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jueves, 28 de abril de 2022

EL POPULISMO Y LA ECONOMIA

 

Ovidio Roca

 “Todos quieren vivir a expensas del Estado. Olvidan que el Estado vive a expensas de todos”. Frédéric Bastiat

Ante el fracaso mundial del régimen comunista, surge el Populismo como una nueva opción para los grupos políticos que quedaron sin pega y así seguir lucrando de la estulticia del pueblo.
Estos grupos tratan de construir una nueva sociedad para su propio interés, una población a la que le quitan su identidad, voluntad, espiritualidad, la familia y tradiciones. Una sociedad gris y consumista que ellos puedan controlar y manejar a su antojo; p
oblaciones dóciles y crédulas, que no tienen convicciones propias y fuertes y que están dispuestas a aceptar un sistema de valores prefabricado.
Esta es una ideología que inculcada al pueblo con suficiente fuerza y frecuencia las somete al  Populismo.

 

El problema principal para el ciudadano, es que bajo el sistema populista la actividad productiva y la consiguiente creación de riqueza no funciona y todas las personas viven en la miseria, excepto los Jefes y sus ll’unkus, los que de verdad se enriquecen.

En el sistema capitalista los ricos se enriquecen y los pobres con esfuerzo y voluntad tienen la posibilidad de hacerlo. Las ganancias de los capitalistas, que son grupos de productores e innovadores, dependen directamente del poder de compra de la masa consumidora por lo que a los empresarios les interesa su prosperidad. Esto ocurre especialmente en países donde los gobiernos respetan el Estado de derecho y los derechos de propiedad.

El populismo en su gestión trucha de gobierno, promueve la burocracia desmedida y una inversión pública desquiciada y esto produce el crecimiento del gasto público y el endeudamiento, el cual tiene que pagar el ciudadano.

Ante la solicitud de frenar el gasto público, los gobiernos populistas argumentan que este gasto promueve el crecimiento de la economía y el bienestar de la poblacion. Sabemos que el crecimiento de la economía mediante el incremento del gasto público no es posible, pues no se aumenta la producción con más burocracia, con más gastos fijos gubernamentales, con inversiones en empresa publicas quebradas, más bien todo lo contrario.

Está históricamente comprobado que la reducción del gasto público no necesariamente genera recesión, lo que ocurre con la reducción de este gasto es que se afecta los intereses de los sectores vinculados al gobierno y que se benefician con el mismo. Estos sectores que viven de las arcas públicas son los que le dan su voto y su apoyo al gobierno populista. En consecuencia es un asunto de conveniencia política y de cálculo electoral.

Si quisiéramos conocer y convencernos de lo que es realmente el socialismo y el populismo, deberíamos analizar y evaluar si este sistema centralista y estatista, efectivamente alguna vez funcionó. Solo tenemos que observar cómo vive el pueblo llano bajo un régimen populista, especialmente en cuanto a pobreza y riqueza social, al bienestar o carencias materiales y verdadera libertad de elecciones de vida.
Bastaría con observar cómo vive la gente en Cuba, Venezuela, Nicaragua y también hacia donde migran los ciudadanos de esos países huyendo del despotismo y la  miseria. Seguro que no se van hacia países socialistas y populistas, sino a los odiados capitalistas.

ovidioroca.wordpress.com

sábado, 22 de octubre de 2016

DESARROLLO SOSTENIBLE, EL PARADIGMA DEL SIGLO XXI

Ovidio Roca Avila: Presentación en representación del CEDES en el Foro de la CAINCO, Santa Cruz 2003.

 Actualmente, y como nunca en la historia de la humanidad, contamos con todos los elementos científicos y tecnológicos para solucionar todas las necesidades básicas del hombre, pero no hemos logrado como sociedad humana, organizarnos para convivir armoniosamente, con justicia, paz y prosperidad.

El desarrollo, entendido como mejoramiento de las condiciones y calidad de vida del hombre, comenzó a desarrollarse en una época cercana, alrededor del siglo XVIII, impulsado por elementos culturales y políticos, entre los que se pueden destacar: la confianza entre los hombres y las instituciones, una nueva valorización de la iniciativa personal, los derechos de propiedad, el cumplimiento de los contratos, la libertad de exploración.
En esta nueva era, la libertad reconoce como contrapartida, la responsabilidad y la capacidad de responder de sí mismo. Es una nueva etapa en la que se da el paso de una sociedad de “suspicacia”, que piensa en términos de ganador-perdedor, hacia la sociedad de la confianza, que piensa en términos de ganador-ganador. Esta primera condición para el desarrollo, es en la actualidad, cada vez más válida pero menos abundante.

El otro componente para el desarrollo, la innovación, cultura industrial y de la productividad, se asentó sobre el uso de las energías fósiles (carbón, petróleo, etc) utilizadas en las maquinas convertidas en motores, por el poderoso pensamiento científico y tecnológico emergente del renacimiento. Pero este modelo de tecnologías entrópicas, en la que el combustible empleado como fuente de energía era no renovable, ya  no parece que pueda proyectarse en el siglo XXI, si queremos una sociedad sostenible.

El Desarrollo Sostenible que surge a fines del siglo XX, es el nuevo paradigma que orienta a gran parte de la humanidad, en procura de valorizar nuevamente la confianza como principal valor que permite el relacionamiento de los seres humanos entre sí y con su entorno y por eso, más que de desarrollo sostenible, en realidad hay que hablar de sociedad sostenible, de país sostenible y de empresas sostenibles, como un sistema integrado.

Políticos y economistas, suelen cifrar la sostenibilidad del desarrollo en el buen funcionamiento indefinido de los mercados. Ecologistas y ambientalistas parecen más interesados en el mantenimiento de las condiciones ambientales. Obviamente se trata de garantizar ambas cosas y mejorar la calidad de vida de la gente, que es el objeto del desarrollo.
El desarrollo sostenible no es una receta para los países pobres, es una necesidad que afecta por igual a todas las sociedades y todos los mundos. Vemos cómo el cuarto mundo, vale decir los pobres en los países ricos, crece día a día.

Este nuevo tipo de desarrollo sostenible, es un desarrollo anaentrópico (de uso de energía renovable) en oposición al insostenible desarrollo entrópico (de uso de energía no renovable) que practicamos hasta ahora.
Todos vivimos en una casa común, el planeta tierra, siendo este un ecosistema cerrado que tiene como único nexo con el exterior, la energía solar que recibimos. El desafío al que se enfrenta la inteligencia humana en nuestros tiempos es que sea capaz de; por un lado organizar sabiamente nuestra sociedad para saber como vamos a vivir y relacionarnos los unos con los otros, y por otro, administrar la energía disponible, fuente de nuestra existencia, procurando ahorrarla y utilizando preferentemente aquella obtenida  de fuentes alternativas y seguras, evitando en lo posible el incremento de la entropía.

En 1987, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, presentó el denominado “Informe Bundtland” en el que se definió: “El Desarrollo Sostenible, es el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”, lo que viene a ser, en términos económicos: “Vivir de los intereses y no del capital”

Luego en 1992, la Cumbre de Río, estableció los tres pilares del desarrollo sostenible: económico, medio ambiental y social.  De estos, el primero usa el mercado como instrumento que asigna los escasos recursos y servicios para crear una sólida economía que puede servir como fundación para el progreso social y medio ambiental. El segundo tal vez el más importante, el uso de los recursos renovables dentro de sus límites regenerativos y la capacidad de los ecosistemas de absorber los desechos. Sobre este último tema, se reconoció la importancia del valor de la biodiversidad. Aunque estas disciplinas limitan la actividad económica, incrementan la capacidad innovativa y creativa del ser humano.
Finalmente, el tercer pilar, fue el menos desarrollado y se cayó en la simple retórica de disminución de la pobreza y reducción del impacto del consumo de occidente.

Luego de diez años, en el 2002,  se celebra la Cumbre de Johannesburgo, la cual se desenvuelve en un marco donde la pobreza ha alcanzado una situación que muestra a casi la mitad de la población mundial, 2.8 millardos de personas, que subsisten con menos de 2 US$ al día. Estas diferencias entre los que tienen y los que no tienen han creado un clima de tensión y desconfianza entre los individuos y sus instituciones.

Es importante reflexionar sobre lo que ocurrió en la Cumbre del 2002, ya que demuestra que si bien Río, dio un gran paso definiendo los tres pilares del Desarrollo Sostenible, Johannesburgo nos ha mostrado el camino de un cuarto pilar, fundamental para lograr sentar las bases definitivas. Este pilar es el Político-Institucional, que va desde lo local hasta lo mundial, y que viene representado por la gobernabilidad, ya que sin consenso el desarrollo sostenible está lejos de convertirse en una realidad.

Intentemos explicarnos como funcionarían estos cuatro pilares. Por un lado (ver fig. 1), tenemos que considerar que cada pilar es función de un tipo de capital, y que los mismos al ser stocks (activos de inventario) pueden fluctuar según el tipo de acción que realizamos. Imaginémonos una pirámide de cuatro lados, donde cada lado es un pilar.
El Ambiental, pilar que está  definido por el Capital Natural que es función de los recursos naturales renovables y no renovables, además del Ecosistema o ambiente que nos rodea. Este capital nos asegurará la durabilidad de las acciones y los seres que habitan en este ambiente.

 Luego,  tenemos el pilar económico, que está representado por el Capital Económico que es función del capital financiero, físico etc., que nos asegurarán la rentabilidad de las acciones a emprender.
El pilar social representado por el Capital Social, que está en función del capital humano, estado de las instituciones, seguridad jurídica, justicia, solidaridad, etc., que nos permitirá contar con equidad en las acciones que realizamos.

DESARROLLO SOSTENIBLE: CAPACIDAD DE SATISFACER LAS NECESIDADES ACTUALES SIN COMPROMETER LAS NECESIDADES DE LAS GENERACIONES FUTURAS



Al ser, los capitales mencionados, stocks, se podrá decir que una acción es el inicio de un proceso de desarrollo sostenible, sólo y cuando la utilización de uno de estos capitales no sea solamente para incrementar otro, sino más bien para generar un crecimiento de los demás, asegurando la equidad, rentabilidad, durabilidad y gobernabilidad.

Hemos visto en los últimos años, que estos tres stocks de capitales se han incrementado, pareciera entonces muy fácil lograr el desarrollo, pero falta desarrollar el cuarto pilar, el que define que el desarrollo sea realmente realidad. Este pilar, político-institucional, que no es la participación en un partido, o grupos de presión, sino más bien es buscar la generación de políticas publicas coherentes, con las que todos estemos de acuerdo o por lo menos exista consenso mayoritario.
El pilar político-institucional, esta representado por el Capital Relacional, el cual está en función de la capacidad de los actores para el diálogo, concertación y creación de consensos para la resolución de conflictos. Para que este capital, se incremente, primeramente tiene que buscarse la transparencia de todos los actores de la sociedad, la cual generará confianza entre los actores. Para esto el diálogo, la consulta, la información clara y fidedigna y la discusión racional, son básicos para resolver los conflictos, que se generan de puntos de vista e intereses divergentes. Lo importante es explicitar los intereses de los grupos en pugna y buscar las áreas de interés común, en una perspectiva de ganar-ganar.

Es fundamental, para el progreso de la sociedad, tener y garantizar la existencia de reglas del juego claras y permanentes y organizaciones que las apliquen de una manera transparente y previsible.

Vale la pena mencionar que la sociedad norteamericana en el siglo XVIII, se encontraba en un nivel de desarrollo menor a la América del Sur y como sabemos, en un corto periodo de tiempo se desarrollan en forma espectacular, basados en su optimismo, confianza en si mismos, libertad social y de oportunidades, valorando los derechos humanos -la vida, la libertad, la posibilidad de cada cual procurar la felicidad- derechos considerados naturales por el liberalismo. Encima de esto, prevalece en la sociedad norteamericana, desde el comienzo la convicción de que el imperio de la ley, es “en sí mismo” una conquista tan fundamental contra la tendencia a la arbitrariedad latente en todos los gobiernos, que más vale soportar una ley deficiente, y aún mala, hasta poder modificarla mediante un procedimiento regular, constitucional, que admitir su enmienda o abolición por un acto de fuerza, de presión ya sea autocrático o revolucionario.

El actual  paradigma del Desarrollo Sostenible, basado cada vez más en el conocimiento, cuando nos indica que “debe satisfacerse las necesidades del presente, sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”, nos esta exigiendo también autolimitación en el crecimiento económico y poblacional. Un desafío de los próximos años es evitar la bomba poblacional.

En su aplicación operativa y empresarial, temas sobre los cuales vine trabajando el World Business Council for Sustainable Development desde 1995, el modelo de desarrollo sostenible, requiere acciones en cada una de las áreas de intersección de los tres elementos de la sostenibilidad, lo económico, ambiental y social y en el marco de lo político-institucional, como mencionamos mas arriba y se grafica en el siguiente cuadro:



Ecoeficiencia: En la intersección del ámbito económico con lo ambiental, operativamente las empresas trabajan aplicando  la ecoeficiencia, donde el prefijo ‘eco’ se refiere tanto a la economía como a la ecología, y busca crear más bienes y servicios, usando cada vez menos recursos y generando menos desperdicios y contaminación.

La ecoeficiencia tiende a estimular la creatividad y la innovación en la búsqueda de nuevas maneras de hacer las cosas. Consecuentemente, puede ser un gran reto para los ingenieros de desarrollo, compradores, administradores de cartera de productos, especialistas en marketing y hasta para especialistas en finanzas y control. Las oportunidades de la eco-eficiencia pueden salir en cualquier punto a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.

La implementación de la eco-eficiencia dentro de los procesos de una empresa, trata ante todo de buscar las oportunidades. Dichas oportunidades para la eco-eficiencia pueden ser encontradas en cuatro áreas:

Primero, las organizaciones pueden efectuar la reingeniería de sus procesos para reducir el consumo de recursos, reducir la contaminación y evitar riesgos, al tiempo que ahorran costos.

Segundo, por medio de la cooperación con otras empresas, muchas organizaciones han encontrado maneras creativas para revalorizar sus coproductos. Esforzándose por lograr cero desperdicios u objetivos de producción del 100%, han encontrado que los llamados desperdicios de sus procesos, pueden tener valor para otras empresas.

Tercero, las organizaciones pueden ser más eco-eficientes por medio del rediseño de sus productos.

Cuarto, algunas compañías innovadoras no solamente rediseñan sus productos, sino que encuentran nuevas maneras de satisfacer las necesidades de sus consumidores. Estas  empresas trabajan con sus clientes y con otros grupos de partes interesadas para pensar nuevamente sus mercados, y rehacer la demanda y a sus proveedores completamente. Estas son formas diferentes y mejores de satisfacer las necesidades de los clientes.

Las empresas por si solas, difícilmente pueden lograr la eco-eficiencia. El progreso requiere ir más allá de las actividades internas de una empresa individual, requiere de una estrecha cooperación entre las partes interesadas, estado, sociedad civil y empresa. Se requiere que la sociedad cree y habilite unas condiciones que permitan a las empresas, individualmente, y a los mercados en su totalidad, ser más eco-eficientes. Los gobiernos tienen que jugar un papel importante en la creación de estas condiciones.
Actualmente, varios países y regiones han establecido planes de acción nacionales y regionales, enfocados a fomentar una sociedad más eco-eficiente y sostenible. Llegar a un consenso amplio sobre los indicadores principales de eco-eficiencia y establecer metas adecuadas, se encuentran entre los elementos más importantes que ayudarán en la transición hacia una economía eco-eficiente.
Estas medidas políticas para apalancar  las iniciativas empresariales que lleven a una mayor eco-eficiencia pueden incluir elementos tales como:

Identificar y eliminar los subsidios perversos

Internalizar los costos ambientales
Trasladar la carga impositiva del trabajo y las utilidades hacia el uso de recursos y la contaminación
Desarrollar e implementar instrumentos económicos

Promover iniciativas voluntarias y acuerdos negociados.


Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Cuando se considera la intersección de los aspectos sociales y ambientales, entramos en el campo de la seguridad y conservación, para la gente y para el medio ambiente, es decir en el campo de la Responsabilidad Social Empresarial.
Esta responsabilidad va más allá de una simple ecuación de ganancias, más caridad o filantropía; va hacia un entendimiento mayor de las sociedades en las cuales un negocio opera mediante una forma integrativa, no solamente financiando acciones en pos del desarrollo sostenible, sino también formando parte activa de ellas. Así encontramos a las empresas dentro de un espectro amplio de asuntos, que incluyen mayor transparencia y responsabilidad, derechos humanos, códigos de gobernabilidad corporativa, ética, consultas comunitarias y manejo de expectativas, resolución de conflictos y estrategias de sostenibilidad.

Desarrollo: En la intersección del ámbito económico con lo social, encontramos el desarrollo económico y social, es decir hacer más y mejores cosas para mejorar la calidad de vida de la gente. La calidad de vida está entendida como adecuadas condiciones de trabajo y nivel de remuneración, en un entorno social y ambiental amigable.
El papel de las organizaciones privadas es lograr el progreso social y se orientan a satisfacer las necesidades humanas, por el cual esperan ser retribuidas en el mercado. Deben realizar su trabajo sin aumentar el consumo total de recursos, ni tener efectos adversos sobre el medio ambiente.

Dentro del marco político institucional mostrado en el cuadro y en la intersección de estos tres campos: económico, social y ambiental, encontramos el desarrollo sostenible.
El paradigma del desarrollo sostenible es una respuesta actual al desarrollo de la humanidad, pero al tratarse de procesos histórico - culturales, su aplicación debe tomar en cuenta las especificidades de cada región.
En el caso latinoamericano debemos mencionar que su atraso en lograr el desarrollo tiene fundamentalmente un origen político – institucional, vale decir que el subdesarrollo económico que padecemos es consecuencia de nuestro subdesarrollo político y por ello nuestro principal reto es superar esta situación, con liderazgo moderno, institucionalidad, justicia social, participación, educación, ciencia y tecnología, y fundamentalmente, con trabajo productivo, pues definitivamente la única forma de superar la pobreza es creando riqueza.

Santa Cruz de la Sierra 2003





domingo, 14 de julio de 2013

CAUDILLOS, BURÓCRATAS Y ECONOMÍA DE MERCADO

CAUDILLOS, BURÓCRATAS Y ECONOMÍA DE MERCADO

Ovidio Roca

En los ricos países nórdicos, es común ver a los Ministros llegar a sus oficinas en bicicleta, oficinas funcionales y nada lujosas. Por lo contrario, en los países pobres del sur, el Presidente compra el avión más caro y lujoso, helicópteros y vehículos de alto precio para realizar sus insulsos paseos por el mundo, o los más apreciados, por las canchas de fútbol chapareñas. Se le construyen palacios y museos para exaltar su ego, gastando en ello inmensos presupuestos públicos, mientras en los hospitales no hay ni curitas y la educación camina hacia el paleolítico.

Solo cuando se sienten con el control y manejo total de la situación los caudillos revelan su verdadera personalidad y su carga de traumas y complejos. Un ansia de poder que no se satisface sólo con tenerlo, ni con disfrutar de las mieles del poder, sino que necesitan que todos lo perciban y que se sometan a él, que le teman por ser poderosos e impunes, que lo amen, que lo admiren.
Es el delirio de los caudillos del castro comunismo, cuyo ego crece a medida que los subalternos los ensalzan y sintiéndose todopoderosos  buscan imponer y controlar todo y a todos. Y en procura de mantenerse por siempre en el Gobierno, usan los recursos económicos y medios punitivos que les da el Estado y arman con  la complicidad de jueces y fiscales, todo tipo de tramoyas y casos judiciales para destruir a quien ose cuestionarlos o piense distinto.
En nombre de la dignidad adoptan poses de matones  y amenazan e insultan a todo el mundo, especialmente a los líderes de los países más poderosos, pues saben que estos no cometerán el error de afectar a todo un pueblo, por estas sus bravuconadas.
Por ello se puede asegurar, que el peligro más grande que padecen los países atrasados, está en la ignorancia y psicología sociópata de los líderes que los subyugan y manejan, y la inacción de sus ciudadanos inermes y aterrorizados.

En este contexto cabe destacar un problema de la economía, típico de los países infectados del virus populista Alba, cual es la obsesión de los dirigentes y la burocracia gubernamental por regular el mercado, los precios, el tipo de cambio, pues se sienten más inteligentes que los millones de personas que con sus compras diarias y buscando la mejor opción del mercado, lo regulan automáticamente.

En cualquier tipo de economía de mercado, podemos observar que los  precios de los bienes y servicios están conectados directa o indirectamente entre sí, como una red, una telaraña que abarca la totalidad de la economía. Explican los economistas, que estos precios se forman como producto de una infinidad de transacciones e interrelaciones que se dan dinámicamente.

Los precios de un bien tienen que ver directamente con los precios de los insumos necesarios para producirlo; con el costo de los factores como capital, trabajo y tecnología; con el régimen de salarios y de impuestos, etc. De forma indirecta con los precios de los bienes alternativos o substitutos con los que tiene que competir, y también con el costo previsible de la obsolescencia de bienes y medios de producción, fruto del avance tecnológico.

En economías desarrolladas como la del Japón y Estados Unidos, se utilizan alrededor de 100 millones de productos diferentes, lo que dan origen a 5.000 trillones de combinaciones de precios relativos. Y son los votos monetarios de las personas, que diariamente y en busca de su mayor beneficio y satisfacción generan esos trillones de transacciones, los que finalmente determinan los precios y el rumbo de la producción. Por lo tanto pensar que una burocracia lerda y sin formación e información pueda señalar el rumbo a la economía es un tremendo absurdo; pues lo único que esta burocracia logra hacer bien, es establecer controles de tipo de cambio, de exportaciones, de precios máximos y con ello  desestructuran el orden económico y causan desabastecimiento y pobreza.

En 1776, Adam Smith en su libro La Riqueza de las Naciones, ya nos explicaba que es lo que guía el rumbo de la economía.
“Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga [...].
 Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos [...].
 Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo”.

Dicen que el mundo es un inmenso escenario, donde se repiten las mismas obras y los mismos personajes, a veces como drama, como sainete o como tragedia. Y es interesante e ilustrativo observar estos personajes: Algunos actores en papel de intelectuales infalibles, declaman recetas ideológicas socialistas, mil veces fallidas. Otros actúan como salvadores y las aplican haciendo fracasar al país y su economía y esto se repite, una y otra vez. Pero lo más peligroso es que la gente aún les cree y los sigue.

ovidioroca.wordpress.com






jueves, 20 de junio de 2013

DE PANEM ET CIRCENSES A COCA ET CIRCENSES

DE PANEM ET CIRCENSES A COCA ET CIRCENSES

Ovidio Roca

Escuchando a Jesús Huerta, aprendemos que la caída del imperio Romano  no se debió a hechos bélicos, la invasión de los bárbaros  sino que este imperio se derrumbó principalmente por hechos económicos, como consecuencia del socialismo, del “panem et circenses”, del establecimiento del estado de bienestar.

El Estado romano distribuía casi gratis y hasta gratis, alimentos que compraba de los agricultores pagando precios bajos y establecidos por Decreto. Con esto se desincentivo la producción y aumentó la demanda y el consumo  en la ciudad. Como consecuencia la población rural abandono la agricultura y se fue a Roma; pues no es negocio trabajar si puedes comer gratis y además asistir al circo.  

Ante el abandono de los cultivos, nuevamente por Decreto, se prohíbe a los agricultores que dejen el campo. Pero sin los incentivos de la ganancia la producción desaparece; la pobreza y el desorden cunden, el Imperio se derrumba.

Cuando el Imperio se desarma, la gente buscando el que comer retorna al campo y se establece en forma dispersa, en pequeñas áreas rurales autárquicas donde producen para su propio consumo, pues no les conviene vender a los precios fijados, y con ello desaparecen los mercados, los flujos de comercio y se instala la autarquía.

En el Siglo XX, el experimento Socialista de la URSS colapso estrepitosamente, luego de causar muerte y miseria, a la población que ellos conducían, a la fuerza, hacia el paraíso comunista.

En la década de los 80, la economía de la URSS estaba totalmente centralizada y estatizada. El manejo estatal y planificado de la agricultura, muestra su total ineficiencia y no satisface mínimamente la demanda; los equipos agrícolas de baja tecnología y faltos de mantenimiento son inservibles; el sistema de procesamiento, ensilaje y distribución de la producción son calamitosos y los alimentos en su mayoría se pierden antes de llegar a las tiendas. La generación de energía, la producción siderúrgica y petrolera está paralizada.

Están además presentes todas las formas imaginables de contaminación y agotamiento de los recursos. Existen por doquier peligrosos vertederos de residuos nucleares y se presentan emisiones incontroladas de dióxidos de azufre y otros. La erosión del suelo, el envenenamiento de las tierras, mares, lagos y acuíferos, son de tal magnitud que constituyen una amenaza para todo tipo de vida.

El sistema Socialista, por su política de control ideológico y ausencia de libertad de expresión, impidió que se desarrollen tecnologías civiles, particularmente las de las comunicaciones y el procesamiento de datos, esto por temor a la difusión libre de la información y la amenaza que significan los libre pensantes para el pensamiento único y centralizado del socialismo.

No aprendemos nada, y la historia se repite una y otra vez, pues la ilusión de poder vivir y progresar sin esfuerzo y a costa del Estado nunca se esfuma. El populismo reina y políticos y gobernantes ofrecen siempre más y mejores regalos a sus votantes y ellos felices eligen a esta gente tan comprometida y generosa.

Cuando los países del sur de Europa, entraron al club de los ricos de la UE, lo primero que hicieron sus habitantes fue aumentar su consumo, sus vacaciones y sus prestaciones y para seguir consumiendo se endeudaron. Pero como carecían de una contraparte de producción, innovación y productividad, no pudieron mantener ese nivel de vida. El exceso de gasto origino un insostenible déficit fiscal y el bienestar prometido se esfumo.

Los viejos de antes por algo decían que no podemos vivir más allá de nuestras posibilidades, y ellos apostaban a su propio esfuerzo y no usaban el crédito.
Bolivia, la del comunitarismo indígena y del proceso de cambio, está contaminada de ALBA, virus totalitario, populista y estatista, muy contagioso y letal.

Con el incremento, en los últimos siete años, de los precios internacionales de los minerales, los hidrocarburos, la coca, la cocaína y el auge del contrabando, vivimos una sensación de riqueza; los terrenos urbanos y periurbanos se valorizan, las construcciones y edificios surgen como hongos, el consumo se centuplica y todos viven felices y acullicando.

Pero no todos vivimos en el país de las maravillas, donde moran los gobernantes, pues algunos tenemos que trabajar para parar la olla. Para la publicidad, ellos se asignan sueldos bajos, que no los necesitan, pues tienen gratis a su disposición palacios, vehículos, viáticos, empleados, comida, ropa de marca y todo lo que desean, solo es pedirlo. Cuando desean ir hasta el fin del mundo para visitar a sus compinches, tiene aviones a disposición y helicópteros para visitar las canchas de fútbol.

Sin embargo lo que se avizora es que por falta de inversión y exploración, las reservas de hidrocarburos caigan, y se presente una tendencia declinante de los precios internacionales de los minerales y de la producción local. La agricultura y ganadería sujeta a cupos y controles de exportación y de precios, tiende a estancarse, no así la coca que crece arrasando Parques Naturales y destruyendo los bosques; la tecnología de producción de cocaína es cada vez más eficiente y los carteles del narcotráfico se expanden.

Y lo más grave, es que se ha extendido como una epidemia esa creencia de la que nos habla Ayn Rand y que impide la posibilidad de asumir el reto del desarrollo,  “la idea de que la necesidad y no el logro es la fuente de todo derecho; de que no hemos de producir, sino sólo desear. De que no es lo ganado lo que nos pertenece, sino aquello que no ganamos”.

Sera que nuestro destino, cuando desaparezca el pan, será “coca et circenses”.


martes, 4 de junio de 2013

CRÓNICA ANTICIPADA DE UN SUICIDIO COLECTIVO.

CRÓNICA ANTICIPADA DE UN SUICIDIO COLECTIVO.

Ovidio Roca

Se habla tanto del calentamiento global, del desequilibrio ambiental y  se hace tan poco, que nos preguntamos cual es la ventaja del conocimiento y la información sobre este vital asunto, si solo sirve para mostrarnos nuestra derrota.
La respuesta puede ser que ninguna; pues una gran mayoría seguirá pensando y preocupándose exclusivamente de sus negocios y sus ganancias, mientras el destino del planeta y el de ellos mismos está en juego. Pero existe una comunidad humana preocupada, que comprende, que sabe que conocer es actuar y caminar por la senda del desarrollo sostenible, y que el objetivo de la economía debería ser finalmente,  asegurar la calidad de vida para todos nosotros y en necesario equilibrio con el ecosistema Tierra, Gaia, Pachamama, del que somos parte.

Vivimos en la era de la “Civilización el Espectáculo” y de la publicidad; que crea e impulsa obsesivamente el deseo de consumir. Se ha impuesto la idea que la felicidad es comprar, consumir y los comerciantes para satisfacer e incrementar aún más esta demanda y sus ganacias, crean necesidades artificiales. Las industrias por su parte, diseñan productos de obsolescencia planificada, lo que impulsa y obliga a seguir consumiendo.

Dijo Mujica (de sospechosa y extraña austeridad entre los presidentes socialistas de la ALBA), refiriéndose a las notas periodísticas que lo califican como el Presidente más pobre de América “Yo no soy pobre, pobres son los que precisan mucho para vivir, esos son los verdaderos pobres, yo tengo lo suficiente".

El crecimiento económico y el extractivismo es el actual paradigma dominante, tanto del Capitalismo de Estado, (socialismo tipo ALBA)  y del Capitalismo Mercantil, y ambos consideran a la naturaleza como su almacén de recursos, de beneficios y depósito de su basura. 

Este paradigma presupone el crecimiento ilimitado y considera que si la economía no crece, no habrá ganancias ni empleo y por tanto el objetivo es crecer y consumir, aun bienes y servicios innecesarios.

Olvidamos que tenemos un solo planeta; hoy sobresaturado de población y de basura. El uso del espacio físico para el hábitat e infraestructura humana, crece desmesuradamente impulsado por el extractivismo salvaje y a costa, de la destrucción de los ecosistemas, del medio ambiente, los bosques, los acuíferos y la biodiversidad; que son los que crean las condiciones climáticas adecuadas para la vida de nuestra especie humana.

La tierra agrícola se expande a costa de los ecosistemas y no es capaz de mantener altos rendimientos de producción de alimentos, sin aumentar desmesuradamente, el consumo de petróleo, carbón y derivados (combustibles, fertilizantes y pesticidas), todos ellos recursos limitados y no renovables.

En esta perspectiva el reto es buscar un modelo de Desarrollo Sostenible, que posibilite mejorar el nivel medio de vida de la sociedad, con equilibrio poblacional, ecológico, justicia social y bienestar. Una economía opuesta al actual paradigma de crecimiento, que sobrepasa los límites naturales y biofísicos del Planeta y del medio ambiente y genera la emisión de gases que producen el calentamiento global, afectando la calidad y viabilidad de la vida humana. 

Por tanto nuestra búsqueda y la respuesta tienen que ser integrales; se hace necesario reducir el crecimiento poblacional, disminuir el consumo a lo necesario y trabajar en la innovación y tecnologías para conseguir energías renovables y el uso integral y sostenible de los recursos naturales, evitando la producción de desechos dañinos.

Estudios recientes indican que la actual economía global tiene cinco veces el tamaño de la de hace cincuenta años. Si continuamos con este ritmo de producción, el año 2050 será de 80 veces mayor y con una población que  sobrepasara los 9 mil millones.  Dice el PNUMA que en el año 2050 para mantener esa población se necesitaran de tres planetas. Se puede deducir que si no se logran colonizar tres nuevos planetas, se deberá reducir la población humana a un tercio.

En la actual economía de crecimiento ilimitado,  los productores y los consumidores sólo toman en cuenta sus propios costos y beneficios directos para sus decisiones económicas y empresariales y no consideran las externalidades y costos ambientales, es decir los costos y beneficios que afectan a la sociedad como un todo.

Instituciones y profesionales, en busca de alternativas viables para el futuro de la humanidad, desde hace tiempo vienen discutiendo y explorando nuevos modelos de economía, entre ellos:

-         Economía verde. PNUMA
Economía verde es, “aquel sistema económico que es compatible con el ambiente natural, que es amigable con el medio ambiente, es ecológico y, para muchos grupos, es también socialmente justo”.

-         Economía Azul. Gunter Pauli
La economía azul quiere aprender de la naturaleza, de su conocimiento acumulado durante millones de años. En la naturaleza no hay desperdicio, no hay basura, toda materia y energía se transfiere en forma de cascada de una especie a otra. Esa cascada de nutrientes supone la utilización del desecho de unas especies como recurso de otras.
-         Gestión sin crecimiento. Peter Víctor

Equilibrar la capacidad productiva de la economía al nivel de los gastos, sin necesidad de mantener la economía en expansión con el tiempo. Los beneficios de una mayor productividad se derivan hacia más tiempo libre - una mejor vida. 
-         Prosperidad sin crecimiento. Tim Jackson

El crecimiento económico que hemos conocido sufre un agotamiento terminal. “Antes del final del siglo nuestros hijos y nietos tendrán que afrontar un clima hostil, escasez de recursos, destrucción de hábitats, especies diezmadas, escasez de alimentos, migraciones masivas y, casi inevitablemente, la guerra”. Para evitarlo, tiene que florecer lo que Susan George ha llamado “un hedonismo alternativo” que cultive valores intrínsecos como la auto-aceptación, la afiliación y la comunidad. Antes tiene que cambiar y radicalmente, la sociedad civil.


viernes, 7 de diciembre de 2012

LA OBSESIVA PERSISTENCIA DEL POPULISMO




LA OBSESIVA PERSISTENCIA DEL POPULISMO

Ovidio Roca

Vivimos en un régimen de cuño totalitario, donde el aparato del Estado se agranda día a día, se hincha de forma desordenada, caótica e ineficiente, donde se expropia al sector productivo y se combate la empresa privada formal. Un Gobierno sustentado en un líder providencial, un indígena cocalero que concentra todo el poder simbólico, y cuya corte mestiza define en forma atrabiliaria sobre la vida, hacienda y libertad de sus habitantes.

Un estatismo que fomenta e impulsa la irresponsabilidad ciudadana al desviar las competencias que le corresponden como individuos, hacia la utilización de las influencias del poder político.

Y aunque la economía es mayoritariamente informal y rayana en lo delincuencial. El gobierno por su orientación ideológica izquierdista y su voluntad de dominio busca a rajatabla estatizar la mayor parte de las empresas y controlar así la economía.
Son gobernantes que no creen que la institucionalidad, el respeto a normas, leyes y reglas sanas y permanentes, sean lo que construye y hace grande un país. Sustentan la creencia, y el pueblo lamentablemente así lo entiende,  que todos los problemas pueden y deben ser solucionados por el Estado y que nuestro futuro depende del gobierno y de los políticos que lo controlan.

Los gobernantes son buenos para balbucear innumerables discursos, pero carecen de idoneidad y capacidad de gestión; por ejemplo, se compran e instalan innumerables empresas en base a una simple idea o capricho, sin preocuparse de los aspectos básicos de la gestión de proyectos, como mercado, tecnología, localización, acceso a insumos, etc. y por supuesto fracasan y las perdidas y deudas se acumulan.  Por la afición futbolera del presidente, se construyen campos deportivos con capacidad de albergar varias veces la población de la localidad agraciada con su regio regalo. En los municipios se construye a precios millonarios infraestructura innecesaria,  para favorecer empresas constructoras y cosechar comisiones; todo esto en un entorno que impide conocer los costes reales que genera cada acción estatal.

Se fabrican infinidad de leyes, que comedidamente aprueba el parlamento, pero no en beneficio del bien común y para reglar las relaciones entre las personas y de estas con el Estado, sino para atacar y castigar al que piensa distinto, para quitar el patrimonio del oponente, para acabar con los grupos de ideología diferente, para amedrentar y  atemorizar a los opositores y sobre todo para hacer impunes y ricos a los miembros del gobierno. Por principio, por “mala leche”, en todas las normas y leyes se introduce con mala intención, mecanismos para hacer daño al prójimo.

La experiencia cotidiana ha enseñado a los ciudadanos que la actual justicia sirve exclusivamente a precautelar los intereses de poder y dominio del gobierno; que si se es opositor o critico no se tiene ningún derecho, que los jueces y fiscales hacen lo que el gobierno manda o lo que la plata puede comprar.
Estos últimos siete años, gracias a los precios excepcionales de los minerales, del gas y la cocaína, los ingresos nacionales se han multiplicado y existe una sensación de bonanza ilimitada; muchos empresarios ven crecer sus fortunas y gracias a la fiesta consumista, los negocios se multiplican, la plata circula a raudales: drogas, contrabando, “coimisiones”, negociados, producen millones de dólares que se blanquean en el sector construcción, en el de transportes, en negocios de tierras y otros.

En Santa Cruz y otras ciudades, crece la demanda de lotes y viviendas, terrenos que costaban dos mil y tres mil dólares la hectárea, son urbanizados y ahora se venden en las zonas de mayor expansión a 190 y 300 dólares el metro cuadrado. Las autoridades ediles y sus amigos compran terrenos o se los apropian y luego con recursos municipales les construyen infraestructura y multiplican su valor consiguiendo enormes ganancias personales. El precio de venta de la construcción inmobiliaria que rondaba los trescientos dólares, por metro cuadrado ahora llega a los 1900 y más. Los precios de los apartamentos son mas altos que en Buenos Aires o Miami.

Por su pensamiento cortoplacista y mientras hacen plata, algunos grupos económicos apoyan a quien sea, gobiernos dictatoriales y populistas, sin importarles que a la larga se terminara destruyendo el andamiaje institucional y productivo del país. Y no se hacen la pregunta de ¿Cuánto vale una empresa cuyo patrimonio depende de los caprichos del líder?
Y el problema mas grave es que con todo esto estamos agravando el costo social, económico y ambiental que deberá pagar la próxima generación, para reconstruir y levantar al país de la anomia, la desinstitucionalización,  la anarquía, la corrupción rampante, la violencia del narcotráfico, la destrucción de las empresas y la practica económica depredadora y expoliativa, que dejara este gobierno.

Los dirigentes sindicales e indígenas (muchos hoy traicionados por su socio), fueron inicialmente ilusionados por el indigenismo y la revancha contra la opresión k’ara y luego como cualquier k’ara neoliberal, comprados con privilegios y prebendas. Muchas ONGs, periodistas e intelectuales progre, que viven del favor del gobierno se muestran contemplativos con un sistema que claramente conspira contra los derechos de las personas. Últimamente algunos gritan porque ven que también van tras sus pasos.

Cuando estalle la burbuja de corrupción, de ineficiencia, de narcotráfico, de turbios negocios inmobiliarios y de contrabando, cuando se acabe la fiesta de la plata fácil, vendrá el derrumbe del Estado Plurinacional y estallaran los problemas, producto de su inviable receta socialista, de la ineficiencia y la corrupción, y el país se verá envuelto en la anarquía y el desgobierno; entonces seguramente surgirán pequeñas Republiquetas y bandas armadas de autodefensa, en busca de mantener su economía ilegal, ya sea en el Chapare, en el altiplano, en las fronteras del contrabando. 
 
Algunos grupos, lamentablemente pequeños, preocupados por el futuro de sus hijos y nietos, se resisten al avasallamiento gubernamental y su principal problema es que no terminan de elaborar una propuesta ideológica alternativa y solida para enfrentar al masismo. 

Nadie se atreve a decir a la población que para progresar hay que trabajar y ser responsables. No nos atrevemos a optar de frente por el liberalismo, la economía de mercado, por la libertad económica y la responsabilidad personal.

Es que todos estamos contaminados de populismo y el  régimen del MAS, encarnan muchos de los sueños, quimeras, fantasías, ideales y propósitos con los que nos han venido ilusionando los progre europeos y la izquierda latinoamericana. Posturas que todos los partidos políticos bolivianos y latinoamericanos han asumido desde siempre, en relación a la política, la economía y que son los mismos planteamientos del MAS y que los políticos, temerosos de perder votos, no se animan a cambiar.  

¿Y ahora quien podrá defendernos?. Solo nosotros mismos!!
 
 

martes, 20 de noviembre de 2012

PERTINENCIA DE LA UTOPIA



PERTINENCIA DE LA UTOPIA

Ovidio Roca

NUEVA ECONOMIA PLURINACIONAL (NEP)

El Gobierno gasta millones de dólares en convencernos que la NEP es un tremendo éxito del Estado plurinacional. Deberíamos preguntarnos cuales son las bondades de este nuevo y maravilloso modelo de desarrollo, pues salvo los sectores informales el resto no están felices con el. Lo que vemos es una economía extractiva que no crea  riqueza y si violencia, lo que hace es vender lo que existe en la naturaleza, el capital natural; vendemos el gas y los minerales que irremediablemente se acabaran y mientras mas vendamos mas pronto llegara el colapso; también destruimos los bosques por la madera o para la coca, y con estas actividades extractivas generamos poco empleo. La fabricación de mocochinchi seguramente genera más puestos de trabajo y muchos más cuando “los guerreros del arcoíris” erradiquen la Coca Cola.
En conclusión, el aparente éxito de la NEP se logra a costa de “vender las joyas de la abuela”, las joyas de la madre tierra, y las hojas procesadas de la coca nostra.

Y este no es un problema exclusivo de Bolivia sino, con matices, los de la economía de consumo global, que con su insensato crecimiento esta  destruyendo la naturaleza, la belleza, lo que es agradable para vivir, produciendo además una avalancha de basura, de desechos, de contaminación y cometiendo un flagrante ecocidio.

INVIABILIDAD DEL MODELO CONSUMISTA

El ciudadano común se siente afectado por los impactos de su entorno inmediato, la falta de empleo, la pobreza, las enfermedades, la contaminación del aire, del agua, la basura, el calor y la sequía, pero no lo relaciona  con el problema socio ecológico global y poco le importa la naturaleza, aun en algo cercano para nosotros en Santa Cruz, como la acelerada destrucción de la Reserva Forestal del Chore, del Parque Amboró o la desaparición del manechi del Sara y la paraba azul.

Por ahora los turistas disfrutan del paisaje, de los ríos y las playas limpias, del bosque exuberante y diverso. Recién cuando se lo destruye o contamina, tanto el empresario hotelero como nosotros entendemos el valor de la naturaleza.

Los bienes más importantes para nuestra vida, el aire, el agua, el clima, la biodiversidad, el paisaje, son bienes libres y al serlo no tienen precio y por tanto no son valorizados ni cuidados y peor aun, como en el proceso productivo no se los costea,  no se internaliza el valor de estos bienes libres, disfrazando así la ineficiencia de las empresas y del actual proceso productivo. La lluvia, por ejemplo, vale mucho y cuesta nada.

El objetivo de las empresas debería ser el lograr su  ganancia produciendo las cosas esenciales que se necesitan para el bien vivir. Pero una economía en permanente expansión, con el afán de vender se necesita crear demanda artificial mediante la propaganda y vender lo que es más lucrativo. Producimos más cosas superfluas que las realmente esenciales; se fabrican bienes con periodos de obsolescencia cada vez más cortos y eso contribuye al despilfarro de materias primas y la generación de desechos. Se producen miles de productos inútiles, pero aquellos bienes necesarios, los que no están acompañados de demanda monetaria no se producen.

DESARROLLO SOSTENIBLE

Ante la inviabilidad de este modelo depredador surgió la idea del Desarrollo Sostenible que se contrapone a la idea del crecimiento ininterrumpido. El Desarrollo Sostenible no es una mera preocupación romántica por el entorno, los pajaritos y las flores; es una exigencia de futuro y bienestar para la humanidad, una exigencia para no retornar a situaciones de carencia extrema.
Tampoco se trata de mitificar el pasado, como el retorno a las comunas y sistemas agrícolas primitivos. La realidad es que la agricultora itinerante de tumba y quema, destruye el bosque y logra rendimientos agrícolas miserables (salvo que se siembre coca) que perpetúan la pobreza, y a costa de un inmenso deterioro ambiental.

Se trata realmente del presente y de nuestro futuro, y por ello es imperativo utilizar la ciencia y tecnología para lograr una producción limpia y sostenible, que use cada vez menos materias primas.

Las recomendaciones del Desarrollo Sostenible, de cómo actuar y que hacer,  han sido presentadas en múltiples estudios y foros y tienen que ver con el control poblacional,  con modificar el enfoque de la estructura del consumo de bienes y usar los recursos de manera responsable.

Se propugna esencialmente una economía, que no consuma los recursos renovables por encima de su tasa de regeneración; recursos no renovables por encima de su tasa de sustitución y vertido de residuos por encima de sus posibilidades de asimilación.

Aplicar procesos productivos que internalicen los costos sociales y ambientales y muestre el verdadero valor de los bienes producidos. Una economía que privilegie los productos con valor agregado generado por el trabajo y la innovación tecnológica.

Aplicar procesos de producción más eficientes, aumentar el reciclaje y la reutilización y conseguir una mayor eficiencia energética, para ahorrar materias primas y energía.

Como estas medidas disminuyen el consumismo y por tanto frenan la producción industrial como la conocemos; surge inmediatamente la preocupación de como generamos empleo e ingresos para las personas en una economía que no crece permanentemente.

Un camino es promover una economía de consumo material reducido e inmaterial masivo (mas software que hardware), usando las modernas tecnologías para dar satisfacción a las reales necesidades humanas.

Como el Estado no conoce el coste real de su intervención, actúa sistemáticamente de forma ineficiente e irresponsable, y como consecuencia gran parte de los gastos de los consumidores y de las administraciones públicas, se dedican a corregir o evitar los males causados por la propia economía y no a producir bienes y servicios esenciales.

En consecuencia se debe propender hacia el Estado mínimo a través de la descentralización autonómica y municipal a todos los niveles, asociándose luego a nivel global y por encima de las fronteras para lograr los más variados fines al margen y fuera de los Estados.

La especulación financiera y bursátil es la causa de las grandes crisis, por lo que es necesario establecer una banca libre, donde sus agentes  estén sometidos y cumplan estrictamente las normas y principios tradicionales del derecho y un sistema de banca con un coeficiente de caja del 100% para los depósitos a la vista.

Es necesario modificar las pautas del trabajo, por ejemplo, ampliar (como lo sugiere Carlos Slim) las horas de trabajo a doce por día y reducir los días de trabajo a tres por semana, con el consiguiente ahorro de energía y liberación de tiempo para dedicarse entre otros oficios creativos y recreativos, por ejemplo trabajo por Internet y donde sea  posible, cultivos familiares de autoconsumo.
El progreso que anhelamos es para vivir mejor, no para vivir peor durante más tiempo, y el error surge cuando confundimos crecimiento con progreso. Una economía que necesita crecer permanentemente es inviable en un mundo de recursos limitados.

Es una economía que tiene similar comportamiento al andar en bicicleta, si se detiene o dejamos de pedalear, caemos; por ello el reto es revisar el modelo económico y tecnológico, promover pautas éticas y avanzar aprendiendo de los errores; se trata de un esfuerzo sostenido y de largo plazo pues debe actuar sobre el natural comportamiento egoísta de las personas.

Construir un mejor presente y futuro es responsabilidad de las elites intelectuales, morales y las familias, trabajando sobre la mente y el corazón de las personas, empezando con los niños, creando conciencia para conservar el ecosistema del que somos parte.