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domingo, 23 de agosto de 2020

BLOQUEOS, DESTRUCCION Y DERECHOS HUMANOS BAJO EL POPULISMO COCALERO

 

Ovidio Roca

 Evo emulando a Marx, explica que la riqueza no se logra con la sola expropiación de la plusvalía, sino de la extensión de la cocalía.

 El Castrochavismo se encuentra en “desescalada” y su principal objetivo es defender su millonario y creciente ingreso económico: la coca y el narcotráfico. 

En su estrategia de movilización, para conquistar y mantener el poder, los populistas usan técnicas de manipulación psicológica y apelan a los intereses económicos y el rencor por la discriminación étnica y socioeconómica que sufren algunos sectores sociales. Exacerbar estos sentimientos, los ayuda a movilizar a las masas en procura de instaurar el populismo cocalero y el comunismo.

 Hasta hace poco Bolivia, un país y una población de arraigado mestizaje, marchaba buscando ser cada vez más incluyente. Lamentablemente esto se frenó con la llegada al Gobierno del populismo cocalero, el que precautelando sus intereses económicos y de poder impulsa una guerra interna basada en el racismo y la discriminación. Ellos proclaman que esta guerra es en defensa del pueblo, pero la verdad es que lo es en defensa de la coca y el narcotráfico. Como un complemento estratégico, atizan las pugnas regionales.

Los dirigentes populistas en sus discursos explicitan claramente sus intereses e intenciones y como la memoria nos hace libres; no debemos olvidarlos:

Hace pocos días, el dirigente indígena Felipe Quispe, apodado el Mallku, declaraba: “Entonces, de 1825 hasta el actual gobierno de Añez hemos sido manejados por gobiernos que no son nuestros. Son extranjeros, son colonos, son coloniales que vinieron de Europa, de Croacia, de otros lugares. Ellos nos gobiernan y nosotros seguimos abajo. Nos han visto como salvajes. Nos han tratado de mierda y de todo.
Entonces yo creo que ha llegado la hora de decir basta. Ellos que se vayan a su madre patria, como se ha ido Gonzalo Sánchez de Lozada a su país, igualito que se vayan
”.
“Nosotros vamos a mantener los bloqueos de carretera, no tenemos por qué levantar, porque no hay confianza en la presidenta transitoria, porque es una mujer mentirosa”. Felipe Quispe

“Túpac Katari vuelve, carajo! Los k’aras van a tener que temblar y van a tener que irse”. Era la consigna de un grupo de Ponchos Rojos de origen aimara y  que avanzaron sobre la ciudad de La Paz armados con fusiles y palos, a caballo y en vehículos motorizados.

 “Más bien en las ciudades (los opositores) dejen de perjudicar con paros, si quieren paro, no hay problema, nosotros vamos a acompañar con cerco a las ciudades, para hacernos respetar, a ver si aguantan”. Evo Morales en el Municipio de Sicaya de Cochabamba.

En la última confrontación y luego de la fuga de Evo, las masas cocaleras y mineras, afines al MAS alentaban el revanchismo incendiario y sus demonios escondidos, bajo el grito “ahora sí, guerra civil”. Esto lo hacían durante su recorrido por avenidas de El Alto de La Paz, atemorizando a los vecinos. 

Said Cabrita, Secretario de Conflictos de la FUTPOCH, haciendo gala de su prepotencia, declaraba en Sucre: “Si hay cualquier sobresalto o contra cualquier dirigente que estén deteniendo o queriendo meter preso, va a ser responsabilidad de la justicia si re articulamos nuevamente movilizaciones o salimos a las calles”. 

 Para reforzar aún más la impunidad (el derecho humano cocalero) de los bloqueadores y vándalos; la jefa de la Bancada Nacional del MAS, Betty Yañiquez presentó el lunes pasado un proyecto de “Ley extraordinaria para la protección y no criminalización de la protesta social de dirigentes sindicales, líderes sociales y cualquier persona movilizada en Agosto en defensa de la vida, democracia y la educación”.

 Esta ley masista fue elaborada para proteger a los bloqueadores, e institucionaliza y promueve el vandalismo, la convulsión social y el derecho irrestricto de destruir bienes públicos y privados sin ninguna sanción.

Recordemos que a la huida del cocalero, se instala por sucesión constitucional un Gobierno de transición y este gobierno, entre otros aspectos está dando duros golpes al narcotráfico, lo que debilita al MAS. Ahora los masistas están aún más furiosos porque le quitan la mamadera, y en represalia envían a sus huestes a bloquear y destruirlo todo.
Los bloqueadores trabajan tarifados haciendo el trabajo sucio para sus jefes populistas y la esencia de su trabajo es aterrorizar al Gobierno y la población, chantajear, dominar y dar vía libre al negocio de la coca y sus derivados.
Durante el ejercicio de su sacrificada y excitante labor, estos bloqueadores hacen todo tipo de destrozos (eventualmente reciben algunas patadas de los pacos, cuando los detienen por poco tiempo) y no responden por el daño económico y personal que causan a las personas particulares, sus propiedades y los bienes e infraestructura pública.

El Ministro de Economía dice que la economía boliviana produce alrededor de 100 millones de dólares cada día, por tanto Bolivia en estos últimos bloqueos dejó de producir y por tanto perdió mil millones de dólares y esto quien lo paga?.
Los bloqueadores y sus jefes no lo pagan, ni resarcen el daño económico, social y de salud que causan a las personas. Como lo único que entienden es de dinero, hay que cobrarles en billetes verdes; además de aplicarles la sanción penal correspondiente.
Se les debe expropiar sus billetes verdes, que contantes y sonantes tienen en sus gangochos y con ello resarcir por los daños causados ¿Quién lo hace?. Entendiquichu manachu?, Janiwa.

ovidioroca.wordpress.com



 

miércoles, 14 de junio de 2017

DE POLÍTICOS Y SU KULTURA, CITAS Y NOTAS


Ovidio Roca

Es común leer en la prensa las expresiones culturales más diversas, de parte de los jerarcas de las instituciones estatales, de las organizaciones sociales del MAS y también de otras vecindades, algunas de las cuales transcribimos abajo.

EL LOCUAZ ALCALDULI
En medio del acto para recibir las cámaras chinas, el alcalde Percy Fernández hizo un alto: “Vaya al baño nomás, Angeliquita; Angeliquita Sosa, la presidenta del Concejo Municipal, está yendo al baño”, dijo en voz alta, ante la risa de los presentes.
Cuando la concejala volvió, el alcalde siguió con la ‘broma’: “¿Ya, arquitecta Sosa?, ¿bien, harto?”, preguntó y Sosa, con el rostro enrojecido, solo asintió con la cabeza.
“La pregunta más estúpida es cuando un tipo va al baño -siguió- y si es mujer todavía peor. ¿Cómo le fue?, le pregunta uno. ¿Hizo pis, harto”. Sosa no respondió ya. Miraba su vaso con agua. Diario El Deber.

RECUPERADORES
En una entrevista el Mallku, hablado de los Linera, recordaba molesto las épocas, cuando ellos como miembros del EGTK se dedicaban a “recuperar” y  con mucha habilidad recuperaban para su bolsillo y no para el partido.
Eso recuerda al Johnny Alcalde, que sermoneaba a sus seguidores: "yo no les digo que no roben, pero dejen algo para el Partido".

CON EL PROCESO DE CAMBIO NADA CAMBIÓ PARA MEJOR
Raquel Gutiérrez (ex compañera de García Linera), lanzó una primera provocación crítica a su llegada a Bolivia, al recordar que este 2017 se cumplen 20 años de haber salido de la cárcel. Dijo sentirse asombrada por “una especie de pedagogía del miedo” que percibe en términos de la relación entre el Estado y la sociedad.
Raquel Gutiérrez dijo que volvió a Bolivia expresamente para recordar ese momento de su liberación  y para “recoger mi sombra” y aseguró que el habeas corpus con el que consiguió su libertad significaba que: “habíamos vencido a esta máquina infernal de producción de injusticia; aunque de inmediato lamentó que la misma siga intacta”. La Paz 13 de junio 2017  (ANF)

CULTURA DEL LATROCINIO
En la vecina Argentina, un peronista protestaba contra Macri: “Cristina robaba pero teníamos para comer; ahora si quieres comer tienes que laburar”. Grave problema.
“Ya era hora de que robemos los pobres”,  repite en Bolivia un dirigente masista.

CHARLAS DE BOLICHE, NOMBRES BÍBLICOS Y CHUFLAY
Días atrás un amigo orureño me invito al boliche “El Chuflay” y mientras dábamos cuenta de nuestro plato de “Intendente” y de unos buenos tragos de chuflay* (sin moscas), me comentaba que no podía entender como el Presidente plurinacional había pedido que cambien el nombre de una Escuela, según él por no ser originario. El nombre de la Escuela es el bíblico Sion, al igual que el del presidente, Evo.
 Luego me decía; para ser consecuente con lo que pide debería cambiar su nombre y también ese apellido hispano que lleva por uno autóctono como por ejemplo Quirquincho, por orureño, Wayra, por el viento que azota las pampas de Orinoca y como complemento Uma. De esta manera tendría un bonito nombre autóctono y plurinacional: Quirquincho Wayra Uma.

*(shoofly, fuera moscas)

ovidioroca.wordpress.com



domingo, 6 de octubre de 2013

LEYENDO AL PAÍS, LIBRO DEL MALLKU

LEYENDO AL PAÍS, LIBRO DEL MALLKU

Ovidio Roca

Lo interesante y atractivo de un libro es que tiene dos autores, el que lo escribe y el que lo lee, por ello es que podemos leer un libro varias veces, de tiempo en tiempo y encontrarle nuevas facetas, nuevas interpretaciones; fruto de nuestra mayor información, formación o deformación cultural e ideológica.

Por otra parte, y como "todo depende del color del cristal con que se mira",  un cristal ideológico fuerte puede ser un problema, por el excesivo sesgo del lector, tal que lo obnubile y entonces pierda la objetividad ante lo que lee.

Recientemente leí el libro del Profesional de la Carrera de Historia (UMSA), Felipe Quispe Huanca, boliviano en mi opinión, del qullasuyo según él. Se trata del libro, La Caída de Goni, diario de la “Huelga de Hambre”. 

Es reconocido, que tanto las memorias como los relatos históricos, traen en si una gran carga de resignificación, pues en estos escritos se busca acomodar y adornar los hechos para afirmar el protagonismo del autor y ensalzar sus acciones, o en su caso dar interpretaciones acordes al punto de vista o los intereses de un grupo, etnia, clase o país. 
En el caso de este libro, vemos el fuerte sesgo del autor que quiere por una parte: emular a una figura histórica, la de Tupak Katari y por otra; reclama que siendo él, quien ha escrito la historia de “la tercera revolución india”, le hayan quitado el protagonismo.

Un interesante libro, de ágil lectura y escrito y dictado por el deseo de reconocimiento, de recuperar protagonismo, satisfacer su ego y también dicen, fruto del desengaño de su autor.
Al respecto de lo anterior, que no lo tenía claro, me ilustro un amigo q'ara de la zona sur de La Paz y ahora en el Urubo, contándome del dolor del Mallku por el abandono de su discípulo amado, con quien convivio años ha, durante sus aventuras terroristas y luego en la cárcel. El discípulo ya no lo es más, había encontrado un otro originario más refinado y manipulable y sobre todo con más perspectivas de éxito, quien luego le permitió acceder y ejercer plenamente el poder, convivir con las cámaras, lucir fino traje y corbata y casarse con una muy joven y bella presentadora de TV.  

A lo largo del libro, el Mallku rezuma, exuda su resentimiento hacia el q'ara y enfatiza el propósito de refundar el qullasuyo y “estrangular y matar de hambre a los q'aras burgueses” y expulsar a los blancos y mestizos. Él quiere ser el Tupak Katari del Siglo XXI y vencer y quemar a la odiada ciudad de Sebastián de Segurola. La verdadera posición, afirma, "es separarnos de Bolivia y restablecer a nuestra madre patria: el gran Qullasuyu"

Reiteradamente plantea la guerra a muerte entre dos naciones: la Bolivia q'ara y el Qullasuyo indio  y se regodea con su Plan Tarajchi, por suerte incumplido, para cortar los suministros de agua y electricidad, quemar a la ciudad y asaltar el Palacio de Gobierno, los cuarteles, las casas de los ricos y matar a los q'aras ministros y otros, de la zona Sur de la ciudad de La Paz, ahora de La Guerra.

Por lo tanto, al margen de los discursos y consignas de circunstancias, de lo que se trata en el fondo es “tomar el poder a cualquier precio”, tumbar a los q'aras para que los aymaras lo asuman y todo lo demás, entre ello lo del gas, es pura cháchara. 
Expresa también su rencor y desprecio por el sindicalista cocalero triunfante, a quien (y lo deja bien entendido) le entrego el camino al poder en bandeja de plata. “Gracias a Felipe Quispe Huanca está donde está, pues de lo contrario Evo hubiera estado pataleando como cocalero, con las marchas y otros simulacros improductivos”.

No entiende el Mallku que el problema no es el sindicalista cocalero, sino que su propio proyecto carecía y carece de viabilidad, especialmente económica; solo ofrece la revancha, el odio racial y el retorno al ayllu, donde aparece un mallku con poncho y sombrero, chicote al hombro y bastón de mando, mostrando el autoritarismo jerárquico y ninguna opción económica y de negocios para la población aymara y quechua, de mentalidad profundamente mercantilista, y menos aún posibilidades de convivencia y progreso para todo un país.

Es conocida la afición por los negocios de los aymaras; recordemos que ya triunfantes en su insurrección, la primera petición que hacen al nuevo Presidente Carlos Mesa (a la caída de Goni) y luego que el Mallku le toma el juramento de rigor a lo indio; y es que se comprometa a pagar indemnización a las familia de los muertos. (Anteriormente negociada en 50.000 Bs. por cada indígena originario fallecido).

Por su parte el sindicalista cocalero y su entorno original (Filipo y otros) ofrece y usa eficazmente su vinculación internacional (Foro de Sao Paulo), maneja hábilmente la reivindicación indígena y sobre todo ofrece negocios, dejando ver que se facilitara la economía informal: coca y su cadena productiva industrial, que es la que alimenta el contrabando, el comercio ilegal de importación y exportación, el transporte, la toma de tierras y además ofrece las peras y pegas del Estado. Es así que vemos como resultado y fruto del MAS en el ejercicio del poder, el crecimiento exponencial y la consolidación de la burguesía chola masista, mucho más rica que la anterior mestiza q'ara.
El éxito momentáneo del masismo se debe por tanto, a que ha sabido asociarse a la izquierda internacional y que tiene fuertes vinculaciones con los gremios, sindicatos, cooperativas mineras y cocaleros; es decir con el indio alejado del ayllu, que se mueve en la economía mercantil y el capitalismo salvaje con mucha solvencia y suceso. Un proyecto inviable a la larga, como el del Mallku, pues un país no puede edificarse sobre el autoritarismo, la economía informal y la coca.

Un libro interesante, un relato ágil que vale la pena leer para conocer una otra cara, no de la medalla, sino del prisma que tiene muchas, y reflexionar con bastante calma, para tratar de entender si este país centralista es realmente viable o debería sin mayor drama tomar la exitosa opción de Checoslovaquia, o una intermedia como el Federalismo, como se propone en algunos Departamento y especialmente en Potosí y Santa Cruz.

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