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jueves, 27 de agosto de 2020

HACIA UNA NUEVA ECONOMÍA Y SOCIEDAD POST PANDEMIA

 

Ovidio Roca

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente. Sobrevive la que mejor se adapta al cambio”. Charles Darwin

Ayer en la Farmacia (en la Botica como se decía antes y entienden mis amigos del Parque) mientras hacia la cola manteniendo la distancia social; veía a todos cubiertos con unos trajes espaciales de diversos colores, algunos negros y con capuchas, barbijos, parachoques plásticos y lentes; bajo los cuales sospecho había seres homínidos.
A un lado y por una gran pantalla de televisión sobre la pared pasaban imágenes de hermosas mujeres con sus cabelleras al viento y al fondo unos niños que correteaban en un parque arbolado, llenos de flores y varias familias vestidas sencillamente y con la cara descubierta, jugando con sus mascotas.  Me paré asustado y les digo a los seres encapsulados que me rodeaban: ¡miren que bello era el mundo de antes! y nadie me llevo el apunte, ellos miraban sus teléfonos y hablaban con sus teléfonos.

Al parecer hemos perdido el sentido de nuestra vida; libre, participativa y en contacto con la naturaleza y nuestros semejantes, y ahora acongojados por la pandemia vivimos una nueva y triste realidad, la población está encuevada, confinada y sin rumbo cierto.
Algo que debería estar claro para todos, es que no podremos tener salud de manera aislada y solo podremos hacerlo en la medida que nuestros vecinos cercanos y también a nivel nacional e internacional lo logren.

Por lo que vemos, a nivel mundial la economía se está orientando hacia la autarquía y dejando atrás la globalización y los gobiernos nos están ofreciendo como cura que para la crisis por la pandemia, dinero desde los bancos centrales y más deuda que nadie podrá pagar.

Ofrecen finanzas y no producción y esto a desmedro de la economía básica que enseña, que el consumo solo se puede incrementar en forma sostenida con más inversión y más producción y que nos equivocamos si pensamos que con mayor emisión monetaria y deuda vamos a generar más riqueza.

Como siempre, la madre del cordero está en cómo hacerlo y bajo estas nuevas circunstancias. Lo que sí está claro es que el mundo ya no será como hasta ahora, cuando hemos evidenciando nuestra fragilidad al chocar con los virus, las enfermedades y también con el cambio climático que modifico el ecosistema y desactualizó nuestras técnicas para producir alimentos.

Nuestras tecnologías se tornaron obsoletas, ya no se adecuan a la nueva realidad climática y virulenta. Las semillas que sembramos no prosperan con el nuevo clima, los vientos, las lluvias y sequías, por lo que nuestra modalidad de trabajo necesitará nuevas prácticas y habilidades y también necesitaremos nuevas fuentes de energía menos contaminantes.

Una persona común se pregunta: en que voy a trabajar para ganarme el sustento y cómo y dónde voy a hacerlo. Para nosotros, países de economía primaria, lo más cercano y donde podemos empezar a trabajar es con la actividad agropecuaria y buscando nuestra soberanía alimentaria, lo que significa cubrir buena parte de nuestras necesidades básicas con oferta local y nacional y esto a partir de una nueva base productiva fortalecida y resistente al clima.

Esto implica, complementariamente, mejorar la provisión de insumos, equipos, la disponibilidad de transporte para canalizar la producción y la flexibilización de medidas para el tránsito de la mano de obra hacia el campo.

Se avizora entonces, un mundo dual, más ruralizado y más tecnológico. El internet y las comunicaciones son esenciales en la vida y el trabajo de las personas; se ampliara el teletrabajo, la educación complementaria vía internet, la telemedicina. Las transferencias bancarias, ventas y transferencias de bienes y servicios se concretan vía internet, así también los trámites con entidades públicas; todo será digital.

La economía y las redes electrónicas seguirán funcionando y aún más después de la pandemia; la energía eléctrica será producida por fuentes alternativas, solar, eólica e hidráulica, la que necesita ser acumulada y ahí surgen las baterías de litio. Esto significa la urgente industrialización del litio que tenemos en el salar y cuya implementación debemos enfrentar con seriedad. Y para todo esto hay que estudiar y capacitarse.

Será necesaria mucha investigación para readaptar el manejo agropecuario a las nuevas realidades; entender el nuevo ciclo del clima, las épocas y duración e intensidad de vientos y las lluvias, para así determinar el ciclo reproductivo y las épocas de siembra y de cosecha.
Es vital y urgente la investigación y el trabajo de semillas transgénicas para soportar estos nuevos ciclos climáticos y así asegurar que nuestros agricultores puedan tener mejores simientes, cultivos más resistentes, (resilientes) y producir cada vez más y mejor; sin arriesgar sus cosechas y sin ampliar la frontera agrícola, protegiendo los bosques y reduciendo con esto los costos económicos y los impactos de la agricultura en el medio ambiente.

Los jóvenes, quienes heredaran el desastre, son y necesitan ser más racionales y apostar por la democracia, la colaboración mutua y ser conscientes de los peligros del cambio climático y de la necesidad de profundos cambios en el sistema productivo y las fuentes energéticas. Ellos ahora están indignados ante la creciente desigualdad socioeconómica y la destrucción del ecosistema que alberga nuestra la vida y buscaran formas creativas de superarlo.

Necesitamos asumir una cultura política más democrática y colaborativa, no podemos vivir en la incertidumbre, necesitamos movernos, poder circular, salir a trabajar, atender la producción agrícola e industrial y de servicios. Necesitamos vivir en un mundo libre, donde prevalezca el respeto, los valores, la justicia y el bienestar, y ya no podemos estar presos del chantaje, de las drogas y la permanente confrontación política, impulsada por grupos anárquicos y sus Caciques populistas, en procura de saciar sus apetitos económicos, de poder y de abuso sexual con nuestras niñas.

ovidioroca.wordpress.com

martes, 9 de junio de 2020

UN MUNDO POST PANDEMIA Y REVOLUCION 4.0: VIDA, TRABAJO Y ECONOMIA



Ovidio Roca

El mundo ya cambió y lo hizo drásticamente, por lo que nosotros necesitamos cambiar para adaptarnos a la nueva situación y esto implica dejar de lado muchas normas e instituciones ya agotadas y formas productivas contaminantes y depredadoras, que no responden a estos tiempos de conciencia ecológica, nuevas tecnologías e información.

En este proceso, lo importante es fijar nuestras metas y tener claro lo que queremos para nuestra persona, nuestra familia y el entorno social y ecológico en el que queremos vivir. Esto implica definiciones y acciones sobre nuestro sistema productivo, de economía y de vida, y aquí viene el sentido común y la premisa que puede o no ser asumida: Lo que finalmente interesa es el bienestar de las personas y el de su entorno familiar, social y ambiental y esto especialmente ahora cuando evidenciamos nuestra debilidad, como especie homínida, frente al nuevo entorno ambiental y de cambio climático y el biológico, evidenciado por el coronavirus chino.

Nos encontramos ante desafíos globales cada vez más claros y que requieren de respuestas también globales y útiles para los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Por nuestra condición humana biológica y social, avizoramos al menos dos peligros: el primero y más sensible es nuestra fragilidad frente al entorno viral que nos aísla y cambia nuestro relacionamiento con las personas y la naturaleza. Vemos y sentimos actualmente que como consecuencia de una pandemia coronavírica, nos toca vivir en un mundo menos abierto, menos próspero y menos libre.

El segundo peligro, menos perceptible para las personas pero a la corta de mayor impacto; el acelerado cambio tecnológico, llamado de cuarta revolución industrial, 4.0, que nos afecta a todos y especialmente a una parte de la sociedad menos calificada y que carece de las necesarias capacidades para convivir en este nuevo sistema tecnológico y productivo.

Esta es una revolución industrial que está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas y que está cambiando el mundo tal como lo conocemos. En el Foro de Davos (Enero del 2020), hubo un anticipo de lo que los académicos tienen en mente cuando hablan de Revolución 4.0: Nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D. Las tecnologías como en todo, depende como y para que se las utilice.

Esta nueva revolución industrial beneficiará más a quienes sean capaces de innovar y adaptarse, que son minoría. Se augura que la cuarta revolución industrial podría afectar en los próximos seis años, al menos a diez millones de empleos debido a la automatización de labores y la desaparición de intermediarios y que al mismo tiempo que también se crearán algún millón y poco de puestos de trabajo calificados y relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales exigidas.

Hoy el colapso de la economía mundial, exacerbado por la pandemia, esta dejando ya millones de desempleados y si esta pandemia u otras parecidas se hacen permanentes, seguramente la recesión se extenderá y podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa e incrementar los roces ya visibles entre Occidente y China la gran potencia, en planificada y agresiva expansión mundial.

Un dato importante que nos señala esta nueva economía, es que el concepto de reservas estratégicas que antes se limitaba al mundo energético, se expandirá al tecnológico y al biotecnológico y obligará a un control industrial de determinadas actividades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que para ello se instalaran modelos nacionales más autárquicos. Es también importante resaltar, y especialmente para nosotros, que el sector primario ahora se ha convertido en estratégico; pensemos en la agricultura y la agroindustria.

Bajo esta perspectiva y en nuestro futuro próximo, lo más importante será entender en qué mundo queremos vivir. Uno menos consumista y más natural o seguir la tendencia actual depredadora de la naturaleza.
En todo caso necesitamos conocer las habilidades que serán requeridas para los nuevos trabajos y empleos, tanto en una economía ecológica como industrialista y pensar cómo educar a las personas para ocupar esos puestos y liderar los cambios del mañana. 
Desafíos planteados que recaen en primer lugar sobre los ciudadanos, los propios trabajadores y empresas, pero también sobre la política pública y en particular en las instituciones educativas y la regulación de las relaciones laborales.

Por este camino andamos y ahora con cada vez más personas que piensan, que lo que se requiere para vivir planamente: es un mundo verde, inteligente y justo y esto se puede lograr utilizando con inteligencia y sensibilidad las tecnologías, respetando al medio ambiente y la ecología.
Quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde queremos ir; es la pregunta de siempre y la verdad es que es más fácil auscultar y diagnosticar; lo difícil es recetar y curar.

ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 20 de mayo de 2020

POR VIA DEL DESASTRE, EL VIRUS CHINO NOS ENSEÑARA A EDUCARNOS Y SER RESPONSABLES PARA VIVIR MEJOR



Ovidio Roca. Recordando a Pipieta.

En el transcurso de su historia, los diferentes pueblos avanzaron dificultosamente por la vida; unos por la senda del trabajo en la agricultura, la artesanía, la industria, las tecnologías y con una cultura centrada en el esfuerzo individual. Otros, portando la cultura de la conquista y la explotación, lo hicieron esclavizando a pueblos menos evolucionados y explotando los recursos naturales y mineros.
A nosotros nos tocó este segundo escenario, contaminado en  los últimos años por la peste comunista y populista del castrochavismo y en estos momentos golpeados por el coronavirus chino.

En Rusia, Lenin decía que: “Comunismo es Capitalismo de Estado más Dictadura del proletariado” (en realidad, del partido del proletariado).

El Imperio comunista Chino está aplicando eficazmente esa regla y lo hace utilizando las nuevas herramientas digitales, bajo un sistema tecno totalitario y un estricto control social. Tienen empresas estatales y otras privadas al servicio de los Gobernantes y los grandes empresarios (los más ricos del mundo) son todos miembros del partido.
El Partido Comunista garantiza a estos empresarios comunistas, una mano de obra dócil, sin derechos sociales ni económicos y con sueldos entre 150 y 300 dólares mensuales.
El Estado tiene la banca pública y la economía bajo su férreo control, y para favorecer las exportaciones maneja una moneda inconvertible y manipulada y algo a destacar de los comunistas chinos; es que a diferencia de los populistas latinoamericanos ellos practican efectivamente el capitalismo salvaje y no han caído en la tentación de los controles de precios.

El populismo latinoamericano inspirado en el comunismo, se ha hecho carne en nuestras poblaciones. Sus líderes prometen al pueblo la abundancia y una sociedad en la cual todos seremos iguales; pero de manos de una burocracia estatal y de partido, no como fruto de la libertad y el esfuerzo individual. Como resultado la población está permanentemente alabando al Jefe en procura de los bonos, los servicios gratuitos y las abundantes jubilaciones sin la necesidad de aportar; que fue lo que les prometieron y no cumplen.

La cultura populista latinoamericana, vinculada la castrochavismo, no entiende para nada el “principio de la escasez”, del que deriva el concepto de costo, un costo que nadie quiere pagar. Los populistas no conciben que para tener una mejor calidad de vida se requiere de trabajo, asumir planamente los derechos y las obligaciones; que todo tiene un costo y que la vida en sociedad exige respeto a las leyes, responsabilidad personal y social.
Por estos antecedentes, aplicar en Bolivia la urgente y necesaria cura para la crisis económica, institucional y social que empezamos a enfrentar; utilizando recetas de tipo liberal y en plena crisis, será muy complicado por la resistencia que opondrá la gente adicta al populismo; salvo que la solución venga por el desastre. Un desastre como la aguda crisis económica social e institucional que se nos viene, como producto de la pandemia coronavirica.

Nuestra experiencia histórica nos muestra que en la época de la UDP (1982), cuando la crisis llegó al extremo y la inflación se comía diariamente los salarios, la gente desesperada estaba dispuesta a aceptar soluciones dolorosas con tal de salir del problema.
Se hablaba de ello, pero nada se hacía y se necesitó de un Estadista con ideas claras, con fortaleza programática y de solido carácter, para aplicar unas medidas de shock (el 21060) a un paciente que estaba tan desesperado que acepto aguantar los dolores de la cura.
La inflación se detuvo, el paciente se curó y el país prosperó; pero luego de varios años llegó la peste castrochavista y la de los malos políticos, que infectaron al pueblo de populismo. Hay que buscar al buen médico, al Estadista.

Actualmente son otros los problemas, otras las realidades, por lo que se necesitan nuevas y urgentes soluciones; sin embargo existe poca preocupación de los dirigentes políticos y empresariales en entender y satisfacer las necesidades de esta nueva realidad y ciudadanía.

El modelo capitalista de economía: financiero y consumista, tiene que adaptarse a la nueva sociedad post coronavirica y utilizar los cambios tecnológicos para estructurar un capitalismo democrático y liberal centrado en las personas y con una economía sostenible y ecológica.
Lo que nos enseña la experiencia es que:
El contar con instituciones sólidas, eficientes y basada en meritocracia, ayuda a administrar mejor el país y resolver exitosamente el problema siempre presente de la escasez.
Que en esta moderna economía, la obtención de ganancias se basa fundamentalmente en el conocimiento y en la innovación, por lo que necesitamos urgentemente revalorizar el trabajo productivo e innovador para seguir adelante.
Esta nueva economía centrada en la tecnología de la información y el conocimiento, necesita ser acompañada con un sistema educativo sólido como base de la producción, la productividad y la competitividad, en lo que estamos sumamente atrasados.
Como norma los mercados deben gestionarse con prudencia y en aras del bien común, de manera que los beneficios del crecimiento se distribuyan de forma equitativa. Igualmente lograr la prestación eficiente de servicios sanitarios y educativos a la mayoría de la población; y para garantizar nuestra propia supervivencia necesitamos contar con respuestas y acciones adecuadas ante el cambio climático.

El virus chino nos enfrenta a la urgente necesidad de garantizar las necesidades básicas que tenemos como seres humanos; que son el alimento, la salud y la seguridad. Esto nos conduce al renacimiento de la revolución agrícola y las prácticas ambientales que nos dan un ambiente sano.

Estos son temas que se repiten permanentemente pero que no se asumen, esperemos que finalmente lo hagamos empujados por el temor a las pandemias y al Profesor Pipieta.

ovidioroca.wordpress.com

sábado, 9 de mayo de 2020

COMENTARIOS Y LECTURAS EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO



Ovidio Roca

Comentarios, in o trascendentes.
Se dice que hay políticos y líderes que se interesan en la gestión y otros a los cuales les gusta y viven, de y para la confrontación. Los liderazgos de confrontación son de tinte politiquero y necesitan de enemigos; sin embargo ante enemigos como la pandemia coronavirica que acarrea enfermedad, muerte, desocupación, cierre de empresas, caída de la producción; problemas que son reales y necesitan de soluciones y trabajo, estos liderazgos de confrontación no operan.

Mi opinión personal en cuanto a líderes nacionales está a contracorriente de la generalidad, y los siguientes son algunos comentarios positivos sobre algunos de ellos. Es preferible lo positivo cuando cunde la envidia y los chismes y no vale la pena aumentarlos.

Para gobernar un país se necesita de Estadistas, y un Estadista es quien trabajando con sobriedad y firmeza conduce el Gobierno: “buscando resolver los problemas y no tratando de sacarle ventajas políticas a los problemas”.
A mí me gustaba el Dr. Paz, era un Estadista nada carismático y que no solo sabía qué hacer, sino que lo hacía. Él nos sacó de la hiperinflación que causaron los trotskistas, comunistas y populistas de su época.

A la Presidente Jeanine, inesperadamente le cayó una grave y difícil responsabilidad, la que luego se complicó tremendamente con la pandemia. Una circunstancia inédita que ha golpeado a todos, también a las grandes potencias y las ha dejado malparadas.
En esta situación internacional y nacional sumamente complicada ella metiendo alguna vez la pata, característico de todo ser humano, asume con valentía y responsabilidad su difícil tarea y hace todo lo posible por conducir al país hacia un futuro democrático y de recuperación económica. Su ventaja es que tiene sentido común, sabe escuchar y aguanta muy bien los corcovos y la inquina.

Encuentro en Samuel alguien en quien confiar pese a no ser carismático, es sobrio y poco simpático (que no es lo que busca y gusta a la gente), pero creo que sabe y puede actuar con inteligencia frente a acontecimientos complicados.

Doble pensar y Leyendo a Orwell

George Orwell no se imaginó tener tantos cultores de los personajes de su novela 1984 y muchos de estos en Bolivia; son los llamados masistas.
Escuchando los debates en la radio (no tengo TV) y especialmente en Radio Panamericana, es un deleite masoquista oír a los y las masistas usar fluidamente el doble pensar. Su maravillosa capacidad de decir mentiras a discreción y mantener muy bien guardada (más bien totalmente escondida) la prosaica realidad es admirable. 

Ellos tienen una innata facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias y albergadas juntas en su mente; es el perfecto doble pensar orwelliano. Como están acostumbrados a las consignas y normas que fabrican sus Caciques (en su propio beneficio y del partido) se aferran fielmente a la letra; no tienen razonamiento propio.

Escuche hace poco a un parlamentario de esta laya, que explicaba las bondades masistas que los lleva a aprobar la ley de convocatoria a elecciones que les pidió su Jefe.
El parlamentario manejaba el doble pensar con verdadera destreza y usaba sibilinamente argumentos legales incongruentes entre sí, mientras ignoraba absolutamente el sentido común que nos dice: que más allá de las leyes, normas y discursos, artículos y versículos, lo importante es la gente; su salud, la seguridad de su trabajo, la producción y con ello su bienestar.

En realidad a los masistas y populistas en general, poco les preocupa las personas reales y así lo demuestran en este caso de las próximas elecciones, pues no les importa la salud de la población y los riesgos del contagio; ellos solo ven las ventajas electorales que pueden conseguir para retornar al poder e ignoran totalmente aquello de que: “las leyes son para servir al ciudadano no para servirse de él”.
Sin embargo hay que resaltar que son excelentes fabulistas y nunca permitirán que los hechos, la prosaica realidad le arruinen su cuento indigenista, populista y cocalero; le meten nomas y así quedan bien con los Jefes.

Confinamiento, distanciamiento personal y cotidianidad

Vivimos tiempos de aislamiento forzado, de distanciamiento social y cuidándonos de los otros; que son los sospechosos, la amenaza por lo que nada de saludar con efusión, ni dar la mano y menos abrazar a nadie.
En este ambiente las actividades más simples de nuestra vida diaria se valoran aún más; actividades como pasear en un parque, viajar al campo,  ir al restaurante con la familia, tomarse un café y compartir con los amigos a cara descubierta; festejar libremente en cualquier ocasión y hasta salir a dar una vuelta o ir de compras es importante.

Tengo el privilegio de tener al frente un grande y hermoso Parque, totalmente arbolado y lleno de vida, donde todos los días y a las seis de la mañana caminaba con mis amigos. A esa hora, no más de diez personas transitábamos dispersas en esas cuatro hectáreas de vegetación y de bullente vida, especialmente de aves. Lo miro desde mi ventana y despotrico contra los secuestradores; por suerte para Percy a él lo tienen secuestrado dentro de un Parque y no en un cuarto frente al Parque.

ovidioroca.wordpress.com

domingo, 19 de abril de 2020

EN CAMINO HACIA UNA NUEVA ECONOMIA, POSTCORONAVIRUS



Ovidio Roca

Vivíamos con una gran sensación de seguridad, nos movíamos por todas partes, trabajando, haciendo negocios o por placer. Cuando descubrimos que a pesar de nuestra ciencia y cultura no podemos lidiar con una agresiva peste viral, entendimos la necesidad de cambiar el enfoque de nuestro trabajo y nuestra economía.

Sin embargo la dirigencia mundial y las nacionales, no se ponen de acuerdo en como actuar contra el coronavirus chino y su impacto en la vida de los países. Algunos los  paralizan totalmente, se aíslan y aíslan también a la población; se inmoviliza la economía y la población se esconde, pretendiendo que el virus no los va a encontrar.
Otros postulan que hay que seguir trabajando, aplicando los cuidados sanitarios adecuados, buscando las vacunas y manteniendo la actividad productiva; pues hagamos lo que hagamos tarde o temprano indefectiblemente nos vamos a contagiar y muchos morirán porque tienen enfermedades de base y por la edad, por lo que hay que seguir adelante.

Lo bueno, es que en el proceso una gran población generará anticuerpos y se sanara, por tanto la idea es avanzar y no escondernos, pues corremos el riesgo de entrar en una gran desesperación, anarquía y morir por causa de la violencia, hambre, miseria y otras enfermedades. 

Como todos nos contagiaremos, la estrategia es aplicar medidas sanitarias hasta que se logre la vacuna, que es la solución y la idea es cuidarnos para enfermarnos de a poco y evitar un colapso en el sistema de salud hospitalario y la disposición de fallecidos.
Recordemos que en la época del descubrimiento de américa, los conquistadores que habían tenido cientos de años de contacto con los virus de los resfriados, lo sufrían pero no morían, mientras por el contrario los indígenas americanos que estuvieron aislados, enfermaron y morían por millones.

Lo que está claro es que a consecuencia del desequilibrio del ecosistema y el cambio climático, los virus que antes no teníamos en nuestro entorno aparecen y para los mismos no tenemos anticuerpos. Por tanto tenemos tomar conciencia de que debemos de hacer algo al respecto y esto es respetar el ecosistema.

En general y en los últimos tiempos, la economía mundial ha funcionado siguiendo dos líneas básicas: la globalización y lo que luego se conoció como revolución tecnológica, la que se consolido posteriormente como economía digital.

Durante los últimos veinte o treinta años se acelera la globalización, bastante diferente a la que existió en épocas anteriores, por la escala y la rapidez del intercambio internacional de bienes y de la información; que en las últimas décadas explotó a niveles sin precedentes. Las facilidades para viajar, el internet, los acuerdos comerciales y las economías se desarrollaron con rapidez y se combinaron para crear un sistema que es más interdependiente que nunca.

Con plata, seguridad y salud, el mundo se convirtió en un enjambre turístico y de negocios, el que se movía de aquí para allá impulsados por la interconexión digital y las promesas de paraísos remotos y excitantes.
Habia un turismo de masas, alentado por los “viajes baratos y con todo incluido”, por lo que cientos de millones de personas se aventuraron a conocer el mundo para satisfacer su curiosidad, sus emociones y sensaciones. Con esa movilidad extrema crecieron la aviación comercial, los hoteles, las agencias de viajes y los guías turísticos, alimentando con una lluvia de dólares, euros y divisas varias, las economías locales. Ahora todo esto se ha frenado con el coronavirus.

Por la globalización y al caer las fronteras, los sistemas digitales posibilitaron la gestión global de las empresas y esto permitió y empujo el traslado de los centros fabriles de los países desarrollados hacia aquellos países más atractivos por el bajo nivel de salarios y la disciplina laboral. China, el país más poblado del planeta, se apoderó del negocio atrayendo las inversiones al ofrecer su mano de obra semiesclava, de bajos salarios y sin derechos sociales ni políticos y así vemos que producto de la globalización, el desfase tecnológico y el ansia de ganancias de los empresarios, en el mundo y especialmente en nuestros mercados latinoamericanos todo equipo y producto viene de China.
Sin embargo ahora con el coronavirus y el aislacionismo, las cadenas de suministro fueron interrumpidas y las personas empezaron a buscar fuentes alternativas en su entorno cercano, incluso si estas eran más caras. Frederick Kempe, Presidente del Atlantic Council, ha llamado la atención sobre la amenaza que representa esta dependencia excesiva de China para las cadenas de suministro cruciales, que van desde productos farmacéuticos hasta materiales de tierras raras utilizados en casi todos los equipos de alta tecnología.

La pandemia finalmente nos mostró el peligro de la extrema dependencia que tenemos con las fábricas chinas y orientales, en la que caímos por la globalización y nuestro desfase tecnológico; por esto se está planteando el imponer medidas proteccionistas para favorecer la producción doméstica, lo que por una parte encarecerá el producto, pero por otra permitirá el desarrollo de industrias y de medianas empresas locales, inviables por hoy.

Este nuevo escenario hará que la industria manufacturera occidental, empiece a traer a sus países gran parte de sus empresas y especialmente las de la China y la guerra comercial internacional combinada con la epidemia del coronavirus, hará que gran parte de las actividades productivas sean automatizadas. Veremos un cambio en los modos de producción y los modos de consumo, el  Internet es el sistema de organización en esta nueva economía y se multiplicaran los mecanismos como las impresoras 3D, las entregas rápidas (Pedidos Ya) y de paso el proteccionismo se expandirá.
La nueva economía post coronavirus se orientara también hacia la reorganización de la economía mundial, en busca de un comercio internacional donde la competencia se dé entre países libres y donde los regímenes que usan mano de obra semiesclava se vean obligados a la apertura política e institucional, el respeto al ser humano y al ecosistema en el que vivimos.
ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 2 de octubre de 2019

PROPUESTAS DE ECONOMIA Y DE PAIS



Ovidio Roca

 “Yo soy yo y mi circunstancia”. José Ortega y Gasset.

La economía alto peruana se desarrolló desde su inicio como una actividad  tributaria y al servicio de las necesidades de la economía española, por lo que  estuvo centrada en la extracción minera del oro, la plata y posteriormente el estaño, luego el petróleo y esto para servir a las demandas y necesidades de los países centrales. 

El asiento del Estado y del poder político del país estuvo y está centralizado en el área andina minera y el resto del país le era desconocido; tal es así que por carecer de conocimiento y presencia en todo el territorio se fue perdiendo casi la mitad de la superficie que tenía al inicio de su creación y esto por guerras, venta de territorio en el caso del Acre o cambiado por un caballo un extenso territorio en la frontera con San Matías.

Como nos encontramos al centro del Continente, lejos de las costas y los circuitos del comercio, del progreso y abocados al extractivismo no pudimos incorporarnos mental y técnicamente al desarrollo industrial que se inició en Inglaterra en 1760 y luego esto se hizo muy dificultoso por la distancia tecnológica y la competencia con el resto del mundo globalizado. Ahora que ingresamos a la cuarta revolución industrial, la de la inteligencia artificial, también estamos en problemas.

En consecuencia mantenemos una economía extractivista y mercantilista y últimamente con el avance de la economía de la coca casi todo lo importamos, desde los alimentos hasta las manufacturas y el mayor problema es que una gran parte de la población informal se mueve en el negocio ilegal del narcotráfico, el contrabando, el comercio informal y como esto satisface sus necesidades, lo considera bueno. Y aunque en una perspectiva de mediano plazo esto es insostenible, cuando una sociedad tiene grandes necesidades y limitaciones piensa solo en lo inmediato.

La situación del desarrollo del país por tanto, no es sólo resultante de los factores humanos, sino como indicábamos de un conjunto de elementos condicionantes, económicos y no económicos, externos e internos al país, así como por la geografía, vías de comunicación, educación y el tipo de inserción del país en el contexto económico mundial.

En consecuencia cuando pensamos en propuestas para el desarrollo del país debemos considerar la cultura y formación de la población y cuáles son las características nacionales de las fuerzas productivas y evaluar hacia cuales áreas y sectores productivos podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo. Estas consideraciones son importantes al elaborar y proponer modelos de desarrollo productivo, pues si la alternativa y el modelo que les ofrecemos a la población boliviana, mayoritariamente informal, es cambiar hacia una economía legal y de trabajo formal con altos niveles de capacitación y competitividad, ahí chocamos con sus intereses y expectativas y no los aceptara.

Considerando nuestra realidad socioeconómica, geográfica y cultural, deberíamos pensar en un nuevo modelo de economía, centrado en lo que poseemos: territorio, recursos ecológicos y humanos en el contexto y la circunstancia de este gran problema para la humanidad cual es la destrucción de los ecosistemas y la masiva contaminación que induce al cambio climático.

El argumento es simple, como nosotros somos parte del ecosistema, si este se desequilibra no sobrevivimos pues necesitamos de un clima adecuado, del aire, del agua limpia y de la flora y la fauna para vivir, por tanto una área productiva prometedora es aquella que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, la alimentación y el ambiente sano y ahí tenemos la nueva agricultura asociada a la biotecnología; el cuidado del medio ambiente y la conservación de los bosques lo que tiene que ver con el secuestro y conservación del carbono y el suministro de agua limpia y aquí surge la economía ecológica. 

En consecuencia debemos enfocarnos hacia actividades en las cuales seamos productivos y competitivos y por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles pues estamos insertos en la actual economía del conocimiento.

Una propuesta de gobierno debe orientarse hacia lo que se llama economía sostenible y economía ecológica, un modelo de desarrollo que propone una sociedad respetuosa con el entorno; que no sólo valora los beneficios económicos sino también el cuidado del ecosistema, la salvaguarda de especies animales y vegetales, así como de un equilibrio ambiental. Una economía alejada del consumismo, centrada en lo local y que busca producir y suplir una demanda alimentos, con una nueva agricultura con uso de la biotecnología; manejo forestal, calidad ambiental, preservación de acuíferos, agua pura, clima soportable y predecible, ecosistema equilibrado, reciclaje, y esto es algo en lo que podemos trabajar.

Esto implica por supuesto un entorno institucional que otorgue seguridad jurídica para que las personas puedan desarrollar sus iniciativas y en un ambiente de democracia, libertad, estabilidad de normas sociales y ambientales que se cumplen y bajo un modelo federal pues las decisiones se toman en cada ecosistema y en cada región.

ovidioroca.wordpress.com




miércoles, 14 de agosto de 2019

APRENDAMOS DE NUESTRA PROPIA EXPERIENCIA



Ovidio Roca

Durante varios años fuimos felices flotando sobre densas nubes de gas que ahora se disipan, por lo que rápidamente nos encaminamos hacia un aterrizaje forzoso que ni las hojas de coca lograrán frenar y que será muy duro y peligroso. Algunos analistas mencionan que no hay recursos para continuar disfrutando del sueño populista de los bonos, la subvención a las empresas y pegas públicas, los combustibles y tucuimas, salvo con más deuda o emisión monetaria.

Por su parte el Gobierno presume de una economía exitosa, aquella que se muestra en los mercados abarrotados de productos importados. Una economía que será insostenible en el corto plazo, sobre todo en un mundo de producción competitiva, de empleo tecnológico y con países que están combatiendo las drogas y la informalidad que les afecta en sus fronteras. Es una economía de importación, pues no se construyó empresas productivas sostenibles y que generan nuevo valor; se trata de una economía extractiva y de base cocalera, vinculada al contrabando, la informalidad, el narcotráfico y que estuvo apoyada con mucha plata del gas, que ahora ya escasea.

En consecuencia cada vez se nos complica más el mantener las subvenciones gubernamentales y se hace problemático el endeudamiento (salvo el letal con los chinos). Como ya no se puede vivir exclusivamente de las materias primas hay que ponerse a trabajar y potenciar el aparato productivo industrial, agropecuario y de servicios para que el país pueda seguir avanzando.

Las próximas elecciones definirán el rumbo y modelo de país para los próximos años, ojala no nos equivoquemos. El problema es cómo entender adecuadamente el rumbo de la economía en un ámbito fuertemente politizado y con una población que careciendo de formación para enfrentar al nuevo mundo de competencia tecnológica, tiene temor en asumir los nuevos retos que demanda una economía sostenible y prefieren optar por el continuismo insostenible y los cuentos populistas.

Nuestro reto como ciudadanos es construir una economía productiva y competitiva, lo que es un trabajo difícil pues requiere de un gran esfuerzo y largo plazo; empezando por formar a los jóvenes para afrontar el futuro en este mundo cambiante, cada vez más interrelacionado y que conducido por las nuevas tecnologías avanza a grandes saltos. En esencia se trata de aplicar un modelo ya conocido y probado, pero que quiere responsabilidad y esfuerzo, basado en la iniciativa privada y con un Estado mínimo, responsable de garantizar las seguridades físicas y jurídicas de las personas y de las inversiones.

Pensando en positivo, en el oriente tenemos una experiencia económica y productiva que deberíamos mejorar y reforzar. Hasta ahora y a pesar de la política estatista y anti empresarial del gobierno del MAS, Santa Cruz mantiene aún un sector agroindustrial agroexportador y con valor agregado que produce el setenta por ciento de los alimentos que se consumen en el país y aporta con el treinta por ciento del Producto Interno Bruto Nacional. Innegablemente el oriente es la región más dinámica del país y esto se podría explicar porque la región no vivió ni vive del centralismo, ni mayormente del extractivismo de los minerales y los hidrocarburos y más bien de una importante actividad privada productiva especialmente en el campo agropecuario, agroindustrial y de servicios.

Se trata por tanto de realizar en cada región del país y de acuerdo a su localización, entorno y circunstancias, aquello que mejor corresponda para mejorar la infraestructura y las condiciones de producción y de vida de todos los habitantes.
En el caso del oriente y para seguir avanzando es importante impulsar el sector de las empresas tecnológicas, los agronegocios, la manufactura avanzada, la biotecnología y los servicios industriales. Todo esto con una permanente actitud por proteger y conservar el ecosistema y la biodiversidad de la que somos parte, pues si la destruimos nos destruimos nosotros mismos.

La industria de manos de la tecnología tiene que aumentar su productividad para competir internacionalmente y se necesita establecer negocios de clase mundial que puedan atender al cliente más exigente y no solo depender del mercado local. Todo esto implica necesariamente un Estado de Derecho, un ambiente de libertad económica, seguridad jurídica y física.

Un problema que hay que superar es la carencia de nuevos líderes empresariales y políticos con visión nacional y mundial. Santa Cruz pese su importancia económica carece de peso político y de propuesta explicita de país y peor aún se evidencia una ausencia de vocación de poder y una fuerte sumisión ante el centralismo. Son las jóvenes generaciones y los nuevos liderazgos quienes deben definir el rumbo y asegurar el futuro.

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martes, 4 de junio de 2019

LA OPCION DEMOCRATICA EXIGE RESPONSABILIDAD Y ADAPTACION A LA NUEVA ECONOMIA MUNDIAL



Ovidio Roca

Vivimos en una nueva etapa de la economía mundial, la del conocimiento y la innovación, en la cual se modifica rápidamente la forma de producir y donde los productos mismos cambian permanentemente. En el ámbito de la geopolítica internacional, se renueva la guerra fría y resurge el realineamiento de los países: los totalitarios de discurso populista y los estados capitalistas liberales y ambos proyectos políticos disputándose diariamente espacios de hegemonía.

Los pueblos y naciones pueden optar por seguir el camino de la Democracia, una sociedad de hombres libres y responsables de su propio destino, con una economía de iniciativa privada y democrática, o por el Populismo, con un Estado protector y con masas sometidas a un caudillo omnipotente.

En Latinoamérica el populismo se instaló aplicando una política que hace al ciudadano cada vez más dependiente de las mercedes del Estado y del partido de Gobierno y lo hizo con mayor contundencia en los últimos veinte años, aplicando una política económica estatista y dictatorial que está destruyendo el Estado de derecho y la economía productiva. Un ejemplo patético de éste mal es Venezuela un país antes riquísimo,  donde ahora no hay libertad, seguridad, ni comida, ni agua, ni luz, aun menos servicios de salud y la gente por millones huye desesperada del desastre castrochavista, y este es el escenario con el que nos tenemos que enfrentar.

En los últimos veinte años el populismo tuvo una buena racha en Latinoamérica; se aprovecharon de los altos precios de las materias primas, especialmente del petróleo y minerales, pero con su ineptitud y corrupción dejaron a los países en la miseria y ahora sus caudillos (fabulosamente ricos) empiezan a ser apartados del poder.

Los gobiernos democráticos que heredan el desastre dejado por los populistas, deben enfrentar el duro trabajo de la reconstrucción de su país, de su economía y sus instituciones, para lo cual precisan tomar medidas drásticas. Este proceso de reconstrucción de la economía destruida por el populismo se da en el contexto de una nueva economía mundial, de nuevas tecnologías, nuevos trabajos, nuevos productos, por lo que se deben destinar recursos para capacitar a la población y generar fuentes de empleo sostenibles. Debemos considerar que al vivir en este mundo nuevo y en permanente cambio, con estas nuevas tecnologías y trabajos aun no definidos y donde es imposible saber cuáles serán las necesidades del mundo en cinco y diez años, debemos considerar que la creatividad es lo que cuenta y de ahí la importancia de ajustar nuestros métodos de enseñanza: como el aprender a aprender, desarrollar la lógica y la imaginación y todo esto como un proceso continuo de educación.

El modelo populista cocalero que se aplica actualmente en el país, es primario, extractivista, estatista y para mantener tranquila a la población les otorgan subsidios, jubilaciones y crean pegas públicas insostenibles y ante la caída de los ingresos de gas y minerales, para financiarse gastan las reservas nacionales y endeudan el país. Promueven o consienten asimismo una economía informal basada en la coca y el narcotráfico, por lo que consiguen el apoyo de toda esa población de baja calificación educacional y que trabaja en este ambiente vinculado al contrabando y la informalidad.

Los países desarrollados del ámbito democrático se orientan hacia el trabajo creativo, la creación de valor, la innovación, la tecnología y su población trabaja y se capacita para producir y vivir bien y procura hacerlo en paz, con respeto al prójimo y al medio ambiente, disfrutando de los valores culturales y la seguridad que dan las instituciones democráticas

En una democracia el Estado no está orientado a la actividad industrial y productiva; su responsabilidad es garantizar la seguridad de los ciudadanos, la propiedad y el “Estado de derecho” e impulsa y promueve las industrias de nuevas tecnologías bajo iniciativa privada, mientras que las industrias estatizadas por el populismo necesitan ser privatizadas y dejan de recibir subsidios, por tanto están obligadas a modernizarse para competir en un mercado libre.

Se necesita igualmente reducir y regular el gasto del Gobierno en bonos y subsidios que se otorgan para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos estatizados (energía, transporte público, gas, agua potable, etc.). Esto obliga a modernizar las empresas, tornarlas más eficientes y sus servicios más baratos.
Los verdaderos empresarios y los trabajadores formales coinciden en la urgencia de tomar acciones efectivas, monetarias y de control, para hacer frente al contrabando; un flagelo que está acabando poco a poco con la producción nacional, desde la agrícola hasta la industrial.

Todo esto es necesario pero complicado de aplicar en el país, pues no es compartido con la mayoritaria población que en un ochenta por ciento informal y que bajo el modelo populista se acostumbró al empleo público, a vivir en la economía vinculada con la coca, el narcotráfico y el contrabando. Por tanto tomar decisiones de ajustes drásticos asusta a los políticos que buscan el favor de los votantes por lo que no se animan a pedirles mayor trabajo y responsabilidad. En un momento difícil Churchill dijo a sus ciudadanos: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, y salvó a su país y al mundo del nazismo.

El futuro del país está complicado por lo que si queremos incorporarnos a la órbita de los países democráticos, corresponde asumir como ciudadanos la responsabilidad de construir este mejor futuro, con mejor educación, trabajo productivo legal y sostenible como un legado para nuestros hijos y nietos.

ovidioroca.wordpress.com