de exaccionar a la población como lo hace ahora con la elaboración y uso abusivo de leyes e impuestos para consolidar su poder y atacar a sus oponentes.

Para esto hace falta una gran campaña de educación y concientización sobre lo que es una sociedad viable y esto es trabajo especialmente de aquellos  que tienen un futuro por delante; los jóvenes, los colectivos y plataformas ciudadanas, activistas sociales y los grupos de opinión que necesitan ponerse de acuerdo sobre un Frente Democrático de Unidad Nacional y un grupo de Gerentes capaces de administrar de forma eficiente el aparato del Estado.

Así nomás había sido y será, si es que queremos ingresar al mundo de la  modernidad y el desarrollo sostenible; entre tanto estamos mal pero nos dicen que vamos bien.

ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 30 de mayo de 2018

EDUCACIÓN Y RESPONSABILIDAD CIUDADANA



Ovidio Roca

Las ciudades y centros poblados del país son un espacio de nadie; más bien de la informalidad y donde prima la  total indiferencia de los ciudadanos, quienes siempre esperan que la autoridad tome cuenta de toda situación. Lo irónico del asunto es que aunque ellos esperan todo del Estado y son felices escuchando sus promesas, no creen para nada en las autoridades y funcionarios públicos, pues saben que con estos es poniendo: poniendo plata, poniendo votos o poniendo presión.

La situación en Santa Cruz es aún más crítica, pues es un pueblo que ha crecido explosivamente y donde la mayor parte de la población son migrantes que llegan en situación precaria. Lo problemático es que gran parte de estos nuevos habitantes no se sienten identificados cultural y emocionalmente con la ciudad; no la sienten suya, no la quieren, no la cuidan, no la respetan y menos respetan a los vecinos y residentes.

Los comerciantes invaden las calles y áreas verdes y a los pobladores al parecer poco le importa y aceptan de facto esta situación, pues los apoyan comprando sus mercancías en las calles en lugar de ir al mercado o la tienda, unos pocos pasos más allá. En otras ciudades como La Paz, Sucre o Potosí los mercados, que son manejados por las mismas personas que en Santa Cruz, son más limpios y ordenados y también más baratos; la diferencia está en que tanto las autoridades como los pobladores de esas ciudades no son tan permisivos.

Recuerdo que hace algo de veinte años se construyó un gran mercado en un pueblo camino a San Ramón y desde entonces no he visto que lo usen porque los comerciantes están asentados a la orilla de la carretera y los viajeros compran desde las ventanillas de los vehículos y luego botan las cáscaras y basuras al piso.

En cualquier ciudad latinoamericana, para no mencionar a Europa, los peatones cruzan la calle por los pasos de cebra; basta pararse al inicio y señalar que se va a cruzar y automáticamente los vehículos paran y respetan el paso de cebra y al peatón. Esto en Santa Cruz no se aplica y si lo intentamos, los conductores aceleran para atropellarnos.

Cosa curiosa; en el mundo más o menos civilizado los ómnibus tienen paradas señaladas para que suban y bajen los pasajeros, en nuestro pueblo paran en cualquier lugar, especialmente en las esquinas y el desorden vehicular importa un comino.

Después de años de permisividad y negocios compartidos, el Municipio ha decidido valientemente, seguro una mujer, poner orden en la ciudad. La gente oriunda aplaude, se alegra, pero no hace nada, por lo que en este ambiente donde siempre se ha permitido y consentido el desorden esto lamentablemente no funcionará; salvo que la población cambie su actitud permisiva y cómoda y decida actuar respetando las leyes y disposiciones; entre estas no comprar en los lugares no autorizados ni acondicionados para este fin; respetar las normas de tráfico; el cuidado del medio ambiente y practicar el respeto a los demás.

Se insiste en que la educación y la cultura de responsabilidad ciudadana empieza con la predica y el ejemplo en la familia, la escuela, las instituciones municipales, los medios de comunicación, las organizaciones civiles y se cimienta con el amor a su ciudad, a sus vecinos y a sí mismos.

En su Manual, nuestros Jóvenes de Jigote con gran razón nos dicen: “para que la norma se cumpla debe haber congruencia entre ley, moral y cultura. La ley es la normativa, la moral son las normas interiorizadas y la cultura son los comportamientos promovidos. El divorcio entre estos frustra la experiencia de vivir bien en la ciudad”.

Como dice el dicho: Todo pueblo tiene las calles, el tráfico, los mercados y las autoridades que se merece.

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sábado, 17 de febrero de 2018

Y DESPUES DEL PROCESO DE CAMBIO TRUCHO ¿QUE?.


Ovidio Roca

Recuerdo la gran inflación que vivimos en los años ochenta durante el desgobierno de la UDP; una inflación de veinte mil por ciento anual que nos dejó locos a todos, enriqueció a muchos vivos y empobreció a la gran mayoría.

Ahí aprendimos que en estos procesos de transición de políticas y modelos económicos hay que tomar medidas drásticas, no escapar por la tangente y aplicar políticas macroeconómicas efectivas como las del famoso Decreto 21060: liberalización del mercado financiero, supresión de los controles de precios, del comercio exterior, y el bolsín como mecanismo de fijación del tipo de cambio flexible.

Al igual que en esa época, cuando se derrumbe el proceso de cambio cocalero, que entrampo y deformó nuestra economía, se hará necesario tomar medidas de ajuste serias, entre estas:
El Estado debe hacer su trabajo constitucional con eficiencia y dejar su actual rol de empresario incapaz, su estatismo y centralismo.
Se necesita de forma urgente; garantizar la propiedad y las inversiones; liberalizar el comercio, solucionar la sobrevaluación del peso boliviano que actualmente promueve el contrabando y las importaciones y encarece las exportaciones; liberalizar la economía procediendo a la privatización de las empresas estatales que en manos del Estado han fracasado y establecer un sistema de desregulaciones masivas que evite convertir los monopolios estatales en monopolios privados; en fin garantizar libertad y seguridad jurídica para que la gente pueda trabajar e invertir.  

Este tipo de decisiones que afectan a la actividad económica y el empleo, hace que el proceso de transición del populismo hacia una economía de mercado productiva y formal, sea dificultosa y bastante resistida por una parte importante de la población que actualmente en la informalidad y piensa que es la única forma que tiene para sobrevivir.
Esta actitud de la población es reflejo de su vivencia en un país que no ha podido construir hasta ahora un tipo de economía formal, diversificada y sostenible. Un país donde el setenta por ciento de su gente se dedica a las actividades informales, pues carece de formación técnica para conseguir su trabajo y su sustento por lo que se dedica al contrabando y otras actividades comerciales y de servicios de baja calificación, complementadas con el negocio de la coca y el narcotráfico. Todo esto en un Estado Plurinacional con funcionarios públicos elegidos por su insuperable e innegable incompetencia, su llunkerio, sus sombreros y ahora sus trajes shaolin para  hacer juego con el jefazo.
Además  reciben el permanente mensaje tanto etnicista como populista de parte de un liderazgo que promueve el sentimiento de nacionalismo étnico aimara quechua, con lo que el gobierno ha logrado cautivar a una parte importante de la población andina y migrante. Igualmente promete, ofrece y en ocasiones provee de algunos regalos a sus seguidores, buscando generar confianza y mantener la dependencia de sus bases; grupos corporativos que viven en un ambiente de permisividad, impunidad y de libertad controlada, donde se puede hacer de todo menos enfrentar al partido y donde la norma fundamental es el acatamiento al jefazo y su combo.

Las reformas, como toda forma de terapia, tienen sus costos y la gente que los sufre piensa que lo anterior fue mejor, olvidándose que está sufriendo las consecuencias de una intoxicación populista. Por esto y para conducir el tránsito de modelo económico del populismo y estatismo hacia una economía liberal y de mercado, son indispensables los políticos profesionales, personas no improvisadas, pues la transición no es meramente un problema académico, es un asunto tanto ideológico como de acciones prácticas y como se trata de realizar un verdadero cambio político y de modelo de economía se requiere necesariamente de partidos políticos serios y con programa; militantes preparados y decididos a impulsar y apoyar las reformas, hacer campañas de concientización y ganar el apoyo ciudadano.
Todo esto hace dificultoso, aunque no imposible, el conseguir apoyo de los grupos informales para la transformación de la economía y las políticas; sin embargo el agotamiento del populismo, como sucedió con el comunismo en la Unión Soviética, seguro que ayudará.
Contar con ayuda internacional es importante pero es solo marginal, pues todo el peso de la herencia del desastre populista cae en los ciudadanos. Estos costos de la transición que necesitan ser compartidos pues no pueden recaer solamente sobre las espaldas de los grupos más débiles y menos organizados.
Y aunque es impolítico, es necesario decir siempre la verdad y ser claros en cuanto al esfuerzo que demanda este proceso: se puede prometer libertad y oportunidades aunque no resultados, porque los resultados dependen de la gente, de cómo ella utiliza la libertad y aprovecha las oportunidades.


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jueves, 16 de marzo de 2017

ECONOMÍA INFORMAL Y COCALERA


Ovidio Roca
Historias y relatos de la era plurinacional
La Evonomic fue un cuento cocalero y como pronto veremos, una bonanza ilusoria que se revelará precaria e insostenible; ésto porque sus éxitos no vienen de mayor producción y productividad, sino de los coyunturales buenos precios de las materias primas y especialmente de la venta del gas; negocio que fue resultado del trabajo de los gobiernos anteriores, quienes encontraron y certificaron las reservas y lograron buenos contratos para su venta al Brasil y Argentina; a lo que hay que añadir un regalo que llegó del mercado capitalista y que de chiripa recibieron los masistas: el mayor auge de precios de los últimos cincuenta años.
Con el socialismo comunitario, el estatismo, más el terrorismo tributario y la inseguridad jurídica, se liquidó la incipiente economía formal y surge entonces esa pujante y fluida economía informal, que ignora las leyes nacionales, internacionales y las fronteras de los países.
Actualmente el país está abastecido de todo tipo de productos, cada vez menos de origen y producción local, que son fruto de la actividad de una cadena de intermediarios, que ilegal y dificultosamente traen del exterior, de todo y para todos. Existe ropa usada que utiliza la población, autos chutos, electrodomésticos, equipos electrónicos, material de entretenimiento, videos, películas digitales, diversidad de alimentos, galletas, dulces, frutas y hortalizas y a su vez dependiendo del clima y las aguas, éstos y otros bienes fluyen de ida y vuelta.
Para hacer funcionar todo esto es fundamental la economía de la coca, que con sus dólares y cadenas de comercio sustenta y aceita esa economía informal de comerciantes y empresarios, contrabandistas, chuteros, transportistas, “cuentapropistas”, los que inmersos en una economía global, abastecen las necesidades de la población. Una población con bajo nivel educacional y técnico, en un país que no pudo desarrollar una estructura empresarial productiva y ahora tiene problemas para dar el salto hacia la nueva economía del conocimiento y de las nuevas tecnologías.
Con el modelo estatista de economía del masismo, el gasto público se multiplicó, la generación de pegas y oficinas públicas crecieron y la burocracia floreció a costa de los bolsillos de los pocos contribuyentes que pagan impuestos y los muchos ciudadanos que se ven obligados a pagar coimas por todo trámite burocrático y extorsivo.
Cuando el populismo termine de gastar los ingresos originados por los buenos precios del gas, el dinero del enorme endeudamiento y de malgastarlo en palacios, coliseos, bonos y prebendas insostenibles; ellos se irán a su exilio dorado y luego llega el momento de la verdad, de arreglar el desastre, pero por supuesto la gente borracha de prebendalismo no está dispuesta a asumir el costo hacerlo y se resisten y se revelan, esperando volver a las políticas de asistencialismo y distributivismo las que ya no pueden ser solventadas y ahí empieza la tragedia, la debacle y como siempre queda la pregunta: “Que Hacer?”.
La forma cómo los movimientos sociales se ganan la vida, más las ilusiones por un futuro mejor al amparo de un Líder carismático y un Estado benefactor y permisivo, condiciona su comportamiento social y deja evidente que el objetivo primario de su lucha política, es una sociedad y un Estado adecuado a sus  intereses de grupo y el logro de sus propios privilegios. 
Ahora cuando los precios y la producción del gas cae y la economía se complica, todo grupo organizado y con capacidad de movilización, fieles a su propia ley y en defensa de sus intereses sindicales y gremiales, se resisten al cumplimiento de todo aquello que afecta a sus intereses y presionan y rinden a las autoridades mediante huelgas, chantajes y  bloqueos y de paso ignoran y atropellan los derechos de los ciudadanos que se ven afectados por estas movilizaciones. 
Los gremios y sindicatos, y esto es una ironía, se levantan y “exigen se les respete su derecho de ser ilegal pues saben que bajo el populismo, acatar la ley es perecer”. Es una población que siente temor de las autoridades y está a la defensiva de éstas, pues saben que las leyes solo se aplican como mecanismo extorsivo y de represión política.
Para el próximo capítulo de esta historia de suspenso y terror, deberíamos  definir, si lo que queremos es cambiar de modelo, de sistema, o solo de actores. Lo que debe quedar claro, es que el cambiar unos personajes, por otros que nos gustan más, pero que postulan el mismo populismo que nos llevó a la actual crisis económica, institucional y de valores, no es la solución.
En este país de analistas y diagnosticadores, está siempre presente la pregunta del “qué hacer” y mantenemos la esperanza de que interpretando los cauces de la historia, algún gato liberal pueda darnos una pista práctica y viable.

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