jueves, 24 de septiembre de 2020

VOLVERÉ Y ME LLEVARÉ MÁS MILLONES

 

Ovidio Roca

Superada tiempo ha la etapa de las guerrillas, los comunistas devenidos en populistas ya no se van al monte con las armas y a pelear con los mosquitos; ahora apoyados por sus compinches castrochavistas usan la verba, la yerba, la coca y la demagogia, para conquistar el voto de las masas y conseguir el poder político. Mucho más cómodo y rentable.

El año 2006 los masistas y con apoyo del Castrochavismo, tomaron el  Gobierno y durante catorce años, como es sabido, pisotearon todas las Instituciones, violaron la Constitución, se adueñaron de la Justicia y cometieron los más gigantescos hechos de corrupción de la historia de Bolivia.
Con estos antecedentes, cualquiera pensaría que luego del desastre producido por el gobierno cocalero, la gente reaccionaria airada y buscaría borrarlo del mapa electoral. Sin embargo como producto de su hábil manejo del imaginario colectivo y el apoyo de los partidos presuntamente opositores con su división y pugna feroz entre ellos, se le facilito el camino y según las encuestas está por capturar nuevamente el poder.

Su gran problema será que ahora no tendrá a su disposición aquello que recibió durante su anterior gobierno y de regalo: el negocio servido del gas y con increíbles precios y un Estado con reducido endeudamiento, por lo que pudo acudir a todo crédito que se le presentaba y así endeudo al país y por varias generaciones. Por el contario lo que recibirá ahora, es aquello que preparo y generó en sus 14 años de gobierno: crisis económica, institucional y social, endeudamiento al límite y exiguas reservas internacionales y de paso y como ofrenda china, el virus.

 Entonces hará lo que sabe hacer mejor y lo que es su profesión; aplicar el bloqueo, la violencia, vivir de la coca, el narcotráfico, el tráfico y comercio ilegal y la venta de recursos naturales. 

Esto ya lo ha venido haciendo con los chinos disfrazados de cooperativas mineras, para la explotación del oro y con licencia para envenenar los ríos y toda la biodiversidad con el mercurio.

Seguirán también con la practica extractivista y de apropiación de los recursos naturales, innata del populismo, que conlleva además de explotar la minería e hidrocarburos la apropiación de toda riqueza a su alcance y esto implica la toma de tierras y ocupación territorial y sin ningún respeto por los vivientes de la zona, ni por el ecosistema e irrespetando la vocación de los suelos, los bosques y áreas protegidas. Esto lo realiza amparados por leyes hechas a su antojo. Luego estos incendiarios y loteadores venden estas tierras al mejor postor, y a seguir lucrando y avasallando.

 Sabemos todos y también sus seguidores, que una economía basada en la informalidad, el extractivismo, la coca, y el narcotráfico es muy rentable pero peligrosa e insegura; pero como dice el dicho: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. 

No todos los ciudadanos, pero si los populistas cocaleros conocen este su mundo de la informalidad y tienen miedo a ese otro mundo ajeno, moderno, globalizado, tecnológico y altamente competitivo el cual, “sienten” que no pueden entender y menos vivir en él.

Todo este manejo del negocio cocalero informal e ilegal, funcionará mientras se tenga acceso y vía libre a los mercados externos y mientras los gobiernos Castrochavistas de Cuba, Venezuela, Argentina, Nicaragua, México lo faciliten. Sin embargo la expectativa (de ilusiones se vive) es que los gobiernos populistas de estos países pronto fracasaran y asumirán el gobierno partidos democráticos, con lo que la fiesta se acabara para los cocaleros.

 Ante esta crisis y el eventual y precario gobierno del masismo, es de esperar que la ciudadanía con vocación democrática, sentido común, decisión y en defensa de sus propios intereses, asuma la responsabilidad de hacerse cargo de su porvenir. Construir un país y una sociedad con respeto al prójimo, a las leyes, al ecosistema, a la propiedad privada lícita como fruto de su iniciativa y esfuerzo. Un camino largo que muchos no veremos pero si lo transitarán los nietos y bisnietos.

Es urgente que los ciudadanos partidarios de la democracia y el liberalismo, en esta coyuntura electoral, se reúnan para ver la forma de lograr una mayoría parlamentaria, pues si el masismo lo logra, aún sin estar en el gobierno destrozará el país. Esta fórmula de votación pragmática debe comunicarla al conjunto de la población democrática, para que actúen y voten en consecuencia y en defensa de su propio bienestar.
Estamos en una etapa crítica y cada boliviano debería pensar, antes de emitir su voto, si este populismo cocalero es lo que quiere y le conviene.


ovidioroca.wordpress.com

 

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

ESTRATEGIA POPULISTA DE PODER USANDO LAS ELECCIONES

 

Ovidio Roca

Nos aconseja Buda: “Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es el resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es la causa”. Miremos el presente que es lo que podemos y debemos cambiar, si queremos mejorar.

La nueva estrategia de poder populista y comunista, superada ya la etapa guerrillera, se aprovecha del sistema electoral de los regímenes  democráticos y se concentra en el manejo y  manipulación ideológica de la población y para ello utilizan al menos cuatro elementos tácticos: El Discurso, El Caudillo, el Pueblo y el Estado.

El Discurso, tiene como objetivo ilusionar y manipular a la población. Este gira alrededor de la defensa de los intereses y aspiraciones del pueblo y con una proclama demagógica que se caracteriza por su antiimperialismo, caudillismo, racismo, indigenismo, clientelismo y estatismo. La técnica del discurso se basa en la “repetición creativa” de Goebbels, el que sabía de su oficio y decía: “una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”.

El Caudillo, el líder carismático, el Jefazo; encumbrado y cobijado por los Catrochavistas y apoyado con unos ayucos tuiteros; es el portador del discurso y el componente fundamental que vincula el partido y las masas. En el caso boliviano necesita tener cara de indígena, aunque no lo sea.
El Pueblo, es la masa a ilusionar y movilizar para que vote en las urnas y conseguir el triunfo de Caudillo.
El Estado, es un instrumento estatista que se utiliza como fuerza productiva, coercitiva y de ingresos económicos para los jefes populistas y fuente de empleos públicos para complacer a los militantes fieles.

Con estos componentes se prepara el ch’enko ideológico populista. Si quisiéramos saber qué es esto que nos están ofreciendo y sus efectos sobre nuestra vida y economía, es mucho más práctico e inteligente mirar lo que les ocurrió a los ciudadanos de la vecindad: Venezuela, Cuba y Nicaragua cuando allí lo aplicaron y así nos evitarnos la tragedia. Pero lamentablemente, casi nadie aprende por experiencia ajena.

Pese a las experiencias nefastas del populismo en todos lados donde se aplicó, existe una extraña fascinación por su discurso. Es el Síndrome de Estocolmo con el secuestrador y son las diversas motivaciones freudianas y crematísticas, que hacen que los opositores al masismo lo amen subconscientemente y se odian entre ellos.

Esto es algo que vemos permanentemente y especialmente ahora, cuando se dieron a conocer los resultados de las encuestas electorales mostrando la preferencia por el cocalero y entre estos estalló, el encono, la furia y se profundizaron las rivalidades. Entre tanto los masistas, como siempre celebran y los miran de Palco.

Para gobernar un país, no se necesita de un líder iluminado, sino alguien sensato y capaz de armar y coordinar un buen equipo de gente experta e idónea en cada área de gobierno y con una reputación y moral intachable que de confianza al pueblo. Como en todo, se necesita saber los gajes del oficio y tener experiencia; un economista saber de economía, un cocinero de cocinar, un albañil de construcciones. Las cosas no se arreglan con charlas y discursos, sino haciendo. Decían los campesinos cambas: “en la arena y con la lengua y un palito, se hacen grandes chacos y potreros; luego viene cualquier ventolera y todo lo arrasa”.

Hay que elegir a los mejores y para cada oficio; la antigua fórmula evangélica: “por sus frutos los conoceréis”, es la más adecuada, pues hay que juzgar a la gente por lo que hizo y bien, y no por lo que dice, aunque suene bien.
Tuto podría ser un excelente Canciller, Mesa Ministro de Comunicación, Samuel un buen Ministro de Economía, etc. Seguro que en los diferentes frentes hay personas capacitadas idóneas, honestas y con la suficiente fortaleza de carácter para ocupar los diferentes Ministerios, pero hay que saber elegirlos y por sus méritos.

Necesitamos de una Democracia activa, con ciudadanos comprometidos e informados y que participen en el desarrollo de programas eficaces para hacer frente a las crisis económica, sanitaria, ambiental y al debilitamiento de la democracia, a que nos enfrentamos. Necesitamos y urgente, un Estadista con visión nacional, si es que hubiera alguno, o sino alguien con Sentido Común y capacidad de armar equipo y necesariamente vacunado de Ubris. Seguro que lo habrá en el país pero no aparece a la luz pública

La Receta y el Modelo de Economía y de Gobierno a cumplir no hay que inventarlo, lo tenemos disponible y gratis. Está a la vista en los países democráticos, que viven y trabajan en concordia y con bienestar.
Estos modelos necesitan luego ser desarrollados sobre las realidades ecológicas y culturales concretas y específicas de cada país; en nuestro caso tenemos ventajas en el campo agropecuario y debemos ampliarlas con la biotecnología y los mismos procesos productivos; además de la industrialización e innovativas formas de comercialización.

Volviendo al proceso electoral. Janine renuncio ayer a su candidatura a la presidencia, percatada del flagrante peligro totalitario y cocalero del MÁS y lo hace como madre y pensando en la familia y la comunidad. Luego como ciudadana demócrata explica: “Lo hago para ayudar a la victoria de los que no queremos la Dictadura” y vaticina: “Si no nos unimos vuelve Evo Morales, la democracia pierde, la dictadura gana”.

Nuestros dirigentes políticos ensoberbecidos e infectados de ubris, no entienden lo que se nos viene con el triunfo del MAS y en lugar de unirse aportando cada uno con lo que sabe y puede hacer, se enfrentan entre ellos y se creen los poderosos e iluminados. O nos unimos o nos hundimos; una verdadera unidad por la democracia, por un país libre de los Cárteles del narcotráfico, por un país y una sociedad que apuesta por el trabajo digno y la libertad.
Si no lo hacemos; alisten las pilchas y el tapeque y a correr y escapar, como nuestros hermanos venezolanos.

ovidioroca.wordpress.com



 

lunes, 14 de septiembre de 2020

ELECCIONES Y EL SÍNDROME DEL DESTETE, EN TIEMPOS DE PESTE Y VOTO UTIL

 

Ovidio Roca

En 1982 se inició en Bolivia, un otro ciclo de la permanente batalla por la democracia y penosamente se avanzó hacia un Gobierno democrático con mayor libertad individual y política; pero esta acción no logró la suficiente relevancia como para conseguir el apoyo de la población.

El 2005 fuimos a votar, unos desilusionados y despechados y otros persiguiendo ilusiones indigenistas y cocaleras. Como resultado de este lamentable episodio y durante catorce años sufrimos (no todos pues muchos se beneficiaron y no quieren soltar la mamadera), de la proliferación de negocios ilícitos, narcotráfico, bloqueos al libre tránsito y a la libertad y derechos de las personas.

El balance de gestión masista son cientos de muertos, presos políticos y exiliados, ciudadanos perseguidos, destrucción del Estado de derecho y de la división e independencia de poderes. Lo de la división de poderes ahora es un chiste; dicen los masistas que si no se tienen los dos tercios la democracia no funciona y no sirve; pues lo esencial es tener dos tercios del parlamento, tener jueces y fiscales a sueldo y así propiciar la destrucción del sistema político liberal. La motivación es encumbrar al Caudillo cocalero y otorgarle el derecho humano de su reelección indefinida, de enriquecerse y satisfacer todos sus gustos y especialmente el que más apetece: wuawamikhuy.
Dicen los ll’unkus que en su gestión el MAS, logró la estabilidad y el progreso y que todo el mundo populista lo reconoce y alaba.

Vale la pena reiterar que cuando el MAS accedió al poder recibió de regalo ingentes ingresos, como nunca antes vistos en la historia nacional y esto gracias al trabajo realizado por los Gobiernos anteriores, al certificar los campos y poner en el mercado los hidrocarburos y además el milagro de los altísimos precios internacionales de los hidrocarburos.
Estos recursos que nada le costaron, fueron mal administrados y dilapidados y de ninguna manera se les paso por la cabeza la idea de utilizar algo, para sacar al país del subdesarrollo tecnológico y del extractivismo. Lo que se hizo fue mantenerlo en la actividad primaria, minería e hidrocarburos, e impulsar los cultivos de coca, el narcotráfico y el contrabando.

Los masistas procuraron y lograron desarmar el Estado, desarticularlo y hacerlo inmanejable. Con golpes y artimañas destruyeron las instituciones básicas del país: tergiversaron las reglas, normas, leyes, códigos y costumbres, que regulan las relaciones en entre las personas y las personas con el Estado. Se abandonó la cultura del trabajo y se creó la cultura de la informalidad y de la dádiva, dando lugar al clientelismo político por el cual aquellos que reciben impunidad y prebendas de los políticos se acostumbraron a vivir del tráfico y del trabajo ajeno. Se creció el empleo público y planes sociales de todo tipo, que suman millones de votos cautivos y se avanza hacia el populismo, el centralismo y autoritarismo del líder cocalero, destruyendo además, el proyecto de República.

Los políticos populistas vendieron y siguen haciéndolo, un discurso demagógico; el de la solidaridad y cuidado de la población donde todos tendrían un trabajo y una jubilación digna, salud, educación para sus hijos, etc. Ellos dicen ser los políticos que, con su infinita bondad, brindaran a la población la mejor y jamás vista condición de vida.
Con todo esto, s
e instaló en la mente del pueblo el síndrome del destete, una mentalidad dependiente, que se niega a dejar las ubres del Estado y asumir la responsabilidad de conducir su vida. No quiere entender que cuidarse es un asunto personal y que no puede seguir indefinidamente dependiendo de las tetas y la mamadera.

Cuando este año se dio a conocer la primera encuesta de opinión para la elección de un nuevo Gobierno; una mayoría localizada en el área de influencia cocalera respondió que votara por el MÁS. De esta manera aprueban el populismo cocalero y su gestión de gobierno y demandan que sus y jefes y operadores y retornen al poder y sigan con estas prácticas. La pregunta es porqué y la respuesta obvia es, que les gusta la coca y la teta. El error de los otros es ofrecer trabajo o no decir nada. Dijo Churchill: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”; aquí nadie se animaría a decir esa tamaña barbaridad sin sufrir las consecuencias.

Los analistas y luego de la encuesta, nuevamente empiezan a hablar del voto útil, voto útil para el inútil dijo Almendra. Es necesario mencionar que usar el voto útil para apoyar un candidato opositor incompetente, como el que conocemos u otro del mismo taco, es una pésima decisión pues llevará al país al desastre y bajo un gobierno con apariencia democrática.  
Sabemos que el próximo gobierno, cualquiera que sea, va a recibir una institucionalidad y una economía destruida por el masismo y se requiere de fortaleza, decisión y conocimiento para repararlo.
Si no se tiene en buen candidato y un equipo idóneo, es más sensato dejar que el MÁS se cocine en su propia salsa y juntar fuerzas para potenciar un gobierno sólido y con un equipo profesional que tenga carácter, valentía, idoneidad y coraje para soportar la tensión que significa Gobernar bien.

En estos tiempos y más que nunca, se deben tomar decisiones y acciones duras, imprescindible en estas épocas de peste económica y sanitaria y sin doblegarse. Por eso es útil recordar las escenas de esas viejas películas con piratas y antiguos barcos de vela, que se enfrentan a las tormentas y con esos Capitanes, Pilotos, Contramaestres y Marineros, que enfrentaban sin arredrarse a las tormentas y a los bucaneros. El Capitán nunca abandonaba su barco y si era el caso se hundía con él.
Como así de tormentosa se nos viene la cosa, no podemos esperar nada de Capitanes incapaces y blandengues que abandonan el barco al primer chilchi.

ovidioroca.wordpress.com