miércoles, 11 de septiembre de 2019

USO POLITICO DEL RACISMO Y LA GRAN SUSTITUCIÓN



Ovidio Roca

Cuando fracasó el comunismo y se hundió la URSS, rápidamente los demagogos y vendedores de ilusiones latinoamericanos se reunieron en San Pablo y armaron un Foro para definir estrategias comunes y colaborarse mutuamente para seguir viviendo de la manga y desplumando a sus pavos.

Para cada país se definieron estrategias de dominio según las características, debilidades y deficiencias de ese pueblo; en Bolivia un país de gran población indígena y campesina y con gran variedad étnica en su extenso territorio se apostó por el racismo y la utilización de las etnias aimara quechua que son mayoría. Siguiendo esta estrategia el MAS moviliza estos grandes grupos étnicos y corporativos contra la nación mestiza y aplasta y desintegra a los pequeños grupos indígenas del oriente, gregarios, individualistas y libertarios.

El populismo cocalero para consumo de la comunidad internacional y engatusar a su población, llama falazmente a su régimen populista cocalero; de Democracia Comunitaria y mantiene sumisas a sus bases quienes están prohibidas de tener pensamiento propio y menos crítico.
  
Fieles a su estrategia de uso étnico, los autócratas andinos en su afán de expandir su control territorial hacia los Departamentos que no forman parte del centralismo andino buscan a como dé lugar colonizarlos y dominarlos y en su afán de tomar control del territorio del oriente el masismo, usando al INRA, vienen distribuyendo tierras con programas de colonización (mitimaes) buscando sustituir la población local (de mentalidad más independiente e individualista) por los grupos étnicos y corporativos andinos, sumisos al régimen populista cocalero. Se trata de cambiar la base etno cultural del oriente de raíces hispano guaraníticas, por la aimara quechua.

Todo esto dentro del plan de sustitución poblacional y de dominio territorial del neo imperio cocalero, que fue diseñado por q’aras populistas y cuyos nefastos efectos los vemos en la Chiquitanía donde tumban el monte y queman para consolidar su dominio y con ello han destruido nuestra casa, nuestro hábitat, nuestro ecosistema
. Ahora ya son los dueños de todo y reinan sobre cientos de miles de animales y plantas muertas y quemadas. En el exterior esto lo ven con más claridad que nosotros: “Todos los incendios y los asentamientos forman parte del esfuerzo del gobierno del cocalero de "rediseñar el mapa étnico-electoral de Bolivia": Leonardo Coutinho.

El sistema populista cocalero ha creado una nueva cultura en la cual el ciudadano común y la democracia ya no tienen vigencia, hemos ingresado a la era de los  grupos corporativos, la de los sindicatos y movimientos sociales. Por ejemplo el cocalero Chapareño exige la ampliación y legalización de sus cultivos con lo que están promoviendo a los carteles de narcotráfico, drogadicción y violencia haciendo invivibles muchas áreas y poblaciones. Los contrabandistas de ropa usada y otrros, exigen que se legalice su actividad aunque afecte a los textileros y empresas de confecciones. Los transportistas se oponen a la modernización y mejora del transporte en desmedro del ciudadano, etc. El poder de los grupos minoritarios, tiene mucho que ver con la apatía de la ciudadanía que no sabe defender sus intereses. 

Las sociedades democráticas reconocen al ciudadano como portador de derechos y obligaciones y han avanzado hacia la  idea de “nación política, que es diferente a la primitiva “nación étnica”. En la nación política, los ciudadanos libres intervienen en la vida pública del país mediante los partidos y asociaciones; en las naciones étnicas se rigen por estructuras tribales y corporativas, absolutamente verticales. Nuestro desafío en adelante es como administrar un país de cultura corporativa, corrompida por décadas de irrespeto a la ley y de un profundo desprecio y desconocimiento de la legalidad democrática.

ovidioroca.wordpress.com

viernes, 6 de septiembre de 2019

SENTIDO COMUN AUSENTE Y ELECCIONES AL FRENTE



Ovidio Roca

 La democracia y la economía formal no están entre las prioridades de la población infectada de populismo”. SNCHY.

Lo que se nos viene para los próximos años es complicado tanto en lo económico, social y también en el contexto internacional, por la posible reacción de los países democráticos frente a los narco populismos cada vez más radicalizados.
En nuestro país se acabó el ciclo de las vacas gordas y para salir adelante tenemos por un lado la vía fácil populista, estatismo, coca y narcoterrorismo que concluye como en Venezuela; o el camino difícil de la democracia,  que requiere de duro trabajo para la reconstrucción institucional y del aparato productivo y esto con poca plata, pero asegura viabilidad en el futuro.

Los demócratas vamos a unas elecciones para nominar, no un caudillo que discursee o regale cuentos, sino un Ejecutivo que tenga la capacidad de gestionar nuestros intereses en un mundo cambiante y apostando a un mejor futuro para todos los ciudadanos. Una persona que conozca la realidad de la sociedad en la cual vivimos; sus necesidades, los recursos con los que se cuenta y las posibilidades de llevar a cabo planes eficaces a corto, mediano y largo plazo y sin proponer utopías engañosas.

Cuando se enfrentan las crisis se necesita de líderes con carácter y fortaleza; aprendimos el año 80 con el Dr. Paz, que ante situaciones desesperadas se requieren soluciones radicales, pero los líderes actuales no se arriesgan y aplican paños tibios, lo que finalmente termina en infecciones y muerte. No olvidemos que el ciclo del gas y los buenos precios de estos últimos años ya se acabó y para muchos grupos sociales la única alternativa es la coca y el narcotráfico. De seguir así y sin una oposición creíble y programa de gobierno viable, la gente que es pragmática aplicara el viejo dicho: Si no puedes vencerlos únete a ellos. Kausachun coca!!.

Es decir que necesitamos de un estadista, un verdadero Estadista que sea capaz de tomar medidas que son buenas a largo plazo, aunque en lo inmediato resultan impopulares. Y aquí está la diferencia entre un político común y un estadista, pues el primero solo piensa en el triunfo electoral mientras que el segundo en las generaciones que vendrán. El ejemplo lo tenemos en Argentina donde la población ante la inefectividad del gobierno decide volver al pasado, pensando erróneamente que el pasado fue mejor.

Estamos en una fase electoral en la cual el Gobierno populista cocalero, que tiene todas las instituciones bajo su absoluto control está conduciendo al país vía elecciones truchas hacia una narco dictadura, siguiendo los pasos de Venezuela y con asesoramiento cubano.
Existen solo tres candidaturas que se destacan en las intenciones de voto: las del masismo que tiene el control del aparato del Estado y maneja discrecionalmente los recursos públicos. Ellos cuentan con el apoyo de una población que convive con la economía de la coca, el contrabando y el narcotráfico y se siente insegura de competir en una otra economía formal y competitiva.
Las dos candidaturas viables de la oposición, tienen el apoyo de una clase media y de emprendedores que entienden que la economía populista en el mediano plazo nos conduce a la dictadura, la miseria y con el agravante de la violencia de los carteles del narcotráfico que proliferaran aún más.

El problema es que estos candidatos en lugar de elaborar una estrategia de unidad para ganar las elecciones; por sus egos y personalismos se encuentran en una guerra feroz entre sí y con esto están apoyando al candidato del MAS.
A su vez, el Gobierno Populista Cocalero tiene las cosa claras; ganar las elecciones a como dé lugar y si no logran mayoría parlamentaria, tomaran el poder de todas maneras. El principal Ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) Jacinto Herrera, advirtió que si el Movimiento Al Socialismo (MAS) no logra 2/3 en la futura Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) se movilizará para lograr la aprobación de sus leyes. En realidad nos dice: yo y mis huestes somos la ley.

El candidato opositor con mayor apoyo electoral, Carlos Mesa, es brillante en su oficio de periodista y orador, pero no tiene las condiciones de estadista y lo ha demostrado. Sin embargo si el pudiera controlar un poco su ego, podría armar un equipo de gobierno con los mejores profesionales del país, cada uno en su área y sin ningún ll’unku y amarraguato que lo endiose y así podría hacer un buen gobierno.

Se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos,  y así nomás había sido. El problema es que si no logramos parar electoralmente al MAS y su proyecto cocalero; no solo nos perjudicamos a nosotros, sino que les dejamos una nefasta herencia a nuestros hijos y nietos. Vale la pena mirar a Venezuela, Nicaragua, Cuba y no seguir su camino. Lamentablemente los partidos de oposición parecen haber perdido el rumbo, se olvidan de quién es el enemigo, no se unen y se dedican a destruirse mutuamente.
ovidioroca.wordpress.com

lunes, 2 de septiembre de 2019

ECOSISTEMA Y PENSAMIENTO SISTEMICO



Ovidio Roca

Vivimos en un único planeta y somos parte connatural del ecosistema tierra: las aguas, los suelos, los vientos, la atmosfera, la biodiversidad. Dijo Galileo Galilei hace 450 años: “Las cosas están ligadas por lazos invisibles: no se puede arrancar una flor sin molestar a una estrella”. 

En el país ya se venía avanzando en el entendimiento y protección de nuestro ecosistema; se produjeron las Leyes del medio ambiente, la Ley Forestal; se trabajó en los Planes de Uso del Suelo, se crearon las Reservas ecológicas y Parques. Luego los dirigentes del actual Gobierno se presentaron con un discurso sobre la madre tierra que dio esperanzas de un mejor trato para nuestro ecosistema, pero finalmente se mostró que era solo un eslogan electoral.

Tenemos una población mundial que crece de manera exagerada y que esta sobre explotando el planeta. Esta población demanda alimentos, espacio para asentarse y genera basura y contaminación, por lo que debemos ser cuidadosos en nuestras políticas de crecimiento poblacional, asentamientos humanos y uso de las tierras.  Los daños que causamos al ecosistema tardaran cientos de años en atenuarse, aunque no de curarse.

El cuidado ambiental no es asunto de derechas o izquierdas; los políticos populistas Trump, Bolsonaro, Evo Morales, Maduro, son negacionistas climáticos y califican, cada uno en su estilo, el problema de calentamiento global impulsado por el consumo humano como una simple “fábula de invernadero”.

En Brasil los ruralistas apoyan toda política para deforestar la amazonia y sembrar pasto para el ganado, terrenos para el cultivo de la soja o apertura de minas. En Bolivia dicen las autoridades masistas: “Si no queman los bosques y si no plantan coca” ¿de qué van a vivir?. El Gobierno por intereses políticos y de dominio, desplaza  a sus interculturales para tomar las tierras del oriente las que, según Pukimon, luego de ser deforestadas una parte ira a la coca y el resto la venderán a los chinos.

Si queremos mantener el ecosistema adecuado para la vida humana, necesitamos respetar el ecosistema, la capacidad de uso de la tierra, la vocación de los suelos para el uso forestal, agropecuario; las áreas de preservación, los Parques y áreas protegidas destinadas a conservar ambientes adecuados para lo biodiversidad de la que somos parte. Uno de los valores de la diversidad biológica radica en la funcionalidad de los bosques, que permiten por ejemplo la generación de agua, el ciclo de nutrientes de los suelos y un clima estable; factores que son muy importantes tanto para la producción agrícola, como para la calidad de vida de la población en general. En este contexto, un desafío clave entre conservación y desarrollo, es asegurar que se mantenga grandes bloques de bosques bien conservados.

Este es un aspecto en que el Licenciado discrepa, pues no tenía entre sus veinte mil libros la Memoria del PLUS: “Ojo, las áreas protegidas fueron elaboradas por los gringos para guardarse nuestros recursos naturales para el día que se hagan cargo del país, buena parte de esas áreas fue hecha por Gonzalo Sánchez de Lozada y las dictaduras y no porque eran amantes del medioambiente, era porque había información de empresas petroleras extrajeras de que ahí había recursos”.

Sin embargo la ciencia agrícola y la experiencia de campo nos enseña que las tierras según sus características de composición, localización, clima y humedad, tienen distintas vocaciones y es en base a estas clasificaciones que desde hace tiempo se viene trabajando con los Planes de Uso de Suelo, los mismos que establecen que hacer y qué no hacer en las tierras y en cada zona.

El país necesita producir más, pero con una agricultura moderna y respetuosa de la capacidad de uso de los suelos. Por ejemplo en la soya hay que preocuparse en aumentar la productividad; en cualquier país vecino se produce el doble por hectárea que nosotros; ergo hay que aumentar productividad y no la superficie. El asunto es que como la tierra es barata es mejor negocio ampliar la superficie y tumbar monte que mejorar la agricultura, sin preocuparse del daño ecológico.

Al margen de lo ecológico y de preservación del ecosistema y el clima que es lo verdaderamente importante; también desde un punto de vista crematístico deberíamos entender y asumir que estamos llegando con la expansión de la frontera agropecuaria, al punto donde los efectos adversos de la deforestación prácticamente cancelan los beneficios económicos privados de cualquiera actividad agropecuaria adicional. Y no se trata de reducir la deforestación a cero, pero hay que hacerla de manera mucho más cuidadosa y donde realmente es justificada y en las áreas que corresponde según el PLUS. 
El problema es que en Bolivia deforestar te garantiza la propiedad de las tierras y no tiene ningún costo para el que destruye, sino para la sociedad. Por esto a los grupos económicos y de poder nada les importa y en consecuencia
a su paso dejan llamas ardientes, tierras arrasadas, bosques destruidos, muerte y destrucción de todo ser vivo, plantas y animales.

ovidioroca.wordpress.com