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miércoles, 29 de abril de 2020

EL MUNDO CAMBIÓ Y NOSOTROS CAMBIAMOS O PERECEMOS



O muerte, o economía,
el dilema de hoy en día
”. j.ll.folch
Ovidio Roca

Diferentes estudios científicos señalan que los virus que nos vienen sacudiendo, están directamente asociados con la destrucción de los ecosistemas, la deforestación y el tráfico de animales silvestres para la instalación de los monocultivos. El cambio climático y coronavirus chino son dos plagas interconectadas, que ahora se juntan y nos golpean al unísono.

El virus surgió por mutación o manipulación y lo escondieron en China, pero él se liberó y viajó infectando a todo el mundo. En Diciembre del 2019 en Wuhan ya sabían del virus, pero dadas las prácticas autoritarias del régimen chino éste se esforzó, no por contener la peste que se venía, sino en contener la información.

El mundo está sufriendo, y muy molesto con esta actitud de los chinos el Estado de Missouri, USA, planteó una demanda contra Pekín:“ El gobierno chino mintió al mundo sobre el peligro y la naturaleza contagiosa de COVID-19, silenció a los denunciantes e hizo poco para detener la propagación de la enfermedad”, dictamino el Fiscal General, Eric Schmitt.
Después de Misuri se han anunciado numerosas demandas; una de ellas incluye a más de 40 países (hay que unirse a ellos) los cuales mediante una acusación formal piden una compensación billonaria por permitir el brote y después encubrirlo.

Producto de esta pandemia vivimos en un nuevo mundo, muy diferente de aquel en el cual nos sentíamos cómodos, pues trabajábamos, producíamos, hacíamos negocios, salíamos con nuestra familia y amigos y algunos viajaban por mundo entero. Ahora estamos confinados, encapsulados, todo ha cambiado y no sabemos muy bien cómo enfrentar esta nueva situación.

Esta pandemia y la crisis económica están aterrorizando a la población y cunde el  pánico y la histeria colectiva, que es viralizada por los medios de comunicación. Las empresas están cerradas y también los comercios, con lo que las recaudaciones tributarias están colapsadas. Y mientras el país está parado, la población que se siente inerme deja todo en manos del Estado y le piden mantener a las personas y a los empresarios entregándoles recursos para que puedan sobrevivir a la parálisis.
Con esto se alienta al Gobierno a concentrar todo el poder y las iniciativas; por lo que la sociedad democrática debe estar atenta a no caer en el Estatismo, el populismo, la perdida de la libertad, que es otro virus peor que el chino.

Cuando el coronavirus nos llegó y se expandió, dada la interconexión digital, nos aterramos con las noticias de la pandemia y las muertes y casi un tercio de la humanidad se puso y está en situación de confinamiento obligatorio. Se cerraron las fronteras nacionales, se instalaron controles internos, se expandió el paradigma de la seguridad y el control; se exige el aislamiento, el encapsulamiento y el distanciamiento personal y social. 

Los únicos que están tranquilos y siguen haciendo negocios e ignorando la cuarentena, son los aguerridos cocaleros del Chapare que no han reducido su producción y menos sus exportaciones. Sus eficientes sistemas de transporte y de distribución del producto final son clandestinas y para ellos no hay leyes, ni fronteras, ni coronavirus. Con llujta, coca y alcohol, no hay virus que resista.

Está claro que mientras no haya vacuna, la pandemia seguirá entre nosotros sin que podamos hacer mucho más allá de la prevención y los cuidados básicos. Esta vacuna, nos dicen que tardará alrededor de un año y un tiempo adicional para su producción, certificación y transporte. Por lo que podría estar disponible para nosotros en  alrededor de dos años.

Son dos años en esta difícil situación y con la población hambrienta y demandando subsidios, cuando sabemos que ningún país sale adelante exclusivamente con subsidios del gobierno, bonos, canastas y bolsas “gratis” de los políticos; al contrario esos son los medios para hundirse aún más por ser insostenibles en el tiempo y hacerse a costa de la sobrevivencia de las empresas y la perdida de iniciativa de los ciudadanos.

La economía y la sociedad no resistirán este periodo de paralización de las personas y de la economía, puesto que aumentará la pobreza, las enfermedades y también los conflictos sociales. Por lo que siguiendo con responsabilidad las normas de protección y bioseguridad, necesitamos reiniciar paulatinamente las actividades de las empresas y la movilidad de las personas.

El mundo ha cambiado por lo que nosotros o cambiamos o desaparecemos; queda claro es que no podemos vivir encerrados, encapsulados, permanentemente, somos mamíferos, seres sociales y necesitamos estar juntos, abrazarnos, tener contacto físico. La amistad, la educación o el amor no se pueden practicar a distancia, necesitan del cuerpo a cuerpo; lo mismo que el trabajo y la producción.

En el pasado los grandes problemas se resolvieron siempre a través de una investigación básica que condujo a soluciones técnicas radicalmente nuevas y totalmente diferentes y que cambiaron todo, ahora también hay que hacerlo y urgente.
Esta crisis nos está confirmando que nuestro futuro debe cimentarse en el trabajo productivo, el progreso científico y tecnológico y en la nueva economía ecológica. Es también notoria la necesidad de un trabajo más coordinado entre el sector privado, el Estado y las universidades, para poner en marcha los proyectos que necesita el país en cada sector y región.

Por tanto se necesita invertir y trabajar para evitar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, del crecimiento ilimitado en un espacio y ecosistema limitado y reducir el consumismo que continúa alimentando el desastre. Necesitamos incorporar nuevos modo de producción y comercialización, una nueva biotecnología para producir alimentos sin afectar al ecosistema y tecnologías para generar energía limpia para el planeta. La electrónica y la tecnología digital son parte del futuro.
Estamos viviendo tiempos políticos y de gran incertidumbre y estos actores sociales deben recordar que el pueblo, cuando está informado, no vota por derechas o izquierdas, sino por quien plantea soluciones realistas a sus necesidades que son esencialmente: trabajo, salud, educación, seguridad.

Se vienen tiempos difíciles de construcción de una economía y una nueva sociedad; esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca no un demagogo haciendo promesas sino alguien como Churchill que en momentos críticos dijo en el Parlamento: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”, y que la gente entienda, asuma su responsabilidad y lo sigan.

ovidioroca.wordpress.com


martes, 17 de octubre de 2017

UNA NUEVA UTOPIA, ECONOMIA SUSTENTABLE

UNA NUEVA UTOPIA, ECONOMIA SUSTENTABLE
Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.
Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:
Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.
Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.


ovidioroca.wordpress.com

lunes, 17 de abril de 2017

ECONOMIA CRECIMIENTO Y CAMBIO CLIMATICO EN EL DIA DE LA TIERRA


Ovidio Roca

Es cada vez más evidente, que nuestro ecosistema no aguanta una economía y una población en constante crecimiento y pese a ello seguimos enfrascados en un modelo consumista y de incremento continuo y acelerado; en este nuestro único Planeta de recursos finitos.

El Día de la Tierra  es celebrado en muchos países el 22 de abril; esta es una iniciativa promovida por el Senador estadounidense Gaylord Nelson, que busca crear una conciencia común a los problemas de: la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales. Todo ello se lo hace para proteger la Tierra y: “a nosotros mismos, de nosotros mismos”.

Somos producto de las circunstancias, un gran meteorito liquidó a los dinosaurios y permitió que unos pequeños mamíferos prosperaran. A fines de la era glaciar, que concluyo hace doce mil años, los homínidos abandonamos los árboles, salimos del África e iniciamos nuestro periplo terrestre y acuático para conquistar y poblar el planeta. 

El tema es irónico, hemos sido demasiado exitosos, dominamos y superpoblamos la tierra y estamos destruyendo el ecosistema en el cual surgimos y al que estamos adaptados. Siguiendo el proceso evolutivo, lo natural es que surjan otras especies que se adapten mejor a las nuevas condiciones ecológicas del cambio climático que venimos produciendo, con esta nuestra actitud consumista y depredadora.

Los ambientalistas y ecologistas afirman que la conservación del medio ambiente no es posible sin reducir la producción económica, la cual es responsable de depredación de los bosques, de los recursos naturales y la destrucción del ecosistema, por mantener un consumo por encima de la capacidad de regeneración natural del planeta.

Nuestra actual economía orientada por el consumismo, funciona como una bicicleta que si no se pedalea rápido se cae. Para poder equilibrarla y avanzar, la respuesta lógica es ponerle otra rueda y reducir la velocidad; el reto por tanto es vivir mejor, con menos bienes y con mayor calidad de vida. 

Desde hace rato se viene postulando el “decrecimiento”, una corriente de pensamiento político, económico y social, favorable a la disminución controlada de la producción económica, que busca establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. Se trata de sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, humanistas y de cooperación; tener una forma sencilla de vida, pero con calidad, que busca evitar el consumismo y el despilfarro desechando esa moda de la obsolescencia planificada de los bienes y productos.

El problema es que los seres humanos por nuestro afán consumista y siguiendo nuestro propio interés, seguiremos  utilizando los recursos y especialmente los combustibles que sean más baratos y cuesten menos, al margen de cualquier consideración ecológica, por lo que la solución debe enfocarse pensando en nuestra psicología, especialmente en aquello que dice: “el órgano más sensible del hombre es el bolsillo” y trabajar permanentemente en el cambio de hábitos de vida, de consumo y enfocados en el ahorro de materias primas y recursos naturales.

Más allá de convenios internacionales voluntarios y de control de emisiones, es necesario centrarse la investigación y generación de energías renovables que sean más baratas que la de los combustibles fósiles. Vale la pena recordar el acuerdo de Paris sobre el cambio climático, que se firmó con gran pompa, por razones de negocios se le dio una trumpada y se lo abandono. 

Una energía barata y no contaminante sería una respuesta eficaz al cambio climático y aceleraría la reducción de la temperatura de la tierra. El 22 de Abril día de la Tierra, es una buena ocasión para pensar en todo esto y de ser posible hacer algo.

ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 10 de agosto de 2016

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO
Ovidio Roca
Nuestro permanente crecimiento poblacional, el agresivo avasallamiento de los paisajes boscosos y acuáticos, la actitud depredadora con los recursos naturales, el consumismo y la contaminación; están produciendo desajustes ambientales y cambios climáticos que hacen peligrar el actual ecosistema y con ello nuestra especie homínida. Y aunque tenemos el conocimiento y las herramientas para evitarlo, no decidimos hacerlo, pese a que en gran parte somos los causantes y puede que también la solución.
Actualmente transitamos hacia la economía del conocimiento, donde la ciencia y la tecnología dirigen y orientan las actividades productivas, se masifica la inteligencia artificial y las maquinas inteligentes son cada vez más eficientes y baratas; afectando al empleo tradicional. A su vez la sociedad está relegando cada vez más la ética y la filosofía, todo aquello que nos enseña a vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros vecinos.
Es importante resaltar que el conocimiento surge y se desarrolla, en y desde diferentes ámbitos: el educativo, el de las instituciones científico tecnológicas, el de las empresas y esto se lo hace promoviendo y dando énfasis a las relaciones entre las instituciones, las políticas gubernamentales y el ámbito territorial.
Esta nueva economía, utiliza el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza al transformarlo en información, métodos y formas de resolver problemas y generar productos, y se basa y abarca campos como la educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología e industria aeroespacial. Se orienta especialmente hacia el conocimiento y utilización de los elementos fundamentales: la nuclear, la electrónica, la inteligencia artificial, la biología molecular, la genética y otras áreas especializadas orientadas a la creatividad e inteligencia social.
Con estos avances, estamos a los inicios de la cuarta revolución industrial y si utilizamos sabiamente estas nuevas e innovadoras tecnologías y la inteligencia artificial; podemos producir energía limpia y barata, desalinizar y potabilizar el agua y usarla mejor, como por ejemplo en la hidroponía. Aplicar la ingeniería genética para producir nuevos antibióticos, nuevos tratamientos médicos y mejorar la producción de alimentos. Podemos asimismo disminuir la contaminación y mejorar el reciclaje; aumentar el transporte masivo, autos eléctricos autónomos, masificar la impresión 3D, utilizar drones y robots para trabajos constructivos y agropecuarios, realizar diagnóstico y control de salud vía teléfono celular, masificar la educación a distancia, etc.
Todos estos avances tendrán un gran efecto sobre nuestra forma de vida y sobre los nuevos puestos de trabajo y por tanto sobre el tipo de educación requerida en esta nueva etapa de la historia humana; sobre todo, teniendo en cuenta que en esta nueva economía, aquellos trabajos y empleos que tienen que ver con el almacenamiento y procesamiento de la información y no con la iniciativa y creatividad, son fácilmente automatizados y sustituidos por computadoras.
Sin tomar en cuenta e ignorando este nuevo panorama, el enfoque educativo de nuestras universidades continúa ajeno a la economía del conocimiento y peor aún al de la cultura y el respeto a los demás; por tanto no contribuyen a lograr el progreso y desarrollo de los estudiantes, la sociedad y el país.
Muchas de nuestras universidades públicas son verdaderos feudos, donde grupos de profesores y estudiantes eternos, manejan desde el Consejo universitario un sistema educativo mediocre, obsoleto y solo en procura de su beneficio económico, de prebendas y privilegios personales y de grupo. Un último ranking de Universidades Latinoamericanas, ubica a la U. Gabriel René Moreno en el puesto 444 de  479 universidades; es decir que en una escala porcentual estamos en el puesto 93 de cien y como siempre, al lado de Haití.
Como efectos de esta nueva economía del conocimiento se dice por ejemplo, que en las economías desarrolladas habrá un noventa por ciento menos de abogados y solo quedarán los especialistas; disminuirán los empleos de operarios de maquinarias, conductores de vehículos, empleados de banco, de camareros, entre otros, que pierden sus empleos ante la automatización. Mientras se indica que habrá mayor demanda en las áreas sociales, servicios personales, salud, energía, electrónica, informatica y la economía y tecnología verde.
Si queremos asegurar nuestro futuro, es importante contar con centros educativos de creatividad y excelencia, donde los estudiantes puedan elegir libremente una profesión, aquella que los estimule y motive; manteniéndose siempre al tanto y vinculados a la tecnología, la informática, la economía del conocimiento y sobre todo a la cultura y filosofía de convivencia humana.
Como sabemos, todo avance científico puede ser utilizado tanto para la creación como para la destrucción; podemos curar, prevenir enfermedades y también fabricar bombas y matar indiscriminadamente; por eso la necesidad de una cultura humanística integral que nos ayude a convivir en armonía con nuestro ecosistema y con nuestros semejantes. Una cultura construida desde la base, desde la familia, la escuela, la universidad, la empresa, los institutos de arte; desde la cultura  e investigación científica y desde la institucionalidad política y religiosa. Fundamentalmente debería promoverse la responsabilidad personal y social, de modo que todos tengamos los mismos derechos e iguales responsabilidades. 
ovidioroca.wordpress.com



viernes, 28 de agosto de 2015

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Ovidio Roca
Tenemos evidencias del peligro que significa el cambio climático; sabemos que nuestro planeta está sobre poblando,  que con nuestro afán desmedido de consumo estamos expoliando los recursos naturales más allá de su capacidad de regeneración, que estamos destruyendo los ecosistemas y contaminando  las tierras, las aguas y los océanos y con ello destruyendo la biodiversidad y el consiguiente equilibrio ecológico; aquel que garantiza las condiciones de vida adecuadas para nuestra especie. Esto es algo que desde hace muchos años los investigadores han venido informando y alertando a la sociedad, sin haber conseguido su atención y lograr que esa información se transforme en acciones concretas.
Estamos informados y advertidos y al margen de hacer grandes discursos y reuniones, seguimos empeñados en un crecimiento sin límite de la población, del consumo dispendioso, de la producción de basura. Practicamos una economía que produce cada vez más bienes y servicios y con cada vez menos mano de obra, generando desempleo, afectando negativamente al entorno ecológico y social. Todo esto nos produce gran temor e incertidumbre sobre nuestro futuro, pero poca acción.
En los países más pobres y más poblados, sus gobiernos  populistas incrementan aún más el estatismo y el extractivismo. Son cultores de una economía primaria, dirigida hacia la exportación y dar contento a la gente con algunos bonos y subsidios; paliativos demagógicos que son insostenibles.
Y todos: comunistas, socialistas, populistas y capitalistas, seguimos aplicando un sistema económico y productivo que no respeta e ignora las leyes de la naturaleza, sobre todo la ley de la entropía, pues si lo hiciéramos no se aceptaría la idea del “crecimiento ilimitado”.
Manejamos un sistema económico modelo bicicleta, que necesita estar en permanente movimiento para no caerse. De ahí nuestro empeño en crecer permanentemente y a más del 3% anual, procurando así mantener los empleos y captar fondos públicos para más prestaciones y bonos, que pretende conseguirse con el crecimiento de la economía y exprimiendo aún más a los contribuyentes.
Gracias a la ciencia, en los países desarrollados la esperanza de vida pasó de los 30 años en el siglo diecinueve, a los más de 70 años en la actualidad; con lo que la cantidad de personas de tercera edad y jubilados aumentó drásticamente y como consecuencia tenemos una masa considerable de ancianos y enfermos que se necesita mantener y cuidar, y nuestra solución es más natalidad y más migración, para contar con una mayor cantidad de jóvenes contribuyentes.
Como fruto del crecimiento económico de las últimas décadas se ha exacerbado, una mentalidad consumista y del pleno disfrute, ajena al esfuerzo y la responsabilidad. La predica populista, es aceptada y demandada por todos y en especial por los jóvenes y los más pobres, quienes se han especializado en indignarse y reclamar derechos, pensando que el Estado les proveerá de todo lo que quieren.
Como esta situación es insostenible, la solución tendrá que venir por el desastre. De aquí la importancia de que exista una base conceptual y gente con capacidad para asumir compromisos y responsabilidades para cuando el problema ambiental, económico y social estalle. Para esto se necesita entre otros, instalar una educación de calidad, que promueva la innovación y la producción de bienes y servicios y una sociedad que demande más calidad ambiental y cultural y no mero consumismo.
Aunque la solución debe ser global, pues todos compartimos un único planeta, tiene que gestarse y aplicarse desde lo local, desde las personas, la familia, el municipio. Sin embargo, impulsar la valorización de lo local, basados solamente en la buena voluntad de las personas y organizaciones y sin cambiar la lógica consumista, no es viable.  De ahí la importancia de las propuestas y la toma de conciencia y asunción de decisiones en todos los ámbitos y partiendo de lo local a lo global.
La crisis a la que conduce el actual modelo de crecimiento, ha llevado a la sociedad a plantarse un conjunto de reflexiones y propuestas relacionadas con la cultura de consumo, del límite poblacional, el equilibrio ecológico, la justicia y el bienestar social:
El primer desafío que surge, es el de cambiar nuestro concepto de nivel de vida; el que actualmente se mide por la cantidad de bienes y servicios que el ingreso personal y el PIB permiten comprar. Un bienestar que se lo asimila con bientener. 
Para cumplir con este desafío necesitamos cambiar las pautas de consumo, entendiendo y explicando, que disminuir los consumos no es una actitud “regresiva” sino progresista, porque se busca el progreso en la calidad de vida: con energía renovable, aguas limpias, ciudades no contaminadas y personas, biodiversidad, bosques y océanos, saludables.
En esta lógica, se viene planteado la idea del “acrecimiento” que nos invita a huir del desarrollismo, y se argumenta que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo de la actual sociedad de consumo.
Se propugna un consumo de lo esencial y que privilegie más los servicios que los bienes materiales; para ello se propone potenciar la capacidad de relacionamiento humano, de su inteligencia, de la ciencia y la capacidad de innovación, para conseguir energías limpias, disminuir el uso de materias primas, aumentar el reciclaje, reducir la contaminación, cultivar alimentos de manera más eficiente, y mejorar la calidad de la vida, proteger la naturaleza y propiciar la convivencia humana en un ambiente sano, así como privilegiar en lo local la producción de bienes y cultivos, con el consiguiente ahorro de transportes y combustibles.
Algunas empresas vienen aplicando el concepto de inmediatez, el “justo a tiempo”, es decir comprar o producir solo aquello que se necesita, y solo cuando se necesita, lo que permite reducir las existencias y los costes de producción y almacenaje.
Se hace necesario que los mercados incorporen las externalidades en los costos y precios de los productos, si lo tomaran en cuenta la energía renovable y la producción ecológica sería mucho más competitiva.
Somos la generación del cambio climático, la que conocerá las siete plagas del siglo XXI: Las aguas se contaminan, los océanos se acidifican, cambia el habitual ciclo climático, las lluvias y sequia se extreman, las cosechas disminuyen, el hambre se acrecienta y las enfermedades y plagas se multiplican. Y la duda es si actuaremos a tiempo o seguiremos la consigna que alguna vez dirigió a sus seguidores, el Comandante del Socialismo Siglo 21: “Estamos al borde del abismo y daremos un paso al frente”.
ovidioroca.wordpress.com


miércoles, 21 de mayo de 2014

RETO ECOLOGICO

RETO ECOLÓGICO

Ovidio Roca

Vivimos en un único mundo, en un único ecosistema y no existen fronteras ni aduanas que frenen los efectos de los daños ambientales producidos en cualquier lugar del planeta; indefectible y rápidamente estos se extienden de polo a polo, desde las pequeñas islas a los continentes, en los países pobres y los ricos, sin que nadie pueda excluirse.  
El cambio climático se viene anunciando hace muchos años y nadie se decide a tomar medidas serias y efectivas, para al menos paliarlo. Somos cada vez más víctimas de las inundaciones, sequías, terremotos, huracanes y otros desastres, que afectan la infraestructura de las ciudades y pueblos, a la agricultura, la producción de alimentos, el abastecimiento de agua, los medios de vida y la salud de millones de personas y finalmente a nuestra misma viabilidad como especie; una especie que es de lejos mucho menos adaptable para sobrevivir que cualquier otra.
Escuchamos o leemos, como parte de las noticias diarias y sin tomar mayor atención, que los incrementos en las concentraciones de dióxido de carbono tienen que ver con el uso de combustibles fósiles y los cambios en el uso del suelo; y que las concentraciones de metano y óxido nitroso se deben principalmente a la agricultura y la ganadería, y no lo relacionamos con nuestros hábitos de vida y tecnología.
Nos informan, que las concentraciones de gases en la atmósfera están influyendo para el derretimiento de los glaciares en los polos y las montañas; en los cambios del sistema hidrológico: inundaciones, aumento de la temperatura de mares y  lagos, acidificación de los océanos, etc. y aunque podemos percibirlo en nuestra vida diaria, esto influye poco para cambiar nuestros hábitos productivos y de vida.
Aunque el desmonte y la destrucción de los ecosistemas forestales sigue siendo un problema mundial, el uso cada vez mayor de la energía debido al crecimiento poblacional, tiene un impacto cada vez más crítico sobre todos los ecosistemas. Una energía que proviene de fuentes contaminantes: petróleo, carbón, la energía nuclear, etc.
El creciente impacto antrópico está produciendo además, la contaminación y acidificación de los océanos y deteriorando seriamente la vida de los corales y de miles de especies de peces y crustáceos. Se afecta también la migración y la consiguiente reproducción de las especies animales, vegetales y los peces en los ríos, y por ende su ciclo de vida y capacidad de supervivencia. Y aunque todo esto significa la desaparición de muchas especies que son fuente alimenticia del hombre (sin olvidar la belleza de la naturaleza y la biodiversidad), poco de esto nos induce a frenarla.
El problema es que nosotros, como personas y como ciudadanos, hemos delegado, mediatizado nuestras decisiones de vida, que dependemos totalmente de los burócratas “Insulsos”, insensibles y satisfechos. Ellos toman las decisiones que afectan nuestra vida y nuestro futuro, en función de sus propios  intereses y los de los negocios de las corporaciones internacionales, poniéndolos muy por encima de los nuestros.
Hasta ahora la disputa entre las naciones y sus grandes corporaciones, cada una en defensa de sus intereses, no les ha permitido ponerse de acuerdo y tomar decisiones serias en relación al tema ambiental; los del sur dicen que las naciones ricas deben correr con los costos de la reducción de la contaminación y los del norte nos dicen que dejemos de hacerlo y asumamos nuestros propios costos ambientales. Se retruca que no se está de acuerdo en tomar medidas ambientales que frenan el crecimiento, siendo que quienes crearon inicialmente el problema fueron ellos, los países que se hicieron ricos destruyendo la naturaleza durante su propio proceso de crecimiento.
El Protocolo de Kioto, diferenciaba el grado de responsabilidad por los impactos entre los Países Anexo I y no Anexo 1. Actualmente esa lista se ha modificado totalmente cuando países emergentes entran en la carrera contaminante. Ahora China se perfila como el  mayor emisor de carbono, en el tercer lugar la India y están en esta vía, Brasil, México y ahí por delante.
A todo esto, en nuestros países existe poca preocupación por el cambio climático tanto a nivel de la clase política, como de las personas, aun sabiendo que es importante cuidar y querer el entorno que posibilito y mantiene nuestra vida. Por tanto, si queremos de verdad  buscar soluciones para nuestro futuro, debemos actuar, comprometernos y recuperar las decisiones y el protagonismo como individuos.
Existe la esperanza, que mediante la toma de responsabilidad y protagonismo de los ciudadanos, de las familias y mediante la educación y capacitación se pueda lograr una toma de conciencia ambiental generalizada y militante. Necesitamos promover desde la infancia actitudes y comportamientos ciudadanos en pro de la vida y contra el consumismo irresponsable, contra la práctica de la obsolescencia programada diseñada para promover ventas, el desperdicio de cosechas y alimentos que terminan como basura y con más emisiones.
Un mecanismo práctico para enfrentar el problema, es crear incentivos y oportunidades en los negocios ambientales; decía Adan Smith “Al buscar su propio interés, el hombre a menudo favorece el de la sociedad mejor que cuando realmente desea hacerlo”. Necesitamos valorizar económicamente los valiosos servicios que proveen los bosques, de manera que para sus propietarios tengan más valor en pie que cuando se los chaquea o desmonta. Debemos igualmente premiar económicamente a las empresas, comprando únicamente de aquellas que tienen certificación ambiental, que producen bienes durables, que cuidan el medio ambiente, manejan y reciclan la basura.
Y si realmente se quiere mantener el nivel de temperatura media del planeta, a un nivel de seguridad para el ser humano, necesitamos promover investigaciones en energías baratas, limpias y sostenibles, así como tecnologías que eviten las emisiones de metano de la ganadería y la agricultura. Es necesario investigar y cambiar las modalidades de transporte, promover el transporte masivo y aplicar tecnologías limpias; mecanismos que induzcan a las industrias de automotores a cambios radicales y el uso nuevas fuentes de energías. Para incentivar todo esto es correcto utilizar los impuestos a los combustibles fósiles.
La tarea es complicada porque afecta a los intereses de empresas y corporaciones que hacen negocios en esta crisis ambiental: los productores de petróleo, de carbón, la industria automotor y de transporte, las empresas de seguridad, etc.  Muchos de ellos frenan los avances tecnológicos por temor a los costos de reconversión hacia nuevas tecnologías más limpias.
Ya estamos inmersos en el cambio climático y nuestro reto ecológico es tomar las medidas adecuadas en lo local, nacional y global, para enfrentar sus efectos inmediatos y mitigar los mediatos. En lo personal, cada uno de nosotros, en defensa de nuestro bienestar y nuestro futuro, usando las redes sociales, los medios de comunicación y nuestro voto consciente, podemos lograr que se apliquen sanciones económicas y políticas a quienes contaminan o permiten la contaminación; no comprando de las empresas que afectan al medio ambiente y vetando y excluyendo de los cargos públicos, a los políticos y burócratas que no respetan ni trabajan en favor de un entorno ecológico y social, favorable a la vida humana. 
Nos jugamos el futuro de nuestros descendientes y es necesario actuar en el día a día, pues como decía Ovidio Publio Nason: “El agua perfora la roca no por su fuerza sino por su constancia”.  


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