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viernes, 10 de mayo de 2019

PROCURANDO POR UN PAIS VIABLE Y UN MEJOR FUTURO


Ovidio Roca
Al igual que en la distopía Orwelliana 1984, todos los días los q’aras llunkus del régimen masista reescriben e inventan un nuevo cuento, haciendo todo lo posible para denigrar a la oposición y ensalzar al Gran hermano cocalero, inventando una historia épica y de éxitos que se inicia con ellos.

Cambiaron el nombre de la Republica, se inventaron nuevos caudillos, nuevas banderas, rediseñaron los billetes para colocar nuevos símbolos y nuevos héroes, se eliminan paulatinamente las tradiciones y la cultura criolla, cambiaron las leyes para garantizar su poder y eterna permanencia, promueven la etnización de la política y finalmente nos quieren hacer creer: ¡que han hecho una buena gestión de gobierno “para vivir mejor”!

Lo que vemos a diario es la anomia, los movimientos sociales formados en la cultura del bloqueo chapareño y acostumbrados a presionar para conseguir sus demandas y prebendas, que están permanentemente en huelgas, bloqueos y movilizaciones para avasallar y aterrorizar a los opositores y procurar que en pago de estos servicios, el Presidente tome decisiones en favor de cada grupo corporativo, de sus reivindicaciones e intereses propios, pero sin ningún plan de desarrollo económico productivo y sostenible; ni de parte de los grupos corporativos cocaleros y contrabandistas, ni del gobierno populista. Como resultado ya casi no hay productores y en los mercados el ochenta por ciento de los productos alimenticios son importados, contrabandeados.

El discurso envolvente del grupo gobernante muestra un ansia de poder y riqueza que no se satisface sólo con tenerlo, con disfrutar de sus mieles, sino que procuran que los envidien, que les teman por ser inteligentes, poderosos e impunes; que los admiren por sus neuronas, por su poder totalitario y sus símbolos: sus museos, canchas, palacios, aviones y helicópteros y que se sometan a ellos.  Sus discursos están cada vez más cargados de fundamentalismo étnicista, con lo que están promoviendo una violencia que luego no se podrá controlar y que dañara aún más la buena convivencia  entre bolivianos. Esta es una predica que está creando divisiones entre los bolivianos, abriendo heridas que luego serán difíciles de cerrar.

Recordemos que cuando Evo Morales se posesionó como líder indígena y Presidente en enero de 2006, en el discurso que leyó explicitaba con claridad sus objetivos y deseos: “Hay que quitar el alma a los q’aras, el indio debe gobernar 500 años”. Los escribidores eludieron colocar en el discurso excluyente del Jefazo; que el objetivo principal es favorecer a los q’aras ll’unkus de su entorno, de aquellos que lo manejan mientras se enriquecen como vulgares neoliberales.

Una vez en el poder los masistas se sienten todopoderosos y afirman explícitamente: “Somos el pueblo y porque somos el pueblo tenemos todos los derechos, absolutamente todos; para comenzar, el de romper la Ley”. ¡Yo le meto nomas!, es la consigna.

Bajo esta lógica, los asambleístas del MAS presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), para que se declare inaplicables cuatro artículos de la Constitución Política del Estado (CPE) y así se permita una otra reelección al presidente, vicepresidente y otras autoridades electas. Después descubrieron que es un “derechos humano” del Jefe cocalero, gobernar indefinidamente.

Ocurre que en los procesos políticos y sociales, el problema empieza siempre por lo prosaico, por el estómago y el bolsillo, y cuando se acaban los recursos heredados de las gestiones anteriores (reservas de gas, ahorros y cuando falta, endeudamiento) los discursos ya no valen nada y el modelo populista evidencia su inviabilidad y su incapacidad de producir bienes y generar riqueza.  Una inviabilidad que es causada especialmente por la inseguridad jurídica, pues como ellos no respetan ninguna norma legal, social o ambiental, asustan y corren las inversiones y como consecuencia acaban con toda actividad productiva lícita y sostenible.

El modelo populista ha mostrado su fracaso y está en retirada en Latinoamérica dejando a su paso su herencia de anarquía, crisis y miseria, por lo que nuestro reto es trabajar unidos para cambiar este modelo de Estado, pasando del populismo cocalero a la democracia y la economía de mercado. Para avanzar en esto requerimos contar con un gobierno responsable y eficiente, que dote de seguridad jurídica y permita a la población y a los emprendedores labrar su futuro y tener éxito en la generación de riqueza.

Necesitamos urgente superar este fallido sistema populista y estatista de economía primaria, extractiva e insostenible, especialmente ahora en el nuevo mundo de la tecnología, para lo cual necesitamos mejorar la educación, la calidad de los profesores y construir una cultura y ambiente propicio para el emprendimiento y la innovación. Para lograr esto cada uno de nosotros y la sociedad en su conjunto necesitamos asumir la responsabilidad de trabajar unidos para legar a nuestros hijos y nietos una sociedad más viable y un mejor futuro.   

ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 31 de agosto de 2016

LA PRAXIS ECONOMICA, MAS ALLA DEL DISCURSO SOCIALISTA COMUNITARIO


Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

La fiesta populista, orquestada por el Foro de Sao Paulo y con la batuta castrochavista, atrajo a gran parte de los países latinoamericanos. Bolivia entre ellos, se adhirió a la fiesta y sus gobernantes tuvieron la suerte que les cayó plata a raudales por la suba de las materias primas; luego encandilados por el poder y el dinero perdieron el rumbo de la buena gestión gubernamental y se dedicaron a tirar la plata en una borrachera de ineficiencia y corrupción.
Como consecuencia no se trabajó en lo importante, vale decir estructurar una economía diversificada y productiva, promover empresas competitivas y fortalecer la institucionalidad y la libertad ciudadana. Por el contrario, el partido gobernante y su instrumento político utilizan la predica populista, convive con la informalidad y no ofrece soluciones sino promesas, mientras culpan a los otros por todos los problemas habidos y por haber.
A causa de las políticas estatistas y dirigistas del gobierno, el sector formal y empresarial de la economía está cada vez más reducido e imposibilitado de prosperar; por ello cuando la población urbana y los campesinos migrantes buscan empleo, no lo consiguen y por tanto encuentran su  supervivencia en el autoempleo y la informalidad. La posibilidad de formar parte de la economía formal moderna, que exige conocimiento, tecnología e información, también les es vedada por su bajo nivel educacional; aunque siempre queda alguna pega de ministro.
Como consecuencia de esta economía primaria extractivista y la aguda ausencia de educación e institucionalidad; el setenta por ciento la población boliviana subsiste con los trabajos informales e ilegales; mientras otros buscan en el Estado un proveedor que satisfaga sus necesidades personales y corporativos, sin preocuparse ni entender eso de políticas públicas o de seguridad jurídica; pues este no es su ámbito de vida y acción.
Esta práctica de vida y en ausencia de leyes que se cumplen e institucionalidad eficaz, ha enseñado a la población que deben organizarse corporativamente y que todo lo que necesitan solo lo pueden lograr bajo presión, con marchas y bloqueos y luego a negociar los pliegos y las prebendas.
En su precariedad, los trabajadores informales son feroces y sacrificados capitalistas, que no respetan ningún límite ni norma y menos los derechos del vecino y del medio ambiente. Su objetivo básico es sobrevivir a cualquier costa, sin respetar nada ni a nadie, pues tampoco creen ni confían en nadie. Repiten dogmáticamente los mitos de la izquierda con los que siempre fueron engañados y odian a los empresarios sin entender que ellos mismos (que son pragmáticos cuando se trata de ganar plata) son unos verdaderos capitalistas salvajes.
Los pequeños empresarios mineros, mayoritariamente de origen campesino e indígena y de bajo nivel económico; se presentan como cooperativistas y usan el mito socialista y anti empresario para disfrazar su verdadero ser y se dicen de cooperativistas para mantener la pose y el discurso de izquierda. Aprovechan muy bien su asociación política con el gobierno, dándoles apoyo armado y militante, para luego obtener beneficios y privilegios en concesiones y reservas mineras de Comibol, incumplir normas en general y ambientales en particular; no ser fiscalizados ni exigidos y solo pagar algún impuesto nominal.
Lo lógico y practico sería que estos presuntos cooperativistas asuman su verdadero ser capitalista, se organicen en empresas privadas productivas, se asocien y mejoren de tecnología y cumplan con las normas impositivas, sociales, ambientales y esto es bueno para ellos y para el país. Esto por supuesto requeriría un cambio en la política económica del gobierno, que además debería garantizar la seguridad jurídica para estos nuevos empresarios y también para los pocos que aún quedan.
El problema es que mientras subsista el actual ambiente de anomia, inseguridad, populismo y Estado centralista y empresario; los demagogos reinan, dominan y conducen al pueblo con ilusiones y promesas. En las últimas épocas esto les funcionó, pues había plata, pero cuando disminuyeron tanto los precios como los volúmenes de gas y comienza la época de las vacas flacas, cunde el pánico, la desilusión, el descreimiento, los reclamos y las dudas sobre los mitos del socialismo comunitario, por lo que el gobierno se dedica con gran diligencia a aplicar el miedo, el terror y se amplía las razias contra los pueblos rebeldes y purgas contra su propia gente, ya sean indígenas o cooperativistas.
Lo que nos enseña la historia, es que no ha existido autoridad política totalitaria sin la utilización del miedo, porque éste es el mecanismo para condicionar e inducir al ciudadano a obedecer. Pero es el terror que une lo físico con lo sicológico, lo que funciona mejor y hacia allí apuntan “los buenos”. Maquiavelo, que sabía de esto, recomendaba al Príncipe: “es mejor ser temido que ser amado, pues el miedo es el sustento del poder”. 
Por la caída de la economía en los últimos tiempos y el incremento de las demandas de sus seguidores y grupos de choque, los que ya no gozan de los buenos precios y negocios de antes; la  aspiración de la cúpula masista de entronizarse en el poder, por y para siempre, se les hace cuesta arriba, por lo que de ahora en adelante actuaran con mayor desesperación y serán aún más violentos. Por tanto, para mantener su control del poder y del Estado apuntan desesperadamente, como dijo el jefe, a jugar un segundo tiempo y con rodillazos en los huevos.
ovidioroca.wordpress.com



jueves, 24 de marzo de 2016

OCLOCRACIA PLURINACIONAL

OCLOCRACIA PLURINACIONAL
Ovidio Roca
Cuando eventualmente nos visitan amigos provenientes de países de tradición democrática, comentan sobre nuestra absoluta indiferencia con la anomia nacional; de nuestra indiferencia ante la anarquía cotidiana y las bárbaras movilizaciones de los grupos de interés sectorial o gremial, que  pretenden por la fuerza obtener: un subsidio, un bono, o no quiere pagar impuestos, o pide ser excluido de cumplir las normas generales y la ley.
Estos son grupos que al parecer no tienen oficio, pues están inmediatamente disponibles para organizarse y bloquear las calles, las carreteras, tomar oficinas públicas o privadas,  cortar el suministro de servicios y productos; cualquier cosa que incomode a la población y desafíe la autoridad. Esta es la práctica cotidiana y no se nos ocurre pensar que una mejor forma de lograr soluciones es siguiendo los procedimientos legales.  
Este comportamiento que cualquiera consideraría irracional, es producto de la experiencia generalizada de la población sobre la mala calidad de las instituciones y la poca o ninguna idoneidad y probidad de  los funcionarios públicos. Como resultado de esta vivencia casi nadie cree en las normas y por lo tanto no las considera, ni las acata. A esto hay que añadir la cultura estatista y populista de la población, que cree que el trabajo del Estado es intervenir en los mercados de bienes y servicios (menos en los de su gremio), invertir en proyectos de cualquier tipo, ampliar la burocracia estatal y dar subsidios a las empresas y personas.
El modelo populista, llamado de Socialista Comunitario, que se ha instaurado en el país; encaja perfectamente sobre esta matriz ideológica y cultural y como resultado de su aplicación, una parte de la ciudadanía vive prisionera del temor, la anarquía y el bloqueo. Por su parte el Presidente Plurinacional y sus adláteres usan este temor con mucha habilidad y permanentemente sentencian al pueblo, afirmando que un Presidente que no sea Evo, no garantiza la estabilidad social, política y económica del país, pues los movimientos sociales no lo permitirán.
Estos movimientos sociales tienen su respectiva cuota de poder en el Gobierno Nacional. Si bien en su composición son heterogéneos, juntos poseen una gran y amplia capacidad de movilización y se especializan en concentraciones, bloqueos y marchas de apoyo y en época electoral, es decir todo el tiempo, se convierten en una máquina impresionante para la reproducción del poder. Como consecuencia la población es prisionera y está a merced de los "movimientos sociales”, vale decir de la oclocracia.
Etimológicamente la democracia  es el gobierno del pueblo, quien con su voluntad general legitima al poder estatal. Una degeneración de la democracia es la oclocracia, vale decir el gobierno de la muchedumbre; estos movimientos sociales, masa o gentío, que a la hora de abordar asuntos políticos, es decir aquellos que atingen a la ciudadanía,  presenta una voluntad viciada, confusa o irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno y por ende no reúne los requisitos necesarios para ser considerada como “pueblo”. Como estos grupos corporativos priorizan más sus intereses propios, existen permanentes roces con el Gobierno.
Por delante, en el país y en el mundo tenemos tremendos desafíos como consecuencia de la especulación  financiera internacional, la corrupción desmedida y especialmente en el aparato del Estado, la crisis energética, la crisis ambiental y las guerras religiosas, y la única forma capaz de enfrentar estos desafíos es con una sociedad organizada de hombres libres y responsables, con ética y tecnología.
Si realmente queremos una sociedad viable y proyectarnos a un futuro mejor; necesitamos cambiar de mentalidad y entre todos construir las bases de un País más civilizado, más ilustrado, más próspero, más pacífico y respetuoso con los derechos y las libertades individuales y esto se realiza trabajando, educando y educándonos, en cada hogar, cada Municipio, cada Departamento del País.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

DE LEYES, COSTUMBRES Y CAPRICHOS

DE LEYES, COSTUMBRES Y CAPRICHOS
Ovidio Roca
En el estado de anomia plurinacional que vivimos, se dice que no vale la pena ni leer las leyes que se producen, pues solo son literatura barata y de mala calidad y lo único que tiene vigencia y se aplica es: "le meto nomas" y después que arreglen “los que sabemos”. 
Como efecto del proceso de cambio se ha perdido el principio de autoridad y el respeto a la ley; por lo que la anarquía, la inseguridad, el asalto y la confrontación, forman parte de nuestro diario vivir. Vemos por doquier propiedades avasalladas y loteadas, municipios tomados por bandas masistas que se disputan entre ellas el botín. La población no sabe ya qué hacer, la policía brilla por su ausencia, los ciudadanos miran espantados como los distintos grupos se disputan los cargos municipales a palos y usando el apoyo de bandas de delincuentes. Entre tanto la basura se acumula en las calles, los servicios públicos se suspenden y la infraestructura se deteriora.
Como parte de este escenario, escuchamos las declaraciones ante los medios de comunicación del Abogado de un chutero preso, exponiendo lo que constituye ya una extendida costumbre plurinacional:
“Mi cliente actuó como nos enseñó el Presidente: que bloqueando se consigue lo que uno quiere y no hay otra mejor manera. La gente compra chutos (*) porque son más baratos y son cómplices de esta situación, el COA y la Aduana, que cobran por dejar pasar y también los Municipios que cobran por dar permiso de circulación. Igualmente tienen culpa las autoridades nacionales y deberían procesarlos también a ellos y no atentar contra el más débil; un pobre chutero como mi cliente, con autito de tres mil dólares, mientras nadie molesta a los dueños de Toyota de doscientos cincuenta mil dólares, como mucha gente del gobierno”.
Como consecuencia de esta práctica social, ya nadie cree y con razón, en la policía, en los fiscales y jueces y lo peor es que como producto de su desesperación los pobladores de varias localidades, dejan salir sus bajos instintos y actúan criminalmente, azotando, enterrando vivos, quemando y matando a presuntos delincuentes. Cuando un país entra en este estado de anomia y anarquía, lamentablemente sigue en esa espiral y es difícil que salga adelante.
El Gobierno por presiones de los países vecinos o porque alguien se dio cuenta de lo insostenible de esta situación, está tratando de enmendar algunos de estos problemas, pero con medidas aisladas y coyunturales. Por un lado se resisten a nacionalizar los chutos y aunque no lo dicen, creen también necesario disminuir los subsidios de los carburantes. Sin embargo no tienen en su programa evitar la perdida de la institucionalidad y la creciente inseguridad ciudadana.
Un gobierno de gran arrastre popular como el MAS si no fuera demagógico podría haber intentado de manera paulatina, corregir por ejemplo estas distorsiones de precios de los carburantes y eliminar así el contrabando. Algo se hizo con la campaña de conversión de vehículos hacia gas natural licuado para sustituir la gasolina, pero no lo suficiente. Al respecto llama la atención que algunos miembros de la oposición critiquen estos pretendidos ajustes de precios y aunque saben que es lo correcto lo critican solo por afán proselitista.
Sabemos que las medidas parches no solucionan los problemas y que se requiere de un tratamiento integral, tanto en el régimen económico como en lo institucional, creando la necesaria confianza en las leyes e instituciones para establecer un adecuado ambiente de trabajo y negocios, que atraiga inversión y cree empleos estables y mejor remunerados.
Parece que es necesario tocar fondo de verdad como en las épocas de la UDP, para que la gente acepte que el Gobierno tome medidas de ajuste, serias y de largo plazo, destinadas a implementar una economía competitiva.
(*) Vehículos usados y de contrabando que vienen de los países asiáticos y otros más robados en países vecinos.

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jueves, 3 de abril de 2014

INSTITUCIONALIDAD DESMANTELADA, LA NEFASTA HERENCIA

INSTITUCIONALIDAD DESMANTELADA, LA NEFASTA HERENCIA
Ovidio Roca

Llama la atención y es alentador, ver a nuestros transportistas cuando ingresan conduciendo a Chile o Brasil; allí los vemos comportarse como unos perfectos ciudadanos; educados, respetuosos de las normas de tránsito, de pesaje, de velocidad, usan cinturón de seguridad, respetan la señalización y al peatón, y aunque no se lo crea es el mismo transportista que en Bolivia hace apenas unos minutos irrespetaba absolutamente todo. La explicación es que en estos países vecinos, por no hablar de Europa, existen normas y se la respeta y no es posible un “arreglo” con el carabinero, ni acudir a la protección política del sindicato.
Durante los últimos años, el angustiante día a día,  nos está forjando una cultura de la anarquía, de la anomia; nadie cree en la justicia, las leyes, no respeta a la policía ni a las instituciones. Todo grupo con una mínima capacidad de movilización (ni que hablar de los sindicatos), cuando se siente afectado en sus expectativas, aunque sean ilegales y contrarias al interés público, ni por un instante se les ocurre acudir a la ley, a la justicia, sino que inmediatamente proceden al bloqueo de carreteras, la toma de edificios y predios, a quemar y matar a presuntos ladrones; es decir toman la justicia (su justicia) por mano propia, pues son jueces y verdugos. Y a nadie le preocupa, ni le importa un comino, el perjuicio que causan a la ciudadanía, al productor que tiene el derecho constitucional del libre tránsito y los otros de ser juzgados imparcialmente.  
Esta ausencia de institucionalidad, del respeto de las reglas del juego, es el mayor daño causado por el gobierno y esta es la nefasta herencia que dejara el MAS cuando sea apartado del poder. Es la cultura del ch’enko masista, una mescla del totalitarismo y permisividad: La receta es: palo para los opositores e impunidad para los seguidores; seguidores que lo seguirán siendo en la medida que les permitan continuar con sus negocios ilegales, coca, contrabando, minería cooperativista ecocida, narcotráfico, extorciones. 
Es sabido que las normas, las reglas de juego, se cumplen, principalmente: por conveniencia, por temor  al castigo y lo ideal, por la internalización de las normas. Lo importante por tanto es avanzar con la buena receta de la zanahoria y el garrote, hacia la internalización de la norma, aprendiendo a  acatarla y valorarla como la forma civilizada de convivencia. 
Ahora es el momento de un pacto nacional, social y político para recuperar la República y la Democracia; de construir un Estado que no promueva e incite el enfrentamiento y el conflicto, sino más bien contribuya a la unidad de los bolivianos, todos iguales ante la ley.
Rescatada la democracia, la tarea urgente será recuperar las instituciones, realizar una selección meritocratica de todos los servidores públicos, como forma de lograr un verdadero cambio que dará confianza y seguridad a las personas, a la propiedad privada; con esto se recuperará la certidumbre en la inversión y los pleitos y problemas se resolverán no con la violencia y los bloqueos, sino civilizadamente en instancias legales, creíbles y confiables. Así algún día veremos gobernantes y ciudadanos respetuosos con los demás, y no nos maravillaremos, de hasta ver conductores comportándose como si estuvieran en el extranjero.


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sábado, 18 de enero de 2014

LEYES DE CADA QUIEN Y PARA CADA QUIEN

LEYES DE CADA QUIEN Y PARA CADA QUIEN
Ovidio Roca

Me encontraba en el Chapare conversando con un dirigente sindical sobre la necesidad y obligación de cumplir con las normas y los cuidados ambientales, y en un momento el argumenta: "esas son sus leyes y no las nuestras" y continuo diciendo "no son nuestros usos y costumbres, entonces no tenemos por qué cumplirlas". 
Esta afirmación respecto a las costumbres guarda relación, de alguna manera, con las fuentes primarias del derecho, pero solo cuando benefician al bien común y no con los proclamados usos y costumbres indígenas en Bolivia, aplicados mañosamente en beneficio exclusivo de un determinado sector y obviamente en detrimento de la mayoría.
Somos lo que vivimos, los cuentos que nos contamos, por ello es importante recordar esto, cómo vivimos y que cuentos nos contamos.
Bolivia, desde su inicio vivió de los minerales y luego por su ubicación geográfica alejada de los mercados, con carencia de infraestructura y principalmente con un reducido mercado interno, no conto con las condiciones básicas para iniciar un proceso de industrialización, actividad que significa mucho más que la mera producción de bienes; se trata de aprender una cultura de organización, de desarrollo de tecnologías, de formación de mano de obra, de perspectiva de mercado y comunicación. Además se descuidó la educación especialmente la tecnológica, por lo que no se promovió la capacidad competitiva, algo que es más sentido hoy en la época del conocimiento y la globalización.
El ambiente institucional boliviano tampoco ayudo al emprendedor; tenemos un Estado burocrático, abultado e ineficiente que complica y espanta al emprendedor, tanto al grande como a aquel que con poco capital trata de progresar usando su trabajo e ingenio. En consecuencias ante las trabas burocráticas y el escaso capital, la mayoría de las personas se orientaron hacia la actividad informal, el contrabando, el pequeño comercio y peor aún al cultivo ilegal de coca y fabricación de cocaína, como una forma de sobrevivir. Los informales tienen a su favor que no hacen los largos y costosos tramites de registros y permisos, tampoco pagan impuestos y cuando dejan la actividad, lo hacen inmediatamente y sin costo. Fruto de lo anterior la extendida cultura nacional de la desconfianza frente a la autoridad y la anomia.
En el caso del medio ambiente, y lo mismo puede aplicarse para el comportamiento en la esfera institucional social y económica, un reputado autor afirmaba que si una sociedad no ha logrado superar el nivel de subsistencia, personas que luchan cada día por medio comer, vestirse, protegerse; poco se interesan por el tema ambiental, pues su única meta es sobrevivir a cualquier costo. La historia nos muestra que la gente para sobrevivir y prevalecer hace cualquier cosa, aun atentar contra la vida humana y para justificarse tienen su propio cuento.
Ahora estamos siguiendo la receta del proceso de cambio, y si queremos ver lo que nos depara el futuro solo necesitamos mirar a  Venezuela, un país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y que vende petróleo por trescientos millones de dólares diarios, la mayor parte a los imperialistas yanquis. Este país tan rico ha destruido su agricultura y su industria y necesita importar absolutamente todo de los países capitalistas, para alimentar precariamente a su población.
En los países que siguen la ruta del castro-chavismo, cunde el desaliento y solo muy pocos se preocupan del destino al que nos conduce el  socialismo o el “proceso de cambio”, el rumbo hacia los Estados fallidos; y el resto seguramente que no lo hará hasta que el proceso se ocupe de ellos.
En estas difíciles circunstancias vale la pena destacar la importancia del accionar de “algunos pocos”, recordando a los pilotos de la RAF que en los momentos más difíciles de la guerra mundial, con su arrojo y convicción cambiaron el rumbo de la guerra y de la historia, y lo que en ese momento dijo W. Churchill: "Nunca en el ámbito del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos".

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