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jueves, 19 de marzo de 2020

DE MITOS SOCIALISTAS Y CAPITALISTAS



Ovidio Roca

La población boliviana, que en su vida cotidiana es capitalista, tiene enquistada en su mente los mitos del populismo y por razones prácticas; pegas, bonos y negocios con el Gobierno, sacralización de la coca, permisividad y vinculación con el narcotráfico y la economía informal. Dice Leonardo Loza, dirigente cocalero del Chapare: “Ningún productor de la hoja de coca en Bolivia y peor del trópico, jamás en nuestras vidas vamos a permitir que nos quiten ese derecho adquirido gracias a las diferentes luchas. Primero muertos a perder nuestros campos de coca en la zona del Chapare”. Este es el secreto, pragmático, de la votación dura del masismo.

No olvidemos que todo esto del discurso comunista y socialista respecto a la igualdad y la riqueza personal es una gran farsa. En los países comunistas se encuentran las personas más ricas del planeta; a su vez Putin es el Presidente más rico del mundo y en la China comunista, existe una elite comunista más rica que en los Estados Unidos, sede del capitalismo y lo mismo ocurre en Bolivia con los populistas cocaleros.
Los políticos de toda laya, conociendo que el pueblo está infectado de populismo no se animan a mencionar en sus discursos de campaña, asuntos como el de la libre empresa y el verdadero rol del Estado y la necesidad de que éste se ocupe de la institucionalidad, la infraestructura básica, de la seguridad de los ciudadanos y no el de hacer el papel de inversionista en empresas, en la práctica siempre deficitarias pero dadivosas en comisiones. En consecuencia dicen ser partidarios de la empresa pública, de la nacionalización, aunque no está claro que es esto para ellos, pero sobretodo tienen miedo mencionar que las empresas industriales y de servicios deben pasar a la actividad privada o sea, “mismollata” que los masistas.

Los liberales en Latinoamérica tienen miedo de identificarse como tales; están siempre temerosos, asustados y midiendo cada palabra y cada actuación para que los populistas no los vayan a tildar de capitalistas. Y ese miedo les acompaña siempre, incluso cuando llegan al poder. El puño acusador de la izquierda populista les asusta tanto que terminan gobernando para agradar, no a sus votantes, sino a los comunistas y populistas.

Esta peste populista infecta la política hasta en los Estados Unidos, donde un candidato demócrata propugna el socialismo, pero: “tal como se practica en los países nórdicos”.
Al respecto el Primer Ministro de Dinamarca señaló: “Sé que algunas personas en los EE.UU. asocian el modelo nórdico con algún tipo de socialismo. Por lo tanto, me gustaría dejar una cosa clara. Dinamarca está lejos de ser una economía socialista planificada. Dinamarca es una economía de mercado”.
Es bueno recordar que en los países escandinavos, como en todas las demás naciones desarrolladas, los medios de producción son de propiedad de particulares, no de la comunidad o el gobierno, y los recursos se asignan a sus respectivos usos por el mercado, no por el gobierno o la planificación comunitaria. 

La socialdemocracia busca promover el bienestar público mediante fuertes impuestos y gastos pero en el marco de una economía capitalista. Como ejemplo el sistema educacional sueco, mediante los gobiernos locales, concede a las familias fondos públicos en forma de vales para financiar la educación de sus hijos en las escuelas privadas que cada cual elige. Esta expansión de la escolarización privada y la competencia que provocaron las reformas educativas del mercado libre sueco mejoraron el rendimiento educativo.

Lo que nos muestra la realidad mundial es que la base de una sociedad democrática viable es el trabajo productivo y creativo, la convivencia civilizada y el respeto con nuestro prójimo y con el ecosistema. Lograr esto implica invertir tiempo y dinero en la correcta formación ética y cultural del pueblo a partir de las escuelas, empresas, iglesias, instituciones públicas; comenzando con la educación para el trabajo y la búsqueda de la excelencia en un mundo globalizado, enseñando al pueblo a amar y honrar a su país. Si no, es inevitable que a largo plazo comiencen nuevamente a emerger los grupos de poder y grupos armados en busca de espacio y dominio paralelo al gobierno.
La democracia no se impone, ella se construye basada en la confianza de la ciudadanía por las instituciones legislativas, judiciales, los Gobiernos y los medios; pero cuando se produce el deterioro de esta confianza se genera inestabilidad política e inclinación hacia sistemas autocráticos.

Todo esto es racional pero aburrido, es más emocionante gritar y echar la culpa de nuestros males al imperialismo, a los q’aras neoliberales y ofrecer al pueblo bonos y prebendas y a fuerza de promesas tomar el poder y disfrutar de éste como lo hizo el Evo; con aviones privados, helicópteros, palacios, cholitas de catorce años e imillas chocas a la fuerza.
Pensando en esto hace poco el Jefe indio del sur y desde la Argentina Kitchnerista y Castrochavista decía: “Ahora que me han provocado, hasta mi muerte voy a hacer política”.

ovidioroca.wordpress.com




martes, 18 de junio de 2019

CUENTOS DEL PUEBLO GRANDE



Ovidio Roca
No existe una verdad única sobre un evento, sino varias verdades o varias experiencias de vida las que juntas, cada vez pueden contar una historia diferente.  

Problemas del crecimiento poblacional explosivo
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra el año de 1950 tenía 42.000 pobladores y en 68 años (2018) ya tiene 1.700.000 habitantes, es decir que se ha multiplicado en más de 40 veces.
Este explosivo crecimiento producto de la inmigración ha dejado en minoría a la población originaria, los que son ahora alrededor del treinta por ciento. Como producto de esta agresiva expansión poblacional sobre una sociedad de inicio semi rural, se ha producido una ciudad ajena, sin dueño y con ausencia de autoridad pública, donde cada cual busca sobrevivir como puede y ganarse sus pesos. Los riesgos de este rápido crecimiento migratorio de culturas diferentes, más una urbanización rápida y en la última etapa sin planificación, tiene efectos agudos en la infraestructura y la inestabilidad social, que exacerban las disparidades socioeconómicas y crean condiciones insalubres que facilitan además la propagación de enfermedades.
Esta explosión demográfica más una actitud permisiva de la población originaria, una débil autoridad municipal y la prevalencia de discursos de intolerancia pueden llevar peligrosamente a la ingobernabilidad y la violencia.

La difícil tarea de asumir nuestra responsabilidad
En Santa Cruz, todos los días sufrimos las dificultades de circulación especialmente en las áreas cercanas a los mercados, esto por los abusivos asentamientos de los comerciantes y luego por sus permanentes enfrentamientos con la policía; una situación de nunca acabar por la necesidad y empecinamiento de los vendedores. 
La solución podría ser simple, pero requiere de algo difícil de conseguir: se llama responsabilidad y educación ciudadana. Si nosotros, ¡todos nosotros!, decidiéramos comprar exclusivamente en las áreas autorizadas, se acabó el problema.
Si no hay compradores no hay ventas y por tanto no hay vendedores; esto que parece tan obvio, poco se lo plantea, ni se lo cuestiona y menos se lo practica. En los medios de comunicación se relatan estos violentos enfrentamientos, pero casi nunca se lee una opinión pidiendo a la gente que por responsabilidad ciudadana no compre en la calle; se critica al comerciante pero no al comprador y así creamos una cultura de la irresponsabilidad. Pero así nomás había sido.

Agresión gratuita al pueblo que los acoge.
En toda la ciudad vemos que se tira basura a las calles como una práctica natural de casi todos los transeúntes, ya sean originarios como afuereños.
Muy temprano voy a caminar al Parque los Mangales y siempre veo un par de simpáticas señoras quienes recogen diariamente y en grandes bolsas la basura plástica arrojada en este hermoso paseo. El marido camina aparte, me imagino que acomplejado al igual que yo por no hacer lo mismo y esto como fruto de nuestros extraños atavismos culturales. Un día vinieron unas muchachas muy simpáticas: era un desafío; acumularon basura se hicieron una “selfie” y nunca más volvieron. Algo es algo.
Conversando de esto con una señora de allende los mares, me comentaba que esto es más común en ciudades de alta migración, pues algunos migrantes no se sienten ligados a la ciudad que los acoge y más bien la adversan y la agreden y generalmente lo hacen tirando basura. Es que no se sienten identificados con ella, ni la quieren, pues están allí obligados por la necesidad y sus circunstancias.   

Boicot a la producción y las exportaciones
En Santa Cruz desde el momento que se tuvo acceso vial a los mercados nacionales e internacionales se empezó a desarrollar una moderna agroindustria y agricultura de exportación, la que nunca tuvo restricciones gubernamentales. En la actualidad el modelo económico masista de dirigismo de la economía, con los cupos y autorizaciones de exportación se tiene agobiados a los empresarios y agricultores y seguramente terminaran por hacer quebrar toda iniciativa lícita en el país. La coca y cocaína no tienen mayores problemas, siempre que se respete la cuota y pague la tarifa.
En las épocas pre-plurinacionales, los cocaleros bloqueaban las carreteras que pasan por el Chapare, facilitando la salida de su coca procesada y de paso frenando las exportaciones del país. Hoy son los ministros y parlamentarios los que mediante leyes hacen lo mismo, bloqueando las exportaciones. La misma chola con otra pollera.

En el modelo económico populista cocalero, contraviniendo a Adam Smith, el precio no se fija por la oferta y la demanda sino se lo consigue con Decretos o mediante el bloqueo. En estos días y aplicando esta doctrina los soyeros de la zona Este, San Julián y Cuatro Cañadas, dicen que no retrocederán en su pedido de un precio justo por la soya y seguirán bloqueando la carretera que conecta Santa Cruz con el Beni. Es el proceso de cambio, el paso del liberalismo responsable al populismo estatista cocalero.

ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 12 de junio de 2019

DEL DISCURSO PACHAMAMICO E INDIGENISTA A LA DURA REALIDAD POPULISTA COCALERA



Ovidio Roca

El MAS se presentó ante la población boliviana con un discurso pachamamista e indigenista; de defensores de la Madre Tierra y de los indígenas originarios, pero en la práctica realizo todo lo contrario: Facilitó la destrucción de los bosques para sembrar coca, para el negocio de la madera y para consolidar las tomas de tierras, que son una constante. Y en cuanto a los indígenas, al margen de los cocaleros y algunos grupos altiplánicos afines, el resto ha sido apaleado y correteado por los grupos armados del régimen y ni que hablar de la corrupción que llego a niveles nunca vistos. Sin embargo en todos los ámbitos insisten con su discurso del vivir bien, que en el país ya nadie les cree y afuera tampoco.

Aunque el 2014, Evo postulo en la ONU: Un nuevo orden mundial que debe construirse sobre la base de la hermandad de los pueblos y en armonía con la Madre Tierra para el “vivir bien”; él sabe que para mantenerse en el poder necesita apoyo político y esto se logra con plata, y una forma fácil de conseguirla es haciéndose el de la vista gorda con la pachamama y permitir la producción e industrialización de la coca, que según dicen puede cosechar más de cuatro mil millones de dólares por año y eso financia, entre otros, la cadena del contrabando y el comercio informal, que aparte de dar trabajo a mucha gente nos abastece de bienes y servicios y alimentos dando una imagen de bonanza; aunque como daño colateral perjudique a los agricultores y productores nacionales. 

Asimismo los masistas nos dicen que no se cumplirá sentencia del TIDN (Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza) que en su sentencia concluyó que el Estado Plurinacional de Bolivia “ha violado los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) en calidad de defensores de la Madre Tierra” y sanciono al Gobierno imponiendo una serie de medidas para preservar el territorio. La respuesta en la práctica fue, “Yo le meto nomas”.

La madre tierra nos está pasando la factura por nuestro irresponsable comportamiento; el cambio climático empieza a generar catástrofes medioambientales que afectan a millones de personas alrededor del mundo: lluvias, vientos y sequías desmesuradas y a destiempo azotan la producción agrícola y la infraestructura en todos lados. Olas de calor, fríos extremos, huracanes, incendios forestales, aumento del nivel de los mares, inundaciones, sequías y la falta de agua limpia. Fenómenos que, con el paso del tiempo se intensificarán hasta el extremo de crear grandes conflictos humanos por la pérdida de hábitats y de cultivos, lo que induce a una migración ambiental forzada y masiva de hombres y animales.

Nos dicen los expertos que el cambio climático terminara con destruir los ecosistemas y la civilización humana allá por el año 2050, es decir en apenas treinta años; lo vemos venir y nos preocupa, pero nada hacemos para evitarlo como personas y como Estados.

El futuro depende de nuestras decisiones y para frenar el cambio climático y nuestra eventual destrucción, los movimientos ecologistas plantean trabajar armónicamente y a nivel mundial (pues se trata de un solo planeta y un único ecosistema) en las siguientes áreas: Economía sostenible y ecológica. Descarbonización total de la economía, utilizando energías renovables y reduciendo los gases de efecto invernadero. Parar la deforestación y trabajar en la reforestación y conservación de los bosques y sus ecosistemas. Evitar la contaminación de los acuíferos subterraneos y proteger los ríos y cuencas. Eliminar los plásticos que inundan y contaminan las tierras y océanos. Frenar el crecimiento poblacional. Eliminar el consumismo, promover el consumo responsable e implementar el desarrollo sostenible.

En procura de nuestro bienestar y seguridad necesitamos trabajar seriamente para frenar el cambio climático, garantizando así nuestra seguridad alimentaria y nuestra vida; esto implica investigación y políticas de Estado que den seguridad jurídica a los agricultores y la acción responsable, efectiva y cotidiana de cada uno de nosotros cuidando nuestro entorno y nuestro ecosistema.

ovidioroca.wordpress.com


viernes, 3 de mayo de 2019

TERAPIA PARA PACIENTES INFECTADOS DE POPULISMO


Ovidio Roca

I. Y DALE CON EL POPULISMO
Nota: “Es necesario conocer la sintomatología y etiología de la enfermedad para saber cómo tratarla”. SNCHY
Vemos preocupados lo que ocurre en nuestra vecindad: en Venezuela, gente desesperada que sale de su país huyendo de la miseria; el drama sanguinario nicaragüense; el masoquismo de los cubanos que después de sesenta años se resignan y aceptan el castrismo. Pero como siempre, pensamos que Bolivia es diferente y aquí no pasara nada, pese a que allá y aquí se cocina con la misma receta populista.
Existen variantes entre los países de cómo hacer un puchero y en cada uno se usan los ingredientes disponibles, pero al final siempre es un puchero, un locro. En Bolivia el ingrediente principal de nuestro locro político y económico, además de un falso discurso indigenista y pachamamico, es un pueblo de sacrificados y obsesivos contrabandistas y una amplia producción de coca y sus derivados que financian este comercio.

II. SITUACION EN LOS PAISES QUE SALIERON O ESTAN EN VIAS DE SALIR DEL POPULISMO
Como resultado de las política populistas y la consecuente corrupción, el Presidente argentino Macri recibió el país hecho un desastre, con la economía y empresas quebradas por el Gobierno kitchnerista, donde Kristina robaba, no a manos llenas sino a sacos llenos.

El Presidente Macri temeroso de la reacción del pueblo, adicto desde Perón y Eva a las pegas, los bonos, los subsidios, aplicó las necesarias medidas de ajuste para salir de la crisis, pero lo hizo a medias con lo que solo consiguió mantener la crisis. En las próximas elecciones seguramente muchos votarán por Kristina y la harán Presidente: pues con ella se comía y no había necesidad de laburar.

En Bolivia la actividad económica es primaria, las industrias son poco diversificadas y de baja productividad; el Gobierno populista cocalero aplica una política económica estatista que determina los precios, los salarios y autoriza la producción y las exportaciones de todo producto, excepto coca y sus derivados. Con este escenario, entre el 70 y el 80% de la población y para subsistir a como dé lugar trabaja bajo un régimen informal, dedicándose especialmente a la producción de coca y derivados y a las actividades  mercantiles relacionadas con el contrabando e importaciones de electrodomésticos, textiles, alimentos procesados y también frescos como verduras, frutas, pescado y la carne, que anteriormente eran producidos por los empresarios, campesinos y agricultores nacionales.   

La economía informal es una actividad “informalmente” permitida y exenta de impuestos, registros, certificaciones, normas ambientales y de seguridad social y no se pregunta el origen de su capital; aunque sabemos que el  principal financiamiento en dólares para las operaciones comerciales y de contrabando es el narcotráfico que aporta cerca de cinco mil millones de dólares anuales para estas operaciones. El problema para el futuro del país, es que el dinero del delito nunca es neutro y al lavarse, al legalizarse, este dinero ensucia las instituciones políticas, económicas y financieras.

Por su parte las empresas formales deben respetar las normas, pues tienen un nombre, una inversión, una personería, una marca, un prestigio y por tanto están sujetas al control y la sanción correspondiente en caso de incumplimiento de las normas del trabajo, normas ambientales, sociales y de calidad. Por tanto con la inseguridad jurídica, el peso boliviano sobrevaluado y las trabas a la actividad formal, es mejor dedicarse a la coca y traer de contrabando lo que haga falta.

Una buena parte de los bolivianos pensando en una sociedad viable y respetada internacionalmente, apuestan por la formalidad, por un país de leyes, un Sistema democrático y eso implica derrotar al Estado Corporativo cocalero que mantiene un liderazgo autoritario.

El problema empieza luego de un eventual triunfo, pues será necesario ordenar la institucionalidad y la economía producto del desastre que deja el populismo. Se parte sin recursos; las reservas de gas se las gastaron y no las repusieron, se gastaron las reservas del Banco central, se endeudaron como nunca, destruyeron la base productiva y la institucionalidad del país. Ordenar todo esto implica mucho trabajo y sacrificio y lo más seguro es  que la gente infectada de populismo reaccione aplicando lo que aprendió del sindicalismo Chapareño: marchas y bloqueos para defender un régimen que les garantiza su negocio cocalero, el contrabando y el reparto de bonos y prebendas para los fieles.

De seguir con el modelo populista cocalero la suerte y el futuro del país será dramático, si quisiéramos ver lo que se nos viene solo necesitamos mirar, pero sin usar anteojeras ideológicas, el resultado del populismo en la vida social y económica de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Los grandes cambios se hacen mediante terapia de shock, pero es difícil hacer entender a una persona que sufre de peritonitis que su dolencia no se sana con paños fríos y mate de coca, sino que hay que operar, sacar el apéndice y desinfectar.

ovidioroca.wordpress.com