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sábado, 29 de octubre de 2016

EDUCACION PARA EL FUTURO


Ovidio Roca

Es común escuchar: " El mundo del mañana estará plagado de oficios y profesiones que hoy todavía no imaginamos, porque derivarán de actividades que aún no existen; en empresas que usan tecnologías hoy desconocidas y en condiciones y entornos jamás experimentados".
En esta economía del conocimiento, se produce mayor cantidad y mayor diversidad de bienes y servicios con cada vez menos trabajadores, pero de mayor capacidad de innovacion tecnológica; lo que deja prever un cambio, a corto o medio plazo, de la sociedad de trabajo tal como la conocemos hasta ahora.
Por tanto este acelerado proceso de cambio económico y tecnológico demanda un nuevo enfoque para la educación, de modo que ésta se adecue a la nueva sociedad del conocimiento. Nuevos modelos educacionales que deben impulsar y animar a los jóvenes a adaptarse a diferentes entornos y desafiarlos continuamente, lo que los convierte en personas más ingeniosas y creativas y con esto se les abre un amplio abanico de posibilidades para el futuro y a través de nuevos emprendimientos.
Sin embargo es importante no olvidar que lo primero es el ser humano; sus valores, su capacidad de pensar, razonar y esto implica conocer y aprender de ética, filosofía, matemáticas, ciencias e historia; pues finalmente de lo que se trata es de la felicidad humana, de saber convivir en armonía con el medio ambiente, consigo mismo, con su familia y su comunidad y esto implica calidad de vida, calidad institucional, estado de derecho y garantías para las inversiones competitivas, pues con ello se logra empleos y se combate la pobreza.
Para acceder a los nuevos empleos en una realidad siempre cambiante, las personas requieren de habilidades relacionales, una mentalidad fluida y flexible, capacidad de comunicarse, de adaptarse a los imprevistos y disposición para trabajar con cualquiera en colaboración abierta, en cualquier momento y lugar, así como la capacidad de enfrentar los problemas con naturalidad y soltura.
Dado que es imposible saber cuáles serán las necesidades del mundo en diez o quince años, el proceso educativo debe enseñar competencias genéricas y aplicables en cualquier momento y espacio, como: aprender cómo aprender, creatividad, inteligencia social y habilidades para incorporar la inteligencia artificial a nuestro diario vivir. Esta economía del conocimiento significa además, formas, métodos y maneras de abordar y resolver problemas; de “Know how” "y  "Know Who", herramientas y medios de producción para lograr a su vez más conocimiento y más y mejores productos y servicios, útiles para la sociedad.
En los centros internacionales de conocimiento, se habla que hemos ingresado en la Cuarta Revolución Industrial. En el Foro de Davos de Enero de este año, hubo un anticipo de lo que los académicos más entusiastas tienen en la cabeza cuando hablan de Revolución 4.0: nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biología molecular, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, automatización, drones e impresoras 3D; serán sus artífices y todo vinculado a la nube inteligente, la conectividad, redes seguras de datos, innovación digital  de servicios financieros, educación para el futuro, salud servicios de mercado, redes de negocios digitales, entre otros.
Los expertos educacionales reunidos en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (Wise) coinciden que en la escuela del futuro, las clases magistrales desaparecerán y el profesor ya no ejercerá sólo como transmisor de conocimientos, sino que tendrá como principal misión guiar al alumno a través de su propio proceso de aprendizaje. El currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y se valorarán las habilidades personales y prácticas más que los contenidos académicos. Internet será la principal fuente del saber, incluso más que el colegio, y el inglés se consolidará como la lengua global de la enseñanza.
Un enfoque educacional totalmente nuevo, demanda que las universidades e Institutos técnicos deben cambiar sus métodos hacia esta economía del conocimiento, con una educación para este futuro cercano, y para estar al día deben tener una relación muy estrecha con las empresas, propiciando pasantías, prácticas o proyectos de investigación que trabajen con la comunidad, asegurando así que el conocimiento teórico sea inmediatamente vinculado con la práctica.
La Economía del Conocimiento crea valor agregado en los productos y servicios en cuyo proceso de creación o transformación participa y esta nueva economía del conocimiento es un gran desafío y una gran oportunidad para los pueblos que quedaron rezagados en la economía industrial, pues ahora la materia prima fundamental es el cerebro y el conocimiento y esto está al alcance de todos aquellos que lo trabajen y se lo propongan.
Por tanto, el reto, el mandato de la hora actual es: aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a estar y convivir; una adaptación constante, el aprendizaje continuo y la capacidad para inventarse el propio trabajo, "ser emprendedor" y cruzar las fronteras disciplinarias. 
ovidioroca.wordpress.com



miércoles, 10 de agosto de 2016

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO
Ovidio Roca
Nuestro permanente crecimiento poblacional, el agresivo avasallamiento de los paisajes boscosos y acuáticos, la actitud depredadora con los recursos naturales, el consumismo y la contaminación; están produciendo desajustes ambientales y cambios climáticos que hacen peligrar el actual ecosistema y con ello nuestra especie homínida. Y aunque tenemos el conocimiento y las herramientas para evitarlo, no decidimos hacerlo, pese a que en gran parte somos los causantes y puede que también la solución.
Actualmente transitamos hacia la economía del conocimiento, donde la ciencia y la tecnología dirigen y orientan las actividades productivas, se masifica la inteligencia artificial y las maquinas inteligentes son cada vez más eficientes y baratas; afectando al empleo tradicional. A su vez la sociedad está relegando cada vez más la ética y la filosofía, todo aquello que nos enseña a vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros vecinos.
Es importante resaltar que el conocimiento surge y se desarrolla, en y desde diferentes ámbitos: el educativo, el de las instituciones científico tecnológicas, el de las empresas y esto se lo hace promoviendo y dando énfasis a las relaciones entre las instituciones, las políticas gubernamentales y el ámbito territorial.
Esta nueva economía, utiliza el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza al transformarlo en información, métodos y formas de resolver problemas y generar productos, y se basa y abarca campos como la educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología e industria aeroespacial. Se orienta especialmente hacia el conocimiento y utilización de los elementos fundamentales: la nuclear, la electrónica, la inteligencia artificial, la biología molecular, la genética y otras áreas especializadas orientadas a la creatividad e inteligencia social.
Con estos avances, estamos a los inicios de la cuarta revolución industrial y si utilizamos sabiamente estas nuevas e innovadoras tecnologías y la inteligencia artificial; podemos producir energía limpia y barata, desalinizar y potabilizar el agua y usarla mejor, como por ejemplo en la hidroponía. Aplicar la ingeniería genética para producir nuevos antibióticos, nuevos tratamientos médicos y mejorar la producción de alimentos. Podemos asimismo disminuir la contaminación y mejorar el reciclaje; aumentar el transporte masivo, autos eléctricos autónomos, masificar la impresión 3D, utilizar drones y robots para trabajos constructivos y agropecuarios, realizar diagnóstico y control de salud vía teléfono celular, masificar la educación a distancia, etc.
Todos estos avances tendrán un gran efecto sobre nuestra forma de vida y sobre los nuevos puestos de trabajo y por tanto sobre el tipo de educación requerida en esta nueva etapa de la historia humana; sobre todo, teniendo en cuenta que en esta nueva economía, aquellos trabajos y empleos que tienen que ver con el almacenamiento y procesamiento de la información y no con la iniciativa y creatividad, son fácilmente automatizados y sustituidos por computadoras.
Sin tomar en cuenta e ignorando este nuevo panorama, el enfoque educativo de nuestras universidades continúa ajeno a la economía del conocimiento y peor aún al de la cultura y el respeto a los demás; por tanto no contribuyen a lograr el progreso y desarrollo de los estudiantes, la sociedad y el país.
Muchas de nuestras universidades públicas son verdaderos feudos, donde grupos de profesores y estudiantes eternos, manejan desde el Consejo universitario un sistema educativo mediocre, obsoleto y solo en procura de su beneficio económico, de prebendas y privilegios personales y de grupo. Un último ranking de Universidades Latinoamericanas, ubica a la U. Gabriel René Moreno en el puesto 444 de  479 universidades; es decir que en una escala porcentual estamos en el puesto 93 de cien y como siempre, al lado de Haití.
Como efectos de esta nueva economía del conocimiento se dice por ejemplo, que en las economías desarrolladas habrá un noventa por ciento menos de abogados y solo quedarán los especialistas; disminuirán los empleos de operarios de maquinarias, conductores de vehículos, empleados de banco, de camareros, entre otros, que pierden sus empleos ante la automatización. Mientras se indica que habrá mayor demanda en las áreas sociales, servicios personales, salud, energía, electrónica, informatica y la economía y tecnología verde.
Si queremos asegurar nuestro futuro, es importante contar con centros educativos de creatividad y excelencia, donde los estudiantes puedan elegir libremente una profesión, aquella que los estimule y motive; manteniéndose siempre al tanto y vinculados a la tecnología, la informática, la economía del conocimiento y sobre todo a la cultura y filosofía de convivencia humana.
Como sabemos, todo avance científico puede ser utilizado tanto para la creación como para la destrucción; podemos curar, prevenir enfermedades y también fabricar bombas y matar indiscriminadamente; por eso la necesidad de una cultura humanística integral que nos ayude a convivir en armonía con nuestro ecosistema y con nuestros semejantes. Una cultura construida desde la base, desde la familia, la escuela, la universidad, la empresa, los institutos de arte; desde la cultura  e investigación científica y desde la institucionalidad política y religiosa. Fundamentalmente debería promoverse la responsabilidad personal y social, de modo que todos tengamos los mismos derechos e iguales responsabilidades. 
ovidioroca.wordpress.com



martes, 12 de julio de 2016

CULTURA: RELIGION Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

CULTURA: RELIGION Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
Ovidio Roca
Las fuerzas impulsoras de la civilización humana han sido tanto la curiosidad y el pensamiento científico, como el modelo de economía capitalista en manos de empresarios que buscando hacer negocios expandieron las fronteras del mundo.
La religión y la acción política han sido a su vez, los mecanismos de control y dominación sobre las personas y pueblos. Ambas instituciones tienen gran similitud pues se basan en verdades reveladas: la Biblia, el Corán y el Capital (Das Kapital).
La cultura religiosa y política parten de una revelación que enseña al creyente todo lo que hay que saber y este conocimiento es inmutable, por lo que irónicamente al recibir la verdad divina, el creyente se mantiene en la ignorancia.
Por su parte el pensamiento científico admite la ignorancia colectiva y en lugar de basarse en antiguas tradiciones y revelaciones divinas, realiza nuevas observaciones, experimentos y comprobaciones. Se basa en la duda metódica, pues lo que hoy sabemos puede ser rebatido mañana por una mayor comprensión del fenómeno observado; vale decir que toda teoría es válida hasta que aparezcan nuevas pruebas que la refuten y ahí por delante.
La historia nos muestra que por los años 1.500, Europa y especialmente España, Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia y los Países bajos;  gracias al espíritu científico y la mentalidad capitalista, exploraron y conquistaron y ampliaron el mundo. Los guiaba un nuevo espíritu; el de la curiosidad, el descubrimiento y la economía, y esto hace que los europeos  hayan desarrollado una inigualada ambición de explorar, descubrir, investigar y conquistar. Esta mentalidad científica de preferir las observaciones actuales a las tradiciones del pasado, hicieron que tanto el explorador, como el científico, admitiendo su ignorancia se digan: no sé qué hay allí pero vamos a descubrirlo.
A su vez, los grandes Imperios de China, India y el mundo Musulmán, aunque contaban con mayor población, territorio, riqueza y conocimiento individual, carecían del espíritu y la organización social orientada a la exploración, la investigación y el afán industrialista; por lo que se estancaron.
En los Estados laicos, la ciencia y la tecnología producen en forma eficiente armas, bombas, misiles y satélites espías, para que los políticos y empresarios de cada Estado puedan en su afán de control político y acceso a recursos; destruir selectivamente a sus presuntos enemigos. Estados estos que son dirigidos por las grandes Corporaciones que tiene mucho que ganar con estos asesinatos impersonales y tecnológicos; son genocidios en busca de poder y riqueza y “en esta vida”.
En los Estados mayormente religiosos, la religiosidad produce un pueblo dócil y también fanáticos suicidas dispuesto a matar indiscriminadamente a los infieles, con armas o chaleco bomba para así ascender al paraíso de leche y miel y setenta y dos huríes dispuestas para su deleite y de paso salvar a sus familias. Son personas fanatizadas  y suicidas que no tienen nada que perder y se inmolan en su propósito de castigar y asesinar a los infieles y así ganar el paraíso prometido, “en la otra vida”.
En este nuestro planeta finito enfrentamos actualmente el grave problema de sobrepoblación, situación que ya supera en exceso los límites y su capacidad de soporte y sin expectativas de su reducción. Con esto se incrementa diariamente la destrucción del ecosistema y esta situación de desequilibrio y cambio climático, nos conduce al enfrentamiento por espacios y recursos; tanto entre los miembros de nuestra misma especie, como con los del resto del ecosistema.
La ciencia y la tecnología han dado paso a la cuarta revolución industrial, la de la Inteligencia Artificial, con nuevas tecnologías para reducir los costos de la energía y con nuevas fuentes, autos eléctricos autónomos, educación a distancia, impresión 3D, agricultura eficiente, nuevas técnicas para resguardar la salud  y todo esto con un marcado efecto sobre las exigencias para los nuevos puestos de trabajo y por ende de una nueva educación.
El asunto es que, aunque tanto la ciencia como la tecnología pueden dar saltos; la cultura humana, religiosa y política no lo hace, pues necesita de bastante tiempo. Por tanto continuaremos en nuestra permanente lucha por el poder y control y así las guerras seguirán, utilizando nuevas tecnologías y mayor fanatismo, con lo que la destrucción y las muertes serán cada vez más aterradoras.
Debemos reconocer que la cultura no es solo un elemento más del desarrollo, sino que es aquel que vertebra y da unidad y dinamismo al resto del sistema; esto significa que no puede existir un desarrollo que satisfaga las necesidades cada vez más crecientes de los miembros de la comunidad, si no utilizamos a la cultura como base para la consolidación de los modos de vida y los derechos fundamentales del ecosistema y del ser humano, así como promover los sistemas de valores, tradiciones y creencias que nos permitan vivir armónicamente en este planeta. Por tanto nuestro desafío está en cambiar radicalmente de actitud y utilizar con mayor sabiduría la cultura y la ciencia y si al moderno conocimiento, le adicionamos cultura de preservación ecológica y respeto por el prójimo, puede que hallemos una buena solución.

ovidioroca.wordpress.com