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lunes, 2 de septiembre de 2024

CULTURA ASISTENCIALISTA, EN PLENA TRANSICION DE CIUDADANOS DEMOCRATAS A SIERVOS POPULISTAS

Ovidio Roca “El populismo crónico de los países latinoamericanos y la falta de seguridad jurídica y garantías efectivas para realizar y atraer inversiones frenan su crecimiento”. Pukymon. En muchos países se aplica la receta populista y socialista, y pese a que la misma ha venido sistemáticamente generando tiranía, miseria y pobreza, los políticos de esta ideología ofrecen felicidad y una buena vida a sus súbditos. Y la gente les cree. Con la Democracia liberal, se pretende que el pueblo libre y responsable se labre su bienestar en paz y con seguridad. Un pueblo educado e informado, el que mediante elecciones libres pueda elegir a los mejores ciudadanos para que administren el patrimonio de todos y les garanticen su vida, su propiedad y su libertad. La expectativa es que las elecciones libres, permitan que el pueblo ratifique a quienes hacen un trabajo efectivo como funcionario público y destituya inmediatamente a quien no cumple con sus obligaciones. El problema es que estos Servidores Públicos, una vez elegidos y no por mérito, se apoderan del aparato del Estado para su propio beneficio y crean un mecanismo, como las elecciones truchas para continuar manteniendo su poder omnímodo y seguir lucrando de manera indefinida, y esto lo hacen aprovechando que por lo general la población es indolente y tiene una propensión a vivir del asistencialismo. El Gobierno populista subordina y amansa al pueblo y éste dócilmente acepta que los Servidores Públicos empoderados, sean los dueños y señores de todo: Del Gobierno, de las leyes, de la justicia, de las tierras, de la economía y si algún ciudadano requieren algo que le pertenece, tiene que ir sumisamente y pedirles a estos presuntos servidores públicos, ahora dueños de todo, que los ayude y de paso agradecerles por permitirle vivir en su propio país, en su propia casa, de su propio trabajo y poder comer algo cada día. Una parte de la población para lograr ese “vivir bien” que le ofrecen los populistas decide adherirse al socialismo, al populismo y les ofrecen que utilizando el Estado solucionara todos sus problemas. Ellos apoyan al Líder, al Jefazo, el mismo que ávido de poder y de riqueza les quita todo a los grupos productivos, a los propietarios, a los empresarios (Exprópiese ordenaba Chávez), establece una economía colectiva y distribuye algunos recursos a esa parte del pueblo que los apoya y que espera “vivir de la manga” y feliz. Esto dura hasta que la plata se acaba y cuando los populistas fracasan, les echan la culpa a los otros, al Imperialismo, a los opositores, a Jeannine, etc. Es lo que se llama Justicia Social. En el Gobierno el Jefe populista decide todo: el que producir y donde hacerlo. Se establece un Sistema centralista y autoritario que elimina la propiedad privada y el sistema de precios. Los precios que en una economía capitalista y de libre mercado, son el mecanismo de información que orienta a los productores privados, de cuando y donde producir y vender, lo que hace avanzar la economía de manera competitiva y mejorando la productividad gracias a la permanente innovación. Los burócratas populistas como el Lucho Arce, jugando a inversionistas y constructores de industria, siempre fracasan y no aprenden de sus errores porque lo hacen con el dinero ajeno, el de los ciudadanos contribuyentes y sin enfrentar riesgos de quiebra. Sus negocios son las comisiones y sobreprecios por la compra de estas industrias. Que hacer. Los dirigentes populistas gozan de esta su dictadura y tienen convencidas a sus bases que son imprescindibles y necesarios. Estas bases satisfechas con sus pegas públicas y libertades para manejar su coca y contrabando, mientras les dure el negocio los apoyan y defienden. El Régimen populista, para los Interculturales en Bolivia como para los Colectivos en Venezuela, significa además asegurar el control sobre economías ilícitas y territorios clave para estos delitos. El Movimiento al Socialismo cosechó y vivió de los beneficios de las reformas económicas de libre mercado de los años 80 y 90. Y ahora cuando toda esta herencia se acabó, le toca al pueblo boliviano recoger los frutos amargos de dieciocho años de masismo: dictadura, crisis, miseria y decadencia. Nuestra única opción es: Luego de quitarles el poder a los masistas, cambiar sus recetas y adoptar la Democracia Liberal y el Capitalismo, lo que implica responsabilidad, libertad, producción, exportación, ahorro e inversión. Esto lo que sabemos todos, pero los ciudadanos que no nos beneficiamos del modelo populista y creemos en la democracia, no nos animamos a defender nuestro futuro, unirnos y enfrentarlos. ovidioroca.wordpress.com

jueves, 29 de septiembre de 2022

ALIANZA NACIONAL FRENTE AL CARTEL POPULISTA COCALERO.

 


Ovidio Roca

 Existe mucha gente a la que le interesa vivir con tranquilidad y progresar haciendo uso de su creatividad y esfuerzo, y también otras que desean que alguien, un gobierno dadivoso, los mantenga y así puedan vivir sin mayores complicaciones.

El problema es que la segunda opción no es sostenible, pues el Estado no produce nada y para darte algo tiene que sacárselo del bolsillo a algún otro, por lo cual se genera inestabilidad e inviabilidad.

 Lo que la economía y la vida cotidiana han mostrado hasta ahora, es que toda iniciativa económica, todo emprendedurismo, necesita seguridad jurídica y previsibilidad para invertir su dinero, tiempo y esfuerzo.

Sin un ambiente de seguridad e institucionalidad sólida, el capital tanto monetario como humano huye, migra hacia donde les dan seguridad y garantías.

Para garantizar esta seguridad para las personas y las inversiones, las instituciones deben ser depuradas y fortalecidas pues son los mecanismos que administran los pactos y alianzas que se establecen para convivir en paz y trabajar.
Estos pactos están estipulados en normas y procedimientos que deben ser administrados por funcionarios idóneos y probos que cuiden y garanticen el correcto cumplimiento de los mismos.

 El populismo por su parte, destruye las instituciones, aprueba leyes para castigar a quienes se oponen, y designa jueces, fiscales, defensores del pueblo (del MAS), para que los persigan. No producen nada, pero gastan mucho.

 Existe una vasta experiencia internacional y nacional que muestra la opresión y miseria que causa el populismo, y eso debería enseñarnos el por qué no podemos continuar con los masistas y su base financiera, el narcotráfico cocalero.
Tenemos que entender que para avanzar como sociedad debemos hacerlo en conjunto y con la decisión de vivir en libertad y democracia. Sabemos lo que se nos viene si seguimos la ruta del populismo, pues solo tenemos que  observar lo que ocurre en los países que aplican la misma receta populista, como Cuba, Venezuela, Nicaragua y ver lo que está ocurriendo con sus poblaciones.

Podemos ver el drama de seis millones de venezolanos que huyeron de su país dejando atrás su familia y su vida y lo hacen escapando de la opresión y de la pobreza que genera el populismo. Ellos vagan por el mundo buscándose la vida, lejos de sus familias, de su país y esto es lo que con los masistas, definitivamente nos espera. Deberíamos hacer algo para no caer en esto, pues si no la hacemos pronto estaremos huyendo y de pordioseros por el mundo, gracias al populismo cocalero y los masistas.

Es urgente que la gente mire el escenario mundial y entienda la dura realidad que se avecina, y por su propia supervivencia y la de su familia se comprometa en un gran pacto nacional por la democracia. Es necesario que el sector democrático se ponga de acuerdo con los grandes objetivos nacionales y elabore un Plan de Gobierno claro y con unas diez o veinte políticas de Estado que lo hagan realidad.
Se contrata a un cocinero porque sabe cocinar y a un político porque sabe gobernar. Para dar mayor confianza en la gestión, se debería determinar y mostrar quién estará a cargo de cada Ministerio clave; ciudadanos con capacidad, idoneidad profesional y con ética y credibilidad, pues al final ellos serán los que con el Presidente tendrán la tarea de administrar el Estado.

Se requiere por tanto y desde ahora, concertar y armar una candidatura a la Presidencia, con un mensaje y propuesta clara que logre unir a la nación boliviana con el propósito de salir adelante con prosperidad, paz y armonía; unidos como ciudadanos iguales y no como pandillas o etnias.

 ovidioroca.wordpress.com