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miércoles, 31 de agosto de 2016

LA PRAXIS ECONOMICA, MAS ALLA DEL DISCURSO SOCIALISTA COMUNITARIO


Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

La fiesta populista, orquestada por el Foro de Sao Paulo y con la batuta castrochavista, atrajo a gran parte de los países latinoamericanos. Bolivia entre ellos, se adhirió a la fiesta y sus gobernantes tuvieron la suerte que les cayó plata a raudales por la suba de las materias primas; luego encandilados por el poder y el dinero perdieron el rumbo de la buena gestión gubernamental y se dedicaron a tirar la plata en una borrachera de ineficiencia y corrupción.
Como consecuencia no se trabajó en lo importante, vale decir estructurar una economía diversificada y productiva, promover empresas competitivas y fortalecer la institucionalidad y la libertad ciudadana. Por el contrario, el partido gobernante y su instrumento político utilizan la predica populista, convive con la informalidad y no ofrece soluciones sino promesas, mientras culpan a los otros por todos los problemas habidos y por haber.
A causa de las políticas estatistas y dirigistas del gobierno, el sector formal y empresarial de la economía está cada vez más reducido e imposibilitado de prosperar; por ello cuando la población urbana y los campesinos migrantes buscan empleo, no lo consiguen y por tanto encuentran su  supervivencia en el autoempleo y la informalidad. La posibilidad de formar parte de la economía formal moderna, que exige conocimiento, tecnología e información, también les es vedada por su bajo nivel educacional; aunque siempre queda alguna pega de ministro.
Como consecuencia de esta economía primaria extractivista y la aguda ausencia de educación e institucionalidad; el setenta por ciento la población boliviana subsiste con los trabajos informales e ilegales; mientras otros buscan en el Estado un proveedor que satisfaga sus necesidades personales y corporativos, sin preocuparse ni entender eso de políticas públicas o de seguridad jurídica; pues este no es su ámbito de vida y acción.
Esta práctica de vida y en ausencia de leyes que se cumplen e institucionalidad eficaz, ha enseñado a la población que deben organizarse corporativamente y que todo lo que necesitan solo lo pueden lograr bajo presión, con marchas y bloqueos y luego a negociar los pliegos y las prebendas.
En su precariedad, los trabajadores informales son feroces y sacrificados capitalistas, que no respetan ningún límite ni norma y menos los derechos del vecino y del medio ambiente. Su objetivo básico es sobrevivir a cualquier costa, sin respetar nada ni a nadie, pues tampoco creen ni confían en nadie. Repiten dogmáticamente los mitos de la izquierda con los que siempre fueron engañados y odian a los empresarios sin entender que ellos mismos (que son pragmáticos cuando se trata de ganar plata) son unos verdaderos capitalistas salvajes.
Los pequeños empresarios mineros, mayoritariamente de origen campesino e indígena y de bajo nivel económico; se presentan como cooperativistas y usan el mito socialista y anti empresario para disfrazar su verdadero ser y se dicen de cooperativistas para mantener la pose y el discurso de izquierda. Aprovechan muy bien su asociación política con el gobierno, dándoles apoyo armado y militante, para luego obtener beneficios y privilegios en concesiones y reservas mineras de Comibol, incumplir normas en general y ambientales en particular; no ser fiscalizados ni exigidos y solo pagar algún impuesto nominal.
Lo lógico y practico sería que estos presuntos cooperativistas asuman su verdadero ser capitalista, se organicen en empresas privadas productivas, se asocien y mejoren de tecnología y cumplan con las normas impositivas, sociales, ambientales y esto es bueno para ellos y para el país. Esto por supuesto requeriría un cambio en la política económica del gobierno, que además debería garantizar la seguridad jurídica para estos nuevos empresarios y también para los pocos que aún quedan.
El problema es que mientras subsista el actual ambiente de anomia, inseguridad, populismo y Estado centralista y empresario; los demagogos reinan, dominan y conducen al pueblo con ilusiones y promesas. En las últimas épocas esto les funcionó, pues había plata, pero cuando disminuyeron tanto los precios como los volúmenes de gas y comienza la época de las vacas flacas, cunde el pánico, la desilusión, el descreimiento, los reclamos y las dudas sobre los mitos del socialismo comunitario, por lo que el gobierno se dedica con gran diligencia a aplicar el miedo, el terror y se amplía las razias contra los pueblos rebeldes y purgas contra su propia gente, ya sean indígenas o cooperativistas.
Lo que nos enseña la historia, es que no ha existido autoridad política totalitaria sin la utilización del miedo, porque éste es el mecanismo para condicionar e inducir al ciudadano a obedecer. Pero es el terror que une lo físico con lo sicológico, lo que funciona mejor y hacia allí apuntan “los buenos”. Maquiavelo, que sabía de esto, recomendaba al Príncipe: “es mejor ser temido que ser amado, pues el miedo es el sustento del poder”. 
Por la caída de la economía en los últimos tiempos y el incremento de las demandas de sus seguidores y grupos de choque, los que ya no gozan de los buenos precios y negocios de antes; la  aspiración de la cúpula masista de entronizarse en el poder, por y para siempre, se les hace cuesta arriba, por lo que de ahora en adelante actuaran con mayor desesperación y serán aún más violentos. Por tanto, para mantener su control del poder y del Estado apuntan desesperadamente, como dijo el jefe, a jugar un segundo tiempo y con rodillazos en los huevos.
ovidioroca.wordpress.com



viernes, 27 de mayo de 2016

NUESTRA CULTURA POLITICA Y CIUDADANA

NUESTRA CULTURA POLITICA Y CIUDADANA
Ovidio Roca
El modo en que vemos y experimentamos las cosas condiciona nuestra manera de pensar y es así que durante el transcurso de nuestra vida poco a poco, se va modelando nuestra conducta social y política. 
Bolivia es un país que se encuevó en los cerros y las minas, en el corazón del continente americano dedicándose a la explotación extractivista de los recursos naturales y de los indígenas andinos. Un país manejado por una clase dirigente que se olvidó de las costas marítimas, aun antes de que Chile decida en su marcha hacia la conquista del Perú anexarse al paso la costa boliviana; con esta actitud, en la práctica fue siempre un país mediterráneo.
Un país mono productor, lejos del flujo del comercio internacional, la industria y las ideas, un país con gran población indígena presa de una cultura de sometimiento al líder, y ello desde las épocas el incario hasta las actuales del pongueaje plurinacional.
Así como la clase dirigente vivió de la explotación de los minerales y la mano de obra indígena, la clase media urbana en la sede del gobierno, lo hace del empleo estatal y de los recursos y privilegios que se pueden obtener del aparato del Estado. 
Los otros pueblos, los que están aislados del complejo minero y del Estado central, no existen y se las tienen que buscar por sí mismos en la precaria agricultura y artesanía. Otros, con mayores habilidades mercantiles se dedican en grupos masivos al comercio informal.
Con el Estado plurinacional se agudiza el Populismo, al que se proclama como el gobierno del pueblo y de los indígenas, pero manteniéndolos aparte y mientras más lejos mejor. Un Estado populista que ha sometido a todos los poderes Republicanos  a su voluntad (legislativo, judicial, electoral, más la policía y ejército). Que maneja discrecionalmente a las instituciones del Estado, eligiendo a los funcionarios por su adhesión política y no por su mérito e idoneidad para el cargo. Que reparte prebendas, pegas públicas entre sus seguidores, en un ambiente de discrecionalidad, coca,  narcotráfico y otorga impunidad total a las personas y grupos fieles al líder.
Un pueblo que profesa la cultura del populismo quiere un Estado que le conceda bonos y prebendas, pero que no le exija ninguna formalidad. Se ama al Estado que nos da la posibilidad de comer sin tener que trabajar, que nos atiende cuando estemos enfermos y que castiga a los empresarios, a los neoliberales, a los ricos explotadores y les expropia sus empresas.  
De ninguna manera nos gusta que nos cobren impuestos y tampoco que por presiones internacionales e imperialistas, se controle el contrabando, el comercio informal y se limite la coca y el narcotráfico.
En este ambiente y con esta experiencia, el pueblo mantiene una absoluta desconfianza a las leyes y a las autoridades encargadas de hacerlas cumplir, y para poder sobrevivir establece como  estrategia de vida la informalidad. Informalidad en todas sus actividades, buscando alejarse de la burocracia estatal extorsionadora. Como su principal fuente de financiamiento utiliza los recursos que vienen del exterior para ser blanqueados y aquellos generados por el narcotráfico; estos son recursos millonarios y no figuran en las cuentas nacionales.
Además, por la precariedad en su actividad todo lo hace sin el mínimo cuidado por las normas de respeto con los consumidores y el medio ambiente, pues su objetivo en este mundo de inseguridad es el lucro inmediato.
Por lo general se tiene muy poco respeto a los derechos de terceros y el cumplimiento de los deberes, es inexistente. Cuando personalmente se cuestiona a los miembros de los grupos corporativos por su incumplimiento de las leyes nacionales, ellos responden: esas son tus leyes no las nuestras. En realidad las que asumen como suyas son códigos sindicales y grupales, informales pero efectivos.
Esta práctica social a lo largo del tiempo genera en el pueblo un conjunto de creencias cuya base generadora es la  conveniencia y la supervivencia y con esto, la informalidad crece y se masifica y el empleo informal ahora es mayor al setenta por ciento.
Los grupos y movimientos sociales en su práctica diaria, no reconocen los derechos humanos de los demás, aunque reclaman por los suyos. Entre los derechos más violados está el de la libre circulación, ya que la cultura del bloqueo forma parte del quehacer cotidiano y explotar dinamita es parte de nuestra identidad. Otro derecho liberal, el de la libre expresión, es muy poco reconocido y menos para los opositores y libre pensantes.
Encuestas realizadas y publicadas en la prensa, muestran que los bolivianos perciben sólo tres derechos como importantes: los derechos a la vida, al trabajo y a la educación. Otros derechos como los llamados políticos y los de la propiedad privada, no concitan su interés.
La actitud típica de los grupos corporativos, es desconocer las leyes y no acatar una decisión de la autoridad. La lógica es que cuando se tiene el poder no es necesario respetar al otro y peor si es un opositor. Se tiene la firme convicción que la autoridad es poder total y absoluto, por ello se le mete nomas y que luego arreglen los abogados.
 Como producto de nuestra experiencia y de nuestra educación, en nuestra mente tenemos dos mapas: el del modo en que son las cosas, o las realidades y el mapa del modo como deberían ser, o los valores.
Para avanzar como país y como sociedad democrática, necesitamos de valores y establecer un adecuado ambiente social, público y familiar. Un niño actúa por lo que ve en su familia y su entorno y no por lo que sus padres le dicen, por tanto el retorno a los valores es fundamental para la convivencia en una sociedad democrática: la familia consolidada, el Estado de derecho, la vigencia de las leyes, el respeto al otro, la exigencia de meritocracia en las instituciones y la educación integral, entre otros, sigue siendo la receta.
ovidioroca.wordpress.com


domingo, 6 de octubre de 2013

LEYENDO AL PAÍS, LIBRO DEL MALLKU

LEYENDO AL PAÍS, LIBRO DEL MALLKU

Ovidio Roca

Lo interesante y atractivo de un libro es que tiene dos autores, el que lo escribe y el que lo lee, por ello es que podemos leer un libro varias veces, de tiempo en tiempo y encontrarle nuevas facetas, nuevas interpretaciones; fruto de nuestra mayor información, formación o deformación cultural e ideológica.

Por otra parte, y como "todo depende del color del cristal con que se mira",  un cristal ideológico fuerte puede ser un problema, por el excesivo sesgo del lector, tal que lo obnubile y entonces pierda la objetividad ante lo que lee.

Recientemente leí el libro del Profesional de la Carrera de Historia (UMSA), Felipe Quispe Huanca, boliviano en mi opinión, del qullasuyo según él. Se trata del libro, La Caída de Goni, diario de la “Huelga de Hambre”. 

Es reconocido, que tanto las memorias como los relatos históricos, traen en si una gran carga de resignificación, pues en estos escritos se busca acomodar y adornar los hechos para afirmar el protagonismo del autor y ensalzar sus acciones, o en su caso dar interpretaciones acordes al punto de vista o los intereses de un grupo, etnia, clase o país. 
En el caso de este libro, vemos el fuerte sesgo del autor que quiere por una parte: emular a una figura histórica, la de Tupak Katari y por otra; reclama que siendo él, quien ha escrito la historia de “la tercera revolución india”, le hayan quitado el protagonismo.

Un interesante libro, de ágil lectura y escrito y dictado por el deseo de reconocimiento, de recuperar protagonismo, satisfacer su ego y también dicen, fruto del desengaño de su autor.
Al respecto de lo anterior, que no lo tenía claro, me ilustro un amigo q'ara de la zona sur de La Paz y ahora en el Urubo, contándome del dolor del Mallku por el abandono de su discípulo amado, con quien convivio años ha, durante sus aventuras terroristas y luego en la cárcel. El discípulo ya no lo es más, había encontrado un otro originario más refinado y manipulable y sobre todo con más perspectivas de éxito, quien luego le permitió acceder y ejercer plenamente el poder, convivir con las cámaras, lucir fino traje y corbata y casarse con una muy joven y bella presentadora de TV.  

A lo largo del libro, el Mallku rezuma, exuda su resentimiento hacia el q'ara y enfatiza el propósito de refundar el qullasuyo y “estrangular y matar de hambre a los q'aras burgueses” y expulsar a los blancos y mestizos. Él quiere ser el Tupak Katari del Siglo XXI y vencer y quemar a la odiada ciudad de Sebastián de Segurola. La verdadera posición, afirma, "es separarnos de Bolivia y restablecer a nuestra madre patria: el gran Qullasuyu"

Reiteradamente plantea la guerra a muerte entre dos naciones: la Bolivia q'ara y el Qullasuyo indio  y se regodea con su Plan Tarajchi, por suerte incumplido, para cortar los suministros de agua y electricidad, quemar a la ciudad y asaltar el Palacio de Gobierno, los cuarteles, las casas de los ricos y matar a los q'aras ministros y otros, de la zona Sur de la ciudad de La Paz, ahora de La Guerra.

Por lo tanto, al margen de los discursos y consignas de circunstancias, de lo que se trata en el fondo es “tomar el poder a cualquier precio”, tumbar a los q'aras para que los aymaras lo asuman y todo lo demás, entre ello lo del gas, es pura cháchara. 
Expresa también su rencor y desprecio por el sindicalista cocalero triunfante, a quien (y lo deja bien entendido) le entrego el camino al poder en bandeja de plata. “Gracias a Felipe Quispe Huanca está donde está, pues de lo contrario Evo hubiera estado pataleando como cocalero, con las marchas y otros simulacros improductivos”.

No entiende el Mallku que el problema no es el sindicalista cocalero, sino que su propio proyecto carecía y carece de viabilidad, especialmente económica; solo ofrece la revancha, el odio racial y el retorno al ayllu, donde aparece un mallku con poncho y sombrero, chicote al hombro y bastón de mando, mostrando el autoritarismo jerárquico y ninguna opción económica y de negocios para la población aymara y quechua, de mentalidad profundamente mercantilista, y menos aún posibilidades de convivencia y progreso para todo un país.

Es conocida la afición por los negocios de los aymaras; recordemos que ya triunfantes en su insurrección, la primera petición que hacen al nuevo Presidente Carlos Mesa (a la caída de Goni) y luego que el Mallku le toma el juramento de rigor a lo indio; y es que se comprometa a pagar indemnización a las familia de los muertos. (Anteriormente negociada en 50.000 Bs. por cada indígena originario fallecido).

Por su parte el sindicalista cocalero y su entorno original (Filipo y otros) ofrece y usa eficazmente su vinculación internacional (Foro de Sao Paulo), maneja hábilmente la reivindicación indígena y sobre todo ofrece negocios, dejando ver que se facilitara la economía informal: coca y su cadena productiva industrial, que es la que alimenta el contrabando, el comercio ilegal de importación y exportación, el transporte, la toma de tierras y además ofrece las peras y pegas del Estado. Es así que vemos como resultado y fruto del MAS en el ejercicio del poder, el crecimiento exponencial y la consolidación de la burguesía chola masista, mucho más rica que la anterior mestiza q'ara.
El éxito momentáneo del masismo se debe por tanto, a que ha sabido asociarse a la izquierda internacional y que tiene fuertes vinculaciones con los gremios, sindicatos, cooperativas mineras y cocaleros; es decir con el indio alejado del ayllu, que se mueve en la economía mercantil y el capitalismo salvaje con mucha solvencia y suceso. Un proyecto inviable a la larga, como el del Mallku, pues un país no puede edificarse sobre el autoritarismo, la economía informal y la coca.

Un libro interesante, un relato ágil que vale la pena leer para conocer una otra cara, no de la medalla, sino del prisma que tiene muchas, y reflexionar con bastante calma, para tratar de entender si este país centralista es realmente viable o debería sin mayor drama tomar la exitosa opción de Checoslovaquia, o una intermedia como el Federalismo, como se propone en algunos Departamento y especialmente en Potosí y Santa Cruz.

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jueves, 16 de mayo de 2013

POPULISMO, INFLACIÓN DE EXPECTATIVAS


POPULISMO, INFLACIÓN DE EXPECTATIVAS

Ovidio Roca

El discurso populista gubernamental ha generado en el pueblo una inflación de expectativas, muchas de las cuales están más allá de las posibilidades reales de la economía nacional, pero que los movimientos sociales exigen, pues el gobierno lo ofreció y porque los han acostumbrado a pedir y pedir cuesta nada y existe siempre la esperanza de conseguir algo gratis.
Se olvida a veces el pueblo, que les han prometido todo, pero solo les darán lo que piden, siempre que cueste nada y valga menos.

El Estado Plurinacional convive, hasta ahora, con los movimientos sociales; los llamados sindicatos, gremios, ayllus, pueblos indígenas; quienes lo seguirán apoyando en la medida que sea funcional a sus intereses particulares o puedan beneficiase del mismo.
Los ideólogos plurinacionales se dicen socialistas, comunitaristas, indigenistas; pero en esencia son populistas, maestros de la palabra no del trabajo, demagogos no productores, vendedores de ilusiones no creadores de riqueza y sobre todo pésimos administradores.

Producto del populismo, existe la creencia popular que solo hay que marchar,  bloquear, para conseguir lo que se desea y también recibir lo que “haiga” antes que se acabe, pues no se trata de producir sino de repartir y cuando empieza la espiral de pedidos, algunos razonables y muchos no, cada grupo se va radicalizando para no quedar atrás, siguiendo el dicho criollo, “el que no llora no mama” y “el que se atrasa se queda sin leche”; pero sobre todo con la idea que hay que pedir, aunque la teta no aguante.

Cuando no se tiene confianza en el futuro, lo que importa es el hoy; lo importante es llenar la tripa ahora, mañana veremos.
Con esta cultura populista, comunitarista, inmediatista se pierde el rumbo; pues no se busca, producción, trabajo, inversión, seguridad jurídica, paz, tranquilidad; no se procura construir las condiciones para crear riqueza licita, se pide repartir lo que “haiga”, pues eso les ofrecieron. 

La mayoría de los apegados al gobierno no quieren trabajo, quieren pegas, y los que están lejos de la teta gubernamental, quieren que no los molesten y dejen que la coca crezca, se cristalice, que los chutos y los truchos lleguen. 
No se dan cuenta que detrás de esta economía ilegal, de la perdida de la moral, del trabajo fecundo, de la responsabilidad, viene la barbarie de los carteles de narcotraficantes y contrabandistas, y estamos creando un país donde la vida vale nada, la familia no existe, la coca crece, se cristaliza, blanquea, y se convierte en verdes; los caminos del narcotráfico se expanden y el tráfico fluye.

Hasta ahora el país no ha explotado gracias a nuestra cultura ritualista y festiva, lo que evita la confrontación fanática religiosa, política o racial y como además tenemos una moral relajada, por lo general no llegamos a ser extremistas, de esta manera hemos podido hasta ahora más o menos, convivir a pesar de nuestras diferencias.
Es conocido que el éxito de los partidos socialistas en el mundo, se ha sustentado en las promesas con las que manejan las masas y con el control de la calle, y su fracaso ha sido la gestión de la economía (en criollo tener desayuno, almuerzo, cena y últimamente también papel higiénico), campo este último donde todos han fracasado.

En este momento, los políticos del gobierno ya saben que se acaban los años de las vacas gordas, que la economía les va a pasar la factura, que las expectativas que ellos crearon les serán cobradas con creces y que las masas reaccionan y aunque se muestran serviles ante una autoridad fuerte, están siempre dispuestas a sublevarse contra una autoridad débil. Por ello se han preocupado de comprarse a las Fuerzas Armadas, a la Policía y están fortaleciendo sus grupos de espionaje y paramilitares.
Los ideólogos plurinacionales  lo saben, lo aprendieron de Hitler, de Stalin, de Castro: Solo mediante el miedo se logra, se asegura la lealtad absoluta. 

Una mitad de la sociedad boliviana esta atemorizada, sus derechos humanos y políticos violados y considera que debe haber una alternativa  de un país democrático, un país viable, donde se permita a la gente prosperar y vivir en paz.

Esta alternativa, antítesis al fementido socialismo, comunitarismo y indigenismo del gobierno, es la liberal y republicana, exitosa en los países más desarrollados,  que explica lo que todo el mundo sabe, pero pocos practican: que la pobreza se derrota con el trabajo, con esfuerzo privado, con ahorro e inversiones y con el achicamiento del Estado que es un mal administrador, peor empresario y culpable de una corrupta cultura de tramitología burocrática.

Estos proponen recuperar el Estado Democrático, para que este último realice su verdadero trabajo, cual es mantener el orden público y la administración de justicia, una justicia justa para todos.

Promuevan una acción decidida para consolidar una institucionalidad pública y privada, orientada a crear las condiciones de entorno favorable para que el desarrollo se produzca. Un desarrollo centrado en la persona humana y en sus capacidades, que sea simultáneamente pensamiento y acción.

Los liberales, republicanos, propugnan la eliminación del dirigismo en la economía, de los corruptos trámites y regulaciones, y proponen implantar una verdadera economía competitiva y de mercado, con educación técnica de alto nivel y un Estado de Derecho.
Todo esto cuesta esfuerzo y exige responsabilidad y el problema es que la gente gusta más de las promesas, de las ilusiones, que del trabajo y la responsabilidad.

Que lejos estamos de Churchill, un Estadista que le dice a su pueblo en 1940, cuando ya Europa había sido invadida y era el único país que enfrentaba al Nacional Socialismo, "Solo les puedo ofrecer; sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas".
Y el pueblo ingles lo siguió, el nazismo fue derrotado y Hitler se suicidó.

ovidioroca.wordpress.com

viernes, 10 de mayo de 2013

ECONOMÍA PLURINACIONAL, MALA RECETA, PEORES COCINEROS


ECONOMÍA PLURINACIONAL, MALA RECETA, PEORES COCINEROS 

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Refranero.

Ovidio Roca

 Según el Gobierno tenemos un sistema de economía plural; el ideólogo del Estado Plurinacional lo explica como: socialista, comunista, comunitarista e indianista; según la oposición padecemos de un sistema populista indigenista, pero lo evidente es que, al margen de cualquier interpretación de estos términos, lo que tenemos es un sistema donde el Gobierno se atribuye la dirección de la economía, de la propiedad y la libertad del pueblo, lo que en esencia es totalitarismo y Dirigismo, y lo hace de forma atrabiliaria y chapucera.

La RAE, define el término Dirigismo como, "Tendencia del Gobierno o de cualquier autoridad a intervenir de manera abusiva en determinada actividad".
No se niega la necesidad de una intervención ilustrada y equilibrada del Gobierno para precautelar los derechos de los ciudadanos y del medio ambiente, pero sí el de suplantar el mercado por un mecanismo estatal de fijación de precios, de cuotas de exportación y otros controles más, que sabemos nunca han funcionado bien.

La teoría de sistemas nos enseña que los problemas empiezan cuando tratamos introducir un control exterior en un sistema-de-sistemas, el que debería estar mantenido por sus propias fuerzas equilibradoras internas, pues al intervenir lo que hacemos es producir desequilibrio y caos.
Se añade a esto, la chapucería y desinformación de los funcionarios públicos del área económica, los que creen poder manejar la actividad productiva aplicando recetas dirigistas y lo que están produciendo es inseguridad y desabastecimiento.

Leemos en la prensa de hace unos días, que una Ministro, anunciaba la exportación a Venezuela de 25 mil toneladas de arroz; el regalo de 1.500 toneladas de arroz a Cuba y la importación de 200.000 qq ( 10.000 Ton) de arroz de la Argentina. A su vez el Decreto Supremo Nº 1508 del 2013, señala “Que Bolivia es un país que en la actualidad cuenta con una sobreproducción de arroz, producción que abastece el consumo interno de manera satisfactoria y que permite realizar la donación de arroz en apoyo a la hermana República de Cuba”.
La Ministro, informaba igualmente que “se realizaran operativos para recoger, incautar todo el arroz que está en manos de los mayoristas, aparte vamos a hacer importaciones de arroz, que por parte del Estado van a llegar a 200 mil quintales de arroz pelado, de tal manera que con esto podamos hacer que el precio baje”. Que alguien explique este despelote.

Desde hace siete años, la actividad productiva del país sufre los efectos de políticas dirigistas; de la exigencia de absurdos certificados de abastecimiento que se aplican a la soya, pese a que el mercado interno absorbe apenas un tercio de la producción total. Con esto impiden la exportación y desalientan los cultivos; lo mismo para el azúcar, que se almacena en grandes cantidades en los Ingenios, esperando la buena voluntad gubernamental. Podríamos seguir mencionando de cómo estas políticas están produciendo graves distorsiones en la oferta de maíz, de trigo y otros productos básicos, pero si queremos ver el resultado final, lo podemos hacer mirando Cuba y Venezuela, donde con estas políticas han destruido el aparato productivo, su producción  agroalimentaria y ahora dependen totalmente del exterior.

Y lo más grave de este tipo de políticas, es el desaliento para los productores, los inversionistas, y para toda la actividad formal, pues no se trata de que haya malos ministros o dirigentes, sino de la aplicación de una receta política y económica socialista, comunitarista, dirigista que no funciona.

En estos últimos años la coyuntura externa ha sido favorable y con precios excepcionales para los países que exportan productos primarios, como los latinoamericanos, y por ende reproduciendo la historia bíblica de los siete años de vacas gordas.
El problema es que no hemos sabido ahorrar, ni invertir productivamente los ingentes recursos recibidos; se está destruyendo el sector productivo y la moral ciudadana, así como y el sentido de respeto a las normas y la institucionalidad. De esta manera la herencia del masismo será la de un país sin dios ni ley, pero con coca.

Sabemos que esta bonanza de precios no durara, pues vienen luego los años de las vacas flacas, por lo que nos preguntamos si no corresponde que la institucionalidad nacional, la Federación de Profesionales, el Colegio de Economistas, de Agrónomos, se pronuncien al  respecto del modelo socialista y dirigista que se está aplicando en el campo. Es urgente también, saber que opinan los agroindustriales, que dicen los productores agrícolas y como ven ellos el futuro del sector agrícola y agroexportador, pues es posible que los escribidores estemos equivocados, pues como dice el dicho “otra cosa es con guitarra”,  y este sea el mejor sistema para lograr potenciar y desarrollar el sector agrícola e industrial y el país en su conjunto, como lo creen muchos, especialmente en el Chapare.

En la prensa vemos encuestas que nos indican que la población en su gran mayoría apoya al Presidente Morales; será porque están satisfechos con su situación, o porque se identifican con un presidente indígena, o porque temen lo que podría pasar con su ausencia y tienen temor de la anarquía sobreviviente, el caos resultante si el dejara el gobierno. También puede ser por el famoso síndrome de Estocolmo.

En la primera elección de Evo Morales, mucha gente de clase media voto por él, con la esperanza de que el bloqueador una vez en el gobierno ya no tuviera que hacerlo y habría tranquilidad y podríamos movilizarnos y trabajar en paz. Nada más alejado de la realidad actual, pues vivimos una permanente anarquía, con reclamos y movilizaciones de todo tipo y la acción depredadora de los innumerables grupos informales y de traficantes, cada vez más poderosos, que hacen lo que quieren y presionan al gobierno con el voto castigo.  

Cuando la situación económica se complique y los problemas sociales se agudicen aún más, cuando los sectores sociales que no tiene respeto a ninguna norma y a ningún poder se desbanden, debemos preguntarnos qué ocurrirá con nuestra familia, con cada uno de nosotros, los de clase media, profesionales, productores, artesanos comerciantes formales, ciudadanos de a pie, si vemos que cada vez hay más violencia y menos solidaridad y a casi nadie le importa el bien común sino su propio beneficio.

Lo que sabemos por experiencia histórica es que cuando sobreviene la crisis económica y el consiguiente descontento popular, el Gobierno comunista, nazi o fascista se radicaliza. Se fortalece el sistema represivo, se politizan y potencian los organismos coercitivos, Ejército y Policía y se crean fuerzas paramilitares de choque, camisas negras, rojas, como ya lo estamos viendo.

Algunos piensan que no tenemos elección y creen que acomodándonos y haciéndonos sumisos al poder vamos a sobrevivir. Y uno se pregunta cuál es la fuerza que nos induce hacia a la indefensión, hacia nuestra destrucción.

Nos lo explica con absoluta claridad Ayn Rand, en La Rebelión de Atlas. 

Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.” 


miércoles, 1 de mayo de 2013

ESTADISTAS O CAUDILLOS



ESTADISTAS O CAUDILLOS

Ovidio Roca

Bolivia no logro constituirse en un Estado Nacional, aunque se tuvo esa intención. Ahora esta vía ha sido descartada y se avanza hacia un Estado étnico y corporativo de pequeñas naciones y de republiquetas cocaleras y contrabandistas, y peor aún hacia un territorio sin ley, donde la neo burguesía masista y las bandas de gremiales y traficantes buscan hacerse rápidamente de un patrimonio, sin obedecer otra ley que a sus propios intereses. Ahora vivimos en un país donde reina la anomia.  

Tampoco logró consolidarse una burguesía nacional, como propugnaban algunos fundadores del MNR, pues el Estado siempre estuvo presente para usar su poder dando ventajas y dadivas. Ahora muchos empresarios antiguos y casi todos los nuevos, son  dependientes y no saben sobrevivir al margen del Gobierno.

Gran parte de la población, especialmente la clase media, está cada vez más aterrorizada por la violencia producto de la anarquía y el narcotráfico; robos, y asaltos que son la cotidianidad de las calles en las ciudades del Estado plurinacional. La producción y el comercio lícito se resienten, la coca sigue creciendo y la tecnología de la cocaína es cada vez más eficiente.

Manifiesta el Vicepresidente: "El Estado plurinacional con una economía plural, con una industrialización de los recursos naturales y nacionalización, en lo social la redistribución de la riqueza, por lo que es el único partido vigente". "En Bolivia no hay más proyecto político que el del Movimiento Al Socialismo (MAS), porque es un plan de Estado, de sociedad, de economía que beneficiará todos los bolivianos".

El contrabando y el comercio informal son la actividad económica más importante y la gran generadora de empleo del país. Lo confirma el Ministro de Gobierno cuando se refiere a un fallo del Tribunal Constitucional relativo a una ley de extinción de dominio, para frenar las actividades ilícitas:

"Siendo un país donde la economía informal resuelve en gran medida la problemática del desempleo y al no establecerse con claridad las fronteras estancas, entre la economía informal y el contrabando, por razones social debe ser excluido este último como causal de aplicación de la extinción de dominio porque no es que la figura sea inconstitucional".

"El Tribunal Constitucional estableció que por razones sociales, ojo, debe ser excluida la figura contrabando como causal de extinción de dominio, pero establece por razones sociales". Carlos Romero, Ministro de Gobierno.

Otra actividad protegida por el Gobierno Nacional, es la del cultivo y comercio de coca, y ahora se ha decidido legalizar la expansión de su cultivo: “Nosotros hemos definido como razonable 20 mil hectáreas de coca (…) las 12 mil (que dispone la Ley 1008) corresponden a la década de los 80 y 90, pero estamos en 2013 donde se ha incrementado el consumo”. Juan Ramón Quintana, Ministro de la Presidencia.

Cultivar coca es una opción económica más rentables que cualquier otro cultivo tradicional, como maíz, papa, arroz, trigo; es un arbusto rustico, se lo siembra  y se mantiene veinte años produciendo cuatro cosechas anuales de sus hojas, lo que permite que un campesino con un cato, una pequeña parcela, tenga un buen pasar. Si aspira a tener más ingresos entra en la industria de la pasta básica, de la cocaína y si  quiere aún mayores ganancias ingresa a la comercialización, al tráfico.

Alrededor del negocio de las drogas se ha creado un entorno criminal de ámbito internacional, pues el consumo se da en los países  de mayor ingreso económico y para llegar a esos mercados se necesita una logística especializada, la que han desarrollado los cárteles, especialmente colombianos y mexicanos.   

El gobierno siguiendo su programa populista y estatista, atrae a la gente con permisividad para realizar sus actividades, aun ilícitas, y para las masas urbanas ofrece empleos públicos, prebendas y regalos, a costa de repartir la riqueza ya sea la natural y la expropiada a otros, vía la llamada nacionalización.

En consecuencia muchos grupos sociales y empresariales se acomodan a la nueva economía plurinacional, pero la población de clase media y pequeños productores se encuentran cada vez más angustiados con la violencia y la inseguridad de su vida y sus bienes y sobre todo temen por un futuro previsible de inviabilidad económica y social del país, de seguir este rumbo.

En este contexto, existen intentos de buscar y ofrecer propuestas alternativas para el país, pero estos valientes demócratas se encuentran perseguidos, exiliados, extorsionados, por el gobierno; dispersos y sin estructura política organizada y peor aún con el problema de  ponerse de acuerdo entre ellos, por pequeñas ambiciones personales, pero que pronto serán superadas en torno a un programa común.
En el país estamos ilusionados por el caudillo y pensamos que éste, con solo su fuerza y carisma conduce el cambio, sin pensar en la necesidad del equipo, el programa de gobierno y el pueblo educado como responsable de su destino.
En nuestra historia hemos tenido muchos caudillos y pocos estadistas. El Doctor Víctor Paz fue el estadista del siglo XX y después de él, a mi entender, no hubo ninguno.  El Dr. Paz carecía de carisma, no era afecto a los discursos, ni el turismo presidencial. Su obsesión era la gestión, la administración del país. Fue un hombre que captaba las circunstancias y el momento histórico y actuaba acorde al mismo. Lo demostró el año 1953 con la liberación del pongueaje, el voto universal, la nacionalización de las minas y el intento de crear una burguesía nacional. Luego el año 1985 luego del desastre populista del Dr. Siles y la inflación del 20.000 %,  aplico un ajuste hacia el libre mercado y la liberalización de la economía, que permitió enrumbar al país hacia una senda de progreso.

No hay misterios, es necesario mirar al entorno internacional y a los vecinos y ver quienes han construido un país que se proyecta al futuro y lo encontramos en Brasil, Chile, Perú, Colombia, Panamá y cuales pese a su gran riqueza natural van para atrás, Venezuela, Argentina, Bolivia, sin olvidarnos de Cuba que ya viene aplicando el modelo fallido con las consecuencias nefastas conocidas.

Y la pregunta es: que liderazgo estamos buscando para conducirnos al progreso?. Un cabecilla o un estadista. Un caudillo que exalte las emociones, maneje las ilusiones, odios, pasiones y complejos de las masas; o un conductor con visión de futuro que busque soluciones, adoptando y adaptando modelos y programas que han funcionado, que han sido probados en muchos escenarios y países; en esencia, un estadista, un programa, un equipo que trabaje y señale el camino y las responsabilidades de cada uno, para llegar a la meta de construir en conjunto un país próspero, libre y para todos.

ovidioroca.wordpress.com