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lunes, 23 de septiembre de 2019

ELEGIR ENTRE POPULISMO, COCA Y DICTADURA; O DEMOCRACIA, TRABAJO Y LIBERTAD



Ovidio Roca

“Ahora hay dos caminos...volver al pasado o seguir con nuestro proceso; así de sencillo para entender la política y pensamiento en nuestra querida Bolivia”. La proclama del Evo desde su Palacio.

Extrañamente cuando se va a elegir a quien gobernara un país, nadie se preocupa de la viabilidad de su Programa de Gobierno, ni se pregunta si el candidato sabe leer y entiende lo que lee; si tiene capacidad y la suficiente fortaleza de carácter para tomar las decisiones difíciles en el campo económico, social e institucional; si tiene honestidad y firmeza como para no robar ni dejar robar y cumplirlo; si tiene capacidad para entender las interrelaciones con la economía y política y el cambio tecnológico mundial; así como la dinámica de cambio de este nuestro planeta aquejado por la crisis poblacional y ecológica; y fundamentalmente si cree en los valores democráticos y de respeto a la ciudadanía.

En las próximas elecciones tenemos dos caminos como señala el Presidente y debemos elegir entre dos modelos de Estado y de gobierno: O dejamos en el pasado el proceso de cambio; un Modelo populista, estatista y cocalero; o avanzamos con un Modelo democrático, de mercado y libertad, hacia un futuro mejor para nuestros hijos y nietos.

El modelo populista cocalero es el que venimos sufriendo desde el inicio del gobierno masista y con nefastos resultados; este modelo llamado proceso de cambio, es centralista y absolutista y tiene bajo su mando y control a todas las instituciones del Estado: el poder legislativo, judicial, electoral y las instituciones de seguridad como policía y fuerzas armadas y usando discrecionalmente los recursos públicos realiza inversiones en industrias y empresas, generalmente fallidas, de todo tipo. Un Estado centralizado, estatista y corrupto que practica una economía extractivista que se basa no en la modernidad, el conocimiento y las nuevas tecnologías, sino en la búsqueda de más gas, petróleo y minerales y con la coca como sustento.

Ellos recibieron hace trece años la despensa llena y tapeque surtido para rato, pero se lo robaron y lo dilapidaron; ahora sin plata la cosa será muy difícil, pues cuando la  plata se acaba los gustos y regalos también, por eso nos estamos híper endeudando y  vendiendo al país y esto no es sostenible, pues luego habrá que pagar y vendrán los chinos a cobrar sus préstamos.

El modelo de Estado democrático que postula la oposición; con separación e independencia de poderes; un estado regulador con economía de mercado, donde la iniciativa privada es responsable de la producción y de la inversión tal como lo señala Hayeck: “El Estado debe ser rector, regulador y vigilante de la actividad económica, pero no inversor, la sociedad debe llevar a cabo la actividad económica en el país pues las inversiones estatales resultan ser ineficientes”.

Además del Programa de Gobierno; para gobernar  se necesita un Gerente (un Estadista) y el Equipo ministerial que lo va a administrar, munido de las capacidades para cada función de gobierno. Y así como evaluamos un profesional cuando vamos a contratar algún servicio (mecánico, cocinero, albañil), debemos hacerlo con los candidatos pues van a administrar el Estado y nuestro destino, por lo que tenemos que preguntarnos y evaluar: Qué modelo de economía y de gobierno sigue el candidato; si tiene formación profesional, si ha mostrado y tiene carácter para lidiar con la crisis y asumir decisiones difíciles; si tiene capacidad y genera confianza para atraer equipos de gente idónea para la gestión del Estado y no solo ll’unkus del jefe; si tiene valores y principios éticos que nos garanticen un manejo honesto de los recursos públicos y que le pertenecen a todos; además necesitamos analizar quienes son sus amigos y compinches en el campo internacional y cómo anda la libertad y la economía en los países de esos su amigos.

Es fundamental tanto el modelo económico y político que se postula, como Programa y el Gerente que lo ejecuta. En nuestra vecindad tenemos los ejemplos de lo que resulta con la aplicación de cada modelo y tipo de gobierno, es cuestión de ver el trágico resultado en Venezuela y el buen desempeño de Chile.

El plan económico y de gobierno adecuado para la actual coyuntura, bajo un modelo democrático liberal, debería contemplar la reducción del gasto público, la simplificación y reducción tributaria, la reforma monetaria, reforma laboral, respeto a la propiedad privada, libertad económica de trabajo y de exportación. El fundamento del plan debería terminar con la cultura de los bonos y subsidios y empezar con la cultura de la innovación y del trabajo y con la construcción de un Estado descentralizado caminando hacia una Democracia Republicana Federal, con respeto a la historia e idiosincrasia de cada pueblo y de cada Departamento.

En los próximos años tendremos que enfrentar una desastrosa situación económica y social y para enfrentarla y superarla necesitamos contar con los mejores Gerentes y Estadistas, evitando caer en el error que señala SNCHY: “Para jugar un partido de fútbol se selecciona a los mejores jugadores, pero para gobernar un país se elige a presidentes caudillos, que se rodean de los mejores ll’unkus y amarraguatos”.
Decía Herbert Hoover, irónicamente: “Bienaventurados los jóvenes, porque ellos heredarán la deuda nacional”. Ayer vimos la movilización mundial de los jóvenes por el cuidado del medio ambiente, el próximo mes los jóvenes bolivianos deben elegir a quienes puedan ofrecerles construir juntos, un futuro mejor y sostenible.

ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 14 de agosto de 2019

APRENDAMOS DE NUESTRA PROPIA EXPERIENCIA



Ovidio Roca

Durante varios años fuimos felices flotando sobre densas nubes de gas que ahora se disipan, por lo que rápidamente nos encaminamos hacia un aterrizaje forzoso que ni las hojas de coca lograrán frenar y que será muy duro y peligroso. Algunos analistas mencionan que no hay recursos para continuar disfrutando del sueño populista de los bonos, la subvención a las empresas y pegas públicas, los combustibles y tucuimas, salvo con más deuda o emisión monetaria.

Por su parte el Gobierno presume de una economía exitosa, aquella que se muestra en los mercados abarrotados de productos importados. Una economía que será insostenible en el corto plazo, sobre todo en un mundo de producción competitiva, de empleo tecnológico y con países que están combatiendo las drogas y la informalidad que les afecta en sus fronteras. Es una economía de importación, pues no se construyó empresas productivas sostenibles y que generan nuevo valor; se trata de una economía extractiva y de base cocalera, vinculada al contrabando, la informalidad, el narcotráfico y que estuvo apoyada con mucha plata del gas, que ahora ya escasea.

En consecuencia cada vez se nos complica más el mantener las subvenciones gubernamentales y se hace problemático el endeudamiento (salvo el letal con los chinos). Como ya no se puede vivir exclusivamente de las materias primas hay que ponerse a trabajar y potenciar el aparato productivo industrial, agropecuario y de servicios para que el país pueda seguir avanzando.

Las próximas elecciones definirán el rumbo y modelo de país para los próximos años, ojala no nos equivoquemos. El problema es cómo entender adecuadamente el rumbo de la economía en un ámbito fuertemente politizado y con una población que careciendo de formación para enfrentar al nuevo mundo de competencia tecnológica, tiene temor en asumir los nuevos retos que demanda una economía sostenible y prefieren optar por el continuismo insostenible y los cuentos populistas.

Nuestro reto como ciudadanos es construir una economía productiva y competitiva, lo que es un trabajo difícil pues requiere de un gran esfuerzo y largo plazo; empezando por formar a los jóvenes para afrontar el futuro en este mundo cambiante, cada vez más interrelacionado y que conducido por las nuevas tecnologías avanza a grandes saltos. En esencia se trata de aplicar un modelo ya conocido y probado, pero que quiere responsabilidad y esfuerzo, basado en la iniciativa privada y con un Estado mínimo, responsable de garantizar las seguridades físicas y jurídicas de las personas y de las inversiones.

Pensando en positivo, en el oriente tenemos una experiencia económica y productiva que deberíamos mejorar y reforzar. Hasta ahora y a pesar de la política estatista y anti empresarial del gobierno del MAS, Santa Cruz mantiene aún un sector agroindustrial agroexportador y con valor agregado que produce el setenta por ciento de los alimentos que se consumen en el país y aporta con el treinta por ciento del Producto Interno Bruto Nacional. Innegablemente el oriente es la región más dinámica del país y esto se podría explicar porque la región no vivió ni vive del centralismo, ni mayormente del extractivismo de los minerales y los hidrocarburos y más bien de una importante actividad privada productiva especialmente en el campo agropecuario, agroindustrial y de servicios.

Se trata por tanto de realizar en cada región del país y de acuerdo a su localización, entorno y circunstancias, aquello que mejor corresponda para mejorar la infraestructura y las condiciones de producción y de vida de todos los habitantes.
En el caso del oriente y para seguir avanzando es importante impulsar el sector de las empresas tecnológicas, los agronegocios, la manufactura avanzada, la biotecnología y los servicios industriales. Todo esto con una permanente actitud por proteger y conservar el ecosistema y la biodiversidad de la que somos parte, pues si la destruimos nos destruimos nosotros mismos.

La industria de manos de la tecnología tiene que aumentar su productividad para competir internacionalmente y se necesita establecer negocios de clase mundial que puedan atender al cliente más exigente y no solo depender del mercado local. Todo esto implica necesariamente un Estado de Derecho, un ambiente de libertad económica, seguridad jurídica y física.

Un problema que hay que superar es la carencia de nuevos líderes empresariales y políticos con visión nacional y mundial. Santa Cruz pese su importancia económica carece de peso político y de propuesta explicita de país y peor aún se evidencia una ausencia de vocación de poder y una fuerte sumisión ante el centralismo. Son las jóvenes generaciones y los nuevos liderazgos quienes deben definir el rumbo y asegurar el futuro.

ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 26 de diciembre de 2018

COMENTARIO SOBRE EL MODELO DE ESTADO POPULISTA Y CENTRALISTA Y DE REPUBLICA FEDERAL Y DEMOCRATICA



Ovidio Roca

El populismo es una receta que ilusiona a la gente y se vende muy bien; se la ha probado con muchas variantes y con diferentes aliños y al final siempre resulto ser un veneno amargo; será un problema de masoquismo o de malos gustos?. En cada país y como producto de su proceso social y político, el populismo adquiere sus propios matices y sabores, pero en lo esencial mantiene su discurso demagógico y orientado a endulzar los oídos del pueblo con ambiciosas promesas de imposible realización.

Los populistas, demagógicamente, se proclaman firmes defensores de los pobres, de los indígenas, del medio ambiente y la madre tierra y eligen como su necesario enemigo externo al imperialismo gringo, pero no al chino más nefasto y depredador. Mantienen como sus enemigos internos a los que llaman neoliberales y capitalistas, vale decir a sus opositores, que son los responsables y no el gobierno, del malestar económico, social y político que experimenta el pueblo.

En su práctica gubernamental usan el Estado como su botín privado y hacen todo lo contrario de lo prometido en su discurso: Desconociendo su  obligación de “preservar el medio ambiente” el gobierno masista autorizo la explotación de la Amazonia por grupos de los llamados cooperativistas, quienes en asociación con mafias chinas explotan las cuencas de los ríos amazónicos con grandes barcazas y usando masivamente el mercurio con el que envenenan y destruyen el ecosistema. Estas cooperativas mineras truchas y sus socios chinos, han hecho aprobar leyes que le dan el derecho de explotar recursos naturales en áreas fiscales y protegidas, territorios indígenas, reservas naturales y donde se les viene en gana y prácticamente exentas de impuestos y del cuidado del medio ambiente. Datos oficiales indican que las mafias auríferas, durante el año 2017, pagaron por concepto de regalías alrededor de 35 millones de dólares y declararon un total de 1.500 millones de dólares por exportación del metal amarillo; probablemente el doble.

En cuanto a los indígenas y por denuncia de éstos la ONU instó al Gobierno “indígena” de Evo Morales a “respetar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas” para que éstos ejerzan “sus derechos de acuerdo con los estándares internacionales sobre derechos humanos”.

El modelo de los  gobiernos populistas es básicamente centralista, estatista, de extractivismo, de coca y corrupción, con lo que se convierten rápidamente en Narco Estados cayendo en el lucrativo negocio de las drogas, las que rápidamente se convierte en el motor de sus economías.

Como la norma populista cocalera es “meterle nomas”, el Gobierno actúa sin respetar ninguna norma legal, social o ambiental, generando con ello una total inseguridad para los ciudadanos y para las inversiones y como consecuencia la economía formal colapsa y la población para sobrevivir actúa de la misma forma generando una permanente movilización, donde cada gremio y sector defiende con bloqueos y en las calles sus intereses particulares, no siempre lícitos.

Hasta ahora los masistas han disfrutado de una jornada larga y abundante en dólares  del gas y la coca, corrupción y borrachera de poder, ahora ya empieza el Ch'akhi, la resaca, los dolores de tripas y de cabeza y cada vez con menos plata, menos compinches albanicos y más rechazo internacional y de los propios ciudadanos bolivianos.

Para recuperar la democracia y desarrollar la economía del país, se hace urgente cambiar de modelo y aplicar aquel que han demostrado ser exitoso, como el de la República Federal y Democrática con políticas que garanticen el estado de derecho y la propiedad privada e  impulsen y faciliten la libre competencia y la generación de riqueza sostenible, lo que no se logra con más dirigismo estatal sino liberando la economía e imponiendo y acatando leyes justas. Solo en este ambiente los emprendedores y empresarios se orientarán por factores económicos y competitivos, dedicándose a producir más y mejor en vez de estar supeditados a los planes de los burócratas y pidiendo al Gobierno beneficios y ventajas exclusivas.

La Republica Federal y Democrática debe promover un crecimiento inclusivo y atender la exigencia legítima de protección y seguridad de sus ciudadanos; reafirmar la identidad y cultura nacional y la soberanía medioambiental, económica, comercial, fiscal y avanzar con la revolución del conocimiento hacia la transformación digital y con tecnologías de punta; todo esto aplicado a nuestra producción agrícola, forestal, minera, hidrocarburífera, industrial y de servicios, bajo el modelo de desarrollo sostenible.

En resumen, un buen modelo de economía y sociedad es el que produce bienestar y seguridad para la población, por tanto de lo que se trata es de aplicar una receta alternativa al populismo; la que es bastante simple pero que requiere de voluntad firme, honestidad, democracia, libre mercado, seguridad jurídica, propiedad privada, eficiencia, trabajo y responsabilidad para lograr trabajos productivos en actividades legales y con seguridad social. Lo contrario es continuar con lo de siempre totalitarismo y sumisión, con pobreza e ignorancia y luego después del fracaso, correr desesperadamente hacia el paraíso capitalista, hacia la frontera gringa, rogando que nos dejen entrar.

 ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 19 de septiembre de 2018

EL PODER DE LA ILUSIÓN

Ovidio Roca

Los grupos de izquierda en todo el mundo han sido muy hábiles y han tenido la maestría, la pericia, de posicionarse como adalides populares y hacer creer a la gente que son los defensores del pueblo, de los pobres; que son los únicos inteligentes, capaces y honestos y que con su gestión y políticas desde el Gobierno generarán un estado de bienestar, progreso y felicidad. Lo graves es que aunque esto no es cierto, la gente les cree.
Se les puede mostrar el genocidio, explotación y miseria que los izquierdistas produjeron en la Unión Soviética con más de cien millones de muertos y últimamente el desastre económico y social en nuestro Continente, especialmente en Cuba, Venezuela y Nicaragua donde la opresión y la corrupción cunde; pero la gente no lo quiere ver y aunque los Evangelios nos enseñan sensatez cuando dicen: “por sus frutos los conoceréis”; el pueblo obstinadamente se niega a conocer y ver la realidad.
En Bolivia hemos vivido desde el siglo anterior influidos por grupos de izquierda: el PIR, club de una brillante élite intelectual cochabambina, influyo primero en las universidades y luego se extendió al país; el trotskismo que surge en los centros minero toma control de los sindicatos mineros, de la COB y de los maestros, quienes son los únicos que mantienen aún esa tradición ideológica; también está el Partido Comunista que fue solo un apéndice de la Unión Soviética y todos ellos juntos influyeron en los nuevos partidos nacionalistas como el MNR y otros varios.
Cuentan que, en esas épocas de oro del PIR, los ganaderos del Beni enviaban a sus hijos a estudiar en Cochabamba y dado el gran prestigio de los intelectuales izquierdistas, ellos se alineaban a esta corriente. De retorno a sus pueblos se declaraban marxistas y comunistas, pero solo eran aceptados aquellos que tenían más de cinco mil cabezas de ganado; los cruceños que en esa época eran más yescas, se hicieron falangistas.
El problema para el país está en la prevalencia de una mentalidad ilusoria como fruto de estas ideologías de izquierda, que se instalaron en la población como fuerzas poderosas y duraderas: la dependencia del caudillo, el estatismo en la economía, el miedo a la libertad, a la sociedad abierta y a la revolución tecnológica. De esta manera, la mentalidad y el discurso populista colocan al Estado en el centro absoluto y como responsable por nuestro futuro y nuestro bienestar y no, al individuo libre que lo consigue como fruto de su trabajo y esfuerzo.
Es preocupante que en nuestros países mucha gente se siente cómoda y protegida con ese discurso melifluo y enrevesado de los líderes populistas, que prometen todo, y como tienen miedo a enfrentar la realidad, la verdad, prefieren este discurso mentiroso, siempre que la mentira conlleve una ilusión.
A su vez muchos de los portavoces de la oposición cuando analizan la situación del país, dado el resabio izquierdista de nuestra cultura política, mayormente lo hacen criticando al liberalismo, la economía de mercado, el capitalismo, la libre competencia, la libertad y responsabilidad ciudadana; con lo que definitivamente lo que hacen (al margen de algunas citas personales y anecdóticas sobre los dirigentes y llunkus oficialistas) es apoyar al Gobierno pues postulan lo mismo que éste: estatismo, centralismo, dirigismo, un estado asistencialista que toma todas las decisiones y maneja las empresas hipotéticamente a nombre del pueblo, de los más pobres y los grupos indígenas.
Con la excepción de gran parte de los jóvenes de las Plataformas ciudadanas y articulistas, muy pocos se animan a afirmar de frente que creen en el Liberalismo Democrático, la independencia de poderes, la libertad individual, la propiedad privada, el derecho a la ganancia como fruto de su trabajo, de su inventiva y esto ocurre reiteramos, porque la lógica política, la mentalidad del boliviano es mayoritariamente socialista y anti liberal, es tribal, estatista, quiere un Caudillo que lo acoja y lo proteja, tiene miedo a la libertad y de asumir la responsabilidad de su destino.
Cuando se inicia la baja de precios de las materias primas, cuando terminemos de gastarnos las reservas de hidrocarburos y empecemos a vender el territorio a los chinos (como se dice lo está haciendo en Venezuela); cuando se tenga que cortar los cacareados programas sociales contra la pobreza, eliminar los subsidios a los servicios públicos y aumentar el precio de los combustibles, quizá nos demos cuenta del error de no apuntar a una economía de mercado, competitiva, productiva, diversificada y sostenible, donde la gente cuenta con seguridad jurídica para trabajar y producir.
Por eso la esperanza del cambio democrático está en las nuevas generaciones, más informadas, menos sumisas y dependientes y que quieren vivir sin las tutelas y ataduras del pasado, mientras buscan explorar nuevos caminos de libertad y progreso desafiando la autoridad de los líderes y caudillos populistas. Ellos están informados de lo qué pasa en el mundo y lo ven sin lentes ideológicos, saben de la gerontocracia cubana que secuestró y esclavizo el alma de su pueblo; del estúpido tirano de Venezuela que goza del poder mientras roba impunemente y convierte la riqueza natural en miseria y hambre, o del matón de Nicaragua. Son jóvenes, mujeres y hombres, son ciudadanos libres e informados que no están sujetos a complejos de razas o tribu y se niegan a ser manejados por caudillos y sátrapas y que se organizan de manera ágil y flexible usando las TIC, son las Plataformas ciudadanas y agrupaciones ciudadanas democráticas.
Sin embargo además de las buenas intenciones, la movilización y la receta, hace falta el cocinero. Además de las políticas liberales y democráticas hacen falta el equipo de políticos honestos idóneos y responsables y cuadros profesionales para administrar las distintas competencias del Estado. Ojala lo hagamos.
ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 5 de septiembre de 2018

POPULISMO PLURINACIONAL Y SU TRANSITO HACIA LA DEMOCRACIA Y ECONOMIA DE MERCADO



Ovidio Roca
Se dice que si preparamos un guiso siguiendo una receta, por ejemplo de “patasca”, tendremos casi siempre este puchero criollo y aunque la mano del cocinero hace las diferencias, siempre será una patasca.

Vale decir que cuando cocinamos como lo hacen en Cuba, Venezuela, Nicaragua, aplicando la receta populista de estatismo, despilfarro, peguismo estatal y nos llenamos de subsidios que funcionan de épocas de bonanza de las materias primas, estaremos bien por un tiempo; pero cuando se acaba la plata y llega la época de las vacas flacas, que es cuando a los populistas los sacan del poder, hace falta que alguien trabaje y tome medidas duras e impopulares para arreglar el desastre que produjeron los populistas con su receta.

Como esta tarea de componer, de arreglar, es complicada, cuesta y afecta a todos, empieza el problema, porque los adictos al régimen no quieren perder sus pegas y ventajas y piden que vuelvan los demagogos.
Podemos ver en Argentina lo que se nos viene, pero no será antes de sufrir las dramáticas fases venezolana y nicaragüense; de miseria y matanzas que ya se avizora.

Esto de la receta y la patasca es cierto, aunque con variantes que tienen que ver con las características de cada economía nacional, su entorno geográfico y particularmente con los hábitos y características de su población. Una nota especial de la economía boliviana la dan los miles y miles de obsesivos, habilidosos y sacrificados campesinos, micro empresarios y contrabandistas, que se financian con los recursos del circuito de la coca cocaína y que abastecen de alimentos y bienes de uso diario a toda la población.

La economía boliviana es en un setenta por ciento informal y los miles de cuentapropistas se ganan la vida haciendo todo tipo de trabajos: servicios variados, pequeña agricultura, artesanías, comercio, contrabando, producción cocalera; esto más el aporte del narcotráfico, hacen que no se sienta en el corto plazo los efectos de la crisis populista de la misma manera que se lo sufre en Cuba, Venezuela y Nicaragua, que no tienen disponible una fuente alternativa de dólares a la oficial como en la Bolivia cocalera.

Una gran parte de la población quisiera trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado, imposibles de cumplir, por lo que el pueblo para subsistir se refugia en la informalidad que es una economía de subsistencia, una economía popular que aunque no aporta al Estado tampoco recibe nada de él y solo le pide que se aleje y les permita subsistir, pues lo único que ven de parte de la burocracia estatal son los cientos de trámites para multiplicar los pesos que éstos se meten al bolsillo.

En todo caso es importante diferenciar este tipo de economía informal, de la economía ilegal y delincuencial que afecta la vida, la salud y la propiedad de los demás y que de alguna manera es socia favorecida por los  regímenes populistas.

Como una exigencia para enfrentar la debacle y el proceso destructivo que se produce en los regímenes populistas y castrochavista y que continuara con nosotros; es asumir la tarea de diseñar la forma en que haremos la transición del populismo hacia una economía moderna, formal y productiva. Esto tiene que hacerse teniendo en cuenta las particulares características del país y de su población; se requieren de soluciones propias y creativas, pero siempre usando y canalizando esa fortaleza de la economía popular y trabajando en la capacitación de la población a los desafíos tecnológicos y climáticos que se avecinan.

El cambio de modelo económico, el que necesariamente debe ser de shock, tendrá que darse después de que sobrevenga el desastre, como el que vivimos durante la época de la UDP con esa inflación que llego al veinte mil por ciento anual y que tenía desesperada a la población. Por suerte en esa época el Dr. Siles actuó sensatamente y sabiendo que él no podía manejar el desastre, renuncio y dio paso para que se elija a un Estadista, el Dr. Paz que tomo medidas drásticas y de shock: cambio real y flexible de la moneda, liberalización del mercado, libertad de precios y un arancel único de importaciones; modificación del régimen impositivo que de más de trecientos impuestos se redujeron a siete y se dio un fuerte fomento a las exportaciones; con todo esto se dio seguridad jurídica lo que permitió que la economía y la producción se estabilice. Fue duro y doloroso como una operación quirúrgica, pero funciono.

Actualmente y a nivel mundial estamos ingresando a un cambio de paradigma, por una parte el cambio climático de lluvias, sequias y temperaturas extremas y cambiantes que modificara nuestra forma de vivir y de convivir armónicamente con el ecosistema y que nos obliga a aprender nuevas maneras de producir en la agricultura y también: qué, cuando, como y donde producir y con semillas adaptadas al nuevo régimen climático.
Asimismo con las nuevas tecnologías se están diseñando en el mundo formas novedosas de producir bienes y servicios, por lo que debemos dar énfasis a la educación innovadora tecnológica y dentro de esta a la biotecnología, la electrónica y también asignar un nuevo rol al Estado, cual es garantizar la convivencia pacífica y próspera de todos los ciudadanos y no el de exaccionar a la población como lo hace ahora con la elaboración y uso abusivo de leyes e impuestos para consolidar su poder y atacar a sus oponentes.

Para esto hace falta una gran campaña de educación y concientización sobre lo que es una sociedad viable y esto es trabajo especialmente de aquellos  que tienen un futuro por delante; los jóvenes, los colectivos y plataformas ciudadanas, activistas sociales y los grupos de opinión que necesitan ponerse de acuerdo sobre un Frente Democrático de Unidad Nacional y un grupo de Gerentes capaces de administrar de forma eficiente el aparato del Estado.

Así nomás había sido y será, si es que queremos ingresar al mundo de la  modernidad y el desarrollo sostenible; entre tanto estamos mal pero nos dicen que vamos bien.

ovidioroca.wordpress.com



sábado, 17 de febrero de 2018

Y DESPUES DEL PROCESO DE CAMBIO TRUCHO ¿QUE?.


Ovidio Roca

Recuerdo la gran inflación que vivimos en los años ochenta durante el desgobierno de la UDP; una inflación de veinte mil por ciento anual que nos dejó locos a todos, enriqueció a muchos vivos y empobreció a la gran mayoría.

Ahí aprendimos que en estos procesos de transición de políticas y modelos económicos hay que tomar medidas drásticas, no escapar por la tangente y aplicar políticas macroeconómicas efectivas como las del famoso Decreto 21060: liberalización del mercado financiero, supresión de los controles de precios, del comercio exterior, y el bolsín como mecanismo de fijación del tipo de cambio flexible.

Al igual que en esa época, cuando se derrumbe el proceso de cambio cocalero, que entrampo y deformó nuestra economía, se hará necesario tomar medidas de ajuste serias, entre estas:
El Estado debe hacer su trabajo constitucional con eficiencia y dejar su actual rol de empresario incapaz, su estatismo y centralismo.
Se necesita de forma urgente; garantizar la propiedad y las inversiones; liberalizar el comercio, solucionar la sobrevaluación del peso boliviano que actualmente promueve el contrabando y las importaciones y encarece las exportaciones; liberalizar la economía procediendo a la privatización de las empresas estatales que en manos del Estado han fracasado y establecer un sistema de desregulaciones masivas que evite convertir los monopolios estatales en monopolios privados; en fin garantizar libertad y seguridad jurídica para que la gente pueda trabajar e invertir.  

Este tipo de decisiones que afectan a la actividad económica y el empleo, hace que el proceso de transición del populismo hacia una economía de mercado productiva y formal, sea dificultosa y bastante resistida por una parte importante de la población que actualmente en la informalidad y piensa que es la única forma que tiene para sobrevivir.
Esta actitud de la población es reflejo de su vivencia en un país que no ha podido construir hasta ahora un tipo de economía formal, diversificada y sostenible. Un país donde el setenta por ciento de su gente se dedica a las actividades informales, pues carece de formación técnica para conseguir su trabajo y su sustento por lo que se dedica al contrabando y otras actividades comerciales y de servicios de baja calificación, complementadas con el negocio de la coca y el narcotráfico. Todo esto en un Estado Plurinacional con funcionarios públicos elegidos por su insuperable e innegable incompetencia, su llunkerio, sus sombreros y ahora sus trajes shaolin para  hacer juego con el jefazo.
Además  reciben el permanente mensaje tanto etnicista como populista de parte de un liderazgo que promueve el sentimiento de nacionalismo étnico aimara quechua, con lo que el gobierno ha logrado cautivar a una parte importante de la población andina y migrante. Igualmente promete, ofrece y en ocasiones provee de algunos regalos a sus seguidores, buscando generar confianza y mantener la dependencia de sus bases; grupos corporativos que viven en un ambiente de permisividad, impunidad y de libertad controlada, donde se puede hacer de todo menos enfrentar al partido y donde la norma fundamental es el acatamiento al jefazo y su combo.

Las reformas, como toda forma de terapia, tienen sus costos y la gente que los sufre piensa que lo anterior fue mejor, olvidándose que está sufriendo las consecuencias de una intoxicación populista. Por esto y para conducir el tránsito de modelo económico del populismo y estatismo hacia una economía liberal y de mercado, son indispensables los políticos profesionales, personas no improvisadas, pues la transición no es meramente un problema académico, es un asunto tanto ideológico como de acciones prácticas y como se trata de realizar un verdadero cambio político y de modelo de economía se requiere necesariamente de partidos políticos serios y con programa; militantes preparados y decididos a impulsar y apoyar las reformas, hacer campañas de concientización y ganar el apoyo ciudadano.
Todo esto hace dificultoso, aunque no imposible, el conseguir apoyo de los grupos informales para la transformación de la economía y las políticas; sin embargo el agotamiento del populismo, como sucedió con el comunismo en la Unión Soviética, seguro que ayudará.
Contar con ayuda internacional es importante pero es solo marginal, pues todo el peso de la herencia del desastre populista cae en los ciudadanos. Estos costos de la transición que necesitan ser compartidos pues no pueden recaer solamente sobre las espaldas de los grupos más débiles y menos organizados.
Y aunque es impolítico, es necesario decir siempre la verdad y ser claros en cuanto al esfuerzo que demanda este proceso: se puede prometer libertad y oportunidades aunque no resultados, porque los resultados dependen de la gente, de cómo ella utiliza la libertad y aprovecha las oportunidades.


ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 31 de enero de 2018

DE LAS MALAS NOTICIAS Y EL DESARROLLO ALTERNATIVO


Ovidio Roca

Los científicos son cada vez más explícitos en relacion al cataclismo que el cambio climático significa para la especie humana y nosotros poco o nada hacemos; y algunos como Trump dicen que “esto no es con nosotros”.

Pese a las advertencias catastróficas en todo el mundo la explotación de las materias primas continúa creciendo, los bosques desaparecen, los océanos se acidifican, el crecimiento demográfico y la expansión del comercio hacen trizas todos los propósitos de contener la degradación de la Tierra, mientras la mitad de los productos alimenticios que se producen se tiran a la basura.

El objetivo de todas las especies animales es su supervivencia: permanecer vivos, lograr su bienestar, estar seguros. Los humanos se caracterizan además por evolucionar desde su ser biológico hacia un ser social; un ser que vive y se desarrolla en sociedad.  

La humanidad en su transcurso histórico ha venido enfrentando a sus eternos males: el hambre, las enfermedades, la ausencia de libertad y la violencia y ahora se añade el cambio climático, son males que cada vez que creemos vencerlos se renuevan.

En su proceso evolutivo los seres humanos mediante la mutua colaboración, la riqueza relacional y en un ambiente cultural y social, han logrado sobrevivir gracias a la solidaridad, poniendo en común lo poco que tienen y avanzando hacia el conocimiento tecnológico e industria, lo que les permite producir lo que necesitan  y disfrutar de su vida y de sus bienes.
Este efecto del entorno familiar y de las relaciones sociales en la supervivencia humana, nos aporta pistas sobre una salida posible al actual crecimiento depredador e insostenible: una alternativa de sociedad sin crecimiento, con calidad de vida, con menos bienes materiales pero con más bienes relacionales y un uso inteligente de las modernas tecnologías compatibles con el cuidado del medioambiente y capaces de generar bienestar a la sociedad.

Cuando la humanidad ingreso a la modernidad y la democracia, practicó el sistema de libre mercado que dio origen a una masiva creación de riqueza y libertad, pero posteriormente derivó en el actual consumismo. Se pasó de una economía innovadora, productiva y competitiva, hacia un capitalismo financiero en el que las personas se enriquecen mediante la especulación financiera, obteniendo protecciones de monopolio y favores del gobierno, con un total desprecio por el ciudadano y el medio ambiente.

Nos olvidamos que tenemos un solo planeta y un único ecosistema en el cual surgimos y nos desarrollamos como especie humana y al que cada día estamos destruyendo. Como ciudadanos somos libres de decidir nuestro desino y en uso de esta libertad podemos decidir salir adelante preservado nuestro ecosistema y también autodestruirnos, y al parecer estamos decididos por esta última alternativa. En los sistemas socialistas la situación es aún peor, allí cunde el Estatismo, la economía extractivista y la agresiva destrucción del medio ambiente.

Ante esta situación se postula el decrecimiento, que es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular y controlada de la producción económica, buscando establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. El reto es vivir mejor con menos.

En términos generales el decrecimiento es un modelo de desarrollo alternativo, que significa crear in situ condiciones de vida y de trabajo, respetando las especificidades colectivas y las culturas diferenciadas de cada pueblo. La clave de este proceso es el cambio de valores sobre el significado de riqueza, pobreza y bienestar, lo que comporta nuevos conceptos y una reestructuración de la economía actual que exige salir del capitalismo financiero.

Se trata de moderar el consumo de recursos, de ingresar a una nueva revolución industrial que aumenta exponencialmente el contenido de inteligencia e innovación y donde la producción se “desmaterializa”. También se busca la forma de aumentar la reutilización, el reciclaje y promover el uso de modernas tecnologías para lograr energía limpia y barata.

Este cambio de paradigma requiere potenciar la educación, fortalecer las escuelas y las universidades para promover los cambios en el campo cultural y tecnológico. Como culminación y aplicando estos valores, se inicia un nuevo ciclo de la economía y de la vida.

Hasta ahora esta teoría del decrecimiento es inaplicable por aspectos económicos y políticos, pero lo será necesariamente cuando venga el colapso; lo importante es conocer que las alternativas existen y este paradigma del decrecimiento en una opción viable.

No nos gusta escuchar malas noticias, aunque el origen de éstas sea nuestro mal comportamiento con el ecosistema y olvidamos que: “la gente necesita de la naturaleza, pero la naturaleza no necesita de la gente”.

ovidioroca.wordpress.com


viernes, 19 de enero de 2018

ESTADO PLURINACIONAL COCALERO, EN PROCESO DE CAMBIO Y PERMANENTE MOVILIZACION

ESTADO PLURINACIONAL COCALERO, EN PROCESO DE CAMBIO Y PERMANENTE MOVILIZACION

Ovidio Roca

A diferencia de los que dice el Licenciado, “Para que hacerlo fácil si podemos hacerlo difícil”, la gente gusta de las cosas simples y prácticas: busca su bienestar y el de su familia; construir una nación donde sea grato vivir, trabajar y progresar. Una sociedad de ciudadanos con iguales derechos, donde cada uno en su ser particular íntimo y familiar mantiene su propia identidad y no busca ser privilegiado ni discriminado por su diferencia étnica, religiosa o política, sino porque contribuye con su creatividad y esfuerzo a construir su futuro y una nación exitosa para todos.

El éxito de una verdadera democracia depende de la vigencia del Estado de Derecho y de un sistema de pesos y contrapesos claramente delimitados. La llamada democracia populista cocalera, al carecer de contrapesos, puede dedicarse en nombre de su mayoría a  aniquilar toda oposición, convirtiéndose en un Estado totalitario y corrupto.

Bolivia es un país donde la gente no confía en la justicia pues sabe que ella está exclusivamente al servicio del gobierno, de manera que la única forma de reclamar cuando se tiene capacidad de manejo de masas es mediante la presión callejera por lo cual y debido a esta ausencia de institucionalidad, casi todos los días en el occidente y ahora en el oriente, vemos proliferar masivas movilizaciones por demandas personales y de gremio, con paros, bloqueos, huelgas de hambre y como parte del folklore y el dramatismo nacional: extracción de sangre, tapiado, crucifixión.

Democracia en su esencia es responsabilidad ciudadana, separación de poderes, alternabilidad, respeto a los derechos  de los demás, justicia independiente, árbitro imparcial. El respeto a la persona como ciudadano y no como miembro de una tribu, un clan, una corporación, una logia o un afiliado del sindicato y del gobierno.

El llamado proceso de cambio hizo de todo para cambiar el país; desde el certificado de nacimiento, su nombre de pila y apellido, los códigos y las leyes, las fiestas, las fechas cívicas, los héroes y los santos. Todo se cambió y nada cambio para mejor: la corrupción, el atropello de los derechos humanos, la ineficiencia gubernamental, la economía, la actividad productiva, el narcotráfico y el contrabando empeoraron. Se talaron los bosques y las selvas pues desean que desaparezcan para ser colonizados por la coca.

Se instauro la democracia populista lo que significa que las leyes se cumplen solo cuando conviene al gobierno y las mismas están en permanente modificación y cambio para acomodarlas a sus intereses de conservar el poder; por ello y parafraseando a  Lope de Vega se podría decir: “Es ley lo que manda el Evorey”.

El problema se agudiza aún más por la propuesta del populismo que en Bolivia combina tres factores letales: propuesta étnica, economía dependiente de los recursos naturales y poderes estatales dominados por el partido gobernante.

Los revolucionarios en el poder cambiaron el vestuario y de look, engordaron y se enriquecieron, sus millones crecieron y cambiaron de país para esconderse en paraísos de impunidad, donde esperan ir pronto a disfrutarlos. Quizá lleven algunos llunkus para que le amarren sus guatos, los sirvan y los adoren.

Actualmente la economía ya les complica el pastel y se tiene una aguda reducción de ingresos a pesar del endeudamiento irresponsable del Gobierno, lo que está limitando sus acciones. A su vez el apoyo externo de los países castrochavistas está menguado; Venezuela ya no es un apoyo, más bien un mal ejemplo y los cubanos subsisten por su venta de servicios de espionaje, “inteligencia” y técnicas de represión revolucionaria.

Todo este ambiente de incertidumbre, de extrema corrupción y abuso sistemático, está haciendo reaccionar a la gente y posicionar a los Comités Cívicos. El pueblo al contar además con la permanente información que difunde un nuevo e importante actor que son  las redes sociales, con sus mensajes, convocatorias y denuncias por el “feis”, el “guasap”, está perdiendo el miedo. Esto hace que la gente se dé cuenta que una mejor opción es retomar el camino hacia el progreso y el desarrollo lo que implica recuperar la Republica, establecer el Estado Federal e instaurar una economía de mercado libre y competitiva.

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

POPULISMO Y POSVERDAD


Ovidio Roca
En el país se intentó establecer un sistema democrático, con leyes, procedimientos e instituciones que regulen y garanticen la vida en sociedad. El problema es que los operadores no cumplieron su rol con honestidad e idoneidad por lo que las instituciones no lograron consolidarse, crear una cultura democrática y ganar credibilidad ante la población, por lo que el sistema devino en un autoritarismo y populismo que la gente mayoritariamente rechaza. Ahora al carecer de alternativas efectivas, la sociedad se desenvuelve en la anomia y bajo el arbitrio de grupos corporativos que disputan el poder entre sí y con los herederos de lo que queda del antiguo régimen.

Como resultado no hemos logrado construir una cultura de trabajo, propositiva y creativa, sino que se ha instalado una cultura rentista y extractivista donde los unos, usando el aparato del Estado disfrutan del poder económico y político y el resto se acomoda; o practica la cultura el bloqueo para oponerse a la autoridad que detestan y de paso perjudicar al resto hasta conseguir sus miserables demandas.

El Gobierno mantiene una eficaz estrategia comunicacional con la que convencen a la población que viven en el mejor de los mundos, un mudo de informalidad y extractivismo con la que convive la mayor parte de la población. Esta labor de desinformación está en manos de los Llunkus del poder,  lo que en otros lares se llaman de intelectuales orgánicos, cuyo trabajo es elaborar relatos sensacionalistas que engordan las expectativas del pueblo y que convierten en verdad todo aquello que necesita ser creído como cierto, aunque no lo sea.

Presentan como un éxito la Política económica gubernamental, indicando que gracias a la nacionalización, la economía está blindada, que no pasa nada con el déficit comercial y no es cierto que cae la producción de gas y de los alimentos; por lo que podemos seguir gastando, pues nuestra moneda es más fuerte que el dólar y eso nos permite traer todo de contrabando dando trabajo a nuestros esforzados y sacrificados comerciantes informales. No se les ocurre mencionar los diez años de altísimos precios del gas y minerales, que les cayó del mercado internacional.

Como resultado el gobierno tiene a sus aliados dedicados a actividades ilegales, mientras que no se lleva bien con las regiones donde predominan las actividades productivas y legales.

No se menciona ni se busca alternativas productivas y de innovación y se mantiene el país, en los moldes que los populistas cocaleros conocen y entienden, con una mayoritaria economía informal financiada por el narcotráfico que es la que financia especialmente el comercio de contrabando hacia adentro y fuera del país, generando la abundancia que vemos en los mercados y en las urbanizaciones como medio de consolidar el derecho propietario de las tierras, así como acumular en inversiones inmobiliarias.

El populismo cocalero no cree ni practica los valores democráticos, lo asumen de manera formal por un asunto acomodo internacional y evitar el rechazo de algunas instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la OEA. Evo que practica la cultura del verticalismo autoritario sindical, es franco y directo en sus expresiones, no como sus llunkus que las disfrazan. Él dice: “Le meto nomas y que arreglen los abogados” o, “La llamada independencia de poderes está al servicio del imperio norteamericano”.

Para salir de este entuerto, el pueblo y los partidos políticos democráticos deben unirse y asumir con firmeza el modelo democrático y la economía competitiva y de mercado, caso contrario deben acomodarse al modelo populista cocalero y aprender a convivir con él o en su caso migrar. Todo lo demás es paja.

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viernes, 28 de abril de 2017

APRENDER DE LOS BUENOS EJEMPLOS Y CAMBIAR LA RECETA POPULISTA


Ovidio Roca

Cuando los gobiernos populistas terminan de desarmar el país, enfrentar entre sí a sus habitantes y sobre todo dilapidar los recursos; eventualmente se ven obligados a salir o son expulsados del poder. Luego es a otros a quien les queda la dura e ingrata tarea de reconstruir el país, la sociedad, la economía y esto implica trabajo y sacrificios que el pueblo cebado de populismo y demagogia no está dispuesto a aceptar.  

Aquí empiezan los problemas, especialmente por las diversas visiones de sociedad y de la economía que tienen los grupos poblacionales como producto de su diversa herencia cultural e histórica. Unos pocos de cultura hispano mestiza e influidos de alguna manera con el republicanismo y el liberalismo, aspiran a un Estado democrático con leyes, libertades individuales y propiedad privada; mientras otros que mantienen la cultura tribal, comunitarista, derivada luego en sindical, prefieren un Estado proteccionista, una sociedad comunitaria y un liderazgo vertical y mesiánico.

Es por demás evidente que nuestra economía nacional, estatista, basada en la explotación de recursos naturales, cocalera, informal y contrabandista, no es viable ni en lo económico, ni en el concierto internacional de países que quieren vivir en democracia y con seguridad. Por esto hace falta y de manera urgente, un rediseño de la estructura política económica nacional y el establecimiento de un ambiente de seguridad jurídica y física, para que los innovadores y emprendedores puedan desarrollar sus iniciativas en un esquema de libertad y sana competencia.

Podemos verificar a lo largo y ancho del planeta que las sociedades más libres y exitosas en lo económico y social, son aquellos Estados Democráticos y con economía de mercado. Ellos tienen un Estado mínimo y no proteccionista; la oferta y la demanda regulan la economía y el Estado solo interviene para asegurar el estado de derecho, las libertades individuales, la libre competencia, mantener la estabilidad de los procesos económicos y garantizar a la población el acceso a ciertos bienes y servicios considerados de necesidad absoluta para la dignidad humana.

Por esto y buscando el bienestar de nuestra población en su conjunto, vemos la necesidad de estudiar y aprender del ejemplo de los países exitosos: en su modelo de economía, su democracia, su sistema educativo, su sistema de libertad, asuntos en los cuales las instancias políticas, empresariales y sociales, se deberían comprometer impulsando una amplia tarea educativa y de reeducación de la población.

En lo político, necesitamos plantearnos y concertar una única visión de país y dada la diversidad cultural de la población, conformar un Estado Republicano, Democrático y Federal donde quepan las particularidades culturales de cada uno de nuestros pueblos y regiones, conformados como Estados federales.

En el proceso de transformación económica y productiva de lo que se trata no es dejar de hacer inmediatamente lo que estamos haciendo (agricultura, industria, minería), sino hacerlo de manera distinta y más eficiente, apostando como eje vertebrador en toda la cadena de valor, el conocimiento, la innovación, la preocupación por la sostenibilidad, el medio ambiente, la eficiencia energética y  la sustitución de combustible fósiles; con esto seguramente lograremos cambiar el modelo de producción hacia uno más sostenible.

Se trata de rescatar los principios que sustentan al Estado de Derecho: división de poderes, legalidad, legitimidad y protección de los derechos fundamentales. Todo esto en un marco de solidaridad, aplicando el principio de subsidiariedad y como objetivo el bien común.


ovidioroca.wordpress.com