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sábado, 30 de mayo de 2020

CUENTOS DE CAMBAS PATAZAS




Ovidio Roca

Durante la Peste Negra de 1.348, murió en Florencia el ochenta por ciento de la población. Según nos relata Bocaccio, en esa época diez jóvenes escapan de Florencia hacia al campo y allí como terapia se dedican a contar cuentos.
Aquí en tiempos del coronavirus chino, por suerte no tan violento, entre dedicarse al trago o a los chismes en Facebook, es mejor contar cuentos e historias

Vida y cultura campestre.

Los orientales de antes, (mediados del Siglo XIX y principios del XX) eran mayoritariamente campesinos. Los de mejor posición económica tenían sus propiedades ganaderas y sus chacos, y en la Estancia tenían sus casas rústicas; generalmente de motacú y algunas veces de teja, con paredes de tabique revocado y pintado con cal, techos de dos aguas y con amplios aleros.
La familia que era extendida, vivía en el campo conviviendo con la naturaleza y su variada fauna. A los niños que crecían en este ambiente les era natural conocer la existencia y las diferencias entre los sexos: los muchachos con palomas que orinaban de pie detrás de un árbol y las peladas con sapo que orinaban de cuclillas.
Mis primeros años los pase en la Estancia San Lorenzo, en las orillas del rio Guapay o rio de los guapasales y en las cercanías de Montero Hoyos.
(Guapá, tacuara: guadua paniculata, e Y, agua o rio. gr.).
En este mismo lugar, Santa Cruz de la Sierra, hizo una de sus pascanas en su largo periplo por la Chiquitania, partiendo del río de los indios al de los peces. Vale decir desde el río Paraguay al rio Piraí.
(Paraguay: payaguá, indios e Y, agua. Piraí: pira, pez e Y, agua, rio).

En la Estancia y aún con nuestra tecnología primaria, éramos autosuficientes; nos alumbrábamos con lampión y velas de sebo, se cocinaba con leña y se fabricaban con greda (arcilla) los utensilios para la cocina y la mesa; se hacía jabón de lejía y velas de sebo y también se tejían hamacas.
Todo lo indispensable para subsistir, que era reducido, se producía en la casa, en los potreros y el chaco: gallinas, chanchos, vacas y lo que se cazaba; también se sembraba arroz, plátanos, yuca, maíz, guineos, caña de azúcar, algodón etc.
Era una economía de auto subsistencia a diferencia de ahora, que todo lo compramos en la pulpería o el Súper y que viene del resto del país y del mundo entero y cuando ocurre una calamidad y se corta el suministro, nos morimos de hambre.
Las noticias, al margen de las más importantes del tiempo y las aguas, se reducían al entorno cercano y chismes que algún viajero traía del pueblo y como no había telenovelas, en la tarde todos se reunían cerca de una fogata para alumbrase y correr a los mosquitos y se contaban historia y cuentos de la viudita, del carretón de la otra vida, de la vieja bruja de la otra Estancia y de las cunumis pueblerinas.
A fines de los años cuarenta fui al pueblo, a Santa Cruz, para asistir a la escuela. Al llegar vivimos en la casa de los abuelos y de ahí recuerdo que al caer el sol y refrescado algo el ambiente; mi abuelo se ponía su saco de lino blanco y se iba a la Plaza principal a compartir con sus amigos y escuchar música y luego las noticias de la radio. Al frente y al lado de La Pascana, Chavo Urioste había puesto un altoparlante para trasmitir música y posteriormente armó y puso al aire una radioemisora, la Radio Electra.

Cultura de género y los cambas liberales.

Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
Por lo que entiendo, no existe una verdad única sobre un acontecimiento, sino varias verdades según las experiencias de vida de cada uno, y fruto de las cuales pueden contarse diversas historias.
En este desiderátum que vivimos actualmente, muchos proponen que las personas tengan derechos particulares por ser indígenas, blancos, negros, mujeres, hombres, homosexuales, etc. y no necesariamente por sus valores ciudadanos y de respeto a la ley y a los demás. Siguiendo esta línea y en este nuestro mundo de cultura fluida se habla entre otras cosas, de múltiples democracias: Democracia intercultural?, comunitaria?, de género?, etc.
A quienes nos criamos en el campo y con un conocimiento de los sexos aprendido directamente de nuestro abigarrado y dinámico entorno animal y como fruto de la experiencia; ahora nos parece extraño todo esto de los géneros, explicado además como una construcción cultural y no biológica, por lo que nos sentimos desconcertados con esta nueva ideología.
En el campo y en los tiempos de antes, éramos más naturales y directos y a la persona según su comportamiento se la llamaba de: opa, parlanchina, posmeta, acopaibao, fresco; era como un reflejo de sus actitudes y comportamientos personales, tanto simpáticos como desagradables. En cuanto a los frescos se los consideraba de un comportamiento y una actitud rara, pero cada cual carga con lo suyo; pero a nadie se le hubiera ocurrido armar un grupo o un movimiento en ofensa o defensa de la frescura; de lo que ahora se hace una ideología.
A los comunistas y populistas no les interesa, ni reconocen, ni aceptan la diversidad humana y menos convivir con la diferencia. Lo que hacen en procura de hacerse cargo del poder es usar los traumas, debilidades y problemas de las personas y en lugar de apoyarlos de fortalecerlos, los victimizan y luego los utilizan para sus fines de poder y dominio.
Se inventaron o apropiaron de la llamada ideología de género y con ello manipulan a las “minorías activas”, el feminismo, el movimiento LGBTI, y otros varios, prometiéndoles una ansiada “visibilidad” pero en realidad, al usarlos como arma política terminan por invisibilizarlos.
En una sociedad democrática liberal; como ciudadanos todos somos iguales ante la ley y como personas somos diferentes, de distinto sexo, raza, cultura, religión y esto enriquece a la sociedad en su conjunto. El liberalismo considera que cada persona puede ser lo que íntimamente quiera: homosexual, bisexual o feminista, siempre y cuando respete la libertad del otro.

ovidioroca.wordpress.com

miércoles, 8 de noviembre de 2017

RELATO SOBRE SANTA CRUZ Y LA CONSTRUCCION DE  SU DESTINO


Ovidio Roca

Como toda cultura, la de los cruceños tradicionales es fruto de su historia, su  tradición, su ambiente y en este caso además del aislamiento y la lejanía en la que se encontraban; como se decía: “Santa Cruz está lejos de todas partes”, lejos de los centros urbanos y de las costas donde se movía el comercio y las nuevas ideas e innovaciones.

Por esto el llamado "modelo cruceño" es destacable, pues es un modelo de libre iniciativa y apertura a la modernidad y el progreso, que se desarrolló en un país encuevado, estatista y comunitarista. El desarrollo industrial y tecnológico se dio con mayor facilidad en los países costeros y esta su mayor competitividad impidió el surgimiento de la industria en Bolivia, de economía primaria, aislada y con un mercado de consumo mínimo.

Durante la colonia y hasta bien entrado el Siglo XX la sociedad cruceña estuvo alejada física y culturalmente de los  centros de poder político y económico y sobre todo del estatismo de la sociedad minera andina.

La búsqueda de oportunidades impulso en el Siglo XIX a nuestros abuelos y bisabuelos  a su aventura hacia las tierras de la siringa, donde conquistaron nuevas fronteras para el país y en medio de la selva abrieron empresas vinculadas al mercado mundial, vale recordar también esos otros pioneros que abrieron por Puerto Suárez, el rio Paraguay y el Rio de la Plata vías de comercio con Brasil y Argentina.

Recién a mediados del siglo anterior Santa Cruz se integra al circuito del comercio nacional; en  1954 se terminó de construir la carretera que une Santa Cruz con Cochabamba y el resto del país, la que termina de asfaltarse en 1957; en este año también se construye la carrera hacia las Provincias del Norte: Montero y Yapacaní y llegan los ferrocarriles del Brasil en 1955 y de Argentina en 1957 y empieza a desarrollarse el transporte aéreo. En esta época y ya impulsados por la vinculación con los mercados; notables personajes iniciaron la industria del azúcar, de la madera, de la construcción y crearon Cooperativas para dotar de servicios a la comunidad.

Hace años Willy, un amigo alemán y cruceño de elección, me decía: lo que yo valoro del cruceño es su actitud libre, su iniciativa personal y su mente abierta a nuevas iniciativas, además del respeto por la propiedad privada. Tienen una cultura abierta a la innovación y también inclusiva, por lo que acepta fácilmente a los migrantes que aportan al desarrollo. Reconocen a los individuos por sus valores personales al margen de raza o religión y le dan un valor social por sus logros, su éxito económico, profesional, artístico. Tiene capacidad de organización institucional y busca soluciones privadas a necesidades comunes como ejemplo en su época las Cooperativas de Servicios. 

Lamentablemente esta mentalidad, pese a la existencia de mayores oportunidades, se ha ido perdiendo. En la época de Banzer nuevos y viejos grupos locales accedieron al usufructo del Estado, se estableció una práctica y mentalidad logiera y excluyente a toda forma de pensamiento crítico y se perdió el empuje y la fortaleza de nuestros antecesores. En el Estado Plurinacional, los cruceños luego de un rechazo y resistencia inicial al avasallamiento político, cultural y económico del Gobierno Central, sobre los Gobiernos Departamentales y Locales y especialmente contra la economía y la sociedad cruceña, llegaron al cansancio y amedrentamiento y este fue el paso hacia la colaboración. El Gobierno paró violentamente la resistencia cruceña y del oriente, inventando el proceso separatista y condenando y poniendo preso a todo aquel que oponía alguna resistencia o no pagaba la cuota; con esto se llegó a la convivencia forzada, pues para varios dirigentes es mejor hacer negocios con los masistas a ser exiliados o presos y aquí es cuando se acaba la oposición. 

Estamos en una nueva etapa de nuestra historia y debe quedar claro que el masismo tiene un proyecto de poder que contempla la toma y control de este nuestro territorio de las llanuras y el chaco, mediante el avasallamiento económico, étnico y cultural y la correspondiente aculturización y pérdida de identidad del pueblo que buscan dominar; vale decir un proyecto de sustitución y exclusión.
Este es un proyecto hegemónico bajo un modelo racista, populista y dictatorial, que va contra la historia y contra un pueblo que tiene en su destino un proyecto de sociedad viable, de raíz democrática, abierta y modernizante, que no puede ser avasallado si el pueblo cruceño y sus instituciones recordando su estirpe, su historia, cultura y tradiciones así lo deciden y actúan en consecuencia.

ovidioroca.wordpress.com







miércoles, 14 de septiembre de 2016

CUATRO OJOS: EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA

CUATRO OJOS: EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA
 Fuente: Javier Méndez Vedia
EXTRACTO
En el siglo XIX la conexión fluvial con el Beni, se la hacía por Puerto Paila, en el Rio Grande. Una crecida registrada en 1825 llevó a las aguas del Río Grande a encontrarse con el Piraí y Paila quedo inutilizado como puerto, cediendo a Cuatro Ojos la función de conectar con Mojos.

Actualmente parece sencillo llegar hasta Cuatro Ojos. Desde la Capital Santa Cruz, se recorren Warnes, Montero, Saavedra, Minero, Chané, Aguaíses, Sagrado Corazón y San Pedro, que está a unos 135 kilómetros. Se trata de la ruta soyera que, aunque asfaltada en gran parte, es peligrosa.
Hace ocho décadas, los viajeros seguían una ruta diferente a esta actual de los camiones. Para embarcarse en el Puerto pasaban a ritmo de buey cerca del río Asubicito, luego Santa Rosa del Sara, Palometas y Asubí Grande. Sesenta kilómetros de selva debían atravesar los carretoneros. Cada jornada terminaba con el misterioso canto del guajojó, que aún se oye cerca del río Palacio, que va a sumar su riqueza de peces al ya cargado Piraí, a varios kilómetros de Cuatro Ojos.
Durante las primeras décadas de la era Republicana se formó el pueblo de Cuatro Ojos. Hacia finales del siglo XIX o comienzos del XX, llegó un francés de ascendencia suiza e italiana: José Sciaroni Conil. Este francés vio el mayor esplendor del puerto. Tenía 2.500 habitantes, cuatro tiendas comerciales, oficina de telégrafo y correo. Por supuesto, se construían batelones (barcazas de regular tamaño) y lanchas.
Los productos de Santa Cruz llegaban hasta Mojos. Arroz, charque, maíz y azúcar llegaban hasta esas remotas regiones y terminaban en las barracas donde los sueños de los siringueros se apelmazaban como la hevea brasiliensis que explotaban.
Carlos Cirbián investigó que los comerciantes cruceños iban hasta Belém do Pará, en Brasil, ya en el siglo XVIII, llevando sorgo, aceite de copaibo, cuero y pieles. Regresaban con especias y otros productos de ultramar. Eran conocidos los vapores como La Estrella del Oriente, de Barriga y Compañía, y el vapor Guapay, de la casa Zeller y Mozer. "En 1899, algunos periódicos anunciaban que ya no había despachos, porque los almacenes de Cuatro Ojos estaban llenos", cuenta el pintor. El hecho de que ahí se asentase una Capitanía de Puerto indica la importancia de este punto comercial. Por ahí llegaron las máquinas de Luz y Fuerza y uno de los primeros vehículos que circuló en Santa Cruz de la Sierra.
DECLINACIÓN DEL PUERTO
En 1912 el negocio de la goma se acabó. La planta crecía en la lejana Malasia (por entonces colonia británica), África y Ceilán. Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia no pudieron competir con esa producción, más barata y accesible. Lo paradójico del caso es que las semillas fueron llevadas ilegalmente de la misma Amazonia.
El pequeño puerto de Cuatro Ojos dejó de ser útil; poco a poco, las tiendas fueron cerrando y quienes se instalaron en la zona buscaron mejores ubicaciones. Era raro ver navegando a las lanchas que antes surcaban frenéticas las aguas con su carga de azúcar, charque y provisiones.
Pero la naturaleza se encargaría de dar el golpe de gracia a Cuatro Ojos. Lo recuerda Pepe Sciaroni, el único varón de los diez vástagos del francés José Sciaroni.
Pepe Sciaroni (que también se llama José) vive en Santa Cruz, es un lúcido octogenario que en 1929 tenía seis años de edad. Esa fecha es importante, porque una crecida del Río Grande depositó sus sedimentos en Los Limos, lugar con numerosos bajíos cambiantes. El Piraí, al llegar al lugar con la fuerza de las lluvias primaverales, no tuvo por dónde desembocar en su 'hermano mayor', como lo llama Hernando Sanabria.
El río Piraí, según explica el director del Searpi, Walter Noe Angus, ya no tiene un cauce definido que desemboque en el Río Grande. "El cauce se divide, y por eso la sedimentación ha subido", explica.
Aunque perdió su importancia comercial, la leyenda siguió rodeando al lugar. Pepe Sciaroni Durán continuó el trabajo agrícola. Ya sabía lo que era navegar, y desde 1943 ya llevaba su producción de azúcar y café hasta Trinidad. El transporte de los productos de las casas Zeller, Elsner y de Paz Hermanos también era su responsabilidad.
Es imposible habilitar el puerto; no porque el río se ha movido más de 300 metros del lugar original, sino porque no hay una desembocadura única al Río Grande. Hace pocos años, la armada norteamericana y el Searpi estudiaron la posibilidad de habilitar el río Yapacaní como puerto de navegación. Se usaría el ferrocarril que ha quedado inutilizado entre Santa Rosa y Yapacaní. Una terminal intermodal permitiría trasladar la carga a las barcazas, que viajarían por el Yapacaní hasta el Mamoré. Los estudios de carga de sedimentos y dragado no fueron concluidos, por lo tanto, Santa Cruz quedará, por ahora, con la aspiración de tener un puerto cercano para exportar hasta la producción de la brasileña Rondonia. Mientras tanto, ahí queda, nuevamente recordada, la historia.

Nota: Enviado por Anke Arno de Santa Rosa del Sara.

miércoles, 2 de julio de 2014

LOS CRUCEÑOS Y LA ECONOMÍA DE MOJOS Y CHIQUITOS, SIGLOS XIX Y XX.

LOS CRUCEÑOS Y LA ECONOMÍA DE MOJOS Y CHIQUITOS, SIGLOS XIX Y XX.

Ovidio Roca
Pueblo que olvida su historia, pierde su identidad, su esencia. Las tiranías, conscientes de esto, lo primero que hacen para dominarlos es anularles y quitarles su memoria, orígenes, tradiciones, cultura y religiosidad; procurando destruirles así el alma, someterlos y poder luego meterle, gobernar a su antojo. Lo dicen en la tesis de Sinahota y lo practican cada día; hay que “Quitar el alma a los k’haras”.

La sociedad cruceña, ha tenido la virtud se reaccionar creativamente ante eventos críticos (negativos y positivos), que afectaron su economía y forma de vida. En el Siglo XIX, la construcción de buenas vías de comunicación desde la costa del Pacifico hacia el altiplano boliviano dejó a la producción cruceña fuera de competencia (por los fletes bajos) del importante mercado de las minas. Ante esta situación, los emprendedores cruceños reaccionaron y encontraron una nueva alternativa económica en la cascarilla y la goma.

Luego a mediados del Siglo XX, la apertura y asfaltado de la carretera desde Cochabamba (parte del programa de marcha hacia el oriente de la revolución nacional) abrió el  mercado andino e impulsó el desarrollo agropecuario y agroindustrial cruceño. Ver: Guabirá veinte años de logros, en ovidioroca.wordpress.com

APUNTES SOBRE LOS TIEMPOS DE LA GOMA

Forman parte de los recuerdos de mi infancia, las historias y anécdotas de la época de la goma que escuchaba de mis abuelos y parientes; matizadas luego con los comentarios de cocina, picantes y anecdóticos de los trabajadores de la casa, entre ellos los famosos viajes a Paris. Estos personajes fueron los actores y testigos de esa gran gesta amazónica.

Con estos recuerdos en mente, hace poco leía los trabajos de dos excelentes historiadoras bolivianas, meticulosas y analíticas: Clara López Beltrán y Ximena Soruco. Y como todo libro tiene dos autores, el que escribe y el que lee; esta es mi lectura de esa época:

En el Siglo XIX, el sector dominante de la Bolivia andina tenía puestos sus intereses en la minería de la plata y para ello activaron un eje económico en torno al altiplano andino, y poco conocían y se importaban de esas lejanas tierras del oriente y la amazonia. Las importaciones de artículos y alimentos para abastecer las actividades mineras se realizaban especialmente desde las costas del  Pacifico y estas importaciones se facilitan y amplian con la llegada del Ferrocarril desde Antofagasta, al pueblo de Uyuni, a principios del año 1890 (*).

Santa Cruz (mojos y chiquitos), fue fundada por pioneros, navegantes de la selva, los que en el centro de américa construyeron un pueblo, una sociedad mestiza, una historia; con sus héroes, tradiciones, símbolos y rituales; que son lo que encarnan la continuidad del espíritu del pueblo y la nación a lo largo de los tiempos. Un pueblo, lejos de todas partes, e ignorado por el gobierno andino minero; una sociedad que supo avanzar, crearse un patrimonio, y a su paso ir fundando y poblando tierras.
A mediados del siglo diecinueve, le economía cruceña era fundamentalmente de autoconsumo. Algunos productos como azúcar, hilados y tejidos de algodón, charque, cuero curtido y artículos de cuero como arneses, lazos, botas y calzados, que se transportaban dificultosamente y vendían en las zonas mineras, especialmente las del sur del país. Se destaca la excelente producción de artículos de cuero, que además de ser comercializados en el mercado interno, eran apreciados y vendidos en el norte argentino. Las exportaciones de estos pocos productos cruceños hacia las zonas mineras, que ya venía declinando, se cierran definitivamente con la consolidación de los ferrocarriles de Chile a Bolivia y sus fletes baratos.

Entre los años 1860 y 1880, emprendedores yungueños y cruceños se dirigen al Beni en busca de nuevas oportunidades de negocios, inicialmente con la cascarilla y luego la goma elástica. Hacia 1870, Nicolás Suárez y Augusto Roca ya estaban establecidos en Reyes, como socios en una casa comercial dedicada a estos negocios. Por el mismo tiempo llegaron allí, empresas mercantiles como la Casa Braillard, Zeller & Roessler y otras reconvertidas a la goma desde la cascarilla, como la Casa Richter.

La goma logra un inusitado auge a partir de 1876 y pequeños capitalistas de Santa Cruz y del Beni, como Antonio Vaca Diez, Nicolás Suárez Callaú, Augusto Roca Pinto, Nicanor Salvatierra, Antenor Vásquez y otros más, vieron en este negocio un buen futuro. Luego de manera independiente o con socios europeos, impulsaron la industria gomera explorando e incorporando territorios, cuya propiedad se asignaron.

Estos emprendedores trasladan luego el capital logrado en el Beni, a la ciudad de Santa Cruz y con ello se promueve la instalación de varias casas comerciales, algunas de ellas europeas y en especial alemanas. Las casas comerciales europeas traen empleados de sus países, lo que luego hacen fortuna; entre ellos Emilio Zeller, Felipe Schweitzer, Juan Elsner y Carlos Seiler. También se destacan los inmigrantes Francisco Treu, Alberto Natush, Jorge Banzer y el austriaco David Cronenbold.
Estos inmigrantes pronto se vincularon, mediante matrimonios, con la sociedad cruceña. Además de los alemanes, llegaron italianos como José Bruno y Dionisio Foianini.

Los excedentes económicos que se vuelcan hacia Santa Cruz permiten financiar el comercio de importación, especialmente el que se realiza por el rio Paraguay y Bahía Cáceres. Los principales comerciantes cruceños eran Crisanto Roca Pinto, Saturnino Saucedo, Manuel Peña, Pedro Vega, Elías Antelo y la sociedad Morales & Bertram. Estas casas comerciales controlaron el comercio en la región del oriente a fines del siglo diecinueve e inicios del veinte, sobre todo con la importación de artículos suntuarios para los ricos gomeros que gustaban de ser ostentosos.
Las casas comerciales tenían también otra fuente de ingresos en los créditos y consignaciones, provisión de comida y dinero a los enganchadores de mano de obra para la explotación del caucho. También contaban con astilleros que controlaban el transporte fluvial de la goma.

Los primeros establecimientos gomeros estaban establecidos en el curso medio del rio Beni, a la altura de Reyes, por lo que el transporte de la goma hacia el amazonas y ultramar, se realizaba primero en carretones con bueyes, cruzando las pampas hasta llegar al Santa Ana, sobre el rio Yacuma, para de allí continuar en canoas y batelones por el rio Mamoré y el Madera. Esto llevo a muchas familias cruceñas a establecerse en Santa Ana, dedicándose a la ganadería y agricultura para abastecer a las barracas gomeras. Son los Cuellar, Suarez, Roca, Franco, Chávez, Carvalho, Arauz y varias otras.

Recién en 1880 se confirma la confluencia del rio Beni con el Mamoré. Las ventajas de esta nueva ruta fueron inmediatas,  Nicolás Suarez tomo posesión de la Cachuela Esperanza en el rio Beni, controlando desde ella el flujo comercial de la goma boliviana hacia el amazonas y Europa.

La capacidad de una sociedad de enfrentar los retos y superarlos es lo que le da viabilidad y trascendencia. Actualmente estamos nuevamente en una etapa crítica para el desarrollo del oriente, con un modelo de gobierno corporativo-cocalero, dirigista y estatista; que afecta negativamente al desarrollo del país y especialmente del llano. Es de esperar que ese espíritu que tenían los pioneros cruceños, aun subsista.

Notas:

(*) Este Ferrocarril llegaba en 1883 desde Antofagasta hasta Pampa Alta, cerca de la frontera con Bolivia. Al poco tiempo se empezó con el diseño y luego la construcción de la trocha hacia Bolivia, llegando el primer tren a Uyuni a principios de 1890 y luego a Oruro en 1892.
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