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miércoles, 11 de julio de 2018

MITOS Y MENTIRAS QUE AYUDAN A ENGAÑARNOS



Ovidio Roca

Los políticos y especialmente los populistas, trabajan apelando a la emoción y no a la razón, por esto suelen minimizar los problemas económicos y técnicos de la sociedad y creen que con promesas y discursos voluntaristas van a resolver los asuntos que requieren de trabajo, conocimiento y ciencia. Esta estrategia de los políticos se aprovecha de la conocida propensión de las personas por guiarse por las ilusiones y las esperanzas, pues si no fuera así no tendríamos políticos demagogos y tampoco licenciados maniobreros, saca suertes, yatiris y curanderos.

Olvidamos que el objetivo personal es el de una vida creativa, plena y grata en sociedad, para lo que necesitamos una formación integral basada en principios y valores éticos, que propicien la educación de los ciudadanos y también con aquellos que impulsan el conocimiento técnico y científico, la innovación y la competitividad para que las personas puedan desarrollar todo su potencial. 

En nuestras escuelas, seguimos impartiendo una educación formalista y memorista, cuando necesitamos formar a los jóvenes para afrontar el futuro en un mundo cambiante, cada vez más interrelacionado y que avanza a grandes saltos impulsado por la ciencia y la tecnología.

Como información, el nuevo Índice Mundial de Innovación, publicado por el INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, sitúa Bolivia a la cola, en el puesto 117 de un total de 126 países a nivel mundial y como el menos innovador de Sudamérica con excepción de Venezuela.

Como ejemplos del estilo de la propaganda gubernamental, distorsionadora y envolvente, están las informaciones sobre el control presupuestario en las que solo se refieren a la cantidad de la inversión pública y no a los resultados, ni a la calidad y oportunidad de la misma; se preocupan por medir la ejecución, el gasto, pues el que gasta todo y se endeuda en esta lógica plurinacional es el capo; pues no interesa el producto como realmente lo valora una buena ama de casa que compra lo necesario, al menor costo y de la mejor calidad.

También hablan del PIB, aunque el pueblo no conoce este índice, o no le cree o poco le interesa, pues lo que ellos ven y sienten es el cómo la economía afecta sus tripas y su calidad de vida.

En ese juego de indicadores y estadísticas, nos dice un Ministro que estamos felices con el bajo índice de desempleo: 3.3%, aunque sabemos que en los países con un gran mercado laboral informal (el nuestro bordea el setenta por ciento) una baja tasa de desempleo solo señala que “la gente se las busca” en mercados de trabajo precarios e informales y hasta delincuenciales. Tampoco se habla ni se toma en cuenta la calidad, la estabilidad y los beneficios sociales de la fuente de empleo.

Pero lo que es incomprensible es que luego de conocida la hilacha de los gobernantes populistas y de haber sufrido por el fracaso de su mala gestión, la gente se empecine en seguir apoyando algo que sabe o debería saber que no funciona para bien. La conclusión es que en una población enferma de populismo, mientras la economía y la crisis no toque fondo, no aceptara cambiar de modelo lo que confirma el dicho: “Todo pueblo tiene el Gobierno que se merece”.

El reto es que luego del triunfo del: ¡Bolivia dijo No!, pasemos a: Construyamos una nueva Bolivia democrática, próspera y sostenible para todos.
ovidiorocawordpress.com

domingo, 1 de enero de 2017

BOLIVIA ECONOMIA INFORMAL Y ESTADO BUROCRATICO

Ovidio Roca
 La única manera de enfrentar la pobreza, es generar riqueza con inteligencia, producción y empleo.
Bolivia no ha logrado construir una economía diversificada, productiva y sostenible; tiene una economía primaria basada en el gas y los minerales y esto mantiene al país en la pobreza, con un bajo nivel educacional y fuentes de empleo precarias; por lo que la gente para sobrevivir se dedica a toda clase de trabajos informales y de baja calificación, trabajos en los cuales un setenta y cinco por ciento de la población encuentra su supervivencia.
Este atraso económico, cultural y tecnológico, podría explicarse por varias razones, entre ellas por el enclaustramiento y  lejanía de las costas marítimas por las que circulan las corrientes modernizantes del comercio mundial, de las ideas, de la tecnología; pero sobre todo por su persistencia en mantener en lo económico el extractivismo y en lo ideológico la mitología socialista, estatista y populista.
Estudios realizados por entidades internacionales muestran que en Bolivia el 87% de los emprendedores son comerciantes y el 80% de estos tiene formación solo hasta el ciclo primario, un 9% formación universitaria y apenas el 1,5% tiene estudios de postgrado. Igualmente sólo el 0,9% incorpora nueva tecnología y el 0,87% es innovador, aspectos estos que son vitales para los nuevos emprendimientos.
Bolivia tiene una  mayoritaria población campesina de origen indígena y con bajísimo nivel educativo; población que por los impactos climáticos sobre la actividad agropecuaria y la atracción que ejercen las ciudades abandonan el campo. Estos migrantes de la pobreza cuando llegan a las ciudades en procura de alguna forma de subsistencia, no se adecuan al ambiente institucional, chocan culturalmente contra la formalidad jurídica y económica que infructuosamente quieren imponer algunas Gobernaciones y Municipios, instituciones que les son ajenas e incluso hostiles y por tanto se organizan para resistir por la fuerza, pues no creen en la institucionalidad ni las leyes.
Como vemos estamos lejos de estar calificados para ingresar a la economía del conocimiento, que es la que predomina hoy en día y ni los Colegios, Universidades, ni el Estado hacen esfuerzos para reorientar y adecuar a las nuevas realidades el sistema educacional.

La población se incorpora a la economía informal porque no tienen otra opción; ellos buscan sobrevivir y necesitan trabajos, actividades que le permitan ganarse el sustento y la informalidad es su única opción, pues para ejercerla no hay exigencias en materia de educación, de calificaciones, de tecnología y ni de capital.
La informalidad es producto del modelo de Estado que impera en el país; que crea un ambiente de inseguridad jurídica, mantiene un constante ataque a la empresa privada formal y aleja la inversión, con lo que no se genera empleos y no deja otra opción para sobrevivir, que la informalidad.
El gobierno del MAS con su proceso de cambio enfatiza la estatización de la economía, lo que condujo a la proliferación empresas estatales, la burocracia, la ineficiencia, la corrupción y quiebra de las mismas; las que para evitar su cierre reciben subsidio estatal y esto será así hasta donde el gas aguante.
Para complicar más las cosas, el Gobierno ataca y penaliza la actividad privada productiva con impuestos, leyes, inseguridad jurídica, así como apreciando el valor del peso boliviano, con lo que las empresas no pueden exportar, pues con un cambio nominal apreciado los productos que importamos son más baratos y los nuestros cuestan más caros en el exterior
Las inversiones estales están más motivadas por conseguir comisiones de las empresas adjudicatarias (modelo Lavajato) y en este camino promueven los grandes “antiproyectos”, en los cuales la burocracia estatal encuentra sus ganancias en los sobreprecios y comisiones y no en la operación. Un ejemplo entre otros muchos, es la planta amoniaco urea de inversión tan grande y absurda que el mejor negocio  sería cerrar la planta y no producir, que hacerlo para perder mucho MAS y por muchos años MAS. 
La actividad informal realiza emprendimientos de al menos dos tipos: la delincuencial, narcotráfico y contrabando y la creativa; de pequeños talleres artesanales, pequeñas empresas y canales de comercio a la criolla, de bajo costo y alta competitividad, ferias, pulperías y ventas. El Gobierno para mantener contenta a la población, les permite realizar sus negocios ilegales, siempre que lo apoyen.
En resumen el Estado burocrático que prevalece en Bolivia se constituye en un freno al progreso y al trabajo de los emprendedores bolivianos, que son el bajo desarrollo científico tecnológico. La pregunta por tanto es; cómo pasar de la actividad informal de la que vive la mayoría de la población a otra forma de organización y economía, más sostenible y productiva.
Para superar estas perspectivas se hace necesario impulsar una nueva economía, un tipo diferente de consumo otras formas de trabajo además de la industria tradicional, impulsados por las nuevas tecnologías, la creatividad, la innovación y la libertad de trabajo.
La Escuela de Economía de Londres señala que la cuarta Revolución Industrial (robotización) en los próximos 20 años será responsable de 40% de la producción mundial, lo que implica masivas pérdidas de puestos de trabajo. Por tanto es urgente dar vuelta a la receta que se está aplicando; se necesita cambiar el actual Estado caudillista, dirigista e interventor, por uno que construya un ambiente adecuado para la inversión y la innovación.
Un Estado que otorga seguridad jurídica y crea un ambiente de certidumbre para la innovación, las inversiones, empresas sostenibles, producción y desarrollo y por ende mejorar el nivel de vida de la población y que no dude en aplicar sanciones ejemplarizadoras para frenar la desbocada corrupción y el narcotráfico.
Un Estado que promueva el trabajo coordinado entre los actores económicos y sociales y estimule los negocios y emprendimientos sustentables, con rentabilidad e impacto positivo medioambiental y social; una alianza entre la empresa privada, los trabajadores, el Gobierno y el sector académico para consolidar ecosistemas de apoyo a los emprendedores.
 Cambiar hacia un Estado mínimo y eficiente y esto implica: reducir la normatividad a lo estrictamente necesario para una buena convivencia ciudadana, disminuir la burocracia, los Ministerios y las oficinas públicas, reducir paulatinamente entre otras instituciones, el ejército, pues no vamos a iniciar ninguna guerra internacional.
Un ejemplo a considerar es el de Costa Rica donde el 1 de Diciembre de 1948, José Figueres, decretó la abolición del Ejército. Desde esos años, los cuarteles militares se convirtieron en centros educativos y ahora es el país más desarrollado, estable y seguro de Centroamérica. A su vez se dedicaron a potenciar la educación y a profesionalizar y fortalecer la policía.
La meta es avanzar hacia un Estado descentralizado, aplicando el principio de subsidiaridad, de descentralización y conformar un  Estado Democrático Federal.

ovidioroca.wordpress.com

sábado, 29 de octubre de 2016

EDUCACION PARA EL FUTURO


Ovidio Roca

Es común escuchar: " El mundo del mañana estará plagado de oficios y profesiones que hoy todavía no imaginamos, porque derivarán de actividades que aún no existen; en empresas que usan tecnologías hoy desconocidas y en condiciones y entornos jamás experimentados".
En esta economía del conocimiento, se produce mayor cantidad y mayor diversidad de bienes y servicios con cada vez menos trabajadores, pero de mayor capacidad de innovacion tecnológica; lo que deja prever un cambio, a corto o medio plazo, de la sociedad de trabajo tal como la conocemos hasta ahora.
Por tanto este acelerado proceso de cambio económico y tecnológico demanda un nuevo enfoque para la educación, de modo que ésta se adecue a la nueva sociedad del conocimiento. Nuevos modelos educacionales que deben impulsar y animar a los jóvenes a adaptarse a diferentes entornos y desafiarlos continuamente, lo que los convierte en personas más ingeniosas y creativas y con esto se les abre un amplio abanico de posibilidades para el futuro y a través de nuevos emprendimientos.
Sin embargo es importante no olvidar que lo primero es el ser humano; sus valores, su capacidad de pensar, razonar y esto implica conocer y aprender de ética, filosofía, matemáticas, ciencias e historia; pues finalmente de lo que se trata es de la felicidad humana, de saber convivir en armonía con el medio ambiente, consigo mismo, con su familia y su comunidad y esto implica calidad de vida, calidad institucional, estado de derecho y garantías para las inversiones competitivas, pues con ello se logra empleos y se combate la pobreza.
Para acceder a los nuevos empleos en una realidad siempre cambiante, las personas requieren de habilidades relacionales, una mentalidad fluida y flexible, capacidad de comunicarse, de adaptarse a los imprevistos y disposición para trabajar con cualquiera en colaboración abierta, en cualquier momento y lugar, así como la capacidad de enfrentar los problemas con naturalidad y soltura.
Dado que es imposible saber cuáles serán las necesidades del mundo en diez o quince años, el proceso educativo debe enseñar competencias genéricas y aplicables en cualquier momento y espacio, como: aprender cómo aprender, creatividad, inteligencia social y habilidades para incorporar la inteligencia artificial a nuestro diario vivir. Esta economía del conocimiento significa además, formas, métodos y maneras de abordar y resolver problemas; de “Know how” "y  "Know Who", herramientas y medios de producción para lograr a su vez más conocimiento y más y mejores productos y servicios, útiles para la sociedad.
En los centros internacionales de conocimiento, se habla que hemos ingresado en la Cuarta Revolución Industrial. En el Foro de Davos de Enero de este año, hubo un anticipo de lo que los académicos más entusiastas tienen en la cabeza cuando hablan de Revolución 4.0: nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biología molecular, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, automatización, drones e impresoras 3D; serán sus artífices y todo vinculado a la nube inteligente, la conectividad, redes seguras de datos, innovación digital  de servicios financieros, educación para el futuro, salud servicios de mercado, redes de negocios digitales, entre otros.
Los expertos educacionales reunidos en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (Wise) coinciden que en la escuela del futuro, las clases magistrales desaparecerán y el profesor ya no ejercerá sólo como transmisor de conocimientos, sino que tendrá como principal misión guiar al alumno a través de su propio proceso de aprendizaje. El currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y se valorarán las habilidades personales y prácticas más que los contenidos académicos. Internet será la principal fuente del saber, incluso más que el colegio, y el inglés se consolidará como la lengua global de la enseñanza.
Un enfoque educacional totalmente nuevo, demanda que las universidades e Institutos técnicos deben cambiar sus métodos hacia esta economía del conocimiento, con una educación para este futuro cercano, y para estar al día deben tener una relación muy estrecha con las empresas, propiciando pasantías, prácticas o proyectos de investigación que trabajen con la comunidad, asegurando así que el conocimiento teórico sea inmediatamente vinculado con la práctica.
La Economía del Conocimiento crea valor agregado en los productos y servicios en cuyo proceso de creación o transformación participa y esta nueva economía del conocimiento es un gran desafío y una gran oportunidad para los pueblos que quedaron rezagados en la economía industrial, pues ahora la materia prima fundamental es el cerebro y el conocimiento y esto está al alcance de todos aquellos que lo trabajen y se lo propongan.
Por tanto, el reto, el mandato de la hora actual es: aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a estar y convivir; una adaptación constante, el aprendizaje continuo y la capacidad para inventarse el propio trabajo, "ser emprendedor" y cruzar las fronteras disciplinarias. 
ovidioroca.wordpress.com