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martes, 17 de octubre de 2017

UNA NUEVA UTOPIA, ECONOMIA SUSTENTABLE

UNA NUEVA UTOPIA, ECONOMIA SUSTENTABLE
Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.
Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:
Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.
Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.


ovidioroca.wordpress.com

martes, 20 de junio de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO E IMPUESTO SOBRE EL CARBONO


Ovidio Roca

Trumpazo al Acuerdo de París

Como habitantes de un solo y único planeta, todos debiéramos haber aprendido aunque sea a golpes, que para vivir mejor debemos convivir en paz y trabajar juntos en todos los ámbitos y especialmente el ecológico, que es el cuidado de nuestra casa común.

El problema es que no actuamos en consecuencia.  Ciento setenta y seis naciones coincidieron y firmaron el “Acuerdo de Paris” reconociendo la gravedad del cambio climático y acordaron programas para detener sus  desastrosos efectos sobre el ecosistema y la supervivencia de la especie humana. Y luego aparece Trump, el presidente del país más poderoso del planeta y el segundo más contaminador y con un “trumpazo lo desconoce y decide que lo importante son los negocios de sus amigos, aun a costo de destruir el hábitat de absolutamente todo el resto.

Pensando en billetes, si Trump quiere retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el resto del mundo debería imponer un alto impuesto de ajuste por carbono, a todas las exportaciones estadounidenses que no cumplan con los estándares mundiales y lo mismo para todas aquellas exportaciones de los países que no respeten el control de emisiones.

Este es un impuesto que pretende encarecer los productos finales de los países contaminadores y promover el consumo de los productos de los países respetuosos del medio ambiente y que generen menos emisiones de dióxido de carbono.
Los recursos obtenidos por este impuesto deberían ser aplicados a la investigación en tecnologías y energías limpias y para financiar los programas de conservación de bosques nativos de propiedad privada, en los Territorios Indígenas y también en programas especiales para los Parques y Reservas Forestales, Nacionales, Departamentales y Municipales.

Para lograr la protección de los bosques nativos y los ecosistemas naturales, la economía ambiental señala que dada la naturaleza humana el único modo de lograrlo es haciendo que las prácticas de conservación compitan económicamente con las actividades que la destruyen; es decir, que el propietario del bosque obtenga conservándolo iguales ganancias que tumbándolo, vendiendo la madera o haciendo agricultura. Con este concepto practico y de negocios, se  procura que la gente se decida a cuidar los bosques nativos de su propiedad. 


La economía ambiental también nos propone algunos mecanismos y sistemas de pagos por conservación de un ecosistema al que se le ha asignado un precio.
Uno de estos es el Mecanismo REDD+, un mecanismo de compensación financiera (ambiental y sostenible) de los esfuerzos de conservación forestal establecido por las Naciones Unidas como parte de las soluciones al cambio climático. Las siglas quieren decir Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. El “+” se refiere a que a más de evitar la deforestación, hay compromisos de conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono, por ejemplo mediante la reforestación.

Siguiendo esta filosofía, en Colombia tienen el programa Socio Bosque.  Las comunidades y personas que decidan convertirse en “socios” reciben una compensación económica y deben firmar un contrato por al menos veinte años en el que se comprometen a preservar el ecosistema intacto. Las comunidades pueden extraer productos para su propio sustento pero no para vender, y en ningún caso pueden desmontar alguna parte de bosque para la agricultura o ganadería. Los socios también deben impedir que terceros, por ejemplo, madereros y cazadores ilegales, ingresen en la zona y degraden el ecosistema, convirtiéndose en la práctica, en guardabosques. 

Sabemos de las causas del cambio climático, pero por unos dólares más estamos dispuestos a destruir el ecosistema y como  “así nomás había sido” la solución es hacer de la conservación de la naturaleza sea un buen negocio, pues como dice el dicho “el órgano más sensible del hombre y la mujer, es el bolsillo”.


ovidioroca.wordpress.com