lunes, 29 de junio de 2020

RETAZOS DE NUESTRA HISTORIA Y EL INDIGENISMO DEMAGÓGICO DEL MASISMO COCALERO



Ovidio Roca
Napoleón Bonaparte: “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Y podemos añadir: con todos sus horrores y errores.

Bolivia es un extenso país, que nació en 1825 a la vida Republicana con algo más de dos millones kilómetros cuadrados, escasa población y total desconocimiento de su basta geografía. Estaba regido por un Estado centralizado, enquistado en los andes y viviendo de las minas y los indígenas.
Como producto de este abandono y ausencia de control sobre su territorio, los países vecinos se apropiaran de más de un millón de kilómetros cuadrados y así la superficie con la que se fundó el país, en pocos años se redujo a la mitad.

Un país de gran riqueza y diversidad en su geografía, recursos naturales y cultura. En la zona andina de montañas imponentes, pocas pero muy pobladas naciones indígenas, bien estructuradas, asentadas y establecidas en pueblos, como resultado del dominio sobre ellas del Imperio Incaico. En la extensa amazonia de ríos y bosques exuberantes, deambulaban varias y pequeñas tribus y luego se añadieron algunos aventureros de origen español que vinieron por el rio de la Plata (sin plata), los que durante su periplo hacia las tierras altas de la plata se mestizaron con las mujeres guaranís.

Cada región de Bolivia es portadora de una diferente historia política y económica: En el área andina, vinculada a la minería y la explotación indígena, el Gobierno de la Republica de mestizos españoles, tenía a su cargo la economía, a los indígenas y la política. En las tierras bajas del oriente, lejanas, desvinculadas y totalmente ignoradas, el Estado Nacional estaba ausente y  la población se las buscaba como vivir.

Estas tierras orientales permanecieron durante décadas “lejos de todas partes”, postergadas e ignoradas por el Gobierno Nacional. Recién a partir del año 1952 como producto de la Revolución del MNR y la estrategia de Marcha hacia el Oriente, el Estado Nacional descubre su potencial para producir los alimentos que el área minera importaba del Perú y Chile.
Se empieza con la integración caminera, la carretera de Cochabamba a Santa Cruz y luego hacia Yapacaní; la promoción de la actividad agropecuaria y su vinculación con los mercados, lo que inmediatamente produce una masiva migración hacia Santa Cruz. Esto explica el por qué actualmente las tierras bajas son el motor de la economía agropecuaria nacional.

La Santa Cruz de la Sierra de los años 1950 era un pueblo de cincuenta mil habitantes y en los años 2.000 es la región más dinámica y productiva del país y también la más poblada, llegando en el año 2018 a  albergar en su ciudad capital poco más de un millón ochocientos mil habitantes. 
En Santa Cruz de la Sierra la población está constituida en alrededor de un treinta por ciento por los descendientes de los antiguos cruceños y en un setenta por ciento de población migrante. Una migración de origen principalmente aimara-quechua y bastante menos de otros Departamentos y que se inicia en los años de 1953 y en adelante. En algunas Provincias cruceñas, la población de origen andino es cercana al cien por ciento, Cuatro Cañadas, San Julián, Yapacaní, etc.

A fines del Siglo XX la avanzada del castrochavismo por las tierras sudamericanas, emerge en Bolivia con el MAS como operador político impulsado por el Foro de San Pablo, el que en su estrategia publicitaria de poder incorpora adicional y aviesamente el indigenismo. Se trata de utilizar el sentimiento de identificación étnica y resentimiento social de una parte de la población boliviana y especialmente de las etnias aimara y quechua del área andina, para apoyar su proyecto político de poder y dominio.

El MAS cuando toma el poder y con una asesoría muy bien pagada a los ideólogos españoles de Podemos, fabrica una Constitución a su imagen y necesidad y entre otros aspectos elimina la República Democrática y plantea el Estado Pluricultural, populista y cocalero, donde se determina la existencia de 36 naciones originarias. En  el censo del 2012 y sobre la autodeterminación étnica, se elige la pertenencia a las 36 naciones y los ninguno.

Debemos entender que la demagogia indigenista del MAS es un instrumento más de su proyecto ideológico populista y denunciar este discurso falsamente indigenista, como lo que realmente es: un discurso de odio con el que manipulan a los pueblos originarios para utilizarlos como instrumento para consolidar sus propios intereses económicos y de poder.

Actualmente estamos viviendo, más bien soportando una triple pandemia: sanitaria, económica y política y ahora más que nunca el pueblo tiene que estar unido con un norte común, conciencia práctica, responsable y solidaria. Dirigentes políticos honestos, idóneos y valientes para tomar decisiones oportunas; decisiones que hoy son difíciles de aceptar por una población que esta aterrorizada e incrédula.

El saber popular nos dice; que necesitamos conocer el pasado para entender el presente y prepararnos para construir el futuro. Y como la responsabilidad empieza por casa, no podemos esperar que otros solucionen nuestros problemas, debemos hacerlo cada uno de nosotros.

La población esta polarizada entre la visión populista cocalera, que les ofrece soluciones estatistas que han mostrado ser fracasadas, pero que con un discurso demagógico, cocinado y condimentado con indigenismo, resentimiento, coca, narcotráfico, contrabando e impunidad, convence a muchas personas.

En este nuestro proceso de construcción institucional, lo importante es edificar una Identidad Nacional que se asuma y sea orgullosa de sus particularidades y no 36 naciones diferentes. Si de verdad queremos un país viable que se proyecte al futuro, necesitamos una sociedad unida y responsable, que entiende y valoriza la democracia, el trabajo, la diversidad étnica y cultural y  para ello la mejor opción es conformar y afianzar la Nación Boliviana, Republicana, Democrática y Federal.

ovidioroca.wordpress.com

domingo, 28 de junio de 2020

ASESINEN A TODOS LOS HETEROSEXUALES


Emmanuel Rincón

La ruina moral es la nueva tempestad que tiene el socialismo progresista para destruir nuestras sociedades, la esclavitud del nuevo siglo no será física, será mental.
Un mundo lleno de etiquetas dividido en colectivos, así funciona el nuevo reino del terror. Primero se crean numerosas categorías: queer, gay, pansexual, heterosexual, o negro, latino, blanco, y luego viene la etiqueta que define la segmentación: oprimidos y opresores.
Heterosexual: transfóbico e intolerante opresor.
Gay: oprimido y víctima.
Blanco: cerdo supremacista opresor.
Negro: oprimido y víctima.
Capitalista: cerdo sin escrúpulos individualista y opresor.
Socialista: oprimido y víctima —justicia social—.

No hay absolutamente nada casual en la corrección política de hoy, nada de esto es producto de los avatares del destino, nos segregan en comunidades, grupos, razas y luego nos mandan a la guerra armados con etiquetas de odio, así se riega la sangre, se revierte el sistema y triunfa la revolución.

La ruina moral es la nueva tempestad que tiene el socialismo progresista para destruir nuestras sociedades, la esclavitud del nuevo siglo no será física, será mental.
No hay expresiones más lamentables e inquisidoras que “comunidad gay”, “comunidad negra”, “colectivo LGBT”, ¿acaso los gays o los negros son otra especie? ¿En dónde queda la comunidad humana? ¿Por qué este afán por segregar? Incluso decir que la comunidad gay es “hermosa” o que todos los negros son víctimas es algo espantoso y falso, la discriminación positiva es igual de nociva, existen gays violentos, racistas, mentirosos, delincuentes, así como muchos otros gays valiosísimos, inteligentes, productivos y ejemplares; esto mismo aplica para negros y blancos, para mexicanos y japoneses, y así con todo colectivo que no se imponga desde la violencia del fanatismo, que más que una construcción social sea una herencia; usted no elige ser negro, blanco, gay, heterosexual, ruso o norteamericano, pero usted sí elige ser comunista, nazi, convertirse en un inquisidor del pensamiento contrario, o por el contrario también puede elegir respetar las decisiones individuales de los seres humanos, abrazar la libertad, la diversidad de pensamiento y comprender que todos somos, podemos y debemos ser distintos, desiguales, sin que esto se convierta en motivos de enemistad. 

Todo colectivismo político es una matriz ideológica peligrosa, pues construye muros de intolerancia, genera etiquetas de odio, desata guerras socioculturales, y siempre terminan perdiendo todos. La belleza de la experiencia humana, la emoción por la vida se basa precisamente en la diversidad, cuando se busca equiparar a la fuerza a todos los individuos lo que se consigue es envenenar a toda una sociedad; si usted mezcla en una licuadora diversas semillas llenas de nutrientes y minerales, y a esos elementos les agrega una gota de veneno, sin importar la potabilidad de los nutrientes y la pureza de los minerales toda la mezcla se pudrirá, entonces en vez de aislar el veneno lo que se hace es democratizarlo, ese es el único fin de los colectivos políticos —comunismo, socialismo, nazismo, fascismo, progresismo—, envenenarlo todo, no dejar especie viva, aniquilar la humanidad.

Este mes ha sido extraordinariamente insoportable, ya es suficiente lidiar con el coronavirus, las crisis sanitarias, políticas, las pérdidas económicas, cuarentenas, falta de empleo, para agregarle a estas horas oscuras de la humanidad los tintes de brutalidad y salvajadas para supuestamente combatir el racismo con más racismo, y además inundar todas las empresas, universidades y hasta instituciones militares con la bandera gay, ¿de verdad es necesario? ¿Cuándo se convirtió en un pecado ser blanco o heterosexual? ¿Cuál es el propósito de que ahora hasta Bob Esponja y las comiquitas salgan con la bandera gay? Un niño no debería estar en su infancia pensando o siendo ideologizado sobre si es gay o heterosexual, un niño debe estar preocupado por jugar en el patio, llenarse las manos de tierra y aprender a leer y escribir.

La institución militar tampoco tiene la necesidad de ser un colectivo gay, los hombres y mujeres de armas de forma individual deben tener la libertad de practicar en la intimidad el sexo con otros hombres, mujeres o transexuales si gustan, sin que esto sea una política del cuerpo militar, la única bandera que deben portar las fuerzas armadas son las de sus naciones.

Uno de mis mejores amigos es gay, vivo con él, salgo con sus amigos homosexuales, y nunca estoy pensando en las etiquetas, otro de mis mejores amigos es negro, y contrario a lo que dice CNN o el New York Times no nos odiamos, entonces, ¿cuál es el fin de todo esto? ¿En dónde va a parar ésta pendiente vertiginosa?
Si seguimos por este camino va a llegar el momento en el que ser blanco o heterosexual será considerado una ofensa, o incluso, un motivo de desgracia, entonces comenzarán a gritar: “¡Asesinen a todos los blancos!, ¡asesinen a todos los heterosexuales!”, entonces nos vamos a extinguir, ¡por pendejos!

Fuente: PanamPost





miércoles, 24 de junio de 2020

LAS ELECCIONES Y EL ACRE SABOR DE LA COCA Y EL PODER



Ovidio Roca
La historia económica nos enseña, que para que un pueblo goce de mayor riqueza y consecuentemente de mayor bienestar, hay que fomentar la actividad productiva sostenible, con nuevas tecnologías y liberándola de trabas y expoliaciones (impuestos y reglamentaciones confiscatorias), instaurando sistemas de administración con atribuciones delimitadas y un mínimo gasto público. De esta manera no se interfiere con el libre accionar productivo del pueblo emprendedor.

La gran mayoría de los políticos y la totalidad de los populistas no entienden esto, pues nunca han creado una empresa propia, arriesgando su patrimonio, desarrollado su capacidad de innovación y llevando a cabo un sueño. Nunca han enfrentado la necesidad de vender sus productos, lidiar con la legislación laboral, los impuestos, las regulaciones y demás cuestiones burocráticas que enfrenta diariamente cualquier empresa privada, asumiendo los riesgos de la empresa y los ciclos de la economía.

La historia también nos muestra que el sistema comunista, que es contrario a la propiedad privada y la libertad económica; generó, hambre, miseria, opresión y matanzas en todos los países donde fue aplicado.
Sin embargo extrañamente mantiene seguidores que constituyen una  activa fuerza política; una explicación para esto es que los comunistas y populistas son especialistas, y muy buenos, tanto para disfrazar esta nefasta realidad que ellos producen, como en cambiarle el nombre a esta miseria. Lo que verdaderamente no saben, no hacen y no les interesa, es como cambiar la triste realidad que producen y nos dejan como dolorosa herencia.

El Gobierno del MAS como todos los populistas, tiene a su servicio el “Think tank” Castrochavista y además por supuesto sus pozas de maceración cocalera especialmente en el Chapare y en sus áreas de expansión. (Un estanque de pensar populista, para exprimir a la gente y un estanque de pisar masista. para exprimir la coca y a la gente).
Evo se maneja en Buenos Aires con el apoyo de este Think Tank populista y le pagan a un grupo de “ayucos” para que le manejen el tuit con el que se mantiene vigente en las redes públicas.

En Septiembre próximo, por presión masista se vienen unas elecciones que cuidando su salud nadie desea y que se realizaran contra viento y mareavirus cocalero. Los masistas llevan ventaja pues no asumen ninguna responsabilidad de la economía arrasada que dejaron y que limita las acciones del actual Gobierno contra la pandemia. 

Tienen bajo sus órdenes al Poder Legislativo y Judicial que usan contra el Gobierno; además un discurso demagógico que gusta a varios sectores sociales. Su plataforma electoral populista cocalera garantiza: coca, narcotráfico, contrabando, impunidad y además un hábil manejo psicológico destinado a una colectividad que se siente discriminada y marginada por actitudes racistas de algunos criollos mestizos. A esto hay que añadir una extendida mentalidad fatalista popular, que proclama: comamos y bebamos; bailemos y cantemos que mañana moriremos.

Cuba en los años 50, era el país más moderno y desarrollado de Latinoamérica y Venezuela lo mismo en los años 70. Ambos sufrieron sucesivamente de una virulenta peste Castrista y Chavista y terminan siendo hoy los países más pobres y miserables del planeta.

Si verdaderamente quisiéramos ver las consecuencias del comunismo y populismo para informarnos y decidir nuestro voto en Septiembre, es fácil revisar en el celular de cómo vive la gente en Cuba, en Venezuela y las penurias de los millones de migrantes que escaparon de su patria y pasan las de Caín en países extranjeros, huyendo de la opresión y la miseria fruto del Castrochavismo. 

Cada cual decide su destino pero debemos ser responsables, pues cuando nos infectamos de populismo, infectamos a la familia y a los vecinos. Cuidémonos y votemos por la democracia, que es el menos malo de los sistemas.

ovidioroca.wordpress.com