miércoles, 11 de septiembre de 2013

EN SEPTIEMBRE, ESPEJISMO DE LA PLATA

EN SEPTIEMBRE, ESPEJISMO DE LA PLATA

Ovidio Roca

Somos hijos de Asunción, madre de ciudades, de quien nos alejamos y luego nos olvidamos, encandilados por el brillo de la plata que refulge más que la yerba mate. 
Desde los inicios de su asentamiento en Mojos, en 1561, los cruceños nombraron a su Gobernador y lograron de España tantas libertades y exenciones que prácticamente eran autónomos. Distantes de los centros de poder y de comercio, los cruceños vivían prácticamente aislados y no sentían la opresión de la corona española, lo que sí temían es los abusos de los criollos que eventualmente venían de Buenos Aires y de Charcas y perturbaban la vida y la paz de los habitantes. Es por esto que ante la disputa de poderes durante la emancipación americana,  ellos preferían un Rey lejano que no los gobierna, a un criollo autoritario encima de sus cabezas; bajo esta lógica los cruceños eran realistas prácticos, es decir prácticamente autónomos.

Bolivia se constituyó, en 1825, en base a una confederación de provincias autónomas. Las de los llanos, provincias pobres y aisladas, se ilusionaron con el espejismo de la plata de Potosí y el prestigio de la Audiencia de Charcas, lo que las llevó a formar parte un estado andino centralista, el que desde el inicio nos excluyó y ahora nos adversa.
Luego de la fundación de la República  la inmensa y despoblada región de Mojos y Chiquitos siguió con su vida de aislacionismo y lo único que conocía de la Republica minera era el arribo de los Prefectos enviados desde La Paz y los opositores exiliados por el régimen de turno.
La actividad económica cruceña era básicamente, caña de azúcar, ganadería, arroz, maíz y, curtiembres, talabarterías e ingenios rústicos para la producción de azúcar. Una parte de esta producción era vendida a las zonas mineras y transportada hasta allí en mulas y con gran costo.
Con la llegada del ferrocarril a Uyuni en 1880, la producción cruceña fue totalmente desplazada por los productos que llegaban de Chile y Perú, prácticamente sin costo de transporte. Recordemos que este ferrocarril fue construido para llevar los minerales a la costa, y de retorno venían los vagones vacíos; por lo que con flete prácticamente gratuito, permitía traer productos para el mercado de las minas y centros poblados de occidente.
Santa Cruz en esa época tenía poco menos de diez mil habitantes, los que quedan sin ingresos para importar algunos productos esenciales y cunde en ellos la desazón. Afortunadamente llegan noticias de nuevas oportunidades de trabajo con el descubrimiento de quina y goma elástica en la llamada hylea amazónica y en consecuencia gran parte de la población cruceña, ilusionada por encontrar mejores horizontes, se aventura hacia esas ignotas regiones. Familias enteras avanzaron por los ríos, las pampas y los montes, fundando y poblando a su paso pueblos y villorrios. Construyeron barracas, defumaron goma y la llevaron hasta Europa; criaron ganado, hicieron charque, chive (moincho), empanizado; cultivaron maíz y arroz y lo vendieron a las barracas.

Durante más de  cuatrocientos años, la sociedad cruceña y oriental fue conformando su particular cultura y psicología, amalgamando la herencia española y las costumbres de los pueblos indígenas. Durante este largo periodo se construyó una historia común, una particular habla, valores y principios de relacionamiento y tradición religiosa. Son parte de esta cultura e identidad oriental, símbolos, mitos, historias y cuentos, música, fiestas, comidas, y todo este bagaje cultural constituye la argamasa que permite cimentar la construcción de un Estado cruceño dentro de una proyectada Confederación de Estados de Bolivia.

Se afirma que la solidez del Estado se da en sociedades con principios y valores compartidos; con Gobiernos que procuran el bienestar y la paz; con ciudadanos responsables, trabajadores, que respetan al otro y exigen también el respeto de los demás, y con leyes firmes que exigen que aquellos que se viene a asentar en su territorio deben respetar la cultura local e integrarse  a ella.
En la década de los cincuenta, gracias a una coyuntura política y económica, “la marcha hacia el oriente”, no comprendida y más bien combatida por las elites locales, se dio paso a la integración y el desarrollo de esta gran región y nación de los llanos.

Pasaron los tiempos, pasaron los líderes y en esta época de desbarajuste plurinacional, los habitantes de las llanuras de Mojos y Chiquitos y del Sur, andamos transitando sin rumbo, como producto de nuestra incapacidad y temor de asumir nuestro destino. Hablamos mucho de autonomía, pero nos resistimos a enfrentar los desafíos y responsabilidades, retos, críticas y rechazos que implican su ejercicio. Nos gusta el discurso autonómico, pero no las cargas, las obligaciones, el duro e incomprendido trabajo cotidiano que significa construirla. Y estamos permanentemente temerosos de la reacción de una ciudadanía contagiada de populismo,  que espera que todo le venga de arriba, como un regalo, pues cree que lo único que tiene que hacer es protestar y extender la mano para que los atiendan. Lamentablemente la democracia ha derivado en una oclocracia y las autoridades electas, son esclavos y dependientes de los votos (pues quieren ser reelegidos), por lo que para quedar bien con los electores, no asumen su trabajo con responsabilidad y eficacia.

A veces nos olvidamos que Santa Cruz recién creció, cuando en la década del cincuenta a más de protestar y discursear, se decidió construir, hacer las cosas que hacían falta, y esto lo hicieron líderes y  personalidades comprometidas, personas de honor y convicción, las que recibiendo la confianza y el aporte económico de sus conciudadanos crearon las instituciones locales, las cooperativas de servicios, la institución de desarrollo, el COOPP, la moderna agricultura y agroindustria, e inspiraron a toda una generación de profesionales, los que asumieron el reto de trabajar con solvencia técnica y responsabilidad por el bien común.
Actualmente, el Estado Plurinacional, con sus equivocas visiones sobre naciones, razas, culturas, economía, historia, han retaceado el proyecto de nación boliviana, por lo que hace falta de un nuevo replanteo o más bien volver a un viejo enfoque, al concepto de Federación de Provincias, de Estados federados, como lo son los Estados Unidos de América, la República Federal de  Alemania.

Somos herederos de una estirpe de exploradores y fundadores de pueblos, un pueblo pacífico que estando lejos de todas partes, se empeñó en lograr su progreso a costa del trabajo y superando las distancias. Si las autonomías no cuajaron, el desafío actual es avanzar hacia la federalización de los Departamentos y conformar la República Federal de Bolivia y para esto hace falta mucha responsabilidad, mucho trabajo y muchos hacedores. En Septiembre, es ocasión para pensar en esto.

ovidioroca.wordpress.com





viernes, 6 de septiembre de 2013

REPRODUCCIÓN DEL PODER PARA DISFRUTAR DE LAS PEGAS POR 500 AÑOS

REPRODUCCIÓN DEL PODER PARA DISFRUTAR DE LAS PEGAS POR 500 AÑOS

Ovidio Roca

Es difícil entender la verdadera línea ideológica del gobierno plurinacional, pues en su estrategia comunicacional manejan (por supuesto),  una pluralidad de discursos, uno para cada público, pero bajo un solo principio unificador; la de poseer y mantener el poder total. Y aunque en su práctica diaria, cada uno de los diversos grupos corporativos y de interés del MAS, apunta a su propio objetivo, siempre mantienen como regla de unidad, la preservación y la reproducción del poder y por supuesto la eliminación de cualquier oposición que la haga peligrar. Hace poco leí un twitter del pajarito chiquitico (parece que andaba por Paris) que decía “L'État, c'est moi” y eso me lo aclaro todo.

Los plurinacionales repiten permanentemente el discurso de la izquierda y del socialismo comunitario, pero practican un capitalismo salvaje, de Estado y del Partido. El mensaje a sus seguidores es: hagan plata como puedan pero no cuestionen al gobierno; el poder es exclusivo del Partido. Y siguiendo el mensaje, cada cual hace plata según sus posibilidades, habilidades y su cercanía al poder; usan el Estado, las instituciones y empresas, para la apropiación de los fondos públicos; lucran en las adquisiciones y licitaciones públicas; recaudan con la extorsión diaria y sistemática al ciudadano; ganan con la explotación minera cooperativista sin pagar impuestos ni cuidar el medio ambiente; se enriquecen con el cultivo e industrialización de la coca y con el comercio informal y el contrabando. Pero como el negocio no da para colmar las cada vez más desmedidas ambiciones de algunos, es cuando empieza el despelote, ya entre ellos.
Como método de mantenerse en el poder aplican las tácticas y sistemas de controles tan exitosos en Cuba, se aterroriza al ciudadano, se persigue a todos los opositores y se usa el sistema judicial, que está bajo la férula del gobierno, para castigarlos mediante procesos judiciales y económicos, y para controlar la opinión pública se procede a la compra y el cierre de los medios de comunicación y de opinión.

A todo esto, el discurso inicial, indigenista, del socialismo comunitario y del pachamamismo, tiene cada vez menos vigencia. Cuando la plata disminuye y no hay resultados positivos para la gente, la paciencia, las ilusiones y esperanzas del pueblo se acaban y a su vez los mestizos constatan que asumiéndose indígenas no ganaron nada y entonces vuelven a su ser boliviano.

En estas circunstancias, alguno pensaría que ahora es cuando empieza la debacle del MAS y el despelote nacional, pero “así no había sido”, pues mediante el terror y la plata han conseguido acobardar y domar a una  mayoría, la que ahora inerme y sin capacidad de reaccionar sufre sin esperanzas los efectos del proceso de cambio.
Así vemos, como varios presuntos opositores se acomodan y hacen plata, aunque viven permanentemente extorsionados y con miedo mientras otros menos “diestros”, como se dice en la llajta, se empobrecen, pierden su vida, sus trabajos y su tranquilidad y conviven con el terror jacobino.

Días atrás, mientras andaba buscando yuca en el mercado, vi un Yatiri que respondía a las consultas de sus clientes leyendo las hojas de coca. Espero que no sea yuquero pensé, y me le acerqué buscando ampliar mis horizontes. Cuesta diez bolivianitos y es con coca de Yungas, la mejor!!, me dice. Te doy veinte y me cuentas hacia dónde va el país y que es lo que guía a nuestros gobernantes. Preguntasa!!, estilo CNN.
Y la coca (de Yungas) dijo: “Para nuestro presidente de las seis federaciones, importante es la coca del Chapare y todos sus gustitos personales (dispares y pequeñas cosas, como avión personal, viajes diarios a cualquier lugar del mundo, sembrar canchas de futbol plásticas, pelea diaria y mediática con el imperio para elevar su ego, aplausos, etc.) y todo lo demás es accesorio. Los k’haras estalinistas, su obsesión es manejar el poder total y tener el control político, económico y judicial de todas y cada una de las personas”.

Respuesta triple b del Yatiri, buena, bonita y barata, que confirma lo que leemos todos los días en alguna prensa y vemos en alguna TV, pero no todos le creemos.
Lo lamentable es que mientras los plurinacionales se organizan activa y eficazmente para la reproducción del poder, la oposición no tiene aún un rumbo claro; pero finalmente creo que esto es responsabilidad de los jóvenes, pues de ellos es el futuro y por tanto ellos deben construirlo como les guste. Y parece que la única forma que tiene el hombre de aprender, aunque no siempre lo hace, es como  aseguraba Pipieta “con palo entra la letra”, y nos lo confirmaba el inolvidable Cayetano con su, “así nomás había sido”.   


ovidioroca.wordpress.com

viernes, 30 de agosto de 2013

SIN SABER QUE HACER Y OLVIDANDO LA HISTORIA

SIN SABER QUE HACER Y OLVIDANDO LA HISTORIA

Ovidio Roca

Escuchamos de la gente de bien (aquella que aspira vivir en una sociedad de leyes, de economía formal, de trabajo, de paz y armoniosa convivencia ciudadana),  que su vida no ha mejorado y que el país es cada vez más violento, inseguro, por lo que la situación del país es insostenible y, “hay que hacer algo”.  En lo que ya hay más dudas y opiniones diversas es en qué se puede hacer y cómo hacerlo.

Aunque la sensación es de bonaza; en la estructura y en la esencia, el modelo socialista comunitario muestra su fracaso, en la economía,  en las actividades productivas, industriales y agropecuarias, las que no se han diversificado ni incrementado; y con prácticamente un solo rubro de exportación, el gas, beneficiado por ahora de un alto precio.

En general se vive una situación cada vez más complicada, que está afectando a todos los órdenes de la vida, de la economía, los valores ciudadanos y sintiéndonos todos, presa de la anarquía, la violencia y el narcotráfico. Respiramos un ambiente de desconfianza e inseguridad tan profunda, que no se puede hablar ya de soluciones parciales o cortoplacistas.

También algo crece y se desarrolla, pero lamentablemente no es para bien, es la economía informal, en la cual casi el setenta por ciento de la población encuentra su forma de sobrevivir. Y también crecen los dólares del narcotráfico,  que alimentan esta economía informal y los que con su abundancia mantienen la estabilidad cambiaria del boliviano.

El problema es que un modelo de país con estas características, tiende hacia los que se llama estados fallidos, estados forajidos. Que no son viables ni sostenibles en lo productivo, en lo social y menos aún en lo ético.

Conocemos que el modelo estatista y populista que aplica el gobierno y sus amigos de la ALBA, han venido fracasando y no de ahora sino desde hace rato y de manera reiterativa en todo el mundo, también en latinoamericana, pero no logramos aprender la lección.

Hace menos de treinta años vivimos en Bolivia una dramática etapa de populismo que dejo pésimos recuerdos, pero ninguna enseñanza para evitar repetirla. Empezó en Chile, con el triunfo de Allende y posteriormente con Siles Zuazo (1984-1985). En estos dos países se desato una ola de anarquía, incertidumbre, paralización de la producción; miles de izquierdistas de todas partes iban y venían a participar del carnaval progre, de la fiesta popular, mientras las amas de casa y los trabajadores corrían de un lado a otro para buscar que comer y comprar su dólar, antes que sus bolivianos difícilmente ganados pierdan su valor barridos por la inflación. La gente miraba espantada tamaño desorden, un ambiente de inflación que en Bolivia llego al veinte mil por ciento y donde el dinero para pagar sueldos y deudas públicas no alcanzaba, así es que se impriman cada día millones de papeles y se añadían ceros.

Cuando la situación se hizo insostenible en Chile acudieron al Ejército para que ponga orden y en Bolivia, dado que el Presidente Siles era un patriota honesto pero engañado, el mismo decidió retirarse y llamo a elecciones para dar paso a otro gobernante que pueda solucionar el desastre.

Le toco esta labor de salvataje al Dr. Víctor Paz, un verdadero estadista que puso orden en la economía y en los mercados, paro la inflación y diseño una política económica que condujo exitosamente al país por varios años.

Pero nos olvidamos de la historia y con el MAS nuevamente repetimos la receta populista, aunque ahora apoyados por el Chavismo y los altos precios internacionales del gas. Recordemos la herencia de reservas de gas ya descubiertas y contratos para exportar vigentes y con buenos precios, que recibió el MAS, que están siendo dilapidados y permiten que el fracaso pueda aún disimularse.

Tanto tiempo, tanto dinero y tanto esfuerzo perdido en estos últimos siete años, pues cuando este gobierno deje el poder, pues todos terminan dejándolo, habrá que trabajar para empezar de nuevo y no desde cero, sino desde mucho más atrás, desde curar el odio racial y la mentalidad rentista inculcada, desde reconstruir las instituciones destrozadas y recuperarnos del fracaso nacional.

Para avanzar en este nuevo rumbo y pese a las dificultades por la actual cooptación del mecanismo electoral, la opción debe ser siempre democrática. Para ello los partidos políticos necesitan organizarse y hacer una propuesta de país y ofrecer a todos un pacto por el país. Necesitan conseguir apoyo electoral y no en base a demagogia (algo difícil); impulsando a la sociedad para que se movilice con todas sus instancias, fuerzas y medios a su alcance (que son muchos) haciéndoles ver que si quieren tener futuro necesitan ponerse de acuerdo y avanzar y trabajar de forma unitaria y en base a un programa nacional y democrático.

Si queremos preservar el futuro de los que vienen, se hace necesario un compromiso ciudadano para la construcción de un otro país y una sociedad viable. Esto implica un cambio integral de mentalidad, un rearme moral, un nuevo paradigma social hecho de dignidad, responsabilidad y eficacia, un esfuerzo colectivo de toda una sociedad nuevamente ilusionada por un proyecto común, capaz de aunar voluntades y sumar compromisos. Y eso significa un verdadero cambio de modelo.

No se trata ahora, solo de denunciar y protestar, sino entender lo que ocurre, de buscar alternativas e imaginar proyectos para una mejor vida y una feliz convivencia ciudadana. De construir una propuesta de país, una propuesta de vida; con principios y valores éticos, de trabajo, de producción, de respeto al medio ambiente, de consumo responsable, de convivencia y solidaridad humana.


ovidio roca.wordpress.com