jueves, 9 de julio de 2020

QUIEN YERRA EN EL DIAGNÓSTICO YERRA EN LA TERAPIA



Ovidio Roca

Pasamos por una época en la cual la población aterrorizada por la pandemia, se encapsula y reúsa ver y escuchar las verdades que nos muestran la realidad y la vida, favoreciendo así el discurso demagógico de los populistas.
Hemos tenido una historia poco satisfactoria, la que necesitamos evaluar y entender para cambiarla y así mejorar nuestra vida. Esto por supuesto aplicando un análisis realista y objetivo, pues cuando los hechos están velados por el lente ideológico solo vemos la interpretación sesgada de los mismos y podemos equivocarnos. Necesitamos investigar, leer y consultar para confirmar los dichos y los hechos de nuestra vida y obtener los elementos que nos ayuden para hacernos cargo de nuestro presente y nuestro futuro.

Nunca antes, fuimos capaces de garantizar una convivencia basada en el respeto y la tolerancia, ahora con el cúmulo de las crisis: sanitaria, económica y política, puede ser una coyuntura decisiva para lograrlo.
En una sociedad democrática, el debate amplio, serio, documentado y con propuestas nos protege del colapso, pues sin razonar y sin debatir entre nosotros, solo nos quedará la violencia como mecanismo de interacción.

Sin embargo, este debate debe tratar de los asuntos que interesan para el bienestar de la sociedad y no distraccionismos. Por ejemplo en estos momentos de profunda crisis económica, sanitaria, social y ambiental, los políticos están en plena discusión sobre la eliminación o reducción de sus salarios, lo cual en si es una verdadera estupidez. Un trabajador público o privado, lo que debe hacer y con capacidad y honestidad es un buen trabajo, cobrando por ello el salario que le corresponde como fruto de su idoneidad y dedicación, pues de esto vive.
Otra cosa es el funcionario público nombrado por el partido, generalmente no idóneo para la tarea a realizar y cuya fuente de ingresos proviene de la corrupción utilizando el cargo. A éste individuo el salario no le interesa.

Un aspecto que resalta en este dramático ambiente de pandemia y crisis múltiples y que preocupa a toda la ciudadanía, es el futuro del empleo y del trabajo. Esta preocupación se explica tanto por los riesgos que vemos al frente, vinculados a la pérdida de empleo por la automatización, la universalización de nuevos requerimientos en términos de educación, habilidades, la aparición del trabajo digital y el surgimiento de novedosas y múltiples formas de trabajo para las cuales no estamos capacitados.

El desafío por tanto es trabajar arduamente en nuestra formación, pues la baja calidad de la educación formal y la ausencia de valores, usos y costumbres adecuados, impide competir y prosperar en un mundo y una sociedad, nueva, dinámica y competitiva.

Y es en este difícil escenario, con miedo a salir a la calle y al trabajo, no hablemos de viajes y turismo, el populismo cocalero nos empuja a un proceso electoral. Una elección en la cual, por un lado está el masismo, una masa humana aglutinada por la etnia, la coca, el corporativismo y sobre todo por el afán de retomar el poder. Por otra parte un conglomerado disperso de demócratas a medias, con afanes de poder y alguno con celos enfermizos por cualquiera que les haga sombra; con lo que el cocalero se fortalece mientras la oposición se critica y destruye mutuamente.

Todos los ciudadanos y especialmente los demócratas, deberían elegir en las próximas elecciones  a quien presente la propuesta más seria y el equipo más capacitado y que en las encuestas muestre las mayores preferencias. Sin embargo, hasta ahora los candidatos no presentan propuestas sólidas y como van las cosas la gente irá a votar sin saber qué ofrecen y menos que saben y pueden hacer. 

Debería estar claro para nosotros, no los enseña el sentido común, que u
n servidor público o privado y en este caso el Candidato, debe tener conocimientos, habilidades y disposición para ejercer un oficio. Un mecánico tiene que saber arreglar un automóvil y un gobernante arreglar un país.

ovidioroca.wordpress.com

sábado, 4 de julio de 2020

CORONAVIRUS Y LECCIONES DEL LIBERALISMO Y POPULISMO



Ovidio Roca

La cuarentena a la que estamos sometidos y por mucho tiempo más, nos da la oportunidad de meditar entre otros aspectos, sobre nuestro futuro en relación con el trabajo, la salud, la economía y la política. De comprobar en la práctica diaria, sobre la esencia del populismo y la del liberalismo que no se reduce exclusivamente a la propiedad y el capital como se afirma, sino la libertad humana y en toda su extensión.

Permite ver y meditar sobre las consecuencias funestas que trae el estatismo y  las expropiaciones de las propiedades de aquellos emprendedores que innovan y producen, realizada por los Gobiernos populistas, desconociendo sus derechos y libertades económicas, civiles y políticas. Asimismo evidenciar las inmensas ineficiencias y distorsiones que generan los monopolios estatales al interior de la economía.  
En su tiempo Stalin desmanteló cientos de fábricas en la Alemania de la posguerra; las embarcó en trenes hacia la Unión Soviética pero jamás las pudieron hacer funcionar y producir. El Partido Comunista soviético era el dueño de todas esas fábricas, pero ni eso los salvó de la debacle económica que por su ineficiencia les sobrevino a finales del siglo XX.

Fidel Castro expropió todas las grandes haciendas productivas y las empresas privadas de la Isla. Hoy Cuba es uno de los países más miserables del planeta y el Partido Comunista Cubano es dueño de todo y produce nada más que exiliados y miseria.
Los masistas, entre otras varias inversiones truchas, compraron en mil millones de dólares una planta de urea; la pusieron cerca de los cocales chapareños, lejos y aislada de los mercados y no funcionó. Pero esto no importa pues la comisión fue más de trescientos millones de dólares, color verde coca. Esto lo graznó (twitteo) un Urubú que sobrevolaba por la zona y escucho claramente: el negocio, el “qhatu”, el “deal” que celebraban los interfectos, mientras acullicaban coca yungueña.

Las dolencias y secuelas del coronavirus chino y el reforzamiento del populismo, nos están enseñando que cuando se interrumpen nuestros derechos fundamentales de libertad económica y empresa, todo se distorsiona.  Se confirma igualmente que la justicia social tan cacareada por los populistas no son las dadivas del partido, sino el libre acceso y en igualdad de oportunidades para todas las personas: a la educación, a los recursos, al trabajo, la propiedad y al libre mercado.

Por su parte, la izquierda que sabe muy bien manejar los temores y sentimientos de amor, odio y frustraciones de la gente, está aprovechando hábilmente el ambiente de anarquía y desazón exacerbado por la pandemia, para aplicar una estrategia internacional de expansión geopolítica.  
Siguen con el conocido método comunista del agit-prop, para generar el caos: movilizan a la población que se encuentra perturbada y le señalan al capitalista y empresario, como el enemigo causante de todos sus problemas. Ellos se desahogan y con violencia producen disturbios, desmanes y destrucción de bienes privados y públicos en las diversas ciudades. Lo vimos en Chile, una de las sociedades más prósperas y estables de Latinoamérica, antes en Ecuador, Perú, Brasil y ahora en los Estados Unidos, causando inseguridad e inestabilidad y sobre todo buscando desmoralizar a la sociedad con sus acciones violentas y debilitar con ello las defensas del Estado democrático.

Esta misma violencia es la que vemos en Bolivia, orientada y extendida mediante los movimientos sociales, y motorizada por minúsculos grupos de activistas del terror, bien organizados, motivados, adoctrinados y financiados por el masismo cocalero. Lo vimos últimamente en K’ara K’ara, Yapacaní, San Julián, Chapare, etc.
Nos enfrentamos a un tremendo riesgo, pues la población atemorizada y sin rumbo espera que alguien los ayude y solucione sus problemas  y esto lo hace mirando esperanzada a los líderes políticos populistas y demagogos (Y ahora quien podrá defenderme!! Yo, el Chapulín colorado/azul). 

Con esta actitud las personas pierden su responsabilidad personal, su autoestima, su identidad, su creatividad e iniciativa y se sienten frágiles y dependientes y es sobre esta dependencia que la dirigencia política populista construye los cimientos de su poder y lo hace de manera cínica y demagógica, ofreciendo soluciones que no tienen.

La miseria y sufrimiento social no es como dicen los populistas, el resultado automático de la aviesa voluntad de la derecha, sino muy por el contrario el resultado de las fórmulas utópicas y aplicadas por los socialistas en búsqueda de la sociedad perfecta y como siempre con nefastos resultados. Las personas y los pueblos deben madurar y aprender a ser responsables de su vida y no esperar que los caudillos y caciques los organicen y finalmente los manipulen.

ovidioroca.wordpress.com


viernes, 3 de julio de 2020

EVOLUCION HOMINIDA Y PANDEMIA


Ovidio Roca

Evolución del hombre: Lucy, homo erectus, homo habilís, homo faber, homo sapiens, homo económicus, homo videns, homo Smartphone.


Muy temprano voy a caminar al Parque los Mangales y allí veo algunas personas que deambulan mirando su Smartphone y lo hacen sin percatarse de la belleza de los árboles, las flores, los pájaros y tampoco de los otros caminantes. Las personas no se miran físicamente unas a otras, lo hacen digitalmente por su teléfono; se trata del Homo videns.

En estos tiempos la juventud ve y vive vía el celular, los acontecimientos que nuestros padres conocían a través de su vivencia personal, de los cuentos, relatos y lecturas; comportamiento que los obligaba a la abstracción, la conceptualización y así imaginaban y razonaban. Ahora mediante la televisión y medios digitales se perciben directamente imágenes, se anula la conceptualización y se atrofia nuestra capacidad de abstracción y en consecuencia nuestra  capacidad de razonar y entender. Esto es lo que  sucede cuando el homo sapiens es suplantado por el  homo videns.

Son múltiples los factores que actualmente se unen contra nuestra tradicional forma de vida y lo más evidente, aunque no para todos, son el cambio climático y la pandemia coronavirica que todo lo dramatizó. Esta pandemia sin embargo nos está permitiendo ver lo bueno y malo que hemos venido haciendo y también nos debería dar el tiempo necesario para evaluar los resultados de nuestro comportamiento y eventualmente definir una mejor manera de relacionarnos con el ecosistema, la actividad productiva, con nosotros mismos y nuestros semejantes.

Antes de la pandemia y gracias al progreso de la medicina, nos sentíamos seguros y de paso olvidamos que nuestra vida está siempre en constante peligro (vivíamos la amnesia de los afortunados). Ahora y como producto de la misma nos sentimos frágiles, solos, desamparados y en nuestra vida social entramos a la era del distanciamiento social y el relacionamiento digital, a la que habrá que acostumbrase porque no será por un periodo breve, quizá dos años. Entonces y escondidos detrás del barbijo entendemos que somos presa fácil de los virus, que estamos solos y distantes y entendemos que es preciso fortalecer la salud y potenciar la investigación y la ciencia.

El populismo cocalero es viral; leía hace poco la explicación de un científico sobre los coronavirus chino y cocalero: “Los virus son buenos haciendo copias de sí mismos y haciendo que esas copias entren dentro de nuevos huéspedes, así son más exitosos y se vuelven más prevalentes hasta que la inmunidad del huésped o medidas de salud pública lo contienen”. Asimismo es la infección por el populismo cocalero; vacunémonos y vacunémoslos. 

En este nuevo mundo viral y digital, presos de la angustia y el temor de la pandemia, resurge con fuerza la fe primitiva; las curas mágicas, los fetiches y los ensalmos. Cada cual se inventa una cura para el virus y la difunde por “guasap” y la gente se llena de ensalmos, de pócimas, de hierbas, de químicos y medicamentos diversos, pero sobre todo de esperanza. Surgen sectas de curanderos y otras hierbas mediáticas y así se pasan los días, mientras escuchamos machaconamente y por todos los medios de comunicación las  cifras de muertos e infectados por cientos y miles, de aquí y de acullá.

ovidioroca.wordpress.com