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lunes, 20 de noviembre de 2023

UN ESTADO REPUBLICANO FEDERAL IMPULSA LA LIBERTAD Y EL PROGRESO NACIONAL

 

Ovidio Roca

Cultura del populismo cocalero, estatista, centralista y racista.

El modelo populista se apoya en la masa sumisa al Gobierno y a los Jefes y desconoce el necesario y responsable esfuerzo del individuo para manejar su propio destino. Es por esto que de inicio y para avanzar se requiere de una profunda revisión de esta política económica estatista y distributivista y cambiar la receta Castrochavista que aplican los populistas, la que ha dejado en la miseria a muchos y promovido el exilio masivo de cubanos, venezolanos y nicaragüenses y la lista seguirá.

Siguiendo la receta, el populismo cocalero se basa en el estatismo, el extractivismo y subsidios no sostenibles en medio de un permanente enfrentamiento, usando el racismo, bloqueos y ataques a la propiedad privada y a los emprendimientos productivos privados, mas múltiples trabas a la producción y a las exportaciones de los emprendedores.

Permanentemente anuncian grandes inversiones públicas en proyectos productivos sobrevaluados y sin criterios de rentabilidad y eficiencia, pero eficazmente movidos por las “coimisiones”.

En el Estado Plurinacional Populista, la burocracia pública crece de manera explosiva, con funcionarios públicos sin ningún criterio de eficiencia ni de idoneidad y a quienes solo se les exige su obsecuencia al gobierno.

El ochenta por ciento de la población, que ademas esta poco capacitada en nuevas tecnologías, tiene su base de sustento en la economía informal y se siente impotente para competir en actividades formales y productivas que exigen de calificación profesional. A su vez, la empresa privada formal y productiva, no cuenta con seguridad jurídica por lo que no crece ni se diversifica.

Dice un Dirigente gremial (capitalista): “Nosotros, la familia gremial, que nos dedicamos al comercio informal, le hacemos un grueso favor al Gobierno central, porque nosotros nos auto empleamos y no pedimos ningún bono, ningún beneficio al Gobierno central, al contrario, nosotros generamos economía, movemos el motor económico del país, en especial en la ciudad de El Alto”.

La cultura populista cocalera que construye el MAS.

En los sectores vinculados al masimo esta extendida práctica social y económica informal, conforma una mentalidad y una cultura dependiente del Estado y tiene un ambiente favorable en la población de baja calificación y educación, especialmente de aquella que siente que difícilmente podrá ingresar a una economía productiva y de mayor tecnología y que no puede competir con la producción externa y especialmente con la china.

En consecuencia una gran parte de la población se resiste al cambio del esquema populista, pues ya se adaptó a las políticas populistas y tiene miedo al cambio y sigue el dicho, “prefiero lo viejo conocido a lo nuevo por conocer”, lo que además es más favorable y adecuada a su forma de hacer negocios y a su nivel de competitividad laboral.

Esta receta populista, aplicada en Bolivia por el masismo cocalero y en otros países por partidos de la misma linea ideológica, ha destruido la economía y la democracia, ha impedido avanzar hacia una ciudadanía responsable y ha generado un ambiente que ahuyenta a los inversionistas nacionales y extranjeros, mientras favorece y promueve la informalidad y la mas iva corrupción.

La experiencia enseña que debemos hacer lo contrario a lo que hace el MAS, y aun más para progresar.

Ahora que se acabaron los tiempos del gas y los minerales, la economía se complica, la gente se siente insegura y empieza a protestar impulsada por los recuerdos de los mejores tiempos del gas abundante, por lo que se requiere de la Oposición Democrática ir concertando una candidatura a la Presidencia de la República, con un mensaje y propuesta clara, viable y sostenible, que logre unir a la nación boliviana en torno a un propósito común de libertad y prosperidad para así salir adelante con paz y armonía, unidas como ciudadanos responsables y no como pandillas o etnias. En la Argentina lo lograron ayer.

Lo primero que deberían hacer los ciudadanos que creen en la libertad, el progreso y en un Estado Republicano Federal, es ponerse de acuerdo y definir con claridad el nuevo tipo de Estado y de modelo político y económico que necesitamos y marchar juntos a construirlo para el bien de todos. Un Estado de derecho, con libertad económica, seguridad jurídica, respeto por la propiedad privada, reducción de la burocracia y el gasto público y atracción de los innovadores, inversores y productores.


ovidioroca.wordpress.com

lunes, 10 de mayo de 2021

DEL DISCURSO DEMAGOGICO Y POLITIQUERO

 

“Es absurdo pedir a los dioses

lo que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo”. Epicuro, año 300 AC.


Ovidio Roca

La plaga del populismo narcotraficante y vinculado con el crimen organizado trasnacional, recorre América y tiene infectados a Cuba, Venezuela, Argentina, Nicaragua, Méjico, Bolivia. Ahora para mejorar y ampliar su espacio y la logística del negocio cocalero, apelando a su discurso rojo y a su mágico polvo blanco, avanza sobre Perú, Colombia y Brasil, pues aspiran a dominar América y lo van consiguiendo.
Ellos saben que manejando este inmenso territorio pueden, con su demagogia y el polvo blanco, obnubilar y dominar el mundo.

Los populistas saben que las personas que no tienen libertad de pensamiento son fáciles de manipular y que con los actuales medios digitales es mucho más fácil hacerlo, influyendo sobre la forma en que las personas piensan actúan y sin que estas ni siquiera se den cuenta.
Estos demagogos interfieren fuertemente en el funcionamiento de la democracia, la que se ha reducido exclusivamente al acto de votar, un voto que por lo demás no es transparente. Poco les importa la esencia de la democracia y su contenido integral, de libertad, igualdad y fraternidad, pero a nosotros si debería importarnos.

Los populistas tienen su receta para manejar al pueblo y los Estados, una receta que se ha aplicado muchas veces y que ha dado poder, gloria y dinero a un puñado de dirigentes y sumido en la miseria al pueblo.
Ellos nunca asumen responsabilidades por sus desastrosas acciones, sino que echan la culpan a otros: a la oposición, al Imperio. Por eso cada promesa sigue calando entre sus seguidores; además el ofrecimiento de la suprema felicidad y la utópica igualdad social, los convierte en una especie de salvadores.

Estos dirigentes, una vez encumbrados en el poder de cada país, rápidamente cambian la Constitución y las leyes, centralizan todos los poderes y corrompen toda noción de democracia.
Ellos manejan y aplican una visión de sociedad y economía; un modelo populista estatista donde no solo se controla la economía y la propiedad privada, sino que utilizando el aparato del Estado digitan, ordenan y deciden todo.

En contraposición de lo anterior, hace poco escuchamos un discurso renovado y motivador de Santiago Abascal, al cierre de la campaña electoral de Vox en Madrid: “Demos gracias a nuestras madres y a nuestras abuelas que nos han enseñado a defender el Bien, la Verdad y la Belleza: los trascendentes del ser”.
Este es un discurso atípico y destacable, que puede sonar ridículo a los populistas, pues no hay ofertas de bonos, hospitales, carreteras, empleos públicos y odio al imperialismo. Solo principios y valores trascendentes, todo lo contrario de aquello que escuchamos todo el tiempo, de la verborrea de aquellos pajpakus que sintiéndose iluminados (por los dólares y el vil metal) prometen salvar al pueblo, solucionar sus problemas y satisfacer todas sus necesidades.
Sabemos que todo lo que se produce tiene un costo y un esfuerzo y esto significa que las ofertas de regalos y dadivas al pueblo, tienen que ser satisfechas robando el trabajo de aquellos que lo imaginaron, lo hicieron, lo fabricaron. Aunque muchos saben que estas promesas son pura demagogia, prefieren creer e ilusionarse que escuchar a quien repite aquello que hace 2.300 años, afirmaba Epicuro.

Ante esto y precautelando el futuro de las familias y el país, los demócratas propugnan algo diferente y sostenible, algo que requiere de esfuerzo y responsabilidad. Es la receta democrática liberal y que es todo lo contrario a lo que postulan los populistas.
Se trata de un modelo de mercado, de propiedad privada, de libertades personales y económicas individuales.
Un modelo que para mantenerlo y preservarlo requiere evitar las reelecciones indefinidas, garantizar la alternabilidad y respetar las instituciones democráticas.
Evitar y combatir la corrupción, la violencia y la desigualdad.
Garantizar la libertad de expresión y opinión, el libre ejercicio del periodismo y de los medios de comunicación y todo esto es sinónimos de democracia.
Y una tarea fundamental, pero de alta peligrosidad, es la de combatir activamente el narcotráfico que está vinculado con el crimen organizado trasnacional y que es el gran enemigo de la vida y seguridad de los ciudadanos, de la democracia y del medio ambiente.

ovidioroca.wordpress.com

sábado, 4 de julio de 2020

CORONAVIRUS Y LECCIONES DEL LIBERALISMO Y POPULISMO



Ovidio Roca

La cuarentena a la que estamos sometidos y por mucho tiempo más, nos da la oportunidad de meditar entre otros aspectos, sobre nuestro futuro en relación con el trabajo, la salud, la economía y la política. De comprobar en la práctica diaria, sobre la esencia del populismo y la del liberalismo que no se reduce exclusivamente a la propiedad y el capital como se afirma, sino la libertad humana y en toda su extensión.

Permite ver y meditar sobre las consecuencias funestas que trae el estatismo y  las expropiaciones de las propiedades de aquellos emprendedores que innovan y producen, realizada por los Gobiernos populistas, desconociendo sus derechos y libertades económicas, civiles y políticas. Asimismo evidenciar las inmensas ineficiencias y distorsiones que generan los monopolios estatales al interior de la economía.  
En su tiempo Stalin desmanteló cientos de fábricas en la Alemania de la posguerra; las embarcó en trenes hacia la Unión Soviética pero jamás las pudieron hacer funcionar y producir. El Partido Comunista soviético era el dueño de todas esas fábricas, pero ni eso los salvó de la debacle económica que por su ineficiencia les sobrevino a finales del siglo XX.

Fidel Castro expropió todas las grandes haciendas productivas y las empresas privadas de la Isla. Hoy Cuba es uno de los países más miserables del planeta y el Partido Comunista Cubano es dueño de todo y produce nada más que exiliados y miseria.
Los masistas, entre otras varias inversiones truchas, compraron en mil millones de dólares una planta de urea; la pusieron cerca de los cocales chapareños, lejos y aislada de los mercados y no funcionó. Pero esto no importa pues la comisión fue más de trescientos millones de dólares, color verde coca. Esto lo graznó (twitteo) un Urubú que sobrevolaba por la zona y escucho claramente: el negocio, el “qhatu”, el “deal” que celebraban los interfectos, mientras acullicaban coca yungueña.

Las dolencias y secuelas del coronavirus chino y el reforzamiento del populismo, nos están enseñando que cuando se interrumpen nuestros derechos fundamentales de libertad económica y empresa, todo se distorsiona.  Se confirma igualmente que la justicia social tan cacareada por los populistas no son las dadivas del partido, sino el libre acceso y en igualdad de oportunidades para todas las personas: a la educación, a los recursos, al trabajo, la propiedad y al libre mercado.

Por su parte, la izquierda que sabe muy bien manejar los temores y sentimientos de amor, odio y frustraciones de la gente, está aprovechando hábilmente el ambiente de anarquía y desazón exacerbado por la pandemia, para aplicar una estrategia internacional de expansión geopolítica.  
Siguen con el conocido método comunista del agit-prop, para generar el caos: movilizan a la población que se encuentra perturbada y le señalan al capitalista y empresario, como el enemigo causante de todos sus problemas. Ellos se desahogan y con violencia producen disturbios, desmanes y destrucción de bienes privados y públicos en las diversas ciudades. Lo vimos en Chile, una de las sociedades más prósperas y estables de Latinoamérica, antes en Ecuador, Perú, Brasil y ahora en los Estados Unidos, causando inseguridad e inestabilidad y sobre todo buscando desmoralizar a la sociedad con sus acciones violentas y debilitar con ello las defensas del Estado democrático.

Esta misma violencia es la que vemos en Bolivia, orientada y extendida mediante los movimientos sociales, y motorizada por minúsculos grupos de activistas del terror, bien organizados, motivados, adoctrinados y financiados por el masismo cocalero. Lo vimos últimamente en K’ara K’ara, Yapacaní, San Julián, Chapare, etc.
Nos enfrentamos a un tremendo riesgo, pues la población atemorizada y sin rumbo espera que alguien los ayude y solucione sus problemas  y esto lo hace mirando esperanzada a los líderes políticos populistas y demagogos (Y ahora quien podrá defenderme!! Yo, el Chapulín colorado/azul). 

Con esta actitud las personas pierden su responsabilidad personal, su autoestima, su identidad, su creatividad e iniciativa y se sienten frágiles y dependientes y es sobre esta dependencia que la dirigencia política populista construye los cimientos de su poder y lo hace de manera cínica y demagógica, ofreciendo soluciones que no tienen.

La miseria y sufrimiento social no es como dicen los populistas, el resultado automático de la aviesa voluntad de la derecha, sino muy por el contrario el resultado de las fórmulas utópicas y aplicadas por los socialistas en búsqueda de la sociedad perfecta y como siempre con nefastos resultados. Las personas y los pueblos deben madurar y aprender a ser responsables de su vida y no esperar que los caudillos y caciques los organicen y finalmente los manipulen.

ovidioroca.wordpress.com


martes, 31 de marzo de 2020

NOTAS VARIAS SOBRE CULTURA POLÍTICA POPULISTA


Ovidio Roca

DE TUMBO EN TUMBO; DEL TOTALITARISMO MONÁRQUICO AL TOTALITARISMO CASTRO CHAVISTA.
Hace tres siglos las Monarquías europeas  tenían todo el poder, el que estaba en manos de un pequeño grupo de aristócratas, mientras el resto de la población debía arrodillarse ante ellos sin la posibilidad de progresar. Hoy casi todos se arrodillan ante los líderes populistas cocaleros.
Estos populista castrochavistas orientan su discurso hacia las mayorías, los más pobres y menos favorecidos y promueven un Estado centralizado y poderoso que promete solucionar todos los problemas de la sociedad. Así han logrado hábilmente que buena parte de la población los identifique como los luchadores de las causas justas, los protectores de los más necesitados. Sin embargo su colectivismo y dominio absoluto de todos los medios de producción, no difiere en lo absoluto de las monarquías de siglos atrás.

VIVIMOS COMO PENSAMOS O PENSAMOS COMO VIVIMOS

Nuestras opiniones y actitudes dependen del modelo ideológico que vamos construyendo como producto de nuestra práctica de vida y de la asimilación de principios éticos y morales. Con estas nuestras opiniones y acciones podemos favorecer a la comunidad o podemos usarla solo para nuestro beneficio.
En el país existe un estado de anomia social, de anarquía, de una total falta de respeto a la autoridad, provocada por el descrédito de las principales instituciones y sobre todo de aquellas que son las encargadas de la ley y de mantener el orden público. De esta manera y como producto de la experiencia cotidiana, se descree en las autoridades y las leyes; no se respeta ninguna norma o procedimiento y si no se consigue que estas satisfagan nuestras demandas, directamente se procede a la protesta violenta, bloqueando calles y vías.

Mucha gente tiene pensamientos y actitudes contradictorias y duales y para sobrevivir actúa, ya sea como audaces emprendedores cuentapropistas y esto en el duro ámbito de una economía informal y también con una mentalidad corporativista y estatista que exige del Estado y las autoridades que solucionen absolutamente todos sus problemas aun los personales. En consecuencia nuestra sociedad en general no sabe cómo articularse y ordenarse al margen de un Poder Central, ya sea Estatal o Corporativo; la ausencia generalizada de valores cívicos y virtudes personales y sociales lo hace imposible.

SÍNDROME DE DEPENDENCIA CENTRALISTA

Es común leer declaraciones de los dirigentes de los grupos sociales populistas: “Esto bajará a consulta de las bases en todos los Departamentos”. La consulta no es horizontal, viene de arriba, cerca de la nube donde el Caudillo habita, hacia el yermo suelo de los mortales.

Las autoridades municipales, sindicales y deportivas, luego de ser posesionadas anuncian que van a viajar a la ciudad de La Paz: para rendir tributo, reclamar o pedir algo. Es el ritual de la dependencia mental y crematística que se asume y se invoca ante el centralismo. No hacemos nuestro trabajo, no decidimos, ni afrontamos nuestros retos, queremos que se nos dé, que se nos autorice; es la mentalidad del vasallaje. Mientras por su parte los jefes políticos y corporativos dicen: yo le meto nomas, que los abogados arreglen. Todo esto nos muestra una sociedad enferma de impotencia y de arbitrariedad.

IZQUIERDA TOTALITARIA Y DERECHA DEMOCRATICA LIBERAL

En la época de la Revolución Francesa se colocaron a la derecha del Presidente del Parlamento, los que estaban a favor del Rey y del veto real, a la izquierda los que estaban en contra del Rey y en el centro los indecisos.
Hoy es la derecha liberal la que propone Estados más limitados, con poderes más restringidos, con una democratización de los medios de producción a través del florecimiento de la empresa privada y las posibilidades de desarrollo y progreso para todos los individuos. Sin embargo, la doctrina socialista totalitaria y absolutista ha continuado imponiéndose y no ha sido por casualidad. Es el síndrome de Estocolmo o un virus populistas.

COMO INFORMACIÓN: La cepa del virus Evo orín oca, mutó a Evo orín coca, que es mucho más letal. Evitar asistir a las manifestaciones del MAS.

ovidioroca.wordpress.com


lunes, 18 de febrero de 2019

CAMBIAR DE PARADIGMA O DESBARATARSE COMO VENEZUELA



Ovidio Roca

El paradigma, el modelo populista castrochavista que aquejó nuestro continente está en franca retirada; un discurso demagógico que encandila a las masas y desconoce el necesario y responsable esfuerzo individual para manejar su destino; un modelo fallido que ha dejado en la miseria a los pueblos que lo aplican y que ha promovido el exilio masivo de cubanos, venezolanos y nicaragüenses.

La Bolivia populista cocalera mantiene tiene una estructura económica y productiva agropecuaria y primaria exportadora especialmente de gas y minerales y con una cada vez MAS fuerte dependencia de actividades informales: el contrabando, el cuentapropismo y la producción de cocaína y otras drogas; actividades que son operadas por grupos corporativos y carteles locales e internacionales de contrabandistas, narcotraficantes y terroristas.

A diferencia de otros países Bolivia por su actividad como tradicional productor de coca y de masivo contrabando ha establecido como norma la venta libre de los dólares en la calle, por lo que la presión sobre el banco central para adquirirlos es mínima y esto sustenta la actual sobrevaluación del peso boliviano que castiga y desincentiva la producción nacional y las exportaciones, mientras estimula el contrabando y las importaciones ilegales. Enfrentados a esta realidad los productores del campo y la ciudad, vapuleados por el modelo populista abandonan sus actividades productivas: la industria, la agricultura, las artesanías y se dedican al narcotráfico y el contrabando, mucho más rentable. Una realidad que desmiente el discurso sobre el desarrollo productivo y la soberanía alimentaria del gobierno, pues los mercados están llenos de alimentos peruanos y plásticos chinos.

El país tiene instituciones frágiles, inseguridad jurídica y una masiva burocracia gubernamental ineficiente y corrupta; un fuerte estatismo reflejado en empresas estatales ineficientes y deficitarias y un agresivo sistema corporativista que maneja la economía informal, basado en la coca, el narcotráfico, el contrabando y el cuentapropismo de baja calificación técnica. Este es un modelo que entrará en aguda crisis cuando los países vecinos decidan verdaderamente frenar el circuito de la cocaína. Y algo aún más preocupante; varios analistas señalan que la caída del régimen venezolano impulsara a los carteles y grupos del narcotráfico y narcoguerrilleros de las FARC y ELN que pululan en ese país a migrar hacia nuevos espacios de trabajo y uno de estos es nuestro país.

El populismo es un modelo que ha mostrado su fracaso y que nos enseña que el país no debe seguir siendo monoproductor-extractivista-estatista y cocalero, pues con esto no tendremos futuro alguno; en consecuencia, si queremos construir una sociedad democrática y prospera la tarea urgente es cambiar la receta económica populista cocalera dejando de lado el extractivismo que funciona explotando las materias primas, el gas y los minerales para venderlas al exterior, por lo que su éxito y fracaso depende de los precios del mercado internacional.

Está comprobado que el progreso sostenible material y moral de los pueblos dependen de tener libertad individual y propiedad privada, responsabilidad personal, libre pensamiento y libre mercado; que son los elementos esenciales del liberalismo, por lo que una tarea urgente si queremos construir una sociedad democrática y prospera es dedicar grandes esfuerzos para reeducar a la sociedad para ser responsable de su vida, respetar al prójimo y al ecosistema del cual somos parte indisoluble.

Debemos ocuparnos y trabajar para tener instituciones sólidas y seguridad jurídica e ingresar a una economía de propiedad privada, de libre empresa, de libre mercado competitivo; una economía diversificada y con gran contenido de innovación e incorporando a Bolivia a la diversificación económica, la transformación digital y las tecnologías de punta. Necesitamos promover la producción con valor agregado y de alta innovación y ajustar nuestra economía monetaria evitando sobrevaluación del peso que promueve la importación y castiga las exportaciones. Esta tarea requerirá de ingentes esfuerzos pero es la manera de recuperar el rumbo del país hacia la democracia, el progreso y el desarrollo sostenible.

ovidioroca.wordpress.com

lunes, 12 de febrero de 2018

DE RECETAS Y COCINEROS


Ovidio Roca

La cúpula masista inventora del Estado plurinacional cocalero y actual propietaria del gobierno, siempre menciona que los opositores no tienen propuestas mientras que ellos sí las tienen; algo que no es cierto pues todos tenemos nuestras recetas, buenas o malas y lo que debemos preguntarnos, pues finalmente de esto se trata, es: hacia qué tipo de vida y sociedad nos conduce cada una de ellas.   

La sabiduría popular enseña que la práctica es la forma de validar las teorías y la recetas: primero tenemos que comprobar  si con la receta que nos ofrecen se prepara un guiso que nos alimenta y da satisfacción, o uno que nos causa diarrea. También es importante aprender de la experiencia histórica, analizando objetivamente que les ha ocurrido a los pueblos bajo gobiernos populistas; por ejemplo ver cómo le fue a los cubanos, a los coreanos, como le está yendo a los venezolanos y a que costo están saliendo de su drama populista los ecuatorianos, los uruguayos, los argentinos y pronto nosotros. 

RECETA DEL POPULISMO Y SOCIALISMO COMUNITARIO
La experiencia histórica nos muestra que el programa de los gobiernos populistas es un modelo autoritario, una receta económica que se ha demostrado fallida en todas partes, una lista de consignas ideológicas y no un programa de gestión con soluciones viables.
Por estrategia siempre mantienen al frente un enemigo externo e interno causante de todos los males del país y a los que hay que combatir, pues los culpables de todo lo malo son los otros, los imperialistas, los neoliberales, los opositores.

Una típica receta populista y socialista tiene como condimentos el Estatismo, el centralismo y el autoritarismo, más una despiadada destrucción del medio ambiente, la continua persecución de los ciudadanos y el avasallamiento de los pueblos indígenas que habitan las tierras orientales de Bolivia.

Como es ajena a su ideología, el partido populista cocalero rechaza el sistema Republicano, la Democracia representativa, el racionalismo e individualismo moderno, la cultura cívica liberal y el Estado de Derecho y mantiene costumbres y procedimientos políticos caracterizados por el caudillismo, el liderazgo carismático, el corporativismo y las jerarquías autoritarias.

Siguiendo esta receta, en Bolivia se mantiene una permanente inseguridad jurídica, nos atosigan con Leyes y Decretos que por orden y a gusto del Jefazo son aplicados por sus serviles jueces y fiscales, manteniendo atemorizada a la ciudadanía y evitando cualquier intento de resistencia o de oposición.

RECETA DEMOCRATICA LIBERAL
La receta Democrática liberal es simple, se cree en la libertad, en las personas, en su libre iniciativa y  en un Estado que da seguridad jurídica para la vida y la propiedad de todos los ciudadanos.

El liberalismo democrático tiene ya una larga historia, la transitaron muchos países y especialmente los de Europa del Norte quienes actualmente son los que tienen la mejor calidad de vida; pues finalmente de esto se trata: de calidad de vida y bienestar, un bienestar logrado  con trabajo y responsabilidad.

Es un sistema que busca contar con un ambiente institucional sólido y confiable para promover el desarrollo, la inversión y los negocios; mantiene adecuadas políticas públicas y una burocracia meritocrática que cumpliendo la ley genera confianza y estimula la inversión. Son Gobiernos que mantienen fluidas relaciones internacionales basada en el respeto mutuo, el intercambio de ideas, de cultura y el comercio.

Los países más exitosos son los que practican un capitalismo competitivo, innovador, productivo y de libre mercado y no el Capitalismo financiero, especulativo y monopólico de algunos otros países y aún menos el Capitalismo monopólico de Estado que es el que aplican los socialistas y populistas.

El objetivo guía es la calidad de vida de los ciudadanos, la producción sostenible, el consumo responsable, no el consumismo y esto con un modelo productivo basado en el esfuerzo privado, la  ciencia y la tecnología. Esto conduce hacia un ambiente de libertad, de educación, salud, calidad del medio ambiente y sostenibilidad del ecosistema.

COROLARIO
Se sabe que la gente busca cosas simples pero importantes: su felicidad, su seguridad, tener un sentido para su vida, una familia unida y buenos amigos y esto indudablemente se logra con mayor facilidad en un Estado Federal y Democrático.

En consecuencia y si realmente queremos progresar, debemos optar entre la responsabilidad individual o el colectivismo: Si adoptamos una mentalidad de responsabilidad e interés propio racional, podremos conseguir libertad, justicia y progreso o por el contrario podemos continuar con la mentalidad del populismo y la dadiva, con sus consecuencias de esclavitud, violencia y pobreza.

La experiencia nos muestra que las masas son más influenciadas por las emociones que por los hechos, por lo que los Gobiernos populistas se hacen rápidamente del manejo casi absoluto de los medios de comunicación mediante los cuales difunden diariamente sus discursos demagógicos y racistas con lo que mantienen totalmente ilusionada, controlada y amedrentada a la población.

Una respuesta positiva frente a esta situación es la actual rebelión de las clases medias, las redes sociales,  que con los mensajes, el “feis”,  el “guasap” y procurando no caer en la trampa racista y sexista, enfrentan al populismo y a los gobiernos centralistas y autocráticos; gobiernos que de ninguna manera ofrecen un futuro de paz y progreso.

El reto es encontrar la manera de unir y canalizar toda esta fuerza y resistencia ciudadana y joven, para recuperar la democracia y construir el país libre y productivo que todos necesitamos.


ovidioroca.wordpress.com 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

POPULISMO Y POSVERDAD


Ovidio Roca
En el país se intentó establecer un sistema democrático, con leyes, procedimientos e instituciones que regulen y garanticen la vida en sociedad. El problema es que los operadores no cumplieron su rol con honestidad e idoneidad por lo que las instituciones no lograron consolidarse, crear una cultura democrática y ganar credibilidad ante la población, por lo que el sistema devino en un autoritarismo y populismo que la gente mayoritariamente rechaza. Ahora al carecer de alternativas efectivas, la sociedad se desenvuelve en la anomia y bajo el arbitrio de grupos corporativos que disputan el poder entre sí y con los herederos de lo que queda del antiguo régimen.

Como resultado no hemos logrado construir una cultura de trabajo, propositiva y creativa, sino que se ha instalado una cultura rentista y extractivista donde los unos, usando el aparato del Estado disfrutan del poder económico y político y el resto se acomoda; o practica la cultura el bloqueo para oponerse a la autoridad que detestan y de paso perjudicar al resto hasta conseguir sus miserables demandas.

El Gobierno mantiene una eficaz estrategia comunicacional con la que convencen a la población que viven en el mejor de los mundos, un mudo de informalidad y extractivismo con la que convive la mayor parte de la población. Esta labor de desinformación está en manos de los Llunkus del poder,  lo que en otros lares se llaman de intelectuales orgánicos, cuyo trabajo es elaborar relatos sensacionalistas que engordan las expectativas del pueblo y que convierten en verdad todo aquello que necesita ser creído como cierto, aunque no lo sea.

Presentan como un éxito la Política económica gubernamental, indicando que gracias a la nacionalización, la economía está blindada, que no pasa nada con el déficit comercial y no es cierto que cae la producción de gas y de los alimentos; por lo que podemos seguir gastando, pues nuestra moneda es más fuerte que el dólar y eso nos permite traer todo de contrabando dando trabajo a nuestros esforzados y sacrificados comerciantes informales. No se les ocurre mencionar los diez años de altísimos precios del gas y minerales, que les cayó del mercado internacional.

Como resultado el gobierno tiene a sus aliados dedicados a actividades ilegales, mientras que no se lleva bien con las regiones donde predominan las actividades productivas y legales.

No se menciona ni se busca alternativas productivas y de innovación y se mantiene el país, en los moldes que los populistas cocaleros conocen y entienden, con una mayoritaria economía informal financiada por el narcotráfico que es la que financia especialmente el comercio de contrabando hacia adentro y fuera del país, generando la abundancia que vemos en los mercados y en las urbanizaciones como medio de consolidar el derecho propietario de las tierras, así como acumular en inversiones inmobiliarias.

El populismo cocalero no cree ni practica los valores democráticos, lo asumen de manera formal por un asunto acomodo internacional y evitar el rechazo de algunas instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la OEA. Evo que practica la cultura del verticalismo autoritario sindical, es franco y directo en sus expresiones, no como sus llunkus que las disfrazan. Él dice: “Le meto nomas y que arreglen los abogados” o, “La llamada independencia de poderes está al servicio del imperio norteamericano”.

Para salir de este entuerto, el pueblo y los partidos políticos democráticos deben unirse y asumir con firmeza el modelo democrático y la economía competitiva y de mercado, caso contrario deben acomodarse al modelo populista cocalero y aprender a convivir con él o en su caso migrar. Todo lo demás es paja.

 ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 1 de marzo de 2017

DEFENSA DE LO NACIONAL CON ENFOQUE POLITICAMENTE INCORRECTO

DEFENSA DE LO NACIONAL CON ENFOQUE POLÍTICAMENTE INCORRECTO

Ovidio Roca 

Algo que la actual moda de lo “políticamente correcto” cuestiona, es la afirmación, la convicción de que todo pueblo, toda región tiene el derecho de colocar primero sus propios intereses y defender su cultura, sus tradiciones y no se trata de  imponer un particular modo de vida a nadie, sino de  privilegiar lo propio en un marco de respeto mutuo.

Amar genéricamente a la humanidad es no amar en absoluto; si uno quiere amar a la humanidad empiece por amar a su familia, al pueblo donde nació, a su región y así gradualmente nos dirigimos hacia el amor al país y la humanidad.

Las personas nacen, crecen y se protegen en  la familia y de la misma forma lo hacen los pueblos en sus comunidades ancestrales, sin que esto signifique aislarse de otros pueblos y desconocer la diversidad y riqueza de la cultura internacional.

Sin embargo en este mundo globalizado se nota cada vez la ausencia de ese sentimiento de pertenencia a un pueblo, la carencia de redes familiares y sociales sólidas que dan estabilidad a las poblaciones, y es un dato que la identidad, las raíces, las tradiciones, no sólo son positivas, sino necesarias, pues ellas conforman lo que nos hace específicamente humanos; no olvidemos que nación y nacional viene de nacer, de familia, de lengua, de historia y la eventual desaparición de las formas nacionales definitivamente nos empobrece como seres humanos.

Como producto de las masivas e ilegales migraciones que ahora se están generalizando, la mayoría de los ciudadanos, las personas comunes y corrientes, se ven sujetas al capricho  de minorías activas: étnicas y religiosas, entre estas los islamitas y varias otras, exigiendo que sus tradiciones, preferencias o inclinaciones sexuales y de otro tipo, se conviertan en ley para todos.  

Por esto no es positiva una colonización masiva, con la transformación radical del paisaje demográfico, cultural, y físico de regiones y países, que se lleva a cabo sin que los pueblos hayan sido consultados. Por eso se afirma que un sistema Federal Republicano es el óptimo pues da autoridad a las poblaciones locales, para administrar su región y su vida de acuerdo a su cultura y sus intereses

Durante las últimas décadas, en lugar de una actitud reflexiva en defensa de la nación y de las tradicionales formas de vida y cultura, surge esa moda del “buenismo” y el lenguaje políticamente correcto, con el que se ha venido sacrificando la libertad de expresión de los ciudadanos, bajo el argumento que  no se puede opinar sobre aquello que para algún grupo, especialmente si se trata de una minoría activa, resulte ofensivo.

El respecto a los usos y costumbres de los grupos particulares, no significa que estos deban imponerse a la mayoría, pues sus valores en lo personal no pueden ser contradictorios con los valores que fundamentan las prácticas de la vida pública del país o región anfitriona, so pena de que esta contradicción termine poniendo en riesgo el propio proyecto nacional. De hecho, si vienes a mi casa debes respetar mis costumbres y valores y viceversa.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, incorporada en los textos constitucionales de los países democráticos, es la base de la civilización moderna. También se considera un derecho humano universal el conservar la propia cultura y civilización ya que cada uno de nosotros formamos parte de alguna, bien como dueños de casa o bien como invitados, por lo que debemos velar por la conservación de nuestros propios valores y  formas de vida bajo esta misma perspectiva, como anfitriones o como invitados.

Vivimos en un mundo diverso y plural y ésta es su riqueza, por lo que las personas, pueblos y naciones, sea cual fuere su cultura y religión necesitan marchar a su propio paso, eligiendo la vía que considere y sienta más propia; pero eso sí, exigiendo respeto y respetando los derechos de los demás. El actual desafío es desplegar las dos tendencias humanas fundamentales: la de pertenecer y ser parte de nuestros orígenes y la voluntad de transformarnos. Esto significa que no debemos perder nuestra identidad, pues al hacerlo dejamos de ser nosotros mismos, saldremos de la historia y desapareceremos como pueblo, por lo que no debemos perder la iniciativa de inventarnos un futuro mejor para todos, utilizando los nuevos conocimientos, las energías novedosas y las posibilidades aun no exploradas.

ovidioroca.wordpress.com