miércoles, 31 de mayo de 2017

DE HOMBRES Y DIOSES


Ovidio Roca

Humanismo

Ante la ola de fanatismo y la intolerancia reinante, una respuesta para lograr la buena convivencia entre personas y países la encontramos leyendo a quienes postulan el humanismo y aplicando estas enseñanzas:

Los humanistas enseñaron y a menudo contra la oposición religiosa, que la vida en la tierra importa y que debíamos disfrutarla. 

Enseñaron que debíamos ser racionales y utilizar nuestros sentidos y nuestra razón para entender al mundo y a nosotros mismos.

Enseñaron y con más fuerza a medida que el renacimiento iba avanzando, que la vida de cada individuo importa y que debíamos juzgar a las personas de acuerdo a su carácter y comportamiento individual. 

Enseñaron que cada persona es responsable por su propia vida, que el  desafío es personal y que nosotros mismos debemos estar y permanecer comprometidos con los principios humanistas del naturalismo, la razón, la libertad individual y la autoresponsabilidad. Principios que debemos entender, creer en ellos y actuar consecuentemente en base a ellos.

El Dios de Spinoza

Así habla el Dios de Baruch Spinoza, filósofo panteísta del siglo XVII y todos deberíamos escucharlo:

Deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti. 

Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada. Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo. 

Deja de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes de lo que te han hecho creer. 

No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño. Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón. Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice?. 

Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte. No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si ésta fuera la única oportunidad de amar, de existir. 


Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar. Deja de alabarme. No soy tan ególatra.

ovidioroca.wordpress.com

domingo, 28 de mayo de 2017

1984 NOVELA SEÑERA Y PREMONITORIA


Ovidio Roca
Este año la novela 1984 de George Orwell, publicada en 1949, fue la más vendida en los Estados Unidos, esto muestra su actualidad y vigencia, como debiera serlo en los países populistas de la ALBA sometidos el caudillaje de unos folclóricos “Gran Hermano”. 

Los analistas políticos señalan grandes similitudes entre la sociedad actual y la del mundo de 1984; sugiriendo que estamos viviendo en una sociedad Orwelliana, donde se manipula la información, se practica la vigilancia masiva y se ejerce una fuerte represión política y policial sobre la población.

Orwell en su novela 1984, describe el “crimental” como el mayor delito contra el Estado y que para evitarlo hay que terminar con las causas que lo inducen; para ello hay que manipular el pasado, cambiarlo y hacerlo inexistente si es necesario.
Una persona incómoda para el régimen, un culpable confeso de crimental (el crimental siempre conlleva una confesión de culpabilidad) será anulado como persona, primero se le despojará de su personalidad y más tarde, cuando su ejemplo viviente ya haya sido interiorizado por el súbdito, será vaporizado, será una “nopersona”. No será, no habrá sido nunca.

ORGANIZACIÓN DEL ESTADO DISTOPICO 
En la Distopía que describe Orwell, la única manera de perpetuar el régimen dictatorial es falseando la realidad, perpetuando la mentira. Para que el sistema funcione, hay que acabar con la disidencia y la libertad de información y pensamiento.
La capacidad del “doblepensar”, de generar paradojas, se manifiesta también en la nomenclatura de los órganos gubernamentales.

Los Ministerios del Estado son los siguientes:
El Ministerio del Amor (Miniluv en neolengua,) es el encargado de ejercer la coerción física y mental sobre la población; se ocupa de administrar los castigos, la tortura y de reeducar a los miembros del Partido, inculcando un amor férreo por el Gran Hermano y las ideologías del Partido.

El Ministerio de la Paz (Minipax)  es el que moviliza tropas y se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. (Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social).

El Ministerio de la Abundancia (Miniplenty o Minidancia) gestiona los cada vez más escasos recursos alimenticios y de materias primas; es el encargado de la economía planificada y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.

El Ministerio de la Verdad (Minitrue o Miniver) se encarga de manipular la mente de los ciudadanos se dedica a adulterar o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia mantenida por el Estado. El trabajo de este Ministerio es alterar la prensa de tal manera que las noticias que incomodan al Partido sean sustituidas por otras que se adecuen a la verdad oficial, las que al desaparecer de los medios de comunicación se puede decir que nunca han existido.

LEMAS DEL PARTIDO
Los lemas del Partido son: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”.
-La Guerra es Paz: ya que la guerra provoca que los ciudadanos no se levanten contra el Estado ante el temor al enemigo; de esta manera se mantiene la paz.
-La Libertad es Esclavitud: pues el esclavo se siente libre al no conocer otra cosa.
-La Ignorancia es Fuerza: debido a que la ignorancia evita cualquier rebelión contra el Partido.

EL PARTIDO
El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el Comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive, en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo, las “telepantallas”. Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que el Gran Hermano ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.
El Partido es la organización a la que han de pertenecer todas las personas, a excepción de los “proles”, que con todo, constituyen la inmensa mayoría de la población. Estos últimos están mantenidos en la miseria más abyecta, pero se les entretiene de diversas formas por parte del Partido para mantenerlos contentos en su situación. Prácticamente sólo saben obedecer órdenes y se los considera incapaces de rebelarse; se les conceden los mismos derechos que a los animales y de hecho, la Policía del pensamiento apenas los vigila: “a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”.
La familia es apenas tolerada por la ideología del Partido; es una práctica común la denuncia de traición al Partido por parte de hijos pequeños a sus padres.
Aquí cabe decir que cualquier semejanza con la realidad, no es una simple coincidencia, es una verdadera tragedia.

ovidioroca.wordpress.com

jueves, 25 de mayo de 2017

POPULISMO DE IZQUIERDA ALBANICA Y COCALERA


Ovidio Roca

Un “Jato”, un inmenso chorro de corrupción inunda américa y va arrasando y destruyendo valores y moralidad; mientras enriquece y sostiene en el poder a personajes carentes de principios y de idoneidad; políticos hábiles para vender ilusiones, pero sin capacidad ni calificación para dirigir y gestionar un Estado.

El grupo castro chavista que gobierna el país usa a Evo Morales, un icono étnico creado para conseguir la identificación y adhesión de los grupo sociales que han sido y se han sentido excluidos. Este poderoso grupo lo adula y manipula y a sus costas usufrutua del poder; divide  a la población boliviana usando falazmente el racismo y la discriminación, aplicando eficazmente esa vieja estrategia de divide y vencerás.

Ahora la demagogia del discurso étnico se cae una vez más, cuando vemos  en la página web del Ministerio de Comunicación (en ocasión  del día nacional contra el racismo y toda forma de discriminación) una publicación con la imagen una cambita vistiendo polera con los colores de la bandera cruceña y de shorts, chicoteando a una cholita de pollera. Bonita forma de promover e incentivar el enfrentamiento regional.

Este Jato de dólares y el uso de las fuerzas armadas y grupos sociales sostienen al modelo populista albanico y en nuestro país al populista cocalero, el mismo que se ampara en las clases indígenas y populares con el falso discurso del socialismo comunitario y el indigenismo, mientras aplica un capitalismo de Estado y cobija una burguesía parasitaria que le sirve y lo financia.

Aplican el estatismo y desincentivan la iniciativa privada formal, con lo que desalientan y liquidan la actividad productiva y como consecuencia las empresas privadas legales cierran por falta de garantías y las empresas públicas fracasan por falta de viabilidad y pésima gestión.

Ante esta situación gran parte de la población boliviana para sobrevivir se dedica al cuentapropismo, al comercio de contrabando, cultivo de coca, narcotráfico y cualquier actividad que les permita subsistir.
Los militantes populistas permanentemente presionan y coaccionan a los empresarios formales y recién cuando aceptan asociarse los favorecen con ventajas y privilegios; esto mientras apoyen al gobierno y paguen las jugosas comisiones. Este sistema ha generado esa ola de corrupción multimillonaria que cada día se denuncia en los países de la ALBA: Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y constituye la impronta del populismo.

En resumen un populismo que se caracteriza por su estatismo e intervención en la economía, que otorga bonos, subsidios y privilegios a sus seguidores y palo a los opositores; que aplica una política anti mercado, donde la firma de un funcionario público que necesita ser aceitada, es la que define el éxito o fracaso de las empresas y no su eficiencia económica y la satisfacción del consumidor.

Economistas y licenciados del régimen justifican la corrupción indicando que antes también habían corruptos (aunque no en  la cantidad y la voracidad actual) por lo cual la actual corrupción populista es justificable.

Los operadores e ideólogos del populismo cocalero tienen un particular y demagógico enfoque de la economía y de los problemas del país:

Tergiversan la información económica gubernamental cuando miden la eficiencia de la gestión pública por el porcentaje de la ejecución, más bien dicho del gasto presupuestario, sin verificar la necesidad, calidad y viabilidad de esta inversión.
Olvidan que el objetivo no es gastar, engordar burocracia, sino invertir bien y con redito económico y social, promoviendo para ello la educación, la creación de empleo y no ofreciendo bonos.

En general la inversión de los populistas está orientada al hardware (infraestructura y adquisiciones) no al software (innovación, tecnología), pues su interés y preocupación está dirigida a recoger con prontitud las comisiones que pagan las empresas y no quieren perder tiempo con alentar procesos estructurales de mediano y largo plazo.

La política monetaria del gobierno mantiene un tipo de cambio fijo con lo  que ha permitido la revaluación del boliviano en relación al dólar; algunos economistas vienen proponiendo ajustar el tipo de cambio, devaluar el peso boliviano para hacer más competitivas las exportaciones y encarecer las importaciones y el contrabando.
Esto es bueno, pero al decir de los economistas serios la solución no es solo devaluar, hacer flotar el tipo de cambio y  olvidarse de solucionar las ineficiencias estructurales. Por lo tanto el actual es un debate parcial pues reiteramos, ninguna medida financiera, cambiaria o monetaria aislada, puede ser sustituto de las reformas estructurales, las que el gobierno no tiene el mínimo interés en realizar.

La cultura del populismo no es una cultura del trabajo de la innovación y el riesgo, más bien nos hace dependientes del Estado, de una burocracia que asume el rumbo de nuestra vida, de nuestros bienes, de nuestro futuro y esto continuara así, mientras no asumamos nuestras responsabilidad de construir un mejor futuro para todos y en este nuestro país.

ovidioroca.wordpress.com