martes, 28 de julio de 2020

ANTROPOLOGIA: HOMO ECONOMICUS, HOMO POLITICUS, HOMO ERYTHROXYLUM.



Ovidio Roca

Por la pandemia del virus chino que nos agobia a todos, la población mundial se está aislando y encapsulando, por lo cual como primates sociales y competitivos nos sentimos afectados en nuestra salud física y mental. Irónicamente este virus comunista chino, nos ataca de forma democrática y sin distingo, quizá porque somos de la misma especie y parte del ecosistema.  

Somos una especie homínida, descendientes de Lucy, que cada día somos más y al expandirnos estamos arrasando con el planeta. Vivimos hacinados, en una sola morada, en un mismo planeta y lo hacemos en interdependencia social, pero también ecológica, por lo que nuestra salud y bienestar depende tanto de la salud del ecosistema, como la de nuestro grupo social. Esto quiere decir que debemos cuidar de ambos.

En la naturaleza y como seres biológicos nos desarrollamos mediante la selección natural, donde lo viejo perece para que lo nuevo prospere. En la vida en sociedad lo hacemos mediante la competencia; una competencia económica capitalista y una competencia política socialista, y lo que más nos fastidia es que ambas nos ponen en aprietos y sin pedir permiso.

El capitalismo es permanente cambio y en ello reside su antipatía, pues nuestra aversión al cambio es enorme y preferimos que las cosas no cambien, para así no cambiar nosotros.  Por su parte el socialismo busca seducir; el discurso socialista y populista es antinómico, contradictorio y proclama que “todo es de todos”, aunque el socialismo real nos muestra que: “todo es del gobierno, y el gobierno es de los dirigentes”.  

Las sociedades socialistas tienen discursos populistas y prácticas dictatoriales y la población se encuentra bajo las órdenes de un poder central del cual depende la vida de todos. En nuestro país, con el populismo cocalero se restringieron las libertades individuales, lo que afectó a la sociedad y al funcionamiento eficiente de la economía y de la producción. Con el estatismo y el dirigismo aplicado a la actividad económica, el trabajo empresarial se distorsiono y también las funciones propias de los mercados, cual es regular los precios y asignar los recursos en un marco de libre competencia y derechos de los consumidores.  Finalmente y con el populismo todo el manejo de la economía quedo en las manos y los bolsillos de la burocracia del partido.

Lidiamos con un  paquete maligno: el virus chino; la cultura política del masismo aún vigente y los carteles del narcotráfico. Esto nos ha llevado a la peor crisis política e institucional de nuestra historia, con la posibilidad de que en un próximo futuro se convierta en una  conmoción civil, y quizá militar. 

Entre tanto el actual Gobierno transitorio, está inerme y maniatado por los masistas que manejan gran parte del Estado y permanente vapuleado por la crítica de sus presuntos aliados ideológicos.  

Gobernar un país afectado por la pandemia, con una economía destruida y una población beligerante y acostumbrada a la informalidad y la economía cocalera, es tarea casi imposible y peor aun cuando se está bajo la constante presión de los enemigos cocaleros y los amigos demócratas.
Al margen de las dificultades que significan un gobierno de transición, el avanzar hacia la reconstrucción económica e institucional será dificultosa para cualquiera que lo intente pues de inicio necesitamos superar la herencia cultural masista del populismo y la coca que tiene internalizada la población.  Esta cultura populista cocalera que conspira contra la construcción de una economía legal y sostenible, que es la única que hará viable el crecimiento de la producción y del bienestar de la población.

En estos tiempos oscuros y difíciles, se nos hace evidente que para avanzar debemos ponernos de acuerdo para reconstruir y fortalecer la nación y la ciudadanía boliviana. Una Nación que es definida como un conglomerado humano con pensamiento compartido y unido por lazos culturales; un rico legado de historia y sobre todo la voluntad y el consentimiento de vivir juntos y dando valor a la herencia recibida.

Definitivamente y si queremos un mejor destino, requerimos consolidar la Nación y el Estado Republicano, Democrático y Federal; que no es el sistema perfecto que ofrecen los socialistas, imposible para una humanidad imperfecta, pero seguramente el menos malo de todos.

ovidioroca.wordpress.com







lunes, 27 de julio de 2020

HACIENDO OFICIO DURANTE LA PANDEMIA



Ovidio Roca

Para una de sus tareas escolares vía internet, mi bisnieta Andreina me pidió que le cuente como se conservaban los alimentos en aquellos tiempos de mi lejana infancia, cuando no había luz eléctrica ni heladeras y de ahí salió esta charla o cháchara, que le hice de la cotidianidad campesina camba.

En el oriente boliviano, la gente de mi generación que vivía en el campo ha tenido una cambiante experiencia. Nos criamos en las Estancias, con el chaco para alimentarnos, la vela de sebo para alumbrarnos y el carretón para los viajes. La Señora de la casa, la Doña, enseñaba a los niños de la estancia, a leer, escribir y las cuatro operaciones aritméticas y a todos en bollo.  Las tablas se aprendían cantando, algunos se olvidaban de la letra pero no de la tonada. Se enseñaba el sistema de medidas de uso cotidiano como la legua, la cuarta, el jeme, la vara, la libra, la arroba y otras más.
En la casa grande de la estancia, trabajaban todos y en todo: los viejos enseñando y los  niños ayudando y aprendiendo.
Los jóvenes estaban en los corrales o en el chaco. Los muchachos hacían sus hondas de palca de guayabo para cazar chaicitas y espantar a los suchas que querían comerse el charque. La orden era ¡ojo al charque!.

La conservación de la comida se lo hacía de manera artesanal. La carne se fileteaba, salaba y se la ponía al sol para que se deshidrate y así poder conservarla como charque.
La leche, como no había donde conservarla, se mantenía en las ubres de la vaca y se la sacaba en la mañana ordeñándola; espumosa y tibia en el caneco. Mejor si se le ponía azúcar baya y bíter.
Con la leche también se hacía quesillo y queso para que dure más en los viajes y para ello era necesario guardar el cuajo de la vaca cuando se la carneaba y conservarlo como el charque.
El azúcar se la fabricaba moliendo la caña en el trapiche y poniendo el caldo a hervir en una paila de bronce hasta que tome punto, luego se la vertía en unas hormas de barro para que cristalice y se seque, mientras  por el agujero de abajo de la horma, chorreaba el barreno.
Los huevos estaban bien cuidados dentro de la gallina y cuando los ponía cada mañana en el nido, se los recogía.
El plátano verde se lo cortaba en rodajas, se lo freía con manteca de chancho o cochi y así se lo podía guardar por bastante tiempo como chipilo. Cuando se carneaba el cerdo, se sacaba la manteca que se freía en una paila y luego se separaba el chicharrón de la manteca y se la guardaba en una olla colgada del techo en la cocina, esto para que no le entren los bichos.
El chicharrón se conservaba bien durante varios días y servía para hacer masaco de yuca o de plátano y comerlo con café batido a la oración; en la tardecita.
La yuca se rallaba y se la dejaba macerar en una gaveta de madera tapada con un trapo, para evitar la tierra y los bichos y esto por dos días para que fermente. Luego se la ponía al sol para que seque y finalmente al fuego, en un tiesto de barro, de arcilla, para tostarla. Es una harina muy buena para comer con charque y para los viajes en carretón. Las frutas estaban colgando de los árboles.

Ahora tenemos el avión Jet, el internet y las compras digitales y estábamos tranquilos hasta que nos topamos con el coronavirus chino que nos obligó a  encapsularnos. Ahora ayudamos a los nietos en las tareas escolares y cocinarle a la mujer.
Andreina hizo charque, el sol le ayudó y le salió muy bueno y también el show time por guasap para su grupo de estudio, mostrando su arte culinario. Los suchas no aparecieron, estaban en una romería por la Guardia.

Para comer con el charque compre chive, esperando que al menos sea de tres aguas, pero resulta que no llego ni a media.
Ayer comentó un tiluchi en el Parque, que Sophia y Diana fabricaron un Pizza y la mandaron a su abuela con dos palomas mensajeras, pero estaba tan rica que las sinvergüenzas se la comieron. Confianza ni en las palomas.

ovidioroca.wordpress.com

jueves, 23 de julio de 2020

DISTOPIA POPULISTA Y ACTIVISMO MASISTA



Ovidio Roca

Escribió Aldous Huxley: “la gran lección de la historia, es que no hemos aprendido la lección de la historia”.
Hemos sufrido catorce años de la peste populista cocalera a la cual luego se añadió la peste china, de ambas no hemos salido, no nos hemos repuesto, ni vacunado.
Para aprender la lección, necesitamos recordar lo que nos aconteció y lo que continuamos padeciendo como secuela de la peste populista cocalera y mantenerlo presente en la memoria personal y colectiva para no caer en la trampa y evitar repetirla.

Vivimos con inseguridad y temor, embelecados por “el doble pensar Linerista” que se instauro en el país y que utilizando las medias verdades típicas de la izquierda, sigue agitando las frustraciones y también los odios de la población, la que ahora confinada en sus casas sobrevive temerosa y desconfiada. 

Recordemos que la estrategia de poder cocalera busca distorsionar y manipular el sistema democrático y lo hace desvalorizando al ciudadano en sus  principios de responsabilidad personal y social. De esta manera construyen un militante cocalero; que apocado, masticado y acullicado por la inseguridad y el temor puede ser manejado como un rebaño. Una manada que pasta en los cocales, abreva en las pozas de maceración, trapichea en las fronteras, se auto convoca para amedrentar a los ciudadanos y recibir del Más, sus verdes quintos.

Ahora el masismo, hambriento de poder y añorando el dominio absoluto que tenía, busca recuperarlo y ataca a la frágil democracia. Aplica una persistente violencia revanchista y utiliza múltiples grupos de activistas, todos ellos muy bien financiados, motivados y adoctrinados para aterrorizar a la población. 

El objetivo es que una buena parte de la población afectada por el populismo y la pandemia y en busca de una salida a sus temores, entregue su apoyo electoral a los narco cocaleros que le ofrecen, seguridad, negocios, ilusiones, bonos y prebendas.
En esencia se trata de extinguir la democracia destruyendo al ciudadano libre y responsable, y colocándolo en una condición de dependencia y sumisión ante los dictados del Estado Totalitario. Un Estado centralista, encabezado por un cacique despótico que impone su poder por encima de todo límite y cuestionamiento.
El discurso masista y de reconquista del poder a cualquier costo, es permanente. Si revisamos, solo algunas declaraciones de los dirigentes masistas reproducidas por la prensa nacional, podemos conocer la esencia de sus principios y valores éticos y políticos y lo que nos espera como ciudadanos y como sociedad de caer bajo su comando.

Desde su exilio dorado Evo proclamaba: “Si de acá a poco tiempo, si volvería, o alguien vuelva, hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo”.
También instruyo telefónicamente a Yucra: “Hermano, que no entre comida a las ciudades. Vamos a bloquear, cerco de verdad, y ahora me expulsan de Bolivia y hay bloqueo hasta ganar, hermano”.
El  dirigente masista Huarachi, durante un acto de apoyo a Evo en la ciudad de El Alto, exhortaba: “El uso de la dinamita es histórico y democrático. Hoy los mineros han dicho basta, alto, y han realizado una pasadita, un calentamiento”.
José Domingo Vásquez, confirmaba: “Al menos 40 mil mineros desbloquearán a punta de dinamitas”.

Henry Nina, Ejecutivo de la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia, conminaba: “Damos 48 horas para que levanten sus supuestos, paros, bloqueos que están en las calles: dos, tres personas con sus “pititas” perjudicando al ciudadano, al desarrollo. Nosotros vamos cortar el agua que va hacia la ciudad de La Paz”.

Últimamente en Cochabamba están proliferando los “Autoconvocados”, infatigables jornaleros que el masismo contrata y paga muy bien. Estos autoconvocados, después de haber realizado acuciosamente su tarea de bloqueo y amedrentamiento, “invocan y convocan” a los masistas para que le paguen por su trabajo.

Después de catorce años de dictadura masista cocalera y luego de la huida de Evo Morales, los Demócratas vía la sucesión constitucional lograron asumir el Poder Ejecutivo, aunque solo a medias, pues la mayoría de los funcionarios de los ministerios son fieles al MAS y trabajan cavándoles los camotes a las autoridades transitorias. Los Poderes Judicial y Legislativo y muchos Departamentales y Municipales, están a cargo de masistas militantes, los que trabajan día y noche para hacer fracasar el Gobierno Provisional. Los opositores hacen lo mismo.

Esto nos muestra que como herencia del masismo tenemos un Estado descuajeringado y tuco y que luego de la peste masista cocalera solo nos quedó la formalidad democrática, por lo que hay que trabajar para recuperarla y darle sustancia.

Recordemos que el Estado democrático y con separación de poderes, se lo constituyo para garantizar que la población pueda vivir con seguridad y libertad; sujeta a normas de convivencia iguales para todos y que garantizan la vida, la propiedad y el trabajo de las personas. En consecuencia la primera responsabilidad de los ciudadanos es recuperar la democracia y elegir gobernantes idóneos y honestos, cuyo principal trabajo como servidores públicos y no dueños del Estado, es proteger la vida, la seguridad, el trabajo y el orden público.

ovidioroca.wordpress.com